02/03/2023

«Una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino. Tan pronto refleja el azul del cielo ante nuestros ojos, como el barro de los barrizales que hay en el camino. ¡Y el hombre que lleva el espejo en el cuévano será acusado por ustedes de ser inmoral! Más justo sería acusar al largo camino donde está el barrizal y, más aún, al inspector de caminos que deja el agua estancada y que se formen los barrizales».

Stendhal. Prólogo a ROJO Y NEGRO, tomado como definición del realismo del XIX.

TORMENTO

 Rasgos realistas y naturalistas de Tormento. Caracteres de los principales personajes masculinos (Pedro Polo, Francisco de Bringas y Agustín Caballero), y femeninos (Rosalía Pipaón y Amparo). Las principales modalidades narrativas y los respectivos puntos de vista: el narrador omnisciente, Ido del Sagrario y el monólogo interior. Reflejo del contexto histórico contemporáneo: las vísperas de la revolución de 1868. El triángulo amoroso que forman Amparo, Polo y Caballero. Los tres nombres de la protagonista (Amparo, Tormento y la Emperadora) y su simbolismo. La importancia de las apariencias y el poder del dinero. 

Siglo XIX: Realismo y Naturalismo 

El Realismo es una corriente estética de las artes que se da en toda Europa en la 2ª mitad del siglo XIX y que tiende a la representación de lo real y lo concreto, evitando cualquier tratamiento idealizador o subjetivo. Si el Romanticismo buscaba la fuente de inspiración en el mundo interior (intimismo, subjetividad, sentimentalismo, evasión…), el Realismo intenta reflejar la realidad externa de forma objetiva y despersonalizada por medio de la observación y la documentación. Para ello utiliza como género principal la novela.

La novela realista está vinculada a un público burgués, cansado del sentimentalismo y del idealismo romántico, y que demanda temas más cercanos a su entorno inmediato y personajes con los que pueda identificarse. Los héroes apasionados e idealistas de la literatura romántica son sustituidos por personajes comunes, de clase media que viven conflictos propios de su época y con los que el lector se identifica. El proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.

El Realismo

Los términos realismo y realista aparecieron en Francia para designar -con tono peyorativo al principio- a ciertos pintores y escritores que se proponían dar fieles testimonios de la sociedad de la época, en contraposición con las ensoñaciones románticas.

. El Realismo sucede al Romanticismo mediante un doble proceso:

– Por un lado, elimina o depura ciertos elementos: se combate el subjetivismo, se frena la imaginación, se rechaza lo fantástico, se moderan las efusiones sentimentales…

– Por otro lado, desarrolla elementos como el interés por la naturaleza, o por lo regional y lo local, o por lo “costumbrista”.

. La observación rigurosa y la reproducción fiel de la vida están en el centro de la doctrina realista. Así, el escritor se documenta sobre el terreno, tomando apuntes sobre los escenarios, las gentes, la indumentaria, etc.; o busca en libros los datos necesarios para conseguir la exactitud ambiental o psicológica. Ese propósito de exactitud se ejerce, efectivamente, en dos terrenos:

– La pintura de costumbres nos muestra gran diversidad de ambientes: urbanos o rurales, refinados o populares. Significativas son las preferencias por ambientes burgueses o regionales. Los grandes autores nos han dejado amplios frescos de su mundo (Balzac, Dickens o Galdós).

– La pintura de caracteres da origen a la gran novela psicológica en que se analizan con minucia los temperamentos y las motivaciones de los personajes (Flaubert, Dostoyevski).

En ambos terrenos, la pintura va acompañada con frecuencia por una intención social o moral: crítica de lacras de uno u otro tipo (o de ambos a la vez).

. En las técnicas literarias y en el estilo, las novedades son notables:

– En lo NARRATIVO, el ideal de objetividad hace que el novelista adopte preferentemente una actitud de “cronista” (omnisciencia narrativa), aunque a veces interviene con juicios y observaciones personales.

– Las DESCRIPCIONES, de ambientes o de tipos, adquieren explicablemente un papel importante.

– En el ESTILO, se prefiere una prosa sobria, a veces cuidada, a veces familiar. En los DIÁLOGOS, la lengua se adaptará a la índole de los personajes; de ahí, por ejemplo, el reflejo, entre otras, del habla popular.

