Reencarnación

Panthére, Baccarat

[Foto: Panthére, para Baccarat]

Cuando aquel ente irreal me dejó claro que solo tenía dos días para escoger mi futuro en la nueva vida no me preocupé demasiado porque pensé que no había duda, que no tenía dudas. Al final de ese día comprendí que por muy bonito que sea volar, los pájaros tienen vida corta: no merece la pena, yo quiero vivir mucho. Poco después y descartados delfines, leones, caballos o perros,  pensé en un árbol, un roble lleno de vida, perenne y poderoso. Pero al poco llegué a la conclusión de que un roble solamente vive en un bosque, cambiante eso sí, pero solo en uno y punto. Y yo quiero ver mundo. Entonces, después de pensar y pensar, escogí dejar que el tiempo se agotara, escogí no decir palabra y así, vivir el vértigo del desconcierto: mejor no esperar nada. Que sea lo que sea. Cruzo los dedos, no quiero ave ni árbol. Ojalá me toque otra vez hombre, o mujer o nube. O libélula, o pantera inmortal.

Tu próxima vida, extensión libre

38 thoughts on “Reencarnación”

  1. Durante mucho tiempo he pensado que en una próxima vida me gustaría ser mar. Ese mar que siempre me ha acompañado de una forma u otra. Ese mar que es capaz de acariciarme con suavidad, ese que cuando se enfada golpea fuertemente las rocas o el que con la música del susurro de sus olas ha sido capaz de aliviar mis penas. Pero luego pienso que ese mar que tanto quiero, también puede ser muy cruel y tragarse a sus adentros a esos pobres pescadores que salen cada día a faenar para poder mantener a sus familias o arrastra pueblos enteros, con esos tsunamis impresionantes, dejando sin hogar a miles de personas.
    No, definitivamente, no quiero ser mar. Prefiero ser aire y poder estar así cerca de aquellos que queden detrás de mí. Poder saber si están tristes pare traerles un soplo de esperanza y si están alegres bailar a su alrededor, con una brisa cálida, que les haga sentir que no están solos. Y si el milagro es completo, volar muy alto para poder estar al lado de todos aquellos que hace algún tiempo partieron y espero que también deseasen convertirse en aire para así poder viajar juntos de nuevo.

  2. La reencarnación, ecuación perfecta de este sinsentido. ¿Y si fuera así?, ¿y si hubiera un equilibro? Un equilibrio entre el bien y el mal, la miseria y la ostentación, la armonía y el caos. Que la experiencia de lo vivido fuera útil para nuestra siguiente vida, para nuestra siguiente función. Que el más culto se convirtiera en el más ignorante, el más pobre en el más rico…Y así infinitamente… una vida tras otra. Qué gran consuelo sería al escuchar la radio, al ver las noticias, al ver en la calle a tantas personas viviendo en la máxima pobreza, qué gran consuelo tener la certeza de una próxima vida mejor, quizá la siguiente… hasta que, miles de años después aprendiéramos todos la gran lección de la vida.

  3. Alguna vez he pensado en la reencarnación, pero por mucho que lo pienso siempre llego a la misma conclusión: parece una historia de amor con la muerte, en la que tú le das lo más preciado de tu ser, y ella te lo devuelve con un beso y un abrazo para transformarte en algo diferente. Es bonito pensar que la vida y la muerte son dos enamorados esperando encontrarse un día para dar fruto a su hijo y reencarnarlo. Pero, si fuera asi, le daría la misma importancia que al hecho de no existir nada tras la muerte. No es que sea pesimista, ni que vea mal la reencarnación, sino que encuentro que si me reencarno pero no tengo conocimiento de mis vivencias anteriores, seré un ser nuevo que está listo para ser moldeado. Sin mi criterio por lo ya vivido. Para mí, la reencarnación es una vida nueva con otra mentalidad y aun así, será un ser diferente a mí. Podría estar muerto y no haberme reencarnado, porque no lo sabría.

