DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Enlaces de interés:
- Texto original en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.
- Resumen argumental de la novela.
- Documental “Cervantes y la leyenda de Don Quijote”
- Serie de RTVE sobre Don Quijote
Contenidos PAU
Características de la locura de don Quijote. Parodia de las novelas de caballerías en el aspecto, nombre, escenario, origen y objetivos del héroe cervantino. Principales diferencias entre la Primera y la Segunda parte. Las tres salidas del protagonista. Carácter de Sancho Panza. Los ideales quijotescos: justicia, libertad, sentido caballeresco. El amor cortés y la creación de la amada ideal. Función de Cide Hamete Benengeli. Influencia del Quijote apócrifo de Avellaneda.
1. Miguel de Cervantes Saavedra, un perfil biográfico
1.1. De la cuna al cautiverio
Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares. Fue cuarto de los siete hijos de un médico cirujano, que mantuvo con dificultades la familia, con la que tuvo que trasladarse a Valladolid, donde Miguel inició su formación académica, que culminó en Madrid, en el colegio de Juan López de Hoyos, de la mano del cual Cervantes publicó sus primeros versos, un erasmista que, sin duda, influyó fuertemente en su pupilo: las críticas que se lanzan a la riqueza y a los que abusan de su poder, junto con la defensa de la libertad individual, que encontramos en el Quijote son algunas de las señales del erasmismo del mismo Cervantes.
Durante el verano de 1569, Cervantes huye a Italia, acusado de herir a un hombre, seguramente en un duelo. En Roma, sirve durante un tiempo al cardenal Acquaviva y, en 1570, se enrola como soldado. En octubre de 1571, en la batalla de Lepanto, Miguel entró en combate a pesar de estar con fiebres y recibió dos heridas, una en el pecho y otra en la mano izquierda, que no impidieron que, una vez curado (la mano quedó algo anquilosada), participase en otras acciones militares y sirviera como soldado de guarnición en varias ciudades italianas.
La estancia en Italia dio a Cervantes la oportunidad de conocer ciudades como Roma, Milán, Florencia y Venecia, que florecían entonces en el cenit de su esplendor renacentista, y que dejaron honda huella en el escritor.
En setiembre de 1575, Cervantes se embarcó con su hermano Rodrigo, también soldado, para viajar de Nápoles a la península Ibérica. Llevaba cartas de recomendación con las que pretendía ser ascendido a oficial del ejército. Cuando bajeles turcos apresaron la galera y se llevaron cautivos a Argel a los dos hermanos, las cartas de recomendación se convirtieron en comprometedoras, ya que los turcos pensaron que estaban ante un rehén de elevada condición y que, por tanto, de él podrían conseguir un elevado rescate. En el caso de Miguel, el rescate se demoró cinco años, tiempo que se le hizo insufrible, de manera que protagonizó audaces intentos de fuga que fueron frustrados. La libertad le llegó en setiembre de 1580, después que unos frailes trinitarios pagaran su rescate. Hay huella de esta experiencia en dos piezas teatrales: El trato de Argel y Los baños de Argel, así como en la historia del cautivo que interpoló en la primera parte del Quijote.
1.2. Dificultades para rehacer su vida
El rescate de los hermanos mermó la menguada hacienda de los Cervantes hasta el endeudamiento. Miguel, falto de recursos, marchó al encuentro de la corte de Felipe II, de la que consiguió algo de dinero; sin embargo, intentó infructuosamente marchar a América. Por ese tiempo (1582), ya había comenzado a redactar La Galatea y mantenía relaciones con Ana Villafranca, mujer casada con quien reconoció tener una hija, Isabel de Saavedra. A pesar de ello, en 1584, contrajo matrimonio con Catalina de Salazar, una joven de 19 años, hija de una familia principal, aunque no rica.
Entre 1587 y 1600, Cervantes se estableció en Sevilla con el cargo real de comisario de abastos, que le llevó a recorrer gran parte de Andalucía como cobrador de impuestos y requisando cereales y aceite para proveer las galeras de la Armada Invencible. Era un oficio ingrato y lleno de incidentes que le puso en contacto con una variopinta gama de tipos humanos, que irá recordando y retratando en el Quijote y otras obras: venteros y campesinos, pícaros y titiriteros, curas de aldea y delincuentes, etc. Su segundo intento de marchar a América quedó también frustrado. Continuando con su oficio de recaudador de impuestos, fue encarcelado por un corregidor de Écija en 1592, acusado de vender una partida de trigo sin autorización. La apelación fue rápida y se le puso de inmediato en libertad. En 1594, obtuvo la comisión de cobrador de alcabalas (tributo que gravaba las ventas de productos) y otros impuestos atrasados en el Reino de Granada. El banco donde iba depositando el dinero quebró, y, ante la imposibilidad de presentar en efectivo lo cobrado, fue encarcelado de nuevo, esta vez durante tres meses en la cárcel de Sevilla. Corría el año 1597 y de esta segunda experiencia carcelaria nació el Quijote. De la desilusión, del cansancio y la amargura de este hombre acosado por el infortunio surgió la mayor reflexión que haya hecho un hombre sobre su tiempo: el Quijote. La cárcel de Sevilla, además, lo puso en contacto con el hampa local, gente sin ley que describió con extraordinaria maestría en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo y en el episodio de los galeotes del Quijote.
