¿Por qué el mercurio es más peligroso en los océanos?

Las concentraciones de mercurio encontradas en agua dulce son mayores que las del agua marina, pero son los peces de mar, como el atún, la caballa y el tiburón, los que terminan representando una amenaza más grave para la salud de los humanos que los comen. El motivo se encuentra en la propia naturaleza del agua del mar, según un estudio de investigadores de la Universidad Duke (EEUU).

La forma potencialmente más dañina del mercurio, el metilmercurio, en el agua dulce se une a la materia orgánica disuelta, pero tiende a pegarse al cloruro -a la sal- en el agua marina, según un nuevo estudio realizado por Heileen Hsu-Kim, catedrática adjunta de ingeniería civil y medioambiental en la Facultad Pratt de Ingeniería de la Universidad Duke (EE UU).

“El modo más común mediante el que la naturaleza convierte el metilmercurio en una forma menos tóxica es la luz solar”, explica Hsu-Kim. “Cuando está unido a la materia orgánica disuelta, como plantas o materia animal podridas, la luz solar descompone el metilmercurio con más facilidad. Sin embargo, en el agua marina, el metilmercurio permanece estrechamente unido al cloruro, donde la luz solar no puede degradarlo tan fácilmente. En esta forma, el metilmercurio puede ser ingerido por los animales marinos”.

El metilmercurio es una potente neurotoxina que puede provocar disfunciones renales, trastornos neurológicos e incluso la muerte. Los fetos expuestos a metilmercurio pueden sufrir tras el nacimiento estos mismos trastornos, así como dificultades de aprendizaje. Dado que los peces, moluscos y crustáceos tienen una tendencia natural a almacenar metilmercurio en sus órganos, son la principal fuente de mercurio ingerido para los humanos.

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