  4. Yo personalmente pienso que la vida y el mundo son imperfectos para todo ser vivo; si viviéramos para siempre, la vida no tendría aliciente. Creo que es muy duro pero a la vez una gran experiencia y un gran reto para todo ser humano pasar por todas las fases de esta vida y experimentarlas para que cuando llegue nuestro fin podamos permitirnos el lujo de poder mirar hacia atrás y hacer un balance de hasta dónde hemos sido capaces de llegar. Solo pienso en vivir esta vida al máximo y disfrutar de ella y dejar al destino que me reencarne en lo que quiera si es verdad que realmente hay otra vida. Una de las cosas que realmente eliminaría de esta vida es la ansiedad de ver que el tiempo corre muy deprisa; pero solo nosotros podemos hacer que corra a nuestro favor.

  5. Nunca me había planteado la posibilidad de vida después de la muerte, ya que es como si nunca pudiésemos liberarnos de este mundo; plantearme que después de la muerte se nos devolviese a la vida siendo árbol, mamífero o ave y teniendo que empezar desde cero todo lo que hemos construido, sufrido, aprendido o visto, sería como estar encerrados eternamente en una especie de cárcel sin escapatoria. También se podría plantear la reencarnación como una segunda oportunidad para cambiar el curso de una vida anterior, sin ser consciente de lo que habíamos vivido antes y, personalmente, si es para vivir en un futuro peor a este, no quisiera estar aquí. Más bien quisiera adoptar otra forma distinta, como la materia, dejando mi esencia libre para emprender otro camino y no convertirme en un ser vivo de este planeta, observador infinito de las atrocidades cometidas.

  6. En mi nueva vida quiero ser un pájaro ni feo ni bonito, quiero poder experimentar cómo sería volar, poder ser libre sin ataduras, que mis ojos vean más allá sin quedarse a medio camino; quiero respirar la suave brisa de cada amanecer sin preocuparme, y poder ver el mar desde arriba, en lo mås alto, y con todo esto poder ser parte de la tierra pero también del aire sin complicaciones y observar siempre pero sin llegar a involucrarme en el planeta.

  7. Reconozco que la idea de reencarnarse en otro ser después de la muerte me resulta bastante seductora y, concretamente, el pensar que ese ser podría ser una persona y que ese nuevo comienzo podría darme la oportunidad de corregir los errores de una vida pasada. Esto es algo que cautiva a cualquiera. Pero realmente creo que vivir pensando en las posibles futuras vidas que viviremos no es otra cosa que una forma de intentar evadirnos de nuestras frustraciones.
    El presente puede ser maravilloso y la verdadera felicidad consiste en ver todas las cosas que pasan hoy, ahora. Por eso, en lugar de imaginar, soñar, fantasear con otras vidas, mejor vivir conscientes, despiertos y atentos. Como si fuera hoy el primero y el último día de nuestra vida.

  8. La reencarnación sde basa en la creencia de que la esencia individual de las personas (mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez, sino varias, según va muriendo. Yo no sé si adoptaré otro cuerpo material una o varias veces en la vida, pero si así fuera me gustaría ser otro hombre, con otro nombre, otra cara y otro cuerpo. Aun así, sin saber si existe la posibilidad de ser otro hombre, con otro nombre, otra cara y otro cuerpo sigo pensando que polvo somos y en polvo nos convertiremos.

  9. Mi esencia individual ha viajado y seguirá viajando varias veces encerrada en la cárcel de diferentes cuerpos; cuando vuelva a llegar el momento de mi muerte física, mi alma se separará momentáneamente de mi ser y tomará otro para volver a nacer. En mi próxima vida quiero seguir evolucionando y que cada reencarnación me permita progresar hasta alcanzar la perfección: un espíritu puro que pueda sumergirse en el infinito de la eternidad. Sé que mi alma es eterna y que lo olvida todo, pero también sé que mantiene latente las ideas en el fondo de mi consciencia.

  10. La vida es un ciclo eterno de nacimiento, crecimiento y muerte, no tiene final. El cuerpo en el que ahora habito es temporalmente mi hogar, he de nutrirlo y cuidarlo para poder en esta existencia disfrutar de tantas experiencias como me sea posible. Aunque ya en este instante medito sobre cuál será el próximo destino de mi alma, dónde me gustaría volver a nacer, volver a empezar o mejor dicho, reemprender mi camino. No temo ser un animal, quizá un águila imponente surcando el cielo infinito o una planta que va creciendo frondosa y al llegar la primavera florece orgullosa de haber superado el invierno. El punto en cuestión es dejar huella en este mundo, en el lugar donde nos toque ser, donde nos toque estar, llevar a cabo nuestra misión e ir trascendiendo nuestros propios límites e iniciar el tránsito hacia nuestra próxima vida, nuestra próxima aventura.

