23ª sesión (19/10/2022)

LA POESÍA DE FRANCISCO DE QUEVEDOFrancisco de Quevedo - Wikipedia, la enciclopedia libre

Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580- Villanueva de los Infantes, 1645) fue uno de los escritores más relevantes de nuestro barroco, un gran escritor que manejaba de forma magistral el idioma castellano y un hombre de profundos contrastes como se refleja en su propia obra: sonetos amorosos sublimes y sátiras misóginas, poemas religiosos y otros humorísticos o mordaces… Los contrastes barrocos están muy presentes en su producción literaria, un producción amplísima, ya que cultivó todos los géneros en su época.

Quevedo fue uno de los máximos representantes de la tendencia conceptista basada en la asociación ingeniosa de palabras e ideas. Los recursos más empleados serán las dilogías, paradojas, antítesis, elipsis, equívocos…  Aunque cultivó todo tipo de géneros literarios,  vamos a centrarnos en su trayectoria poética en la que podemos distinguir:

  1. Poemas amorosos: Quevedo cultivó una poesía de corte petrarquista de lenguaje conceptual, con empleo de paradojas y siguiendo la línea del amor cortés y la poesía del Cancionero. En este grupo se encuentra el famoso soneto, “Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra…”. Destaquemos su actitud  también en el ámbito amoroso: poesía de elogio y misógina, a la vez. Sus sonetos de amor son de un hondo apasionamiento aunque poco se sabe de su vida amorosa (si bien tuvo cierta popularidad entre las mujeres y un matrimonio desgraciado). No sabemos qué hay de tópico literario y qué de profundo anhelo en sus versos amorosos.
  1. Poesía satírica y burlesca: está emparentada con la literatura clásica antigua (Marcial, especialmente). Predomina el verso octosílabo. Son los poemas que más claramente ponen de manifiesto la capacidad para la agudeza y el ingenio lingüístico de Quevedo. Los objetos de su sátira son muy  variados: mujeres, maridos burlados, judíos, médicos, boticarios, abogados, jueces, escritores (Góngora  en particular), las modas, el poder del dinero, etcétera. Importante en la sátira es la parodia idiomática. La parodia de las palabras se hace sustituyendo parte de la palabra (correcta o caprichosamente descompuesta): quintaesencia /quintainfamia. Gusto por el juego de palabras: pretendiente/pretenmuela; alcahueta/alca­madre/güetas­tías. Con prefijos o sufijos: archipobre. También la parodia de la frase: de “alma en pena”, “marido en pena”; de “llover a cántaros”, “llorar a cántaros”; de “hablar entre dientes”, “hablar entre muelas”. Esta parodia se extiende asimismo a la morfología y la sintaxis (“muchísimo nariz” o “soy un fue”, por ejemplo).
  1.   Poemas metafísicos y morales: abordan cuestiones típicamente barrocas como la muerte, la brevedad de la vida, la fugacidad del tiempo, la censura de vicios diversos…, habitualmente desde una perspectiva desengañada y pesimista.

 

. Comentario de “A una nariz” 

“A una nariz” es la caricatura poética de una nariz de la que se realzan sus defectos por medio de expresiones hiperbólicas. El soneto, que tiene una estructura paralelística, es una acumulación de imágenes (A es B) y dilogías (uso de una palabra con dos significados distintos dentro del mismo enunciado.).

Sayón: falda grande que cae acampanadamente hacia el suelo.

Escriba: alusión al mundo judaico. Los escribas eran los intérpretes de la ley de Dios en el judaísmo. La nariz era ancha como el sayón y grande e inclinada como la espalda de alguien que está escribiendo.

Peje: Pez. La nariz era larga como un pez espada, pero con muy grandes aletas (barbas=pelos) en la punta. A su vez, la palabra “peje” está tomada también en este otro sentido: peje=mal sujeto. El verso indica que era una nariz enorme de la que asomaban pelos; pero también era la nariz de una mala persona.

Un reloj de sol porque de su cara salía la nariz como una barra larga (o gnomon) del reloj de sol; pero era un reloj de sol está mal encarado si no le da el sol: el rostro del narigón era, pues, sombrío. Mal encarado significa también que tiene mala cara.

Alquitara: alambique. Utensilio con un gran tubo por el que fluye el líquido destilado. Pensativa incide en la imagen del objeto encorvado hacia el suelo.

Un elefante boca arriba. Este verso tiene también dos sentidos. Se trata de una nariz monstruosamente grande como un elefante con las patas arriba; pero simultáneamente, el narigudo era como una elefante por encima de la boca.

Ovidio Nasón era un famoso poeta latino de la familia de los Nasones. “Naso” en latín significa “nariz”.

Espolón es la punta en que remata la proa de una nave (DRAE)

Las doce Tribus. Extraordinaria hipérbole, pues da a entender que la nariz equivalía a la suma de las narices de los miembros de las doce tribus de Israel. Popularmente, se atribuye a los judíos la peculiaridad de tener la nariz grande.

En la cara de Anás. Tan grande era la nariz que resultaría ofensiva aun si se pusiera en el rostro de un judío chato. Quevedo juega con la falsa etimología de “A-nas”, “sin nariz”. A propósito de este dato, hay que recordar que el poeta fue declarado antisemita.

Frisón es, según la RAE, algo “que es grande y corpulento dentro de su género”.

Sabañón es una hinchazón o ulceración de la piel. La metáfora sugiere que la nariz está hinchada y roja (morado y frito).

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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