Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon (EE UU) han encontrado dentro del neocórtex del cerebro una subred de las neuronas con gran actividad que se comportan de manera similar a los miembros de una red social.
Según los científicos, al igual que sucede en Facebook, estas redes neuronales tienen una población pequeña de miembros muy activos, más conectados, que dan y reciben más información que el resto de neuronas de su red, según explica Alison Barth, coautora del estudio que publica hoy la revista Neuron. “Es como en Facebook, donde muchos de tus amigos no publican mucho, pero un pequeño porcentaje actualiza su estado con frecuencia”, explica Barth. “Estas personas suelen estar conectadas a más personas, de manera que a la vez que comparten más información también reciben más información”, añade.
Identificando estas neuronas “hiperactivas”, los científicos esperan determinar por qué son más activas, lo que podría aumentar su comprensión del neocórtex, que se cree que es el principal centro de aprendizaje del cerebro.
De acuerdo con un estudio del Colegio Oficial de Médicos de Asturias, la “barriga cervecera” es “un mito”, pues un consumo moderado de esta bebida, de hasta medio litro diario, asociado a una dieta como la mediterránea, no sólo no engorda sino que reduce el riesgo de diabetes e hipertensión.

La ameba Dictyostelium discoideum, un organismo de conocido comportamiento social que se alimenta de bacterias, decide en determinadas circunstancias no consumir todos los recursos de una zona para incorporar algunos microbios a su cuerpo, donde fertilizan, para después depositarlos en un cultivo en una nueva localización, según ha podido comprobar un equipo de investigadores.
El proyecto, que estará coordinado por Juan Bisquert, director del Grupo de Dispositivos Fotovoltaicos y Optoelectrónicos de la UJI, y por Eva M. Barea, investigadora de este Grupo, pondrá en marcha la Red Nanoenergía (
Confiesa que le encantan los huevos rotos. Pero hoy no están en el menú. Rama Khokha, 46 años, siempre fue una niña muy curiosa. Indagaba sobre todo. Ahora, esta investigadora en biología del cáncer observa atentamente el plato de lomo que preside la mesa del almuerzo y pregunta si es como el jamón. Nunca lo ha probado. Le gusta, así que los huevos rotos quedan olvidados para otro momento. Y entre picoteo y picoteo de las finas lonchas rojizas explica con pasión su trabajo con nuevos modelos genéticos con los que aspira a descubrir otras formas de diagnóstico del cáncer y nuevas terapias.Cualquiera que la escuchase hablando de genes y tumores aguzaría el oído. Pero en el comedor del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas -donde ha completado una estancia como profesora visitante con el programa de la Fundación Jesús Serra y el CNIO- no destaca. Su trabajo, cuenta, le ha ayudado a ver la vida de otra forma, bajo ese prisma de análisis y curiosidad. “Si entiendes la biología molecular, comprendes al ser humano, porque entiendes cómo funcionan las células”, dice con una sonrisa. Y pregunta al camarero, que retira el plato que hace un rato adornaban unas verduras a la plancha, por el vino. (
Entrar en el cerebro vivo con un microscopio óptico normal es imposible, lo que impide visualizar el funcionamiento de las neuronas. Científicos de la
Chorros de antimateria emanan de las tormentas terrestres, ha comprobado el telescopio espacial Fermi, lanzado para estudiar los fenómenos más energéticos del Universo, pero que también observa la Tierra. Al actuar como aceleradores de partículas muy grandes, las tormentas pueden emitir destellos de rayos gamma, asociados a los rayos, además de electrones y positrones de alta energía. Los investigadores creen que la mayoría de los destellos de rayos gamma, de los cuales se dan unos 500 al día, produce haces de partículas de antimateria.Fermi estudia los estallidos de rayos gamma celestiales desde una órbita circular a 550 kilómetros de altura, pero desde 2008 ha detectado también 130 terrestres. El satélite estaba situado inmediatamente encima de la tormenta en la mayoría de los casos, excepto en cuatro en que el fenómeno se produjo a gran distancia, informa la NASA.(