  11. En todos estos años no me he parado a pensar qué me gustaria ser en mi próxima vida, y la razón es muy sencilla: no sé qué fui antes. Alguna vez eschuché un comentario donde se decía que todo lo que te pasa en esta vida es lo contrario de lo que habías vivido en la anterior. No me importa lo que pueda hacer en la próxima vida, lo que sea quiero disfrutarlo y vivirlo al máximo. Cada etapa de tu vida te enseña cosas buenas y malas y nosotros aprendemos de todas ellas, lo único que importa es sacarle el lado positivo. Entones podré ser un animal, un ave, un árbol…, yo estaré feliz solo de existir o también admitiré que, simplemente, la reencarnación no exista.

  12. Alivio al pensar que el alma de ese ser querido reside hoy en el cuerpo de un niño, porque dejarlo ir, pensar que no reirá nunca más, te aplasta tanto el pecho que ahoga el grito de dolor que te aparece en la garganta. La reencarnación es esperanzadora y romántica y dicen los más entendidos que vida tras vida nos enfrentamos a los mismos obstáculos hasta que logramos entender que lo externo nunca fue el problema. Por eso mismo, yo en la próxima pido ser un gato de casa tranquila. Necesito una vida sabática.

  13. Este es un tema que desde siempre me ha inquietado mucho. En todas las ocasiones en las que se me ha planteado esta pregunta mi respuesta siempre ha sido la misma: si pudiera elegir me reencarnaría en cualquier ser vivo menos en un humano. He visto que la raza humana es capaz de amar, pero también puede ser devastadora hasta para los de su misma especie. Engaña, manipula, odia y destruye, y sinceramente no querría formar parte de nuevo de este experimento en el que vivimos. Me imagino siendo una leona en la sabana cuidando de mis cachorros, viendo los hermosos atardeceres de África, tranquila. O quizás saltando olas mientras libre cruzo océanos siendo un delfín. Y por qué no un guacamayo sobrevolando Río de Janeiro y viviendo en las selvas brasileñas, al son de la samba. La verdad que todas las criaturas de nuestro planeta me parecen maravillosas, movidas por el amor o la protección de los suyos; creo que nuestra raza debería aprender de ellos en lugar de destruirlos.

  14. No pienso en reencarnación, siento que si algo tiene que ser, será el reflejo exacto de lo que hemos sido en esta vida. Mejor me olvido de fantasías y me centro en lo que transmito día a día a todo lo que me rodea.
    Pero para hacerlo más divertido ¿porqué no reencarnarme en humo? en una especie de ser invisible y teletransportable, que como aquel dicho que dice….¨no soy dios para estar en todas partes¨, se pudiera cumplir….
    Algo expectacular, el echo de poder estar, ver, sentir y hacer cosas que ni tú misma mente hubiera nunca imaginado….

  15. Sobre este tema podríamos debatir horas y horas, el día se convertiría en noche y aun no habríamos llegado a una conclusión. ¿Qué nos espera al morir? La teoría de la reencarnación supongo y me atrevo a decir que es aquella idea con la que nos complacemos los agnósticos; no creemos en un dios espiritual quizás por esta razón intentamos, mediante la teoría de la reencarnación, dar un sentido al por qué hemos venido a este mundo. Creamos en unas cosas o creamos en otras, el motivo de estas creencias es poder razonar el sentido de la existencia, llegar a la conclusión que hemos venido a este mundo para algo más que simplemente estar en él y pasar los días uno tras otro.
    Yo tengo clara una cosa, si realmente hay reencarnación quiero volver a ser yo, para poder vivir las experiencias que ya he vivido sin cometer los errores cometidos; partir con ventaja quizás no es emocionante, pero es seguro.

  16. A continuación daré mi opinión sobre la reencarnación, y este convencimiento lo tengo porque sé que no hay otra vía para armonizar y entender la justeza con que hubo de actuar el creador al enviar a este mundo a unos cojos, a otros mancos, a otros con todos sus miembros, a algunos ricos y favorecidos por la aceptación social… mientras que a otros el diario batallar no les alcanza ni para conseguir el sustento. Todas estas formas de vida tienen su explicación en la necesidad de expiar los actos del pasado, con la finalidad de hacernos cada vez más puros.

