A bordo del buque oceanográfico alemán Polarstern y a través de diferentes expediciones emprendidas entre 1996 y 2008, dos científicos de la Universidad de Sevilla (US) han descubierto seis nuevas gorgonias (invertebrados marinos coloniales formados por pólipos de cuerpo tubular con ocho tentáculos) en la región antártica, al Este del Mar de Weddell. Estos hallazgos revelan la diversidad aún desconocida de la Antártida.
Pequeños y alargados son los pólipos de las nuevas gorgonias descritas, Tauroprimnoa austasensis y Digitogorgia kuekenthali, en la zona de Austasen, al Este del mar de Weddell, y al Sureste de las Islas Falkland y de Isla Nueva (en la Patagonia chilena), respectivamente. Ambas especies se distinguen por el número, forma y disposición de las escamas de carbonato cálcico que recubren los pólipos, y por el tipo de ramificación de las colonias.
“Las Tauroprimnoa se caracterizan por ser colonias en forma de escobillón, con ramas simples y cuyos pólipos dispuestos en verticilos, poseen sólo cuatro escamas marginales. El resto del pólipo está cubierto por cinco hileras longitudinales de escamas. La vista recuerda a la cabeza de un toro y de ahí su nombre”, describe a SINC Rebeca Zapata-Guardiola, autora principal del trabajo e investigadora en el departamento de Fisiología y Zoología de la US.


pte dels desastres ecològics als Estats Units estava marcat fins ara per un nom, el del petroler Exxon Valdez; un any, el 1989, i una xifra aclaparadora: 262.000 barrils de cru (o més de 41 milions de litres) vessats a les aigües d’Alaska. Des d’ahir, és British Petroleum qui es posa al capdavant de la infame llista.


colores azul y ámbar, ojos y aletas, pero no es un pez. Hay que cargar su batería, está constituido por chips y sensores y se comunica con un sónar. No es un juguete. El pez robot es un vigilante medioambiental capaz de analizar al momento la calidad del agua por la que nada y chivar esa información a tierra firme. Dentro de seis días, en el puerto de Gijón, se presentará en sociedad este espécimen de metal, sensores y escamas. Algo parecido a un ser de película de ciencia-ficción cuyos enemigos son las manchas de aceite, las aguas turbias y los contaminantes. (
plar, una hembra, falleció en 1883 en el zoo de Ámsterdam. Nadie se dio cuenta entonces de que era el último individuo de una especie, el quagga, que se creía una mezcla de cebra (tenía la cabeza y el lomo con las rayas características del equino) y de caballo (cuartos traseros y patas lisos y una especial coloración marrón). Un proyecto sudafricano lo está recuperando de la extinción y en ello han sido imprescindibles los adelantos en materia genética y de estudio de ADN para, primero, clasificar al quagga como lo que es, una subespecie de la cebra común o de las llanuras (Equus burchelli) y después iniciar una cría selectiva entre aquellas que presentan las características de los quaggas (sin rayas en los flancos traseros y un color marrón dominante).(
o, Borneo es una gran mancha verde. Sin embargo, la maniobra de aproximación al aeropuerto de Balikpapan, en la costa este, deja al descubierto grandes heridas causadas por la incontinente avaricia del ser humano. Amplios claros producto de la rapiña de la industria maderera, gigantescos socavones producidos por la minería del carbón y humeantes complejos industriales de las grandes petroleras que succionan el jugo de la isla. Eso sí, sus mandamases no se ensucian las manos. A los occidentales se les puede encontrar disfrutando de los lujosos restaurantes que salpican la playa en la ciudad de Balikpapan. Y para dar con los capataces nativos hay que escudriñar tras los cristales tintados de los últimos modelos de todoterreno.(