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El pollo, el pez y el cangrejo real

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“Jesús Almagro era un hombre feliz cuando se le otorgo el Premio del Campeonato de España de Cocineros en 2007. Su próximo reto era competir en el Campeonato Mundial, el Bocuse d’Or… Pensó que estaba a la altura del desafío, prepararse era sólo una cuestión de tiempo y habilidades…¡¡ Pero definitivamente no estaba preparado para lo que se le venía encima!!

   El pollo, el pez y el cangrejo real es la historia de un gran desafío para cumplir con un sueño, una aventura llena de esperanzas y expectativas, de crudas y duras realidades, a veces hilarantes, a veces agobiantes. El primer thriller gastronómico dirigido por José Luis López-Linares.”

“NOTAS DEL DIRECTOR

   Hace unos años leí un  libro fascinante con un título provocador: “Cocinar hace al hombre” del científico Faustino Cordón. Me llamó la atención su convicción de que la palabra y, por tanto , el hombre, que se define por su facultad de hablar, sólo ha podido originarse en homínidos (sin duda muy evolucionados ya en el manejo de útiles) precisamente cuando se aplicaron a transformar, con ayuda del fuego, el alimento propio de otras especies en comida adecuada para ellos.
Esta noción de que el hombre en sí mismo, y por supuesto su cultura, venía de la cocina me pareció que merecía ser explorada, sobre todo en lo que implicaba, también, de evolución continua del hombre: ¿cómo el cocinar nos ha seguido  evolucionando?… En esa época era bastante más joven que ahora, y buscaba mi camino y  no supe dar con una manera de acercarme a ese material, pero no lo abandoné y  lo dejé en la recámara del pensamiento…
En aquellos años centré mi interés en indagar en la influencia de las ideologías y  el peso de los acontecimientos históricos en el devenir de los individuos. “Asaltar los cielos” (Panorama…) , que codirigí con Javier Rioyo se ocupaba de el impacto de las ideologías en una familia de una época de España, “Extranjeros de si mismos” (Panorama…), también codirigida con Javier, se ocupaba del peso del destino y la lucha de los individuos por cambiarlo. Eran documentos sobre el individuo confrontado con los grandes eventos, la gran Historia.
A partir de “Un instante en la vida ajena” (Venecia…, Goya… ) me fui interesando más por cómo los individuos lidian con su entorno. A partir de un material maravilloso de una familia, podía reconstruir una evolución social determinada.
Pero era difícil abandonar la idea de cómo la cocina nos transforma en  lo que somos. Vivía rodeado de gente que amaba el medio. De hecho, esta película está dedicada a Jaime Borrell,  grande de la crítica gastronómica. Cada vez más observaba  cuanto tiempo nos ocupa comer – comer bien-  en nuestra vidas, y el tiempo que le dedicamos a hablar de ello.  Además, desde la fecha de publicación de aquel libro, allá por los 80,  España había experimentado una enorme transformación, que ha sido muy bien reflejada por la evolución de su cocina.  Mi propio país se estaba transformando de una sociedad de supervivencia, en una sociedad lúdica. Y con  eso, el fenómeno de los cocineros que se transformaban en estrellas mediáticas me empezó a suscitar también un gran interés.
Cuando Antonio Saura me comentó  que  Jesús Almagro había ganado el Premio Nacional de Gastronomía y se preparaba para el Bocusse d’Or, me pareció que tenía a mi alcance mucho del material que me permitiría responder a esa curiosidad que había alimentado durante tanto tiempo. La idea de seguir el día a día, con absoluta libertad, de un hombre sometido a la tensión de  la preparación de un concurso gastronómico era provocadora. Planeaba retos formales, éticos, prácticos que resultaban enormemente estimulantes.
Conocer a Jesús fue una gran alegría, porque es un tipo magnífico, sincero, honesto y abierto: un estupendo protagonista. Luego, cuando el primer día de cata del menú que había preparado para competir resultó un desastre, me di cuenta de que tenía los elementos de tensión para hacer una  película. A partir de entonces todo fue una lucha contra el tiempo: el de ellos, y el mío propio.
¿Cómo me enfrento a los documentales?.  Para mi documentar es descubrir. De alguna manera me pone muy nervioso el documental que está totalmente planificado, que “documenta” algo ya sabido: yo prefiero el proceso de encontrar lo que la historia lleva dentro. En ese sentido, me identifico con esa idea neoplatónica de Miguel Angel,  de que la figura ya estaba en el mármol y él se limitaba a sacarla. Para mí, lo que pasa está ahí para ser contado, mi trabajo es realizar la mejor síntesis de unos acontecimientos.
La tensión que Jesús vivió durante los meses de preparación para competir en el Bocuse d’Or eran el “caldo de cultivo”, nunca mejor dicho, perfecto para mi idea de lo que es un documental. Cada día sucedía algo completa y absolutamente imprevisible, que generaba reacciones distintas y sucesos tremendamente estimulantes. La idea de que estábamos haciendo un “thriller gastronómico” nos la dio la propia tensión que nosotros íbamos viviendo a medida que veíamos que el tiempo pasaba y Jesús seguía buscando su receta: se trataba de cine en estado puro, porque el cine es tensión, incertidumbre, complicidad.
Jesús se nos ha demostrado un maravilloso protagonista. Alrededor de él, su equipo de colaboradores en la faena, empezando por Pedro Larumbe, un cocinero de un prestigio ya más que contrastado, al que vimos mojarse hasta las cachas para sacar adelante el reto. Gente carismática, como Alberto Chicote, de una generosidad y bonhomía extraordinarias que nos ayudó muchísimo en todo momento. Y  RNE Sorveig, que siempre nos apoyó desde el principio, y que nos hizo conocer una Noruega de sabores con la que nunca habíamos soñado.  Y todos los cocineros.  Vivir un documental es muchas veces meterse entre la gente y soñar con ellos. En este caso, fue más bien meternos entre la gente y pasarlas canutas con la tensión de la preparación del concurso.
Creo que “El Pollo, el pez y el Cangrejo Real” nos habla de lo que somos hoy en día: una sociedad capaz de fascinarse con concursos varios, obsesionada por el triunfo; una sociedad donde estos concursos determinan las vidas de profesionales (nos pasa, de alguna manera, lo mismo en el cine, con los festivales), donde se generan relaciones de una enorme complejidad alrededor de fenómenos de élite.  Pero nos habla sobre todo de un hombre generoso que ha trabajado contra viento y marea para intentar ser mejor persona. Salvando las siempre imposibles comparaciones, creo que en “El Pollo, el pez y el Cangrejo” hay algo de universo Frank Capra: un individuo que se enfrenta al mundo por aquello por lo que cree, y el mundo no parece estar muy de acuerdo.

José Luis López Linares”

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 Jesús Almagro y su ayudante manos a la obra

Fuente   http://www.wandavision.com

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