Nada dura para siempre!

Un día, mi padre Salvador llegó a casa muy contento del trabajo, yo Dúnia , mi hermano Rafa y mi madre Marisa, no nos explicábamos su felicidad, y él nos explicó que le habían ascendido, pero que había un problema, teníamos que mudarnos a Nueva York, a mí no me gustó la idea, cambiar de costumbres, amigos, y dejar aquí a mi familía.

El día de la mudanza llegó, yo estaba muy triste, pero tenía curiosidad por conocer otro país.

Me despedí de mis amigos y familiares y subí al avión.

Al llegar, nos fuimos a casa, tenía un gran sofá y una gran televisión, la cocina era pequeña, pero bonita, yo subí directamente a mi habitación, era grande, con un ordenador, una cama muy grande y las paredes lilas, me tumbé en la cama a pensar, y de pronto escuché a mi madre gritar: -aaaaaaaaah! Correddd, bajad a ayudarme.

Seguí el ruído y me llevó a la cocina, donde ví que había una serpiente, y mi madre no encontraba nada para matarla, hasta que vi una cazuela, la cogí y la pude matar. Llamamos a mi padre y al cabo de 10 minutos vino. Llamamos a un exterminador para que viniese a ver si había más. Y encontró que había una familia entera de serpientes, porque antes en esa casa vivían ellas. Como no conocían a nadie se tuvieron que quedar un mes en un hotel para que pudieran fumigar la casa de arriba a abajo. Por suerte era verano y aún no había empezado el instituto.

Un día, en el hotel, me fuí a pasear al jardín que había al lado del hotel, allí vi a un chico, más o menos mi su edad, con el pelo castaño y los ojos azules y abiertos.

Al verlo, pensé que era guapísimo, el hombre de mi vida, y me acerqué a conocerlo, con la excusa de que no conocía la zona, y no sabía volver al hotel.

-Hola, ¿puedes ayudarme? No soy de aquí y me he perdido.

-Sí, ¿qué te pasa?

-No encuentro mi hotel, es el hotel Natur World.

-¿Quieres que te acompañe?

-Sí.

Por el camino fuimos hablando del instituto, de mi mudanza y de nuestra vida en general. Cuando más lo conocía, más simpático me parecía, al llegar al hotel, nos despedimos y me dijo: Oye, ¿cómo te llamas?

-Me llamo Dúnia,.¿Y tú?

-Richy, toma mi número de teléfono, y si te aburres, me llamas, ¿de acuerdo?

-Sií, luego te llamo.

Subí a mi habitación muy contenta porque pensaba que esto podía llegar lejos, esperé hasta la noche y le llamé.

-¿Puedes quedar mañana?-Le pregunté.

Él me dijo que sí, y quedamos el día siguiente en el sitio donde nos habíamos conocido, una sonrisa salió de sus encantadores labios.

Fuimos a dar un paseo, hasta que llegó la noche, me acompañó al hotel, y en la misma puerta del hotel, me besó. Me quedé sin palabras. Mi sueño hecho realidad, no podía ser, tenía que ser un sueño… ¡pero no, era realidad!

Y así cada día, íbamos a pasear, íbamos en barca, íbamos al cine cogidos de la mano, nos lo pasabamos muy bien.

Un día, después de ir al cine, quedamos para ir el día siguiente en barca.

Llegó el día siguiente, y él no se presentó, yo me preocupé mucho, y no pude dormir.

Al día siguiente, decidí llamar a su casa, y su madre me cogió el teléfono, y empezó a llorar, entonces me explicó que iban en coche con su padre, cuando cogieron una mala curba , y se despeñaron por un barranco, entonces se cayeron y Richy y su padre…. murieron.

 

Fue el peor día de mi vida, estuve llorando semanas y

semanas.

 

Aprendí que nada dura para siempre.

 

ainara rivero.

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