¡Bienvenidos!

 

“De la dicha sólo tenemos el recuerdo: nunca hemos tenido la experiencia. El hombre conoce la felicidad de referencias. De oscuras referencias interiores. La felicidad no puede estar en el futuro, porque la tomamos siempre del recuerdo, llevamos su imagen en la memoria. La felicidad es algo que ocurrió una vez. La recordamos tan intensa y lejanamente que sin duda pertenece al pasado de la especie.”

 

De alguna forma, el fragmento de Mortal y rosa de Francisco Umbral que ocupa el inicio de esta introducción, ya es una justificación de lo que se pretende en este blog; por lo tanto, quizá no sea necesario que me extienda en explicar el porqué sino el cómo.
Todo empezó cuando preparaba la clase para trabajar los textos instructivos y predictivos. Qué podríamos hacer, me preguntaba yo, para practicar la escritura de este tipo de textos. Se me ocurrió pedir que escribieran las instrucciones de un juego inventado o de un electrodoméstico loco. Algo que “motivara” la escritura a la mayoría de alumnos. Sin embargo, al final me decidí por pedirles que escribieran una receta de cocina. El “peligro” de esta tarea era evidente: en Internet uno puede conseguir cualquier receta de manera rápida y fácil. Si a las chicas y chicos no le motiva el ejercicio: copiar, pegar y etc. Para evitar esta picardía (en algunos casos no lo he conseguido) pensé que la receta que aportara cada uno debía cumplir una única condición: Tenía que ser de alguna persona que hubiera cocinado algún plato que les hubiese gustado mucho. De este modo evitaba la copia y quedaban vinculadas la tarea didáctica y la emoción. Les hablé de lo importante que es para todos poder contribuir a que no caiga en el olvido el conocimiento culinario de aquellos que alguna vez, o más de una vez, han cocinado para nosotros y nos han hecho felices. Abuelas o abuelos, madres o padres, hermanos o hermanas, tíos o tías, amigos o amigas, vecinos…
Así pues, en este blog encontraréis unos cuantos textos instructivos en forma de receta de cocina para que de la dicha no tengamos solo un recuerdo. Quizá así, quién sabe, rompemos la inexorable maledicción y podemos respirar de nuevo esos entrañables aromas de felicidad y de personas.
Y ahora, si os apetece, cocinad, comed y respirad el aroma de estos platos exquisitos de los Cociner@s de segundo.
Salud y buen provecho.

 

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