SAN JUAN DE LA CRUZ
Biografía
Juan de Yepes nació en Fontiveros ( Ávila ) en 1542 y murió en Úbeda (Jaén) en 1591 a la edad de 49 años. Creció en el seno de una familia hidalga empobrecida; empezó a trabajar muy joven en un hospital y recibió su formación intelectual en el colegio jesuita de Medina del Campo.
A los veintidós años ingresó en la orden de los carmelitas (fue entonces cuando cambió su nombre por Juan de la Cruz). Animado por Santa Teresa de Jesús emprendió la reforma de la orden. Su orden reformada de carmelitas descalzos tropezó con la abierta hostilidad de los carmelitas calzados, a pesar de lo cual logró desempeñar varios cargos. Tras enseñar en un colegio de novicios de Mancera, fundó el colegio de Alcalá de Henares. Más adelante se convirtió en el confesor del monasterio de santa Teresa.
En 1577 prosperaron las intrigas de los carmelitas calzados y fue encarcelado en un convento de Toledo durante ocho meses. Tras fugarse, buscó refugio en Almodóvar. Pasó el resto de su vida en Andalucía, donde llegó a ser vicario provincial. En 1591 volvió a caer en desgracia y fue depuesto de todos sus cargos religiosos, por lo que se planteó emigrar a América, proyecto que frustró su muerte prematura. Canonizado en 1726, fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1926.
Obra
San Juan de la Cruz concebía la poesía como un medio de comunicación con Dios. Por lo tanto, sus versos son la expresión de la doctrina mística y de su experiencia personal en ese campo. El tema fundamental de su poesía es el amor a Dios. Al igual que hicieran Petrarca y Garcilaso, San Juan analiza las distintas emociones que siente su alma sedienta de Dios hasta que se produce el encuentro feliz con Él.
Dada la inefabilidad de la experiencia mística, expresa poéticamente esa vivencia a través de imágenes. En esa experiencia, su alma, la Esposa, busca y encuentra al Esposo, Cristo, tras superar las distintas etapas del proceso purificador (ascética).
Gracias a los ejercicios ascéticos el alma se despoja de todas sus necesidades y potencias- memoria, entendimiento y voluntad- para, completamente limpia de todo lo que no sea Dios, poder fusionarse con Él en la unión mística.
Los caminos o vías que han de seguirse para lograr la unión mística son: la vía purgativa, en la que el asceta va eliminando, con gran trabajo, todas sus necesidades humanas; la vía iluminativa, en la que inicia el tránsito luminoso que llevará el alma hacia Dios; y la vía unitiva, la última, en la que el alma se une a Dios en el éxtasis místico.
Sin embargo, Cristo aparece como un amante esquivo que, después de haber dado al alma alguno de sus favores, se marcha, dejándola sumida en la noche oscura de la angustia y la soledad.
San Juan escribió unos cuantos poemas de tipo tradicional- romances, villancicos, canciones, glosas-, pero obviamente lo más importante de su producción son sus tres grandes poemas místicos en los que emplea la lira:
. Noche oscura del alma. Describe simbólicamente el proceso de unión mística del alma con Dios: en una noche oscura (símbolo de la oscuridad en que está sumida el alma), una muchacha (el alma) huye de su casa (el cuerpo) para ir al encuentro del Amado (Dios); al encontarse tiene lugar la unión mística.
. Cántico espiritual. Inspirado en el “Cantar de los Cantares” bíblico, es el poema más extenso: cuarenta liras. En él, la Esposa (el alma) sale en busca de su Amado (Dios). después de preguntar por él a las criaturas de la naturaleza, lo encuentra reflejado en una fuente. Tras un bellísimo diálogo entre ambos, se produce la unión amorosa, símbolo de la unión mística. En el poema aparecen descritas las tres vías.
. Llama del amor viva. Breve poema de veinticuatro versos, repartidos en seis estrofas, que describe en tono exclamativo el estado del alama abrasada en la llama del amor divino.
Al margen de su significación religiosa y su sentido simbólico, estos tres poemas pueden ser considerados como ejemplos inigualables de poesía amorosa. De hecho, podemos considerar que en casi toda su obra poética los elementos propios de la poesía amatoria han sido divinizados. La lírica de San Juan de la Cruz constituye una de las cumbres de la literatura universal.
Fuentes literarias. Lenguaje
San Juan conjuga la tradición lírica castellana de los cancioneros con la tradición culta italianizante y con la tradición poética de la Biblia. En su lengua poética mezcla elementos cultos con motivos de la lengua popular, sobre todo referidos a la naturaleza, el amor o la caza.