– La NOVELA es el género que mejor corresponde a las orientaciones del escritor realista.

El Naturalismo 

Si un naturalista era quien estudiaba científicamente la Naturaleza, se aplicó dicho término -primero- a los escritores partidarios de un Realismo riguroso; más tarde, se llamaría NATURALISMO una corriente que llevaba a sus últimas consecuencias algunos de los postulados realistas y añadía otros ingredientes. La doctrina de tal escuela quedaría fijada por el novelista francés Émile Zola (1840-1902).

El Naturalismo no es solo una tendencia literaria, sino que pretende ser una concepción del hombre y un método para estudiar su comportamiento. Tres son las bases que Zola tomó de las teorías filosóficas y científicas de su tiempo:

– EL MATERIALISMO. Se niega la parte espiritual del hombre: las reacciones llamadas “anímicas” tienen explicaciones orgánicas. La psicología se reduce, pues, a fisiología.

– EL DETERMINISMO. El comportamiento del hombre está marcado inexorablemente ya sea por el peso de la herencia biológica, ya sea por la influencia de las circunstancias sociales, en que se ha desarrollado su vida.

– EL MÉTODO EXPERIMENTAL. Igual que el médico contrasta sus hipótesis en el historial de sus pacientes y el biólogo con las reacciones de sus cobayas, el novelista debe experimentar con sus personajes, colocándolos en determinadas situaciones para ver “cómo se comportan”, y explicar sus actos y reacciones por la influencia de su naturaleza y de sus circunstancias.

– La TEMÁTICA DOMINANTE, los AMBIENTES y los TIPOS de las novelas naturalistas. Abundan los temas escabrosos, las bajas pasiones. Desfilan tarados, alcohólicos, psicópatas, seres que obedecen sin saberlo a sus impulsos primarios, si bien sus reacciones difieren accidentalmente según pertenezcan a la aristocracia, a la burguesía o a las clases inferiores.

– En la TÉCNICA y el ESTILO se llevan a sus últimas consecuencias los métodos de OBSERVACIÓN y DOCUMENTACIÓN propugnados ya por el Realismo.

BENITO PÉREZ GALDÓS

Nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843. En su tierra natal, vive y estudia hasta los 19 años. En 1862 fue a estudiar Derecho a Madrid, ciudad en la que transcurriría el resto de su vida y de la que había de ser el más ávido y profundo observador. Ya en sus años de estudiante se interesa especialmente por los problemas sociales, políticos e ideológicos de su época: colabora en diversos periódicos, y se define como progresista y anticlerical.

En 1867 y 1868 hace sendos viajes a París. Allí descubre a los grandes novelistas franceses; Balzac le deslumbra. Su primera novela “La Fontana de Oro”, aparece en 1870. Con ella se inaugura el renacimiento de nuestra novelística.

Emprenderá enseguida la redacción de los “Episodios Nacionales”.

Su producción alcanzará la mayor cima en los años 80. Por entonces, Galdós entra en política:de 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta.

A partir de 1890, se advierte en su producción cierto giro hacia el idealismo, o mejor, un interés por los problemas espirituales. Pero a pesar de su fama, pasa notables apuros económicos, por ese motivo probará fortuna en el teatro.

A partir del 98, sus ideas políticas se radicalizarán: en varias ocasiones es diputado republicano llega a establecer contacto con los socialistas. Esta radicalización de sus ideas va acompañada de un espíritu cada vez más tolerante.

Los últimos años de su vida fueron tristes: pierde la vista, aumentan sus dificultades económicas, sus enemigos impiden que se le otorgue el Premio Nobel…

Murió en Madrid en 1920, cuando resultaba “de buen tono” menospreciar su obra.

 

 

OBRA

El mismo Galdós dividió su producción en Episodios nacionales, Novelas españolas de la primera época y Novelas españolas contemporáneas. A ello se añaden sus obras teatrales, sin contar sus numerosos artículos y su interesante correspondencia.

Episodios nacionales

Constituyen un ambicioso proyecto narrativo: ofrecer una visión novelada del S. XIX. Se componen de 46 novelas de mediana extensión, distribuidas en cinco series de diez títulos cada una, salvo la última que solo consta de seis.

