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X Certamen Literario Escolar en Lenguas de Origen

X Certamen literario escolar lenguas origenQueridos alumnos

Me complace trasladaros la convocatoria de la Unesco para el X Certamen Literario Escolar en Lenguas de Origen.

Se trata de un certamen en el que podréis participar, dentro de la categoría que os corresponda, según curséis primer o segundo ciclo de ESO, con creaciones redactadas en vuestras respectivas lenguas familiares.

El tema de vuestro escrito ha de girar preferentemente en torno a la idea de ¿Qué mundo querría yo? También puede versar sobre otros aspectos vinculados a los valores de la UNESCO, tales como la paz, las culturas, la solidaridad, la convivencia…

La extensión máxima es de una hoja DIN A-4 (por una sola cara). Puede estar escrito a mano o a ordenador, y, adicionalmente, se puede acompañar de un dibujo original.

La fecha tope de entrega será el 31 de enero de 2014; aunque, previamente, el instituto debe haberse inscrito y la fecha límite para ello es este 23 de diciembre. Por tanto, si alguno de vosotros está interesado en participar, que me lo haga saber cuanto antes.

Os enlazo aquí las bases completas del certamen.

¡Animaos!

Lengua de Tronos

Lengua de TronosEs posible que, en alguna ocasión, hayas jugado con un idioma secreto. Es algo que ya hacían tus padres e, incluso, tus abuelos. Yo mismo recuerdo aún uno, fácil, muy fácil, que usaba con mi prima para pasar las horas de la aburrida siesta manchega durante mi infancia. Consistía simplemente en añadir la sílaba fi- a cada sílaba de que constaba el mensaje. Por ejemplo, para decir «No se lo digas a nadie», decíamos «Finó fisé fidifigás fia finafidié».

Sin duda, estos entretenimientos pueden ser considerados como formas mínimas, simples, de lenguas construidas, artificiales. De manera mucho más compleja, se llega, por ejemplo, al esperanto, inventado por L. Zamenhof con la esperanza de que pudiese servir como lengua universal. No obstante, pese a que dicen que la esperanza es siempre lo último que se pierde, no queda duda alguna ya acerca de que el esperanto no llegará a ser nunca nuestra lengua universal.

Casi con toda seguridad, todos vosotros conocéis en mayor o menor medida, según las hayáis o no leído, dos famosas sagas literarias: una ya clásica, El señor de los anillos; y otra reciente, Canción de hielo y fuego, cuyo primer volumen lleva el título con que enseguida saltaría a la fama de la pequeña pantalla: Juego de tronos. Uno de los varios aspectos que hermanan a ambas sagas es puramente lingüístico: tanto para una como para otra, se han construido lenguas artificiales.

En la obra de J. R. R. Tolkien, son varias las lenguas ficticias que se incluyen. Por ejemplo, la lengua negra, la crea el personaje de Sauron para reemplazar las diversas lenguas de los orcos. Con todo, pese a lo que pudiera parecer con este ejemplo, Tolkien no fue un defensor del esperanto, pues opinaba que las leyendas y las lenguas que las transmiten se necesitaban mutuamente para asentarse en el acervo popular, es decir, profesaba un amor indiscutible a la pluralidad de lenguas vernáculas. En el universo tolkiano, las dos lenguas principales son el sindarin y el quenya, ambas élficas y construidas por el autor a partir de criterios estéticos basados en las fonéticas del finés, el griego y el latín.

Por su parte, George R. R. Martin, autor de Canción de hielo y fuego, hace que algunos de sus personajes mencionen unas pocas frases en dothraki y apenas unas palabras en valyrio, ambas, lenguas de ficción que aparecen en la obra. No obstante, Martin no es, como sí lo fue Tolkien, un apasionado lingüista ni un poliglota que conozca cerca de veinte idiomas distintos, por lo cual, la cadena de televisión HBO, dueña de los derechos de adaptación y emisión de la serie, contrató a  David J. Peterson, miembro de la LCS (Language Creation Society) para que se encargase de crear, a partir de lo poco ideado por Martin, dos gramáticas completas. Lo cual ha hecho y sigue haciendo. El dothraki, por ejemplo, cuyo sistema gramatical es ya plenamente funcional, lo ha elaborado con influencias del ruso; el turco; el estonio; el inuktitut, hablado por los esquimales; y el suajili, hablado en una amplia zona centroafricana. Peterson pretende dotarlo de un léxico de 10.000 palabras y, en estos momentos, posee ya cerca de 3.700.  El valyrio, por su parte, sobrepasa las 800.

¿Imagináis el colosal esfuerzo que requiere crear todo un idioma desde la nada? Para empezar, hay que dotarlo de sonidos, por lo que cabe idear un sistema fonológico, el cual ha de adecuarse a un sistema de escritura a partir de un alfabeto propio. Cabe crear asimismo un diccionario completo, aunque su grosor pueda quedar lejos del que le otorgan a la vigente edición del DRAE  las 88.000 palabras de nuestro idioma que en él se atesoran. Y, cómo no, han de sistematizarse un conjunto suficiente de criterios morfológicos y de reglas de sintaxis estructural y funcional. ¡Bufff…! ¡Solo imaginarlo ya agota!

Con todo, pese a lo arduo de la tarea, son muchos ya los idiomas inventados, en buena medida, debido al auge de la ciencia ficción en la pequeña y en la gran pantalla. Los hay, incluso, que ya poseen Academia: el klingon, de la serie Star Trek, sin ir más lejos.

En fin, seguramente al dothraki no le queda mucho para llegar a tener también su propia Academia. Siempre y cuando George R. R. Martin no se sienta demasiado presionado por los plazos de entrega de su obra a la editorial. Hace apenas unos días, en unas declaraciones a la prensa, amenazó ni más ni menos que con lanzar “el cometa rojo” sobre “Poniente” para acabar con toda forma de vida. Sería cuestión entonces, si finalmente ello es así, de que los estudios académicos dothrakianos se enfoquen como los de las lenguas muertas.