Igual sucede con las figuras retóricas ya que alterna aliteraciones llenas de sensualidad, típicas de la literatura renacentista, junto a tradicionales recursos de la poesía de cancionero- antítesis, paradojas y juegos de palabras-.Éstas última figuras le ayudan a explicar los contradictorios sentimientos del amor. Obviamente, la naturaleza inefable de la experiencia mística precisa de los símbolos para explicarse.
Comentario “Noche oscura del alma”
Introducción. Tema o asunto:
Una joven cuenta cómo, en plena noche, aprovechando la tranquilidad de esa hora, sale a escondidas de su casa y va a reunirse con su enamorado. Envuelta en la oscuridad, se deja dirigir por la luz de su propio amor hasta el lugar de la cita, donde la pasión de los amantes culmina. A continuación, relajados por la brisa nocturna, los amantes se adormecen, primero, el amado velado por la amada, por último, ella misma.
Si se considera el poema desde un punto de vista religioso, en él se describe la experiencia mística del poeta desde que su alma, la amada, está purificada hasta que se une a Dios, el amante. La escapada nocturna representa el camino recorrido por el alma, en el que se distinguen tres pasos necesarios: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. Cada una de estas “vías” se refiere a un estado distinto de la vivencia del místico. El místico es un hombre que logra “fundirse” con Dios, sentirlo dentro de sí. Para llegar a ese momento de exaltación espiritual en que el hombre deja de ser él mismo porque Dios ocupa todo su ser, el místico ha de pasar por distintos momentos que lo han preparado para esa situación sublime.
El primero de esos momentos es la VÍA PURGATIVA, que tiene como fin purificar el alma para hacerla digna de Dios. Esta purificación se consigue a través del alejamiento de todas las tentaciones y preocupaciones terrenales, de modo que nada pueda distraer al alma del anhelo de encontrar a Dios. La “casa sosegada” sugiere esta calma del espíritu, distante de cualquier inquietud que lo perturbe. La “noche” que ayuda a la amada no es la noche del mundo real, la oscuridad que esconde a la amada de la vigilancia de aquéllos que podrían impedir su amor. La noche es la noche del espíritu, un estado del alma en el que ésta no presta atención a nada externa, porque para que Dios entre en ella, el alma debe olvidarse del mundo y concentrarse sólo en ella.
Ya en esa noche, donde el alma está sola, comienza la VÍA ILUMINATIVA, el paso en el que el alma ve o siente la presencia de Dios. Este momento está simbolizado en el texto por la luz “que en el corazón ardía”. En un texto que trata sobre el alma y Dios, la luz tiene que ser necesariamente una luz interior, Dios hace arder en el corazón, porque esa luz es una gracia que Dios concede al alma para señalarle su presencia. La luz es, en suma, una muestra del amor de Dios.
En el verso 25º, “amada en el Amado transformada”, se produce la realización de la “VÍA UNITIVA”. En esta última vía, el alma logra sentir plenamente a Dios en ella y pierde la conciencia de sí misma, llega a ser un solo ser con Dios. En esta experiencia, el alma deja de ser ella misma para formar parte de la divinidad y vivir una sensación que está más allá de la razón humana. Sólo la noche le sirve para explicar esta vivencia de unirse a Dios, puesto que en la noche parece no existir nada salvo Dios.
Las últimas estrofas expresan la felicidad del alma tras el encuentro con Dios. En ellas, el alma revela una actitud distinta de la del inicio del poema. Ahora, todo el entorno es un reflejo del amor: los cedros, la almena, el aire y las metáforas de las flores forman un mundo donde todos los elementos son cómplices del amor y aíslan a los amantes. Este mundo reflejaría la impresión de paz y de belleza que deja Dios en el alma del místico.
Estructura interna:
El texto se puede dividir en tres partes:
-Primera parte (estrofas 1ª y 2ª): trata de cómo la muchacha escapa de su casa/ Vía purgativa
-Segunda parte (estrofas 3ª y 4ª): muestra a la muchacha, ya fuera de la casa, yendo al encuentro del amado/ Vía iluminativa
-Tercera parte (de la estrofa 5ª a la 8ª): en la 5ª estrofa expresa el clímax que provoca el encuentro de los amantes/ Vía unitiva// en las tres estrofas siguientes, describe la relajación que sigue a la pasión del encuentro/ Felicidad del alma tras el éxtasis místico.
Figuras retóricas:
(Partimos de que el poema está articulado en torno a una serie de símbolos ya comentados: la noche oscura, la soledad de la amada, la casa sosegada, la luz interior, la unión entre Amado y amada). Otras figuras que podemos destacar son:
1a estrofa: epíteto (“noche oscura”); exclamación retórica para enfatizar la alegría de la joven (“¡oh dichosa ventura!”)
1ª y 2ª estrofas: repeticiones para destacar que la noche disimula la salida de la amada.