Primeras novelas

Son las que compuso hasta 1880. Se inician con dos novelas históricas, que se sitúan también en la España del primer cuarto de siglo: “La Fontana de Oro” y “El audaz”.

A estas les siguen otras que abordan ya la vida contemporánea: “Doña Perfecta”, “Gloria”, “La familia de León Roch”. En ellas, frente a protagonistas de espíritu abierto y moderno, coloca a personajes de estrecha mentalidad tradicionalista. Su propósito es atacar la intransigencia y el fanatismo. Serán novelas de “tesis”.

Muy distinta, aunque de la misma época es Marianela (1878) idilio trágico entre una muchacha fea y pobre, y su amo rico y ciego, a quien aquella sirve de guía.

Las novelas contemporáneas

Así llamó Galdós a las 24 novelas que publicó a partir de 1881. Estas describen la sociedad madrileña de la segunda mitad del siglo XIX. Por las páginas de estas novelas desfilan todos los personajes de su tiempo: burgueses adinerados, nobles arruinados, burócratas influyentes o cesantes, gentes humildes y míseras; el ideal se codea con la bajeza, la caridad con la avaricia, la ostentación con la mugre, la inocencia con la perversidad…

La unidad de ese complejo mundo es sorprendente. La refuerza el hecho de que no pocos personajes aparezcan en varias de las novelas. Pero, sobre todo, es la unidad de una época, de un ambiente, de una sociedad: los personajes de ficción aparecen en un contexto histórico preciso, con exactas referencias al acontecer político.

La mirada de Galdós sigue siendo la de un espíritu progresista, agudamente crítico frente al panorama que pinta. Pero las tesis han dejado puesto a un análisis más objetivo y exacto. Galdós presenta: el lector tiene más margen para sus propios juicios. La ironía envuelve a los personajes mediocres, desnudándolos ante nosotros.

Destacan los siguientes títulos:

La desheredada (1881) con ciertos elementos naturalistas, trata sobre la herencia y los condicionamientos sociales.

Tormento y La de Bringas ambas de 1884 y con personajes comunes. Denuncian la ambición, la envidia, la hipocresía y el afán de aparentar de ciertos funcionarios y nobles arruinados en el final del reinado de Isabel II.

Fortunata y Jacinta (1886-87) es, sin duda, su obra maestra y una de las máximas novelas españolas de todos los tiempos, más de mil páginas de una riqueza inigualable, en donde no se sabe qué admirar más, si las inolvidables figuras de las dos mujeres que le dan título, o el amplio panorama social que las enmarca.

Miau (1888) la tragedia grotesca de un cesante. El interés está en las implicaciones humanas y políticas de la situación.

A partir de 1890 se percibe una inclinación de Galdós hacia los problemas espirituales:

Nazarín (1895) sacerdote que fracasa en un mundo mezquino e incapaz de comprender sus exigencias de pureza evangélica.

Misericordia (1897) otra de sus obras maestras, es la novela de la caridad.

TORMENTO, NOVELA SENTIMENTAL (ASUNTO)

Amparo y Refugio Sánchez Emperador son dos hermanas huérfanas parientes lejanas de la familia Bringas. La primera tiene un carácter dócil y dulce, de lo que se aprovecha la cruel y escasamente inteligente Rosalía Pipaón, esposa de Francisco Bringas, para mantenerla en un estado de servidumbre que es pago, según ella, de la ayuda que le ofrecieron cuando falleció su padre. Refugio, más temperamental, pronto se cansa de esta situación y rompe con sus familiares.

Bringas es funcionario de Estado. Con su sueldo tiene que hacer verdaderos virtuosismos para mantener decentemente a su mujer y a sus tres hijos. Rosalía es una mujer que vive para la apariencia. Es una mujer detestable, una “quiero y no puedo”, una cursi afectada y superficial que no duda en dejar de comer, y en llevar a sus hijos a los límites de la inanición con tal de arreglarse un vestido para ir al teatro (invitada, eso sí).

