Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Esta mañana, una alumna de 4.º de ESO me rectificaba, tras anunciar yo en el aula que hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

— Trabajadora, profe.

Ciertamente, aunque la desigualdad entre sexos va más allá del ámbito laboral.

Otro alumno, poco después, ha lanzado la idea de que, si de igualdad se trata, cabría entonces fijar también en el calendario un Día Internacional del Hombre, olvidando así, sin duda, que el sentido de la conmemoración es claramente reivindicativo y que son las necesidades y no las ventajas lo que tiene sentido reivindicar. No obstante, la normalidad, esto es, la igualdad entre sexos habrá llegado cuando en el calendario se conmemore un Día Internacional del Hombre, pero entendido en sentido genérico; al cual, por cierto, deberíamos llamar Día Internacional del Ser Humano para bien desambiguar. Claro que, entonces, ya no habrá necesidad reivindicativa ninguna y sería cuestión de festejarlo; mejor, por tanto: Fiesta Internacional de la Igualdad entre Sexos.

Desgraciadamente, todavía andamos muy lejos de ello. No sé si vosotros, lectores, habréis reparado en la imagen que ilustra esta entrada. En ella, puede verse una etiqueta de lavado en la que, tras las pertinentes recomendaciones de mezcla de colores, planchado, etc., se indica en inglés la alternativa “O dáselo a tu mujer; es trabajo suyo”. No voy a incidir en lo repulsivo de la leyenda, ante la cual no es excusa un más que dudoso sentido del humor; sí quisiera hacer notar (aunque es sobradamente notorio) que la mujer trabajadora está en desventaja no solo en el mercado laboral; también en casa.

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