Decreto del 22

“En 2002, el Gobierno de la nación, tras comprobar cómo las sucesivas reformas educativas no producían los resultados apetecidos y las tasas de fracaso escolar seguían siendo incompresiblemente elevadas pese a la continua implantación del examen de Estado, la reválida de Enseñanzas Medias, la reválida de Enseñanzas Elementales, la reválida de Enseñanza Preescolares, la separación de itinerarios a los seis años, a los ocho, a los doce, a los catorce y a los diecisiete, decidió, por Real Decreto-Ley 22/2002 de 22 de agosto, siguiendo las últimas tendencias didácticas que establecían en veintidós el número óptimo por aula, instaurar en nuestro sistema educativo la llamada “ratio áurea” y laceración de los institutos remanentes” (Introito). Y ya lo que es el colmo es que el propio Subdelegado, alarmado por Directores de los institutos normales que ven que los alumnos remanentes los superan, da una orden al director: “Nada de enseñar a los alumnos. Nada de aprender”.

 

LALANA, Fernando; ALMÁRCEGUI, José Mª (2004): Los hijos del Trueno, Madrid, Alfaguara, Serie Roja, pág. 114.

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