Entre Lepanto y la Armada Invencible, de 1571 a 1588, pasaron diecisiete años, que son los del progresivo desengaño de Cervantes, quien despertó del sueño heroico para darse amargamente de bruces con la realidad.
1.3. Los años de la vejez y la muerte
“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; este digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha […] llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria“. (Prólogo a Novelas ejemplares)
Así sería el retrato de Miguel de Cervantes en 1603, cuando, casi sesentón, se estableció en Valladolid con su mujer, sus hermanas y su hija Isabel.
La noche del 27 de junio de 1605, fue herido de muerte frente a la casa de Cervantes un caballero. Se detuvo e interrogó a toda la familia, y aunque el auto del proceso demuestra que no tuvo nada que ver con el suceso, sí se puso en duda la moralidad de la casa del escritor.
A partir de 1606, siempre tras la corte, Cervantes fijó su residencia en Madrid, donde comenzó su etapa de fecundidad editora, facilitada por el éxito de la primera parte del Quijote. Hasta entonces solo había publicado algunos poemas circunstanciales, La Galatea (1585) y algunas obras estrenadas entre 1582 y 1587, que no obtuvieron el éxito deseado. En los diez años que van desde 1606 hasta su muerte, Cervantes vio aparecer el resto de su obra; fue en esta etapa de madurez, cuando nuestro autor conoció el éxito y la fama, con sus correspondientes envidias y elogios. Por ejemplo, es notoria la mutua animadversión entre él y Lope de Vega, no disimulada ni por uno ni por otro.
Cuando murió, hacia el 23 de abril de 1616, hacía pocos días que había terminado la dedicatoria de su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
A la luz de lo comentado el día anterior, podemos concluir que la biografía de Miguel de Cervantes es la propia de un personaje antiheroico– de ahí, el claro paralelismo entre el escritor y su máxima creación, el hidalgo Alonso Quijano-. Resulta también evidente la correspondencia entre su trayectoria vital y la situación del país: su vida transcurre a caballo entre dos periodos histórica e ideológicamente antitéticos.
2. Producción literaria
Poesía
Es curioso observar como el propio Cervantes considera que el Quijote, su obra trascendental y universal, no es otra cosa que un pasatiempo. Sin embargo le concede gran importancia a su obra poética. Por lo visto, el sueño de Cervantes hubiese sido pasar a la posteridad como un gran poeta, pero no fue así, porque su obra poética no alcanza la calidad de su narrativa. Es conocida la admiración que sentía Cervantes por Garcilaso de la Vega a quien intentaba imitar en sus poemas.
Sin embargo, Cervantes no llegó nunca a ser un gran poeta. En el Viaje al Parnaso, poema en tercetos, él mismo reconoce su fracaso:
Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.(…)
Teatro
A Cervantes le fascinaba el teatro y siempre fue un dramaturgo frustrado. Las compañías de teatro no le compraban sus obras porque veían que eran más aburridas, lentas o clasicistas. Así, Cervantes tuvo que conformarse con contemplar el gran éxito de Lope de Vega. Nuestro autor reivindicaba un teatro más reflexivo, pero eso no le interesaba al público. No supo encontrar una fórmula dramática exitosa como la de Lope.
En 1615 publicó Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados:
| El gallardo español La casa de los celos Los baños de Argel El rufián dichoso La gran sultana doña Catalina de Oviedo El laberinto de amor La entretenida Pedro de Urdemalas |
El juez de los divorcios El rufián llamado Trampagos La elección de los alcaldes de Daganzo La guarda cuidadosa El vizcaíno fingido El retablo de las maravillas La cueva de Salamanca El viejo celoso |
Los mayores aciertos teatrales de Cervantes se concretan en sus ocho entremeses: El juez de los divorcios, El rufián viudo llamado Trampagos, La elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca y El viejo celoso.
El entremés es una pieza teatral de carácter menor que se puso de moda a finales del siglo XVI. Los entremeses se caracterizan por su lenguaje popular, a menudo dialectal, y se solían representar en los entreactos de las comedias para dar más variedad, diversión y entretenimiento en las jornadas teatrales. Suelen ser breves cuadros de costumbres con un argumento muy sencillo.
En los entremeses de Cervantes destaca la viveza del lenguaje, la colorista vitalidad del conjunto y la espléndida recreación de sus tipos y personajes: un mundo de tramposos, vividores, rufianes y prostitutas que son herederos de la gracia de los pasos de Lope de Rueda, por quien Cervantes sentía profunda admiración.
Las novelas
Aunque actualmente consideramos como novela narraciones de largo formato, en tiempos de Cervantes no sucedía así. En Italia y en Francia las narraciones largas recibían el nombre de “roman” y “romanzo”, mientras que a las cortas se las denominaba como “nouvelle” o “novella”. Puesto que en España el término “romance” se empleaba ya para otro tipo de composiciones literarias, podemos decir que Cervantes fue el primer autor en utilizar el término “novela” para las narraciones largas. Cervantes, fue, por encima de todo, un fructífero autor de narrativa y cultivó todos los géneros de novelas– idealistas y realista-, aunque la más reconocida fue el Quijote.
Orden cronológico:
- La Galatea (1585)- Novela pastoril
- El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605)- Parodia de los libros o novelas de caballerías
- Novelas ejemplares (1613)- En donde incorpora algunos relatos de corte picaresco
- El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615)
- Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)- Novela bizantina









