Desde mi ventana, de Zoe Hinojosa

Hoy es un día extrañamente soleado. Cualquiera diría que la  luz te invita a dar un paseo. Pero no es así. Ella esconde  las miradas nerviosas de los vecinos, la esperanza y las ganas que tenemos todos de que esto termine.

 

Cierro los ojos y no escucho nada. En la calle reina un silencio sepulcral, solo se escuchan los cantos de las tórtolas y los gorriones que reinan con orgullo sobre las copas frondosas de los árboles  asomados,  curiosos por encima de los edificios.

Justo enfrente, se observa una parcela que ha sido invadida por la hiedra que, hábil, trepa por los muros de cemento. Paralela a estos muros se encuentra a acera, de adoquines levantados y abandonada por los pasos ajetreados de la rutina.

 

Aunque, no solo veo esto. Veo los aplausos, los golpes de cacerola, las palabras de ánimo que erizan la piel de la nuca nada más la aguja del reloj marca las ocho de la tarde. Veo a familias mucho más unidas que nunca, veo esa mezcla de esperanza y miedo en los ojos de mis vecinos. Ojalá poder ver algo diferente…

 

Aunque, dos meses después, ya todos parecemos acostumbrados a ese silencio tan increíble, a la luz fría de las pantallas, al paisaje de siempre que, sorprendentemente, se ha tornado en una imagen preciosa. Justo ayer observaba aquel bosque que se asoma curioso tras los edificios y me ocurrió algo sorprendente.

De pronto mis ojos no podían dejar de mirar este paisaje. Aunque esta vez vi algo distinto, nunca lo había observado desde esta perspectiva. Entonces fue cuando me hechizó.

 

Sí, suena extraño, pero no visteis lo que yo ví. No visteis como la luz dorada del sol bañaba a las hojas de los pinos. No visteis gaviotas de lomo plateado reinando majestuosamente los cielos. No visteis como el viento acariciaba esa hiedra, ahora más crecida. No escuchasteis el silbido de las golondrinas ni las visteis volar en círculos para cazar su cena. No visteis el lienzo rosa con el que el sol arropó al cielo. No escuchasteis a la Tierra respirar.

 

Cuando me quise dar cuenta, unos surcos húmedos sobre mis mejillas me sorprendieron. No era tristeza ni nada que se le pareciese. Nunca había visto nada tan bello.

 De pronto me asusté. Me dio miedo pensar que había estado mirando (pero no contemplando) la misma imagen desde hacía trece años y nunca me había emocionado así. Me dio miedo pensar la de experiencias que podríamos estar dejando atrás solo centrándonos en nuestros problemas superficiales. Me dio miedo darme cuanta de que aquello que tanto criticaba, fue capaz de cegarme durante mucho tiempo a mí también. Me dio miedo darme cuenta que es cierto que tan solo vemos aquello que queremos ver. Creo que deberíamos dejar de ver un poco y contemplar un poco más. Son dos verbos muy diferentes. Me asustó la manera en que me atrapó aquella imagen, hasta tal punto que ni siquiera pude escuchar aquellos aplausos que erizaban la piel. ¿Estoy loca si pienso que esto me gusta? ¿Volverá todo a ser como antes? No lo creo, aunque, sorprendentemente, no me interesa. Si viajar atrás en el tiempo supusiera olvidar que este bosque hechizante volvería a ser el trozo de tierra triste que antes consideraba, no me interesa. Este momento es todo lo que tengo. No me preocupa esa felicidad utópica futura que todos soñamos. Esta imagen me basta para sobrevivir. Desearía quedarme aquí sentada por siempre, aunque sé que eso no va a ocurrir. Lo más probable es que en cuestión de minutos mis padres me llamen para que prepare la cena o vaya a poner la mesa. De aquí a pocos segundos estaré moviendo un pie detrás de otro sin darme cuenta. Es más, creo que noto cómo me levanto. Estoy de pie y  a pesar de que mi mente pide a gritos seguir contemplando esta maravilla, mis pies crueles avanzan hacia el umbral de la puerta. Sé que dejaré atrás para siempre este momento tan especial. Pero de pronto una sonrisa se dibuja traviesa en mi cara. Este momento será siempre mío. Ni el tiempo me lo podrá arrebatar. Estoy feliz. Además, aún me queda un segundo.

 

 

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2 Comentaris

  1. rebecatorrecilla

    Me ha gustado mucho tu redacción, Zoe. Me han encantado las anáforas y el léxico variado. Es una bonita reflexión, se nota que te la has preparado bien.

  2. giovannafiuza

    ¡La redacción está estupenda! Está muy bien construido, Zoe.

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