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Literatura y ciencia

Estamos de lleno inmersos en la Semana de la Ciencia 2018.  Bueno será que nuestro blog de lengua castellana, contribuya en algo a tal conmemoración. Y aunque, después de todo, los estudios lingüísticos también son una ciencia, en esta breve entrada de lo que vamos a hablar es de las concomitancias entre la literatura, que es un arte, y la ciencia.

Como bien expone Alberto G. Rojo en su escrito Cuatro ejemplos de una curiosa intersección, «En una valoración rápida, la ciencia y la literatura sirven a dos divinidades contrarias: la inteligencia y las emociones». A este argumento cabe añadir, también apresuradamente, otro en que se recoja la idea del distinto uso que de la lengua hacen una y otra. Mientras que la ciencia prefiere el lenguaje denotativo, de sentido unívoco, y lo considera un medio para su propósito de explicar el mundo, la literatura se erige sobre connotaciones y sentidos figurados al tiempo que otorga a la lengua suma trascendencia, elevándola del rango de mera herramienta al de finalidad en sí misma. Y es que, como Alberto G. Rojo defiende, aunque el escritor se ocupe de conmovernos con mundos imaginados y el científico, de descifrar el mundo real, «Las grandes obras literarias dirigen miradas profundas a la realidad y los grandes avances científicos redefinen los límites de la imaginación, de manera que es concebible que las dos disciplinas, en un sentido amplio, se intersecten».

Bautizo químico

iupacEn esta Semana de la Ciencia en que nuestro centro se halla inmerso, nada más oportuno para hermanar dos ciencias tan dispares como la química y la lingüística que la noticia de que, durante estos días, la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) está finalizando el proceso de revisión de las propuestas de nombres para los elementos químicos de número atómico 113, 115, 117 y 118. En inglés, los nombres propuestos son nihonium, moscovium, tennessine y oganesson. De ser estos los sancionados, como parece ser, ¿cuáles deberán ser sus respectivas traducciones al castellano?

Según defiende la Fundéu (Fundación del Español Urgente), organismo patrocinado por la agencia de noticias Efe y el BBVA, y asesorada por la RAE, los elementos nihonium moscovium podrían adaptarse como nihonio y moscovio, respectivamente, según la norma general de dar la terminación en –io, de modo similar a laurencio. En cambio, las adaptaciones para tennessine y oganesson suponen casos especiales de adaptación.

En el primer caso la grafía más cercana por calco sería tenesino. No obstante, así como en inglés el sufijo –ine corresponde a los elementos del grupo de los halógenos (chlorine, astatine, iodine…), en español tal correspondencia se efectúa con la terminación -o (cloro, astato, ástato, yodo), por lo que el nombre más adecuado para este elemento habría de ser teneso o téneso .

En el segundo caso, el del elemento oganesson, el calco resultante debería implicar un cambio en la tonicidad de la palabra, pues lo más acertado sería llamarlo oganesón, voz aguda con el sufijo –ón, como corresponde a los gases nobles (neón, xenón…).

Asimismo, la IUPAC sancionará los símbolos correspondientes que serán, respectivamente, Nh, Mc, Ts y Og (recuérdese que los símbolos, contrariamente a lo que sucede con las abreviaturas, no rematan su escritura con un punto).

Por último, cabe destacar que los cuatro nombres propuestos son epónimos. En concreto, tres se originan en topónimos: Tenesse, estado norteamericano; Moscú, capital rusa; y Nihon, ‘Japón’ en la lengua propia de ese país. El cuarto elemento se origina en un antropónimo y recuerda al físico ruso Yuri Oganessian.

Chascarrillo sobre docencia científica

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Como nuestro trabajo lingüístico serio para la Semana Científica discurre por el derrotero del sitio Lengua Leguminosa, en este blog, vamos a contribuir a dicha semana con un chascarrillo, pretendidamente cierto, según quiénes —aunque no seré yo uno de ellos—.

Dícese que la siguiente pregunta apareció en un examen trimestral de química en la Universidad de Toledo. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan profunda que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico o endotérmico? Es decir, ¿desprende o absorbe calor?

La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle que dicta que un gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime.

Hubo un estudiante, sin embargo, que escribió lo siguiente:

«En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del infierno varía con el tiempo. Para ello, hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el infierno y a qué ritmo salen. Tengo, sin embargo, entendido que, una vez dentro del infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, hemos de atender a lo que dicen diferentes religiones, y que no es otra cosa que, si no perteneces a ellas, irás al infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el infierno crece de forma exponencial. Asimismo, hemos de considerar cómo varía el volumen del infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del infierno se mantengan estables, el volumen infernal debe expandirse en proporción a la entrada de almas.

»Hay, por lo tanto, dos posibilidades:

  1. Si el infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que este se desintegre.
  2. Si el infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el infierno se congele.

»¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos como cierto lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera (“ha de hacer frío en el infierno antes de que yo me acueste contigo”), y, teniendo en cuenta que me acosté con ella anoche, la posibilidad núm. 2 es la verdadera. Doy, por ello, como cierto que el infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el infierno ya está congelado, no acepta más almas y, por tanto, está extinguido. Ello deja al cielo como prueba única de la existencia de un ser divino y amoroso, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar: ¡Oh, Dios mío!».

Dicen las malas y las buenas lenguas que el estudiante que dio esta respuesta fue el único que consiguió una nota de excelente.

Los días que no se vivieron hace 434 años

Los días que no se vivieron hace 434 años

Hace cuatrocientos treinta y cuatro años, las buenas gentes que dormían, comían y amaban donde ahora nosotros dormimos, comemos y amamos no pudieron vivir el día de hoy. De hecho,  aquellas buenas gentes no pudieron vivir diez de los treinta y un días de que dispone el mes de octubre. Dios y el rey les obligaron a que los perdiesen. Aunque, en cierto modo, acaso pudiéramos decir que consiguieron lo que no han conseguido aún ni toda la ciencia acumulada ni toda la tecnología desarrollada por el hombre: viajar en el tiempo.

Para deshacer el carácter enigmático de cuanto se dice en el párrafo anterior, ¿sabrías responder a las siguientes cuestiones?:

  • ¿Qué diez días fueron los que se perdieron?
  • ¿Por qué razón se perdieron?
  • ¿Tiene algo que ver con todos o algunos de los 29 de febrero de los años bisiestos?

Y, ya puestos…:

  • ¿Qué celebérrima escritora española, cuyo quingentésimo aniversario celebramos el año pasado, no pudo ser enterrada esos días?
  • ¿Qué relación guardan esos días con el hecho de que Cervantes y Shakespeare, cuyos cuadringentésimos aniversarios conmemoramos este año, muriesen el mismo día, pero no muriesen el mismo día?

Estrella Cervantes: nuestra cultura, ya en las estrellas

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Que Cervantes es luciente estrella literaria es sabido de todos; que Cervantes es, además, fulgente estrella sideral puede ser sabido ya,  a partir de ahora.

La propuesta ‘Estrella Cervantes’, la cual os invitaba a impulsar en un artículo anterior, competía con otras seis opciones de diversos países (Portugal, Italia, Colombia y Japón) para renombrar el sistema planetario μ Arae, situado a 49,8 años luz de distancia en la constelación Ara. Desde el 12 de agosto y hasta el 31 de octubre estuvieron abiertas las votaciones a través de internet, para todo el mundo y con la única limitación de un voto por dispositivo (ordenador, teléfono, tableta…), salvo excepciones debidamente justificadas.

El resultado, hecho público ayer por la Unión Astronómica Internacional, no deja lugar a dudas: la propuesta ha conseguido 38.503 votos, un 69% del total de los registrados para este sistema planetario. Ha sido, además, la propuesta que ha registrado más votos válidos entre las más de 200 propuestas del conjunto del concurso. Desde ahora, por tanto, los nombres de Cervantes, Quijote, Rocinante, Sancho y Dulcinea pueden usarse en paralelo a la nomenclatura científica ya existente.

El concurso NameExoWorlds de la Unión Astronómica Internacional (IAU) —a autoridad responsable para asignar nombres oficiales a los objetos celestes— ha supuesto la primera ocasión en la que el público en general ha podido participar en la elección de los nombres para estrellas y exoplanetas. Y las cifras hablan por sí mismas: se podía elegir entre un total de 274 nombres propuestos por organizaciones astronómicas de 45 países, y se han recibido más de medio millón de votos (573.242 exactamente), procedentes de 182 países. España ha sido el tercer país en porcentaje de participación, solo por detrás de la India y de Estados Unidos.

Javier Gorgas, presidente de la Sociedad Española de Astronomía, destacaba, tras conocer la noticia, que “divulgadores y profesionales de la astronomía, medios de comunicación, humanistas y amantes de la literatura hemos trabajado juntos con un único fin: poner a Cervantes y a sus personajes en el lugar que les correspondía entre las estrellas. Don Quijote y sus compañeros nos han ayudado a proclamar que existen muchos más mundos en el universo, y por el camino hemos reivindicado que la ciencia juega un papel central en la cultura y hemos constatado una vez más la pasión del público en general por la astronomía”.

Benjamín Montesinos, punto de contacto en España de la IAU para Divulgación de la Astronomía, expresaba así su alegría por el resultado: “Ha sido todo un placer y un honor para un astrónomo manchego como yo haber podido contribuir a poner a Cervantes y sus personajes en el cielo. Cuando releamos el Quijote, podremos imaginar a Clavileño volando y acercándose a la estrella Cervantes y a los planetas Dulcinea, Quijote, Rocinante y Sancho. Un lujo.”