    Desde hace mucho tiempo se viene hablando de reencarnación, y como señalan los investigadores, hay muchas sociedades que reconocen este fenómeno como un hecho común y corriente, fundamentalmente en el oriente. En occidente, por el contrario, la cosa es diferente, aunque no se podría decir que las sociedades occidentales rechacen tajantemente la reencarnación como ley natural para la evolución de las almas. Esto se evidencia en la diversidad de criterios en el pensamiento occidental.

    Algunas personas afirman que no creen en la reencarnación por el simple hecho de que no les es posible recordar ninguna de las vidas pasadas. Al respecto es conveniente recordar que el ser humano tiene como característica básica el olvido; por ejemplo, hay muy pocas personas que son capaces de recordar qué estaban haciendo un día como hoy hace un año, a menos que en esa fecha ocurriera un acontecimiento que impresionara profundadamente el espíritu.

  17. Yo siempre he pensado en la reencarnación como algo completamente onírico: la capacidad de vivir de manera ilimitada, experimentando esa vida desde puntos de vista con los que solamente podemos imaginar. Cambiar de cuerpo manteniendo la esencia debe permitirnos observar el mundo con otros ojos, más cercanos.
    Al margen de que esté demostrada o no esta teoría, yo he podido vislumbrar cómo sería yo en la próxima vida. Personalizaba a la suerte, literalmente, determinando que los hechos y circunstancias de todo ser viviente se desarrollaran de una manera u otra. Quizá se pueda interpretar como el sueño de alguien que aspira a ser más o incluso a ser un dios, de alguna manera, pero yo me veo más ayudando en pequeñas cosas: evitar que te salpique de barro un coche después de un día de lluvia o que no se te caigan las llaves de casa por un pequeño agujero en el bolsillo exterior de tu mochila.
    En resumen, en mi próxima vida me veo como un ente que incline el azar de las personas -aquellas que lo necesiten y lo merezcan – a su favor, pero solo en pequeñas cosas cotidianas que no se aprecian a simple vista pero que pueden cambiar los planes o la rutina.

  18. Nunca he pensado en la reencarnación, porque no creo que tenga una segunda vida después de la muerte. Pero si fuera así, a mí me gustaría ser un pájaro. Que vuela libremente de aquí para allá, sin pensar en lo que puedan decir los demás. En cada movimiento que hiciera, podría ver todo lo que el ser humano no pueda ver desde arriba. Pero tampoco creo que vivir siendo un pájaro fuera todo muy fácil. También tienen sus momentos duros que le llegan a lo largo de la vida, como por ejemplo cuando son amenazados por los seres humanos.

  19. No puedo evocar el contenido de un libro que cayó a mis manos titulado “Muchas vidas muchos maestros”, en el cual el tema de la reencarnación se fundía entre argumentos científicos y espirituales de vidas pasadas y la capacidad de volver a vivir después de la muerte.
    Qué puedo decir. Frente a estos temas conviven a mi mente el lado científico y el que no lo es; y todo ello me hace pensar que volvemos a esta vida de diversas formas o personas. No sé si será porque en mi vida el contacto con la muerte siempre estuvo presente no solo en mi trabajo (trabajo en sanidad) sino también en mi anterior profesión como militar en países extranjeros, donde el precio de la vida no valía más que el poder del más fuerte sobre el otro o por creencias religiosas contrarias entre ellas.
    Yo solo pido que si tengo que volver a esta vida, pueda disfrutar como lo hago en la actual, aprendiendo cada día de todo y de todos en este difícil camino; gracias a las experiencias que vivo me hace pensar que todo es más fácil de lo que parece. Quiero gozar del encuentro con ciertas personas que cambian tu vida y que sí que es verdad que a veces te hacen pensar que las conoces de otras vida pasadas, por la conexión a la que llegas con ellas.
    Por eso y por mucho más me gustaría volver a vivir esta vida, volver a aprender y si fuera en otro ser que no fuera en un humano y como en el relato escrito arriba en un árbol o un animal, me gustaría ser un lobo, porque me recuerda lo que para mí es importante en el día a día: el compañerismo, la familia y la lucha por la supervivencia del día a día.

