Llevo toda mi vida viviendo en el mismo bloque de pisos y durmiendo en la misma habitación; por lo tanto, las vistas ya no me parecen tan interesantes como lo eran cuando era pequeña.

Mi cama está a la altura de la ventana y eso trae consigo ventajas y desventajas. Una de las ventajas es que, cuando estoy tumbada en la cama, puedo oír cantar a los pájaros. Esto se debe a que, en el patio comunitario que tengo en frente, crecen unos grandes árboles donde muchas aves han construido nidos. Por ese motivo, cuando llega la primavera, me levanto con el cantar de los pájaros y me voy a dormir escuchándolos, así hasta que llega el invierno. Otra de las ventajas que tiene, bueno, mejor dicho, que tenía, era que de pequeña solo me hacía falta subir a la cama y abrir la ventana para poder saltar hacia la terraza. No necesitaba pasar por la puerta, gracias a que entre mi ventana y el suelo de la terraza solo dista un metro.

La única desventaja de mi ventana, sin duda, que la persiana se subiera y bajara automáticamente gracias a un motor. Eso a mí me mataba porque, en ocasiones, estaba tranquilamente durmiendo y, de golpe, la persiana se empezaba a subir dándome con toda la luz en la cara. Por esa razón obligué a mi padre a que programara la persiana sólo para bajarse y que, además, colocase un interruptor para que yo la pudiese abrir solo cuando ya estuviera despierta.

Hoy, dos meses después me doy cuenta de que, a causa de este confinamiento que me genera mucho aburrimiento, miro más por la ventana, hacia esa vista que antes me parecía tediosa, y la verdad, lo sigue siendo. Observo otra cosa que también ha cambiado, los gritos. Como dije antes, delante de mí se alza un gran patio comunitario donde no solo los pájaros cantan, sino que los niños también jugaban y gritaban. Debido al confinamiento, estos niños ya no bajan a jugar y, por lo tanto, ya no gritan. Y por extraño que parezca, ya me había acostumbrado a esos chillidos diarios, sobre todo en verano. Es curioso, ahora que ya no los oigo, todo parece más aburrido, sin vida.