Primavera y poesía

Muy a menudo, primavera y poesía van de la mano. Por un lado, sucede que casi todo el mundo identifica, mediante una reducción simplista, poesía con poesía lírica, y poesía lírica con poesía amorosa. Por otro lado, la primavera es considerada unánimemente, según recurrencia de la emoción humana, como la estación del amor. Acaso lo uno y lo otro no sean sino lugares comunes de nuestra cultura; pero, en cualquier caso, helos siempre ahí.

Muy a menudo también, además de tratarse de dos conceptos que van de la mano, son dos realidades que nos llegan de la mano, pues el 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía y también la fecha más habitual del equinoccio de primavera en el hemisferio boreal. No en vano, las Naciones Unidas declararon que el día en que la naturaleza inicia su florecimiento fuese el día en que se conmemorase también «el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona».

Este año, sin embargo, la primavera ha venido —nadie sabe cómo ha sido— un día antes que la poesía. Exactamente, ha empezado en el mismo momento en que yo publico esta entrada, es decir, a las 22 h y 59 m de este lunes 20 de marzo. Bien…, qué más da; lo que importa es que una y otra se nos instalen en las entrañas para todo el año. Y vuelta a empezar.

Os invito a celebrar el advenimiento con el poema que Ángel González compuso para que sepamos que vivir es amar y que, en el juego de la vida, “Si sale amor, la primavera avanza”:

“La vida en juego”

Donde pongo la vida pongo el fuego 
de mi pasión volcada y sin salida. 

Donde tengo el amor, toco la herida. 

Donde pongo la fe, me pongo en juego. 

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego 
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida. 

Perdida la de ayer, la de hoy perdida, 
no me doy por vencido, y sigo, y juego 
lo que me queda: un resto de esperanza. 

Al siempre va. Mantengo mi postura. 

Si sale nunca, la esperanza es muerte. 

Si sale amor, la primavera avanza.

Machado, «in memoriam»

«Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar:
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…” ».

He aquí tres versos de Serrat, tan íntimamente ligados, en Cantares, a otros dos versos proverbiales de Antonio Machado, que diríanse todos propiamente machadianos.

Hoy, 22 de febrero de 2019, se conmemora el octogésimo aniversario del fallecimiento de este gran, enorme, poeta español. Son ochenta años que han pasado y se nos han quedado, pese a que él nunca persiguió la gloria ni dejar en la memoria de los hombres su canción. Son ochenta años que han pasado y se nos han quedado, acaso porque sí, acaso porque resulta ser cierto que todo pasa y todo queda, sobre todo donde los bosques se visten de espino.

Ni una más

Lo había conocido una tibia tarde de otoño, a la hora mágica en que el sol doraba, malheridas en los árboles o muertas en las aceras, las hojas caducas de los plataneros del vecindario. Se enamoró enseguida de sus ojos de hombre y su boca de hombre, de sus pies de hombre y sus manos de hombre. Luego vendrían la mirada y los susurros, el andar y las caricias, y ese cuidado exquisito que él iba a poner en todo lo que fuese destinado a ella.

Siete otoños habían acontecido desde entonces. Y siete inviernos, siete primaveras y seis veranos. Y algunas discusiones. Y algunas manos alzadas también. Resultaba difícil ahora saber en qué estación de qué año se alzó la primera antes de caer con violencia y lacerar su rostro asustado. «Con lo que yo te quiero», dijo aquella primera vez y las que la sucedieron.

«Con lo que yo te quiero», le había oído decir también ahora, mientras notaba cómo le faltaba el aire, cómo se comprimían sus carótidas y se aplastaba su tráquea bajo la presión animal de aquellas manos, las mismas de las que ella se había enamorado una vez, durante cierto otoño de hojas muertas en las aceras.

Hojas muertas, de Gonzalo Montesierra

Literatura y ciencia

Estamos de lleno inmersos en la Semana de la Ciencia 2018.  Bueno será que nuestro blog de lengua castellana, contribuya en algo a tal conmemoración. Y aunque, después de todo, los estudios lingüísticos también son una ciencia, en esta breve entrada de lo que vamos a hablar es de las concomitancias entre la literatura, que es un arte, y la ciencia.