3ª estrofa: personificación (“noche dichosa”), que atribuye a la noche los sentimientos de la muchacha; antítesis (“noche dichosa”// “otra luz”)
4ª estrofa: comparación y perífrasis.
La estrofa 5º acumula gran cantidad de recursos porque en ella se produce el hecho esencial del poema, la unión amorosa de los amantes: apóstrofe, exclamación retórica ,anáfora, paradoja (“noche que guiaste”) y antítesis (“noche amable”/ “alborada”), derivación y aliteración (Amado con amada,/ amada en el Amado)
Resto de estrofas: metáforas para destacar la belleza de los amantes (“pecho florido”// “azucenas”). La aliteración de d y m en los versos 36º (“Quedéme y olvidéme”) y 38º y 38º, apoyada en una derivación, (“dejéme,/dejando mi cuidado”), potencia la idea de paz con que la muchacha se abandona al descanso.
PROPUESTA DE CONCLUSIÓN. Noche oscura del alma es un poema típico de la poesía mística con el que su autor, San Juan de la Cruz, logra transmitirnos las sensaciones que el alma experimenta en su ascenso hasta la unión con Dios. Y lo hace sobre la base de imágenes tomadas del amor humano, de una estructura renacentista perfectamente equilibrada y armónica , y de elementos intensificadores basados sobre todo en técnicas de repetición. Todo ello, además, a través de un lenguaje llano y musical.
Comentario de “Llama de amor viva”
Se trata del poema más puramente místico del autor, que prescindiendo de las vías purgativa e iluminativa, intenta expresar la emoción y el deleite de la unión mística. “Llama de amor viva” probablemente sea la declaración más intensa y sentida de amor a Dios jamás expresada por ser humano.Este poema fue compuesto por Juan de la Cruz en el convento de los mártires de Granada, en 1584 (o 1585), mientras era vicario provincial de Andalucía. Fue escrito en quince días, a petición de Ana de Peñalosa, una de sus hijas espirituales preferidas.
Según el mismo Juan de la Cruz, las cuatro estrofas de su poema se inspiran, respecto a su estructura, en un poema de Garcilaso: la soledad siguiendo…
Tema:
El tema del poema es la unión mística con Dios, y también el amor que el poeta siente hacia él.
ESTRUCTURA INTERNA
En la primera estrofa, San Juan identifica a Dios con una llama que arde tiernamente dentro de su alma. Su deseo de Dios es tan grande que le pide que rompa la barrera entre lo divino y lo terrenal y le permita unirse con él (“¡rompe la tela de este dulce encuentro!”).
En la siguiente estrofa expresa las contradicciones del amor místico; por un lado es agradable y, por otro lado, es doloroso. Por otra parte, se alude a los tres componentes de la Santísima Trinidad: el “cauterio” es el Espíritu Santo; la “mano” es el Padre y el “toque” es el Hijo. La estrofa concluye con una paradoja
En la tercera estrofa el poeta identifica la luz de Dios con una lámpara cuya luz da sentido a su vida: antes de enamorarse de él, “estaba oscuro y ciego” pero tras el enamoramiento este amor da luz y color a su vida.
.En la última estrofa San Juan habla de la serenidad que le produce el amor que anida secretamente en su corazón. Es un amor espiritual, delicado, como un suave aroma.
RECURSOS ESTILÍSTICOS
La exclamación retórica, el apóstrofe y el paralelismo son las figuras que articulan la composición . Estos recursos remarcan el sentimiento de plenitud y felicidad máxima que siente el “yo” poético.
También son frecuentes los epítetos ( “dulce encuentro”, “mano blanda”, “toque delicado” , “profundas cavernas”) que San Juan utiliza para ornamentar estos pequeños detalles, resaltando el adjetivo por encima del sustantivo.
También encontramos diversas metáforas: “lámparas de fuego” y “llama de amor viva” que hacen referencia a la iluminación y al calor que el amor de Dios le produce (lámparas dan luz || llama da calor).
San Juan también utiliza la repetición o paralelismo especialmente en la segunda estrofa:
“¡O cautiverio suave!
¡O regalada llaga!
¡O mano blanda! ¿O toque delicado…”
Apreciamos un predominio de la paradoja (“Tiernamente hieres”, Cauterio suave”. “regalada llaga”, “Matando, muerte en vida has trocado”), figura que, como hemos comentado con anterioridad, le permite expresar los sentimientos contradictorios que le provoca la experiencia mística.
Atendamos finalmente al uso de la aliteración en la última estrofa.
Propuesta de conclusión:
Hay que destacar la importancia de la “Llama de amor viva” en la obra poética de San Juan de la Cruz. Esta es es sin duda la composición más pasional y ardiente de toda la obra poética de San Juan de la Cruz. En ella se refleja la cumbre del misticismo español de la época y también la cumbre de San Juan de la Cruz como poeta.