Monthly Archives: noviembre 2009

Isotópico premio.

Isotópico premio

Rafael Sánchez Ferlosio ha obtenido esta misma semana el Premio Nacional de las Letras Españolas, sin duda alguna, con sobrado merecimiento. Muchas son las voces, sin embargo, que se han apresurado a poner de manifiesto la curiosidad, poco menos que redundante, de haber recibido este premio, que es de ámbito estatal, luego de haberle sido otorgado en 2004 el Cervantes, abierto también a Hispanoamérica. Por cierto, existe un precedente: el dramaturgo Antonio Buero Vallejo fue Premio Cervantes y Premio Nacional de las Letras Españolas en 1986 y 1996 respectivamente.

Permítaseme una burda analogía: que un atleta, pongamos por caso europeo, sea campeón mundial de lanzamiento de jabalina no implica necesariamente que lo sea también de Europa. Sin embargo, los honores literarios no son una competición, sinoun merecido reconocimiento unipersonal a toda una trayectoria creativa; por tanto, en el caso que nos ocupa, cabría pensar que cualquier escritor distinguidocon el Nacional de las Letras se convierte,de forma natural y por derecho propio, en lógico candidato para recibir un día el Cervantes. Inversamente, a quien haya sido ya Premio Cervantes, parece llegarle a destiempo un Nacional. Vale, quizá sí; pero ¿y qué? Un altísimo honor, de todas formas.

A propósito de todo esto, Gonzalo Hidalgo Bayal, escritor y gran conocedor de la obra de Sánchez Ferlosio, remataba de forma magistral, el pasado miércoles, su artículo Galardones e isotopía (“El País”, pág. 45). En él, Bayal cita unas breves líneas de Guapo y sus isótopos, el último y recentísimo ensayo publicado por Ferlosio: “Isótopos son implementos del mismo lugar semántico y son, por consiguiente, incompatibles en la misma predicación o atribución”. Seguidamente, nos ilumina con un ejemplo: “Habría, pues, isotopía gramatical en la afirmación: el niño es guapo y bonito”. A partir de aquí, el autor del artículo pone de manifiesto la adecuación —’isotópica’, diría yo— que puede establecerse entre el tema del último ensayo de Ferlosio y el orden cronológico en que,por un lado, se estructuran determinados elementos dentro de la narración y, por otro, el que se da en la concesión de los premios de que venimos hablando: “Si cupiera emplear el término en la gramática narrativa, en la organización de la trama, no sería condición menor en la definición de la isotopía narrativa el orden de los elementos, el desafío del sol y el viento tratando de despojar de la capa al desventurado caminante. No toda regla lleva aparejada necesariamente su excepción y a menudo […] las excepciones son ejemplares. La literatura narrativa y ensayística de Ferlosio deshace, anula y neutraliza toda la isotopía narrativa que pudiera advertirse en la mera cronología que colocó a Cervantes antes que el de las Letras”.

Lo que yo decía: un altísimo honor, de todas formas.

Hasta siempre y para siempre, Ayala.

Francisco Ayala

“Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse”. Hace apenas un par de años, Francisco Ayala se refería con estas palabras a su longevidad, cuyo telón, al fin, ha bajado este 3 de noviembre, apenas superada la hora meridiana.

103 años, como l’àvia Pepeta. Pero l’àvia, cuyo físico envidian los robles, ha ido perdiendo de su memoria lugares y personas (a algunas ni siquiera las ha llegado a incorporar nunca). En cambio, al insigne escritor ha sido el cuerpo el que no le ha resistido, pues, de cabeza, seguía lúcido como siempre.

“La literatura es lo esencial”, dijo una cien veces Francisco Ayala. Hoy, recordándolo, pienso en aquella célebre cita de El Principito, de Saint-Exupéry: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Y se me aviene un silogismo: lo esencial es invisible para los ojos y sólo se puede ver bien con el corazón; lo esencial es la literatura; ergo, hemos de saber leer con el corazón.

¡Qué bien se explica el disgusto por la lectura que cunde por las aulas, entre adolescentes!

Hasta siempre, Ayala.

Ayala, para siempre.