Identitat sexual

Reprodueixo un extracte de l’entrevista realitzada per Víctor-M. Amela a la filòsofa Beatriz Preciado, autora de Manifiesto contrasexual (Opera prima, 2002) i Testo Yonqui (Espasa 2008), al diari La Vanguardia. Considero que ofereix una reflexió interessant sobre molts temes i, especialment, el de la identitat sexual.

¿Es usted hombre o mujer? Esta pregunta refleja una ansiosa obsesión occidental.

¿Qué obsesión? La de querer reducir la verdad del sexo a un binomio.

¡Es que hay hombres y hay mujeres…! Yo dedico mi vida a dinamitar ese binomio. ¡Afirmo la multiplicidad infinita del sexo!

Hay tantos sexos como personas”, dice un amigo mío. ¿Sería eso? Sí, me gusta. Eso de hombre y mujer son construcciones culturales. Así pues, tampoco hay homosexuales y heterosexuales.

En tal caso, ¿qué hay? Un transgénero pansexual. En caso de que hubiera que definirse, así me definiría yo.

Pero hay vaginas y penes, hay tetas y testículos, hay estrógeno y testosterona… Sí. ¿Y?

Que eso no es cultura, ¡es biología! Esgrimir rasgos anatómicos (o bioquímicos) para fijar identidades sexuales ¡es cultural! Hasta 1868, por ejemplo, no hubo heterosexuales y homosexuales.

¿Ah, no? Son términos formulados por Kerteny. Antes había prácticas sexuales varias. Médicos y juristas parcelaron nuestra anatomía igual que los teólogos hacían con la divinidad.

¿Con qué criterios? Visuales, en principio: el aspecto anatómico discriminaría hombres y mujeres. Y si algún cuerpo no encajaba bien como uno u otra, era un monstruo, una patología.

¿Eso está superado? Mire a mi amigo Thomas Beatie …Él expresa que esa idea del sexo como binomio es sólo una falsilla, que el sexo no existe.

¿Se refiere a ese hombre embarazado? Ese cuerpo que la vista condicionada definiría hombre de pelo en pecho … con su vistoso embarazo que definiría de mujer. ¡Es sólo mi amigo dinamitando el dichoso binomio! Thomas se siente hombre (tomó testosterona y se extirpó los pechos) pero se mantuvo órganos reproductores con los que concebir un hijo por inseminación. ¡Es estupendo!

Lo cierto es que Thomas nació mujer. Nació biomujer. Es biomujer la asignada mujer al nacer. Y es tecnomujer la que se asigna mujer a sí misma, usando técnicas para ello.

Así, Thomas es un tecnohombreSí. Con su transcuerpo.

Y mucha ingeniería química mediante. ¡Menos de la que usan cada día millones de mujeres en todo el planeta! La píldora —inventada para reducir la natalidad de los negros en los Estados Unidos— es un cóctel químico que construye hoy a la mujer.

¡Liberó la sexualidad de la mujer! En cierto modo… También inhibe su líbido. Lo cierto es que la feminidad, desde la píldora, es una ficción. La píldora ¡finge menstruaciones! La feminidad es hoy una construcción biotecnopolítica: una suplantación hormonal de los 12 a los 50 años. La biomujer es hoy tecnomujer, es ya transexual.

¿Qué dicen las feministas de esto? No les gusta oírme. Pero les sugiero la reflexión de que la píldora es la sustancia más vendida de toda la historia de la humanidad… y motor de la industria pornográfica. Ha permitido que el sexo genere más capital que la reproducción, ha lubricado nuestro biocapitalismo farmacopornográfico (…) Estamos en un capitalismo en que los fármacos generan beneficios millonarios mediante la pornografía para el ojo masculino…, que es también otra invención cultural.(…)

¿Le sorprendió la ley española de matrimonio homosexual? España es medieval y nórdica a la vez. Pero reproduce la convención: yo preferiría abolir el modelo de matrimonio, ya obsoleto.

De niña, en el colegio, ¿a usted le gustaban los niños o las niñas? Nunca me sentí chica, pero tampoco chico. Tuve ligues con niñas, estaban más disponibles. Me gustaban los juegos de niños, eran más divertidos. A mí, la verdad, me gustaba todo: ¡esa avidez es lo que me caracteriza! Me tildaban de “marimacho”, es el precio…

Su sociedad le proponía una identidad. La sociedad propone unos precipitados de identidad, cada individuo asume uno… y acabas pensando que eso eres tú. Y no.

¿No? Entonces…, ¿qué soy yo? Es una pregunta ociosa y viciosa: pregúntate mejor qué procesos te han llevado a pensar “yo soy esto”.

2 comentaris a “Identitat sexual

  1. Jesús, es el primer cop que et deixo un comentari, però es que aquest text es boníssim (no dic que els altres no ho siguin eh), però aquest m’ha agradat especialment, perquè aquesta noia ho ha tingut que passar molt malament quan era petita, i estic totalment d’acord en el que ella diu. M’ha sorprés molt aquesta opinió que té de la identitat sexual i com la defineix.

  2. Hola Sarai! Gràcies pel teu comentari … el primer del curs!
    L’entrevista a Beatriz Preciado és, efectivament, molt interessant més enllà de l’aspecte personal (certament, no crec que ho passés bé a la infància i és bo que reflexionem sobre si els nostres comentaris i actituds envers la identitat sexual poden fer mal a algú…) en especial per la qüestió de com definim un home o una dona. Trobo que encerta plenament quan afirma que considerar les diferències biològiques és una qüestió cultural i, per tant, relativa i qüestionable: si hem de posar una etiqueta diferenciadora en funció de la forma dels genitals, per què no per la forma del nas, la presència o absència de cabells, o el color de la pell? Si trobem absurd diferenciar als calbs dels peluts, no és igualment absurda la diferenciació home-dona?
    La qüestió de la decisió de canviar d’identitat per mitjà de la tecnologia em planteja més problemes: d’una banda crec que hem de tenir llibertat per triar què volem ser, i posa el dit a la nafra quan compara la transexualitat amb l’ús de la píndola, ja que aquesta, en tant que controla la menstruació, atempta contra la “naturalesa” femenina. Em costa, però, acceptar que sigui el mateix prendre la píndola que prendre testosterona o passar pel quiròfan; potser és una qüestió de grau o, senzillament, que no estic tan lliure de prejudicis com m’agradaria.
    Deixem que algú altre aporti elements a la discussió.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *