Concurs de Sant Jordi. Autor: Sinenomine.

LA PARTENOGÉNESIS HUMANA, ADIÓS A LOS MACHOS.

¡Qué título tan insípido! Partenogenesis, un término científico poco atractivo y más para una servidora, que es de letras. Pero la etimología esconde en este palabro uno de los fenómenos biológicos más sorprendentes. Veamos: Partenos, en griego es virgen, y Génesis, en latín es generación. La Partenogénesis es la propiedad que tienen las hembras de algunos seres de fecundarse por sí solas, sin ayuda del macho. En las abejas, ratas u hormigas es habitual, ¿y en los humanos?

Más de una feminista radical se habrá frotado las manos fantaseando con esta utopía. La Madre Tierra sólo con hijas: miles de millones de “habitantas” (como pasaría a llamarnos Aído). Supongo que más de un lector varón se ha sentido aterrorizado tan sólo con la estampa en su mente durante unos segundos y habrá realizado la hipótesis de una situación inversa: la partenogénesis en varones. Inconcebible, sin óvulos, sin úteros…poco (nada) habría que hacer. Es más, si acongojante es la idea de un mundo poblado tan sólo por féminas, peor os resultaría uno tan sólo habitado por hombres…una pesadilla para caballeros.

Este insólito proceso podría responder a uno de los grandes enigmas que muchos tratan de resolver desde hace 2008 años. Me refiero, como todo lector habrá deducido, al nacimiento de Jesús. Nueve meses antes, la feliz madre, María y virgen, concibió al citado bebé sin participación de varón alguno. Muchos apuntaran que es posible la concepción sin necesidad de penetración (algún espermatozoide aventurero, al entrar el semen en contacto con la parte exterior de la vagina, fue capaz de desplazarse hacia el interior de esta  encontrando al preciado óvulo) pero aceptando que María realmente no tuvo contacto con ningún hombre (ni espíritu), podría tratarse este de un extraordinario caso de partenogénesis. La iglesia, obviamente, no quiere ni oír hablar del tema. Pero, para arruinar la fantasía de algún fan de Giordano Bruno y otros que se atrevieron a litigar con la iglesia, la ciencia ya se encarga de desmontar esta teoría: las hembras que tienen esta propiedad, sólo parirían hembras. Jesús era hombre, al menos eso nos han contado o…¿acaso Cristo era mujer?

Abandonando el tema religioso (que trae cola, nunca mejor dicho jeje), este es un tema que éticamente suscita muchos debates. Así, por temor a las consecuencias que el experimento podría traer, trapichear por estos derroteros (por ejemplo, la clonación) es ilegal en más de veinte países de la UE para frustración de científicos ávidos de abrir este melón.

Asi que, pese a no tratarse de algo inconcebible, para desgracia de feministas, ateos o científicos, todo esto no es más que una ilusión fuera de la ley. Habrá que conformarse con la concepción clásica que es más barata, legal, rápida, efectiva, saludable….¡y divertida!

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