Corre el año 1867 y llega a Madrid Agustín Caballero, primo de Bringas que ha hecho fortuna en América, lo que se conocía en la época como un indiano. Es un buen partido para cualquier joven casadera de la burguesía madrileña. Caballero, cansado de la soledad, quiere encontrar la estabilidad en un hogar que se rija por los principios de la tradición, la tranquilidad y el amor verdadero, un amor entre temperamentos y visiones del mundo similares. En cuanto ve a Ámparo se enamora de su belleza y de su humildad. Pronto la pide en matrimonio. Ella no accede inmediatamente, aunque sabe que podría dejar de vivir con las estrecheces actuales. Pero la sombra de un secreto inconfesable del pasado enturbia ese edén e introduce a Amparo en un mar de dudas sobre su relación con Agustín Caballero. La presencia de Pedro Polo, el sacerdote a su pesar, y la pasión amorosa que siente por Amparo pueden dar al traste con sus planes de matrimonio con Caballero.

Esta indecisión, la envidia y maldad de la sociedad clasista del momento y los múltiples rumores que se suceden gracias al boca a boca, ponen en peligro el matrimonio y el futuro de Amparito.

Agustín a pesar de amar a Tormento, no puede soportar la vergüenza y termina por anular la boda, rompiendo el compromiso con Amparo, mientras busca las evidencias de lo que se ha convertido en un rumor a gritos. Ésta rota por el dolor y avergonzada por las burlas de la sociedad que no perdona, decide ir a la que iba a ser su casa de casada con la idea de suicidarse.

Le pide a Felipe, el criado de Agustín, que le entregue una botellita con cianuro. Antes de beber el veneno Amparo escribe una carta donde cuenta y reconoce todo lo que ocurrió con Pedro Polo y que ahora es la comidilla de todo Madrid. El criado, que era un buen hombre y sabe lo que Amparo está tramando, cambia la botella de cianuro por otra que contiene una pócima para el dolor de muelas.

Amparo toma en brebaje y cae enferma, pero no muerta. Cuando pasado el tiempo Amparo se recupera, pide hablar con Agustín, es ella quien le tiene que contar todo lo que pasó y cómo pasó. Tras su confesión y loco de amor, Agustín la perdona aunque sabe que ya no podrán quedarse en Madrid, por lo que ambos enamorados deciden iniciar su vida lejos, en Burdeos, donsde iniciarán una vida en común lejos de todo convencionalismo.

En definitiva, nos plantea Galdós un triángulo amoroso típico de novela folletinesca y de obra teatral romántica al que logra elevar a la categoría de obra de arte realista, en la que prevalece el sentimiento amoroso sobre los demás y se reflexiona desde la narración sobre los dos tipos de amores más comunes: el amor como sentimiento sosegado y pleno, representado por Caballero, y el amor pasional, encarnado en el personaje de Polo.

Estructura

  • Planteamiento: Presenta a los personajes y la contextualización contemporánea al situar la acción en el Madrid de 1867-68. La huérfana Amparo trabaja para sus primos Francisco y Rosalía Bringas, a los que sirve de criada. La esposa desprecia a Amparo por ser pobre e hija de un portero. Agustín Caballero, primo de Rosalía llegado de América convertido en millonario, se enamora de Amparo, mientras Rosalía sueña con que algún día se case con su hija, que en ese momento tan sólo tiene diez años.
  • Nudo: Agustín comienza su conquista a Amparo, empezando por ayudarla económicamente. Se prometen en matrimonio, lo que enfurece a Rosalía. Pedro Polo, sacerdote y antiguo protector y amante de Amparo, se entera del compromiso y pretende romperlo por todos los medios. Agustín acaba enterándose por el chismorreo de Madrid y de Rosalía. Amparo decide suicidarse.
  • Desenlace: Felipe, el joven criado de Agustín, impide el suicidio de Amparo. Agustín le pide a esta una explicación y tras oírla de forma confidencial, le propone a Amparo que se vaya a vivir con él a Burdeos, sin casarse. Ella acepta, Francisco los despide en la estación y Rosalía, tras enterarse, se sentirá muy indignada.

El triángulo amoroso que forman Amparo, Polo y Caballero

En Tormento vemos cómo se construye y se desarrolla el triángulo amoroso entre la protagonista Amparo, el ex sacerdote Pedro Polo y el indiano Agustín Caballero.

