Un amor traicionero

Estaba sola en esa diminuta habitación, observando desde la ventana ese bonito paisaje que me rodeaba, observando día a día los cambios que se producían en él, llorando por aquella persona que me traicionó y me encerró en esta habitación.

Todo pasó en una tarde de domingo, yo estaba en un bar tomándome un café, pero cuando anochecía entro  de repente un hombre con traje, muy enfadado, era muy alto, y el traje era un tanto peculiar. Se sentó en la silla que estaba a mi lado y le pidió al camarero una copita de Whisky.

Al cabo de un rato le pregunté:

-Oye, ¿que te pasa?

-Nada… no lo entenderías…

No quería ser pesada y deje correr el tema, al cabo de media hora él aún estaba enfadado, en ese momento  sentí pena por él, y me fijé en que se había terminado su copita de Whisky, y le invite a otra copita. Él me dijo que por qué hacía eso, y le respondí:

-Porque pareces muy triste.

-Ah… gracias.

Dicho esto empezamos a hacer amistad, cada tarde nos reuníamos en ese bar a tomar una tacita de café. Al cabo de tres meses seguíamos quedando hasta que comenzamos una relación de pareja, yo estaba muy enamorada y él también, hasta que decidimos hacer un viaje juntos, fuimos a Australia, todo iba bien hasta que nos alojamos en un hotel donde había muchos hombres atractivos, noté que el estaba nervioso pero no entendí porque, al día siguiente por la mañana estaba hablando en recepción, notaba que alguien me observaba pero no le di importancia, un hombre muy atractivo se acerco a mí y me dijo si quería que me invitara a un café pero en ese momento llegó mi novio, había escuchado lo que me dijo el hombre atractivo y de golpe le dio un puñetazo y le dijo que no me hablara más, yo me enfade mucho con él, me dijo que lo sentía, que se le fue la cabeza, le perdoné, no suelo enfadarme mucho con las personas. Esa misma noche estuve pensando cómo oyó la conversación, ¡era él, el era que me estaba observando! Pero no le di importancia… a pesar de todo… era mi novio.

Al día siguiente ya volvíamos para nuestra querida ciudad, tenía ganas de volver ya a mi casa estírarme en el sofá y ver la televisión.

Al cabo de unos días noté a mi novio algo nervioso, parecía estar enfermo, en el centro comercial no dejaba que ningún chico se acercase a mí. Empecé a tener miedo, a pensar que el estaba enfermo, hasta que llegó este día… me ha encerrado en esta habitación, su motivo, que solamente quiere que sea suya y de nadie más y que siempre le esperara ahí en esa habitación.

Mi amor empezó a decrecer, pero sentía lástima por él, por esa enfermedad que tenia…

Me di cuenta de que este amor no era un amor transparente sino que era un amor traicionero, porque yo confiaba en el, pero él en mi no…

 

Aquí estoy, contando esta historia desde esta diminuta habitación, sin medios de comunicación para poder salir, nada…, esperando día a día que se recupere y que vuelva a ser una persona normal…

 

 

 

 

 

David Verdejo Benítez

 

 

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