Tricentenario de la apertura de la Biblioteca Nacional

«300 años de la BNE. Es tuya»

Este es el lema con el que la Biblioteca Nacional de España (BNE) aborda la conmemoración del tricentésimo aniversario de su apertura. En palabras de la exministra del anterior Gobierno socialista, Ángeles González-Sinde, «Muchos tienen una imagen de [la Biblioteca] como si fuera una fortaleza inexpugnable, una especie de Pentágono; pero es un lugar abierto, una casa que acoge todos los lenguajes: publicaciones, fotografía, artes plásticas, ciencia, teatro, partituras, recetarios históricos, una fonoteca, una discoteca…» Ciertamente, de ahí, la oportunidad de ese «Es tuya».

No obstante, no siempre fue así. No, al menos, para todos. Antonia Gutiérrez Bueno, autora de un Diccionario histórico y biográfico de mujeres célebres,  entró un buen día de 1837 por la puerta de la BNE y consiguió de este modo convertirse en la primera mujer en hacerlo. ¡Ciento veinticinco años después de haber sido inaugurada! (Procuremos apaciguar la pretérita y ofensiva injusticia social, conformándonos estultamente con que no fuesen tantos sino un solo año el período lesivo, pues la Institución se inauguró en 1712 con el nombre de Real Biblioteca Pública y no fue hasta 1836 cuando pasó a denominarse Biblioteca Nacional de España). En fin, «pelillos a la mar», pues afortunadamente son otros los tiempos que corren; quizás aún no perfectos, pero otros.

Hasta el próximo 15 abril, en la Sala Recoletos de la Biblioteca Nacional de España, estará abierta la exposición Biblioteca Nacional de España: 300 años haciendo historia. Asimismo, varios son los materiales destinados a perpetuar en el tiempo la celebración. Uno de ellos, una plancha de cobre de la que se estamparán los grabados conmemorativos del Tricentenario, se acompañará de una composición del poeta catalán Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía 2008. A la espera de esos versos, os dejo aquí (es vate de mi debilidad) un poema suyo titulado Caligrafía:

Ha apoyado la frente en el cristal
frío, empañado, con trasluz de invierno.
Escribe el nombre de ella y, a través
de las líneas que traza con el dedo,
la ha visto en un paraje solitario
con el mar y las rocas en la noche.
Al fondo, las estrellas: de pronto, las gaviotas
alzan el vuelo como un resplandor
al paso de un falucho. Se ha engañado:
detrás de la ventana hay una calle
que el alba hace más triste, sin un alma,
con coches aparcados.
Tras las líneas comienza a amanecer:
el sol naciente borrará ese nombre
en la escarcha rosada del cristal.

La conmemoración del Tricentenario, que se prolongará a lo largo de todo este año, arrancó el 13 de diciembre de 2011 con la inauguración de la susodicha exposición y un concierto, en la escalinata de la BNE, donde se oyó la Marcha Triunfal que Barbieri regaló a esta institución en 1867, por haber sido dedicada a la primera piedra de su edificio de Recoletos. La pongo aquí a vuestra auditiva disposición.

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