En el epicentro de todo nos encontramos con Amparo, quien tuvo una relación pasada con Pedro Polo y a pesar de ello lucha por un futuro junto a Agustín, mas el remordimiento de acciones pasadas le persigue y atormenta. Al quedarse ella y su hermana huérfanas, Polo es quien las ayuda y las cuida. Además, se sostiene la teoría (pues nunca es mencionado con exactitud) de que fue Amparo la que inició el flirteo con el aún sacerdote en el momento, por lo que supondría una traición a ella misma pues clara estaba su determinación por llegar “pura” al matrimonio y se deja caer que eso ya no sea posible.

Más tarde nos es revelado que Pedro Polo, una de las puntas del triangulo amoroso, envía cartas a Amparo y ella procede a visitarlo con el fin de enterrar su pasado. En estas circunstancias el ex sacerdote enseña su faceta manipuladora y violenta al impedirle irse de su casa. Obsesionado con ella, nos revela puntos interesantes de su relación que Amparo prefiere obviar, como el hecho de que su romance no fue tan tormentoso como ella lo pintaba.

En la otra punta del triángulo tenemos al bueno de Agustín Caballero, un español que se enriqueció en las Américas y al volver muestra la cara menos característica de la burguesía de la época: es un hombre humilde, trabajador, noble y amable. En definitiva representa todo lo que una mujer de la época querría en un marido. Pero para pena de muchas, él se queda prendado de Amparo e inician una relación que resultará exitosa tras superar obstáculos como la revelación del secreto de Amparo.

La protagonista está sometida a fingir y ponerse una careta de inocencia por miedo a la inquina de la sociedad y evitar que Caballero descubra su secreto, pero a la vez aún alberga un anhelo de poder reinventarse sin preocupación por su pasado.

En su conjunto, Galdós pretende reflejar con Amparo la figura de la mujer rechazada en la sociedad, mas inicia un cambio ideológico con el triunfo de su protagonista

Los tres nombres de la protagonista (Amparo, Tormento y la Emperadora) y su simbolismo.

Una característica habitual de la narrativa de Pérez Galdós es la particular atención que presta a los nombre propios, que adquiere una clara carga simbólica o un significado premonitorio. Significativo es el caso de la protagonista de la novela ya que se emplean tres nombres para referirse a Amparo: Amparito, Tormento y la Emperadora. Cada nombre corresponde a una máscara distinta que usa la heroína.

a) Amparo/ Amparito es el nombre más común y ordinario en la novela. Este nos remite a su versión más frágil, a sus carencias: a la protagonista le falta alguien que realmente la “ampare”. Amparo es la huérfana pobre, sumisa  y virtuosa, la primera versión que conocemos del personaje. Vemos como este primer apelativo que denota inocencia, bondad y humidad  es la máscara que emplea Amparo para encender los amores de Agustín.

b) Tormento es el nombre que le asignó su amante, el cura Pedro Polo y es un recuerdo constante de un pasado que desea olvidar, a la vez que muestra un rasgo oculto de su personalidad: pasional, desenfrenada, llevada por la lujuria y libre. En esta relación vemos como el sacerdote utiliza todo tipo de estrategias de chantaje emocional para victimizarse y hacer sentir culpable a Amparo: de ahí que la bautice como “Tormento”, para atarla a él y a su destino de forma irremediable. —máscara que ahora no le conviene a Amparo y que quiere abandonar para ponerse la máscara más anhelada, la de la  “Emperadora”.

c)Por último tenemos a la Emperadora, cuyo nombre viene derivado de su segundo apellido – Emperador- y contiene cierto peso. Como bien indica, se pronuncia en momentos donde la protagonista adquiere cierto poder. Es utilizado por el ayudante de Agustín, Felipe Centeno (personaje de otra novela galdosiana) y hace alusión al poder que conllevaría llegar a ser la mujer de un rico indiano.

Con estos tres nombres el autor muestra con suma excelencia las tres facetas diferentes del personaje, quien a pesar de todo nunca deja de ser la misma persona

TEMAS ABORDADOS EN LA NOVELA

Son diversos los temas que aborda la novela. Destacamos los siguientes:

  1. La crítica social (La importancia de las apariencias y el poder del dinero) – Éste es el asunto principal de la novela, porque conocemos las intenciones de Galdós al escribir Tormento y su querencia por la verdad y la autenticidad, tanto en los comportamientos como en los pensamientos y los sentimientos. Podemos imaginar la ira contenida del autor ante tanto fariseo, ante tanto ignorante que se vestía de señorito, ante tanta hipocresía mientras el país zozobraba económica y políticamente.