La noticia del nombre de Cervantes para una estrella —propuesta que se debe al Planetario de Pamplona y la Sociedad Española de Astronomía, con el apoyo del Instituto Cervantes— llega a punto de iniciarse el Año Cervantino 2016, en conmemoración del cuadringentésimo aniversario de la muerte del escritor. En este contexto, se están preparando diversas actividades de divulgación sobre la estrella Cervantes y la detección de exoplanetas, que previsiblemente incluirán varias conferencias y la producción de una película para planetarios.

Estrella Cervantes: llevar nuestra cultura a las estrellas

En un lugar de la constelación Ara, en torno a una estrella sin un nombre propio, solo conocida por la letra μ, cuatro planetas trazan sus trayectorias. Alrededor de un autor de fama universal, también giran sus cuatro personajes principales. Nos proponemos elevar a Cervantes a la condición de un Apolo galáctico, dando su nombre a la estrella central del sistema, mientras que don Quijote, Rocinante, Sancho y Dulcinea se transfiguran en su escolta planetaria. Quijote (μ Arae b), el protagonista, en una órbita algo excéntrica, como corresponde a su carácter, junto a su fiel compañero Rocinante (μ Arae d), en el centro de la escena. El bueno de Sancho (μ Arae e), el ingenioso escudero, moviéndose lentamente por las ínsulas exteriores del sistema. La Dulcinea encantada (μ Arae c), tan difícil de contemplar para don Quijote en su verdadera forma, cerca del corazón del escritor.
La importancia de Miguel de Cervantes en la cultura universal no puede ignorarse. Su obra principal, el Quijote, considerada la primera novela moderna de la literatura mundial y uno de los libros más influyentes en todo el canon literario, ha sido calificada en numerosas ocasiones como la mejor obra de ficción jamás escrita. Sin embargo, mientras que, por ejemplo, Shakespeare ya tiene nombres de sus personajes como satélites de Urano, Cervantes ha sido hasta ahora excluido de las esferas cósmicas. Con esta propuesta, apoyada por el prestigioso Instituto Cervantes, y llegada justo a tiempo para celebrar el 400.º aniversario de la publicación de la segunda parte de la novela, reclamamos para el famoso caballero de la Mancha, sus compañeros y su creador el lugar que se merecen entre las estrellas.
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¿Y es posible conseguir que una estrella se llame Cervantes y sus planetas Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho?
CLARO QUE SÍ.
La Unión Astronómica Internacional ha abierto un proceso mundial para recibir propuestas y votar cómo se llamarán 20 nuevos sistemas planetarios que se han descubierto estos últimos años. El proceso comenzó a gestarse hace más o menos un año y esta propuesta ha sido presentada oficialmente por el Planetario de Pamplona y apoyada por la Sociedad Española de Astronomía (SEA) y el Instituto Cervantes para nombrar a la estrella μ Arae y a sus cuatro exoplanetas con el nombre de Cervantes y los de los principales personajes de su novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
¿Qué hay que hacer?
Necesitamos tu ayuda. Para votar esta propuesta que finaliza el 31 de este mes, inscríbete y sigue el procedimiento en este enlace (en inglés):   http://nameexoworlds.iau.org/

 

Instruyo aquí, para mayor comodidad, el proceso que seguir:
  • Esta es la pantalla informativa del planeta y de las opciones de voto:

1

  • Desplazarse con el cursor hacia abajo en la página hasta encontrar el voto para Cervantes y los personajes quijotescos. Clicar en el recuadro naranja del margen izquierdo:

2

  • Aunque pueda parecerlo, aún no has votado. Es posible que visualices lo siguiente:

3

  • Asciende en la página con el cursor hasta encontrar el control antispam. Señala que no eres un robot en la casilla correspondiente y envía tu voto clicando el botón verde.

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Miscelánea de descubrimientos científicos

Miscelánea de descubrimientos científicos

Ayer, fue un día histórico para la ciencia y la tecnología: por vez primera, un ingenio fabricado por el hombre, la sonda Philae, ha conseguido aterrizar sobre un cometa, Y lo ha logrado tras separarse de la nave espacial Rosetta, lanzada al espacio hace ya una década.

Curiosamente, los nombres Rosetta y Philae señalan referentes culturales milenarios, en concreto del antiguo Egipto: Rosetta es la piedra grabada de cuyas inscripciones se dedujo la clave para poder entender el lenguaje jeroglífico de los faraones, y Philae es el nombre de una isla, hoy sumergida bajo las aguas del Nilo, donde se ubicó el templo de Isis, en cuyas paredes se grabaron las últimas inscripciones jeroglíficas.

Hasta ayer, miles de años han transcurrido desde que, también gracias a la ciencia y a la tecnología, se construyesen las grandes pirámides. Es pues, enórmemente vasto el recorrido que ha realizado el ser humano gracias al pensamiento inteligente.

Os invito a que os adentréis en ese recorrido de grandes descubrimientos y avances científicos, elijáis uno y expliquéis el sentido de vuestra elección en un comentario de esta entrada que aquí llega a su punto final.