Como bien expone Alberto G. Rojo en su escrito Cuatro ejemplos de una curiosa intersección, «En una valoración rápida, la ciencia y la literatura sirven a dos divinidades contrarias: la inteligencia y las emociones». A este argumento cabe añadir, también apresuradamente, otro en que se recoja la idea del distinto uso que de la lengua hacen una y otra. Mientras que la ciencia prefiere el lenguaje denotativo, de sentido unívoco, y lo considera un medio para su propósito de explicar el mundo, la literatura se erige sobre connotaciones y sentidos figurados al tiempo que otorga a la lengua suma trascendencia, elevándola del rango de mera herramienta al de finalidad en sí misma. Y es que, como Alberto G. Rojo defiende, aunque el escritor se ocupe de conmovernos con mundos imaginados y el científico, de descifrar el mundo real, «Las grandes obras literarias dirigen miradas profundas a la realidad y los grandes avances científicos redefinen los límites de la imaginación, de manera que es concebible que las dos disciplinas, en un sentido amplio, se intersecten».

Día de la Biblioteca

Hoy, como cada 24 de octubre desde 1997, en nuestro país, se conmemora el Día de la Biblioteca. Por tal motivo, en la página de Amigos del Libro, puede leerse un pregón escrito por Antonio Rodríguez Almodóvar. Se trata de un pregón, además, concebido como homenaje a Ana María Matute.

Si lo prefieres, puedes leerlo a continuación, sin salir de nuestro blog:

—¡Ana María, despierta!
El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro. Insistió: —Vamos, mujer, que ya es hora.
Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.
—¿Y tú… quién… eres? —preguntó, no sin gran esfuerzo.
—¡Soy el Príncipe Azul!
—¿El qué? —El príncipe… ¿No te acuerdas? Tenemos que amarnos.
—¿Es obligatorio?
—Claro, lo manda la tradición.
—¡Pues entonces vete a hacer gárgaras!
Ana María se giró hacia un lado y volvió a dormirse. El príncipe quedó sumamente desconcertado. Se incorporó del filo del lecho y se puso a pasear la estancia.Vio las telarañas del tiempo colgando de los pesados cortinajes, vio a un par de alabarderos durmiendo de pie, la nariz del uno apoyada en la nariz del otro. Vio, o mejor dicho, escuchó la estridente sinfonía de ronquidos que le llegaban de todas partes de aquel palacio encantado; ronquidos atronadores de guardianes forzudos, ronquidos silbantes de cocineros exquisitos, ronquidos trascendentes de capellanes gordinflones, ronquidos, ronquidos… Como que tuvo que taparse las orejas para no ser víctima de aquel terremoto sónico… y entonces se dio cuenta: ¡el fuego de la chimenea también dormía! Se acercó, aproximó una mano a aquellas llamas petrificadas y quedó ensimismado… Luego de un tiempo incontable, levantó la vista y vio sobre la repisa una hilera de libros. Eran libros de cuentos, los únicos objetos de aquel lugar que no habían acumulado polvo ni telarañas. Con un tembleque en el dedo índice de la mano derecha, impropio de todo un príncipe, fue recorriendo los títulos: Cuentos de antaño, de Charles Perrault, Cuentos de los hermanos GrimmCuentos de H. C. Andersen, Cuentos de Ana María Matute… Al leer este último, el corazón empezó a repicarle. Sacó el libro y lo abrió. Al azar fue leyendo: “Todos nos acostamos con el lobo, pero lo que no podemos hacer es confundirlo con la abuelita.” “La infancia es más larga que la vida”. “El que no ama está muerto”.
Justo al acabar esta frase, cesaron los ronquidos y el fuego de la chimenea cobró repentina vitalidad. El príncipe se apartó.
—Eso, ahora ponte a curiosear en mis cosas —oyó a sus espaldas. Levantó un poco más la vista y vio, en el espejo de la chimenea, cómo se incorporaba en su magnífico lecho una dama todavía más magnífica. Casi cien años de edad, el pelo totalmente blanco y la sonrisa totalmente pura. — ¿Se puede saber qué día es hoy?
—¿Hoy? —El príncipe no tenía ni la menor idea.
—¡Me acabo de acordar!— Exclamó ella—. ¡Es 24 de octubre, Día de la Biblioteca! ¡No te quedes ahí pasmao, que los niños nos están esperando! ¡Vamos, Príncipe Azul, mueve el culo!