Raro es el capítulo en el que no encontremos censura de costumbres, comportamientos y formas de pensar. Y casi nadie se salva de la amable, por el tono empleado por el narrador, pero generalizada crítica a un estado de cosas que, según la visión galdosiana habían de cambiar. Si comenzamos por los Bringas, constatamos que su enfermiza necesidad de aparentar  los lleva a vivir en el umbral de la miseria vergonzante. Van gorronenado aquí y allá  ( especialmente a Agustín Caballero). La crítica a los Bringas es un crítica generalizada a la clase burguesa que tiene la misma manía de la apariencia, de la mediocridad estéril y de la actuación mimética y cursi de los comportamientos aristocráticos y extranjeros.

Paralelamente, la sociedad burguesa se había convertido en capitalista. El dinero como valor de cambio había transformado para siempre el conjunto de valores e instituciones tradicionales que habían regido la sociedad española. Todo esto lo refleja Galdós en su novela que es un fenómeno nuevo que interesa a intelectuales y al público. El desmoronamiento de la familia, de la honradez, de la amistad, del amor sincero, de la amabilidad altruista, de la religión católica vivida sinceramente, de la inocencia, caracteriza esta nueva forma de relacionarse basada en el interés , en el egoísmo y en el individualismo: el beneficio del material sobre la verdad y el cultivo de la espiritualidad.

José F. Montesinos agrupa este conjunto de novelas galdosianas bajo el marbete de novelas de “la locura crematística”. El dinero todo lo puede, nos viene a decir Galdós, la avaricia y la corrupción han envenenado el entramado social hasta convertirlo em mero simulacro en el que la confianza y la bondad eran poco menos que una autocondena a la marginación.

En Tormento, la presencia del dinero es continua, y Galdós describe las distintas formas de conseguirlo en esa sociedad. Caballero es un comerciante que mueve el dinero para generar riqueza, lo que Galdós alaba porque lo considera positivo, al contrario que Bringas, que es un avaro que siente un deleite perverso al contar y volver a contar sus ahorros, logrados a base de irracionales renuncias cotidianas.

  1. El amor– El sentimiento amoroso es el motor de la acción principal de la novela. Los tres vértices del triángulo amoroso sienten ese amor, aunque con matices, como sentimiento totalizador para alcanzar la felicidad. Ambos pretendientes, Caballero y Polo, lucharán por el amor de Amparo-Tormento con el trasfondo del pecado cometido y del honor.

Son continuas las referencias al amor verdadero que sienten ambos hombres, cada uno a su manera. Polo es capaz de dejarlo todo, de marcharse con ella de España y empezar una nueva vida que les permita ser felices lejos de las convenciones impuestas. Su huida también significa acabar con la mentira del sacerdocio. Por su parte, Caballero, una vez enterado del error de Amparo, le propone también abandonar un país mentalmente atrasado y controlado por la moral católica reaccionaria.

Son Polo y Caballero dos sujetos que la sociedad expulsa de su seno por auténticos, porque no quieren seguir las normas morales y sociales que la rigen.

En esta novela Galdós defiende la idea del amor sin excesos de pasión, un amor entre iguales, sincero y auténtico, basado en el respeto mutuo (Capítulo XV).

  1. La situación de la mujer-Relacionado con el tema de la crítica social, con el del dinero y con el del amor nos encontramos el problema económico y social de la situación de la mujer en al época. Este es un problema que preocupaba a Galdós, quien dedica bastantes páginas de la novela a describir y analizar dicha situación.

El machismo imperaba, los hombres dominaban la sociedad y la mujer era poco más que un objeto. De ahí que a las mujeres que tenían curiosidad por aprender o por iniciar tareas intelectuales o literarias se las desacreditara y fueran llamadas despectivamente “literatas”. La mujer tenía pocos papeles que interpretar en el gran teatro social. O era una sumisa esposa (Rosalía), o ángel del hogar (Amparo), o, si iba contra las normas establecidas y buscaba la libertad, una cualquiera, una perdida (Refugio en La de Bringas).

