La naturaleza tiene perfiles redondeados y flexibles mientras que la electrónica suele ser rígida y estar llena de ángulos. Llegar a salvar esta brecha es el objetivo de muchas investigaciones pero una de las más avanzadas es la que pretende obtener acumuladores de energía (baterías eléctricas) flexibles. Una aplicación estaría en su imbricación en las fibras textiles para hacer literalmente camisetas con baterías.
Un equipo de Atlanta (EE UU), liderado por Zhong Lin Wang, y otro coreano de Samsung Electronics han presentado estos supercondensadores cuyos electrodos son nanocables de óxido de cinc desarrollados sobre fibras textiles normales. Estos componentes se pueden recargar muchas veces y de forma muy rápida, pero lo difícil ha sido hacerlos lo suficientemente flexibles y ligeros.
El sustarato de un electrodo es un cable fino y flexible de plástico mientras que el del otro es una fibra de kevlar. Los investigadores consiguieron hacer crecer los nanocables en ambos sustratos, enrrollaron el kevlar alrededor del plástico y envolvieron el conjunto en un electrolito de gel sólido. Con un grupo de estas fibras se podría hacer un hilo, dicen en la revista Angewandte Chemie.
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Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon (EE UU) han encontrado dentro del neocórtex del cerebro una subred de las neuronas con gran actividad que se comportan de manera similar a los miembros de una red social.
De acuerdo con un estudio del Colegio Oficial de Médicos de Asturias, la “barriga cervecera” es “un mito”, pues un consumo moderado de esta bebida, de hasta medio litro diario, asociado a una dieta como la mediterránea, no sólo no engorda sino que reduce el riesgo de diabetes e hipertensión.

La ameba Dictyostelium discoideum, un organismo de conocido comportamiento social que se alimenta de bacterias, decide en determinadas circunstancias no consumir todos los recursos de una zona para incorporar algunos microbios a su cuerpo, donde fertilizan, para después depositarlos en un cultivo en una nueva localización, según ha podido comprobar un equipo de investigadores.
El proyecto, que estará coordinado por Juan Bisquert, director del Grupo de Dispositivos Fotovoltaicos y Optoelectrónicos de la UJI, y por Eva M. Barea, investigadora de este Grupo, pondrá en marcha la Red Nanoenergía (
Confiesa que le encantan los huevos rotos. Pero hoy no están en el menú. Rama Khokha, 46 años, siempre fue una niña muy curiosa. Indagaba sobre todo. Ahora, esta investigadora en biología del cáncer observa atentamente el plato de lomo que preside la mesa del almuerzo y pregunta si es como el jamón. Nunca lo ha probado. Le gusta, así que los huevos rotos quedan olvidados para otro momento. Y entre picoteo y picoteo de las finas lonchas rojizas explica con pasión su trabajo con nuevos modelos genéticos con los que aspira a descubrir otras formas de diagnóstico del cáncer y nuevas terapias.Cualquiera que la escuchase hablando de genes y tumores aguzaría el oído. Pero en el comedor del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas -donde ha completado una estancia como profesora visitante con el programa de la Fundación Jesús Serra y el CNIO- no destaca. Su trabajo, cuenta, le ha ayudado a ver la vida de otra forma, bajo ese prisma de análisis y curiosidad. “Si entiendes la biología molecular, comprendes al ser humano, porque entiendes cómo funcionan las células”, dice con una sonrisa. Y pregunta al camarero, que retira el plato que hace un rato adornaban unas verduras a la plancha, por el vino. (
Entrar en el cerebro vivo con un microscopio óptico normal es imposible, lo que impide visualizar el funcionamiento de las neuronas. Científicos de la