 

Recorte de prensa (1)

Esta pretende ser la primera de una serie de entradas en que ir siguiendo esporádicamente aquellas expresiones aparecidas en la prensa que pueden invitarnos a una reflexión gramatical. No entraremos nunca a debatir ideológicamente los contenidos de las noticias seleccionadas, pues no es nuestro propósito.

Empecemos ya.

Durante estos días, la prensa se está ocupando de informar y opinar acerca de la posible falsificación del máster de Cifuentes. En concreto, hoy, el diario Infolibre se hace eco de una noticia publicada por El Confidencial en que, planteando una presunta falsificación de firmas, se dice, en la misma cabecera de la noticia, que «El catedrático responsable del máster, Enrique Álvarez Conde, se reunió este martes con las tres profesoras que supuestamente firmaron ese acta en el despacho de un abogado “para tratar de pactar una versión común”».

Al lector, puede asaltarle la duda de si el despacho de un abogado es el lugar en que las tres profesoras firmaron supuestamente el acta o donde el catedrático se reunió con ellas. El sentido común parece apuntar a esta última posibilidad, puesto que la firma de actas universitarias no requiere la presencia de un abogado, mientras que, para pactar una versión común ante posibles querellas criminales, sí parece oportuno disponer de los consejos de un letrado. De hecho, en el desarrollo de la noticia, puede volver a leerse esta información, expurgada de manera que no deja lugar a la ambigüedad: «El catedrático responsable del máster, Enrique Álvarez Conde, se reunió este martes con las tres profesoras en el despacho de un abogado “para tratar de pactar una versión común”».

¿Por qué se produce este vicio anfibológico en el primer redactado, pero no en el segundo? ¿Podría haberse evitado sin la pérdida de información del segundo redactado?

Para intentar dar respuesta, conviene simplificar la estructura oracional y fijar nuestra atención en la parte diferencial (en verde). Prescindamos, pues, del complemento de finalidad pospuesto y del sujeto antepuesto: “Se reunió este martes con las tres profesoras que supuestamente firmaron ese acta en el despacho de un abogado”. Si observamos bien, vemos cómo, entre el CCL y el verbo reunir(se), al que complementa, se ha intercalado una proposición de relativo, cuya función es CN del núcleo “profesoras”. Ello hace que ahora el CCL quede próximo al verbo de esta subordinada y que nuestro cerebro tienda a procesarlo como posible complemento suyo. Para evitar esta anfibología sin necesidad de suprimir nada de la estructura oracional, el periodista podría haber ubicado como último complemento del verbo principal aquel que contiene la oración de relativo: «El catedrático responsable del máster, Enrique Álvarez Conde, se reunió este martes en el despacho de un abogado “para tratar de pactar una versión común” con las tres profesoras que supuestamente firmaron ese acta». Nótese que, con esta nueva disposición de los elementos oracionales, se introduce una nueva variación en la complementación, pues el SP “con las tres profesoras…” se subordina, sintácticamente, al verbo “pactar” y no al verbo “reunir(se)”. No obstante, con ello, no se da conflicto semántico alguno.

DILM 2018

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna. Coincidiendo con esta fecha, hemos dado la bienvenida a Sophia, la nueva compañera de aula en la optativa de 1.º de ESO Hablar, leer, escribir. Todos nos hemos presentado ante Sophia en nuestras respectivas lenguas maternas: castellano, catalán y ruso; ella, a su vez, lo ha hecho en alemán.