Quedaban, como leemos en Tormento, dos soluciones más: entrar en un convento, lo que Caballero ve como una estupidez fruto del atraso ideológico de la sociedad española, o trabajar honradamente y permanecer así en la pobreza para siempre.

La mujer no tenía la capacidad masculina de generar ingresos, y si trabajaba, éstos eran tan pírricos que no le permitían la independencia. Es la lucha por la vida que Galdós recrea en el diálogo entre las dos hermanas en el capítulo X. Galdós, pudoroso y precavido, no nos habla de una dura realidad: muchas eran las muchachas de provincias que venían a trabajar a la capital y que servían en casas de señoritos que mantenían con ellas sus primeras relaciones sexuales. Si estos contactos tenían consecuencias, echaban a la chica de la casa y tema finiquitado, otra perdida para siempre.

La insatisfacción marital llevaba a las mujeres al adulterio (Madame Bovary, La Regenta), los problemas económicos, también (La de Bringas). A la losa de la imposible independencia económica se unía la de la opinión, la de la honra. Si se conocían posibles amores ilícitos, a la mujer no le quedaba más que la deshonra, el convento o el suicidio (como bien ilustra Tormento). Todo ello hacía plantear a los novelistas distintas soluciones que abogaban, aunque tímidamente, por una consideración distinta de la mujer en el ámbito íntimo y social.

También merecen especial atención las apreciaciones que hace Galdós acerca del tipo de educación que se daba a las féminas. La instrucción iba más encarada al enriquecimiento social, de cara al exterior, que a la interiorización y la consolidación de conocimientos.

Las principales modalidades narrativas y los respectivos puntos de vista: el narrador omnisciente, Ido del Sagrario y el monólogo interior

En Galdós, el narrador es una criatura excéntrica y caprichosa. Podemos considerar que Tormento es una auténtica enciclopedia de los distintos tipos de narrador que utilizaba la novela decimonónica:

.  Escenas teatrales que inician y cierran la obra- En la primera escena D. Ido del Sagrario, personaje de varias novelas de Galdós y estrafalario escritor de novelas de folletín expone a su contertulio su proyecto de escribir un relato destinado a “enaltecer la virtud y condenar el vicio”.

.Uso de un narrador omnisciente y heterodiegético en tercera persona, situado fuera de la historia y conocedor absoluto de los hechos y del mundo interno de los personajes. Este en ocasiones  penetra en la conciencia de los personajes mediante el estilo indirecto libre y  realiza valoraciones u observaciones al propio lector. Es el que escribe los capítulos inicial y final, aunque también se puede rastrear su presencia a lo largo de la novela.

. También observamos a un narrador testigo y homodiegético, en primera persona del singular y situado dentro del relato puesto que es un personaje secundario que presencia la acción y personajes desde la cercanía o lejanía ofreciendo una información limitada y parcial de los mismos trata de un «narrador desmemoriado», cuyas inseguridades y ambigüedades en el momento de recordar lugares, anécdotas y rasgos de los personajes —«yo creo», «me parece», «me dijeron»— ayudan a caracterizarle como testigo. Este es un narrador sin identidad y amigo o conocido de don Francisco de Bringas y que proyecta una mirada particular y parcial de los hechos y personajes, además de que consigue involucrar también al lector como testigo con el uso de la primera persona del plural.

. Otra modalidad discursiva es el monólogo interior o fluir de conciencia que presenta el máximo grado de autonomía o emancipación de la voz del personaje respecto al narrador. Resulta especialmente interesante el monólogo interior del «indiano» Agustín Caballero al final de la novela; se reproducen sus pensamientos de forma espontánea y tal y como brotan en su mente:

¿No reparas, tonto, que estás haciendo todo lo contrario que de lo que pensaste al inaugurar tu vida europea? Recréate, hombre sin mundo, en tu contradicción horrible, y no la llames desafuero, sino ley; porque la vida te la impone, y no hacemos nosotros la vida, sino la vida quien nos hace… Y a ti, ¿qué te importa el qué dirán de que has sido esclavo? Te criaste en la Anarquía, y a ella, por sino fatal, tienes que volver. […] ¿Qué te importa a ti el orden de las sociedades, la Religión, ni nada de eso? Quisiste ser el más ordenado de los ciudadanos, y fue todo mentira. Quisiste ser ortodoxo: mentira también, porque no tienes fe. Quisiste tener por esposa a la misma virtud; mentira, mentira, mentira

Esta combinación de voces narrativas, que revelan claramente el magisterio cervantino,  sirve a Galdós para ofrecer un relato ambiguo y profundo que se basa en la fusión de voces y de puntos de vista. A ello cabe añadir la ironía, la parodia y el humor con que se transmite todo lo narrado.