Necesidad obliga, suele decirse, y, dado que Sophia no habla ninguna de nuestras dos lenguas oficiales, hemos acudido a las TIC para salir del apuro. Cada uno de nosotros ha escrito su presentación en el traductor virtual del teléfono móvil y, tras leerla en nuestro idioma propio, hemos dejado que fuese la aplicación, a través de la activación del audio, la encargada de pronunciar el texto traducido al alemán. Finalmente, Sophia, ha hecho lo propio, invirtiendo lógicamente el proceso y permitiendo que el traductor pronunciase en castellano su presentación original en alemán.

Nos encanta conocer a Sophie. Ens encanta conèixer a Sophie. Нам нравится встречаться с Софи. Wir lieben es, Sophie zu treffen.

(¡Ay, ay, ay… Espero que el traductor sepa lo que se dice!).

A unos 0,5 km/seg

Durante esta semana, conmemoramos en el instituto la Semana de la Ciencia. Como granito de arena más, vaya esta contribución en que trataremos de conjugar breve pero esencialmente el rigor del dato científico con los valores connotativos propios del espíritu artístico, es decir, en nuestro caso, de la emoción literaria.

Vamos a ello. En este 2017, el eje central de la Semana de la Ciencia es el turismo sostenible. Si acudimos al diccionario, este nos define, como concepto básico de turismo, el hecho de viajar por placer. Si a ello añadimos la idea de que no hay mayor placer para el espíritu que el que ofrece el amor y que este es un sentimiento que nos sustenta como ningún otro, podemos llegar a concluir que no hay turismo sostenible más íntimamente entendido que el que nos hace viajar hasta el ser querido.

Y ahora que, acaso algo tramposamente, ya me he hecho venir bien los argumentos, os propongo que redactéis una frase galante, un requiebro amoroso, una expresión tierna…, con la que halagar al ser amado. Esta expresión ha de contener necesariamente el dato científico de la velocidad de rotación de la tierra (la cifra puede estar redondeada).

Ada(m/n)ismo

adamismo

Esta semana los bachilleres de primer curso han tenido que vérselas con el diccionario en línea. Lo que parecía que iba a ser un simple ejercicio de consulta, en realidad tenía su intríngulis. El ejercicio en cuestión consistía en exponer cuál es la diferencia de significado existente, según el DRAE, entre los términos parónimos adamismo y adanismo.

La respuesta exacta es aquella que señala a la acepción segunda de adanismo, esto es, la que hace referencia a la práctica del desnudismo, como exclusiva de esta voz, mientras que el resto de acepciones de ambas expresiones son de uso compartido o indiscriminado.

Las tres preguntas surgidas del EDL

european-languages-number-of-speakersHoy, durante una de las clases de 1.º de bachillerato, al hablar acerca del Día Europeo de las Lenguas, se me ha ocurrido preguntar si alguien sabía cuál es la palabra más larga del castellano (traducida, también lo es del catalán). Siempre hay quien se lanza al celebérrimo, aunque poco productivo comunicacionalmente, supercalifragilísticoespialidoso, el cual, claro está, no puede darse enteramente como acierto. Nadie ha apostado, sin embargo, por otro palabro hiperbólicamente polisílabo: hipopotomonstrosesquipedaliofobia. Y digo “sin embargo” porque son muchos los alumnos de esta promoción que en algún momento de sus vidas escolares recientes me la han oído decir a mí durante algún paréntesis jocoso.

En fin, que comentario tras comentario, esta mañana he acabado por formular tres preguntas que se están convirtiendo, mientras yo voy poniendo negro sobre blanco, en los primeros deberes TIC del curso. Allá van:

  1. ¿Cuál es la palabra más larga del castellano?
  2. ¿Cuál es la palabra más larga de las lenguas europeas?
  3. ¿Por qué es poco menos que imposible que el castellano posea la palabra más larga de las lenguas europeas?
(Los datos del mapa no están debidamente actualizados)