Espacio

La acción se desarrolla en Madrid, aunque hay constantes referencias Filipinas, adonde va a ir Pedro Polo, México, Estados Unidos y Burdeos, espacios de Agustín y sus negocios, ajenos a los códigos morales españoles.

Sin embargo, más allá de alusiones a Palacio y a determinadas calles, apenas hay descripción del ámbito urbano. Casi todo el espacio de Tormento es doméstico: interiores de domicilios que son prolongaciones simbólicas de los personajes.

Otro aspecto simbólico es la presencia de la luz, la sombra y la penumbra en la descripción de los espacios: los secretos y las mentiras transcurren en la oscuridad; la luz y la revelación van de la mano.

 Reflejo del contexto histórico contemporáneo: las vísperas de la revolución de 1868.

Galdós quiere elaborar con sus ficciones un testimonio histórico y artístico que sirva de enseñanza a los avisados lectores para que comprendan los errores del pasado y no vuelvan a cometerlos.

En Tormento, la presencia de hechos históricos es poco relevante. Lo es más, por ejemplo, en La de Bringas. Este cuadro nos ayudará a entender la convulsa situación política y social que se vivía en el tiempo que abarcan las tres novelas de la serie:

Novela Período que abarca Acontecimientos
El doctor Centeno Febrero-junio de 1863 Revueltas y pronunciamientos militares por el malestar de la población para con los políticos y la monarquía.
Tormento Noviembre de 1867- marzo de 1868 Clima social y político prerrevolucionario.
La de Bringas Marzo- octubre de 1868 Revolución de septiembre. Exilio de la reina Isabel II

 

Vemos, pues, que el tiempo histórico o externo en que se enmarca el argumento es el último año de regencia de Isabel II. Galdós nos da noticia del ambiente prerrevolucionario  principalmente a través del comentario de los personajes y de la lectura de los diarios que estos realizan (XIX). Por ejemplo, el comentario que Rosalía Pipaón hace refiriéndose a Palacio:”en aquella casa todo se hace con el mayor desorden” (III), o cuando comenta Refugio que “la gente no habla más que de revolución” (X), o cómo interpretan esta atmósfera prerrevolucionaria  Pedro Polo (XVIII) y Agustín Caballero (XXXVII), los cuales desean que , por circunstancias personales, la revolución llegue de una vez, que sea una liberación.

Contrariamente, el conservador Bringas se expresa en términos antagónicos: “Adiós propiedad, adiós familia, adiós religión de nuestros mayores. La piqueta demoledora, la tea incendiaria…”

Asimismo en el capítulo XXII nos ofrece Galdós las distintas tendencias políticas del momento a través de la descripción de los amigos de Caballero.

El autore describe estos hechos desde una distancia temporal de 20 años,y ya da a entender en su obra que el fracaso de la revolución que se avecina es un hecho porque sus protagonistas, una burguesía conservadora y acomodaticia, no estaban preparados para dirigir los cambios que se avecinaban.

En cuanto al tiempo interno, la obra se desarrolla a lo largo de varias semanas, las que trascurren desde que Agustín, una vez que se ha fijado en Amparo, decide cortejarla, hasta que se marchan a Burdeos, escapando de la hipócrita y encorsetada sociedad madrileña, y, especialmente, de sus parientes políticos.

 

Rasgos realistas y naturalistas de Tormento

El alumno deberá señalar algunos rasgos del realismo decimonónico (reflejo de la vida cotidiana y del contexto histórico; tiempo y espacio verosímiles; lengua coloquial, caracteres anodinos…) y del naturalismo (determinismo de la herencia, el medio y el ambiente…) que caracterizan la novela galdosiana. También se valorará que señale cómo combina los principales rasgos del realismo con el determinismo naturalista, sin caer en el experimentalismo de Zola.

 

 

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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