  20. Si me dieran a escoger entre la vida eterna y la reencarnación, escogería lo segundo. Me gustaría reencarnarme en un ave, en un águila. Así, podría volar libremente y contemplar hermosos y recónditos lugares de la tierra. Volar sin ataduras y sin preocupaciones. Sentirme como la frase: “Soy libre como un pájaro”. Una vida eterna no tendría sentido para mí sin mis seres queridos. Una reencarnación es una nueva vida llena de aventuras sin saber en qué consistirá y dónde transcurrirá.

  21. Es bueno brindar una segunda oportunidad a las personas que nos equivocamos.Todos sabemos que somos el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y esto hace del ser humano algo fascinante. Este es uno de los motivos que me hace pensar que vida solo hay una y debemos aprovecharla. Nacemos con herencias que condicionan el rumbo de nuestras vidas, pero todos sabemos dónde acaba el recorrido. La mujer de la guadaña no distingue entre ricos y pobres, feos o guapos, ni a altos ni a bajos… esto solo lo hacemos nosotros. En un gesto altruista, no nos margina y nos hace a todos iguales al final del camino. No sé qué nos depara el futuro, pero si algo he aprendido es que hay que seguir andando hacia adelante y si damos un paso hacia atrás, debe ser para coger impulso.

  22. Si tuviera la oportunidad de reencarnarme en otras vidas, me gustaría volar, conocer el mar y ver el mundo de una manera diferente. Primero me gustaría reencarnarme en un ánsar indio, porque es el ave que vuela más alto y porque es capaz de aguantar condiciones que ninguna otra resistiría. Luego sería un tiburón marrajo, porque es la especie acuática más veloz y porque son considerados como animales muy peligrosos y se hacen respetar. Por último me reencarnaría en un camarón mantis. Este pequeño ser vivo puede ver colores que las personas ni siquiera conocen, ya que tiene doce fotorreceptores; además, es sensible a ondas eléctricas, lo que me permitiría ver el mundo desde otra perspectiva.

  23. Tomar la elección de vivir en el futuro, pensar en qué será de nosotros, en definitiva, no tomar el camino equivocado. Pisar en pavimento cierto y fiable, hecho de nube de algodón de colores. Si esto que estamos viviendo es demasiado grande como para que termine aquí, esperamos más porque tenemos mucho donde elegir y queremos tenerlo todo; o todo o nada. Vivir en el futuro dejando de lado el presente es como comer cáscaras de pipa y dejar a un lado la carne. O vivir la opción del hoy, dejar que todo fluya y creer que independientemente del camino que tomemos, antes de escogerlo, hemos tenido alternativas; poder elegir es libertad. Saber que todo estará bien, y dejar que la vida nos sorprenda. El aderezo de la vida es como leer y encontrar un signo de exclamación en el escrito de una roca. En el fondo no confías en ella, pero ¿cuántas sorpresas te ha dado? Sentirse al borde del precipicio y de repente salvarte o sentir estar en el momento más inequívoco y que todo de un giro de 360 grados. Esto es divertido y emocionante. Vive intensamente la responsabilidad que es dejarse sorprender.

  24. No quisiera evadirme de mi realidad actual para andar divagando en realidades futuras en las que, en teoría, voy a transformarme en un ente que parece maravilloso, un ser increíble que podrá hacer todo lo que pueda imaginar; pero, puestos a trasladarme a otra relidad, ¿por qué no imaginarme a mí mismo?Mejorado, ¡eso sí!. Convertido en alguien que puede volar como un pájaro, nadar como un delfín y correr como un guepardo. Creo que si me convierto en algo así, pareceré un monstruo con alas, patas de guepardo y cola de delfín, aunque podría reencarnarme en alguien que sabe pilotar un avión, surcar el mar en velero y conducir un Ferrari. Si hay algo que tengo claro, es que no quiero dejar de ser yo mismo. Por el momento, creo que voy a intentar mejorar mi vida presente para que mi próxima etapa dentro de esta vida, sea más agradabe, y si me reencarno algun día, espero que no sea en un escarabajo pelotero.

  25. Para él esa mañana era distinta, había mucho alboroto a su alrededor; el amo no le había dado su ración de comida y lo estaban subiendo a un camión. Cuando abrieron las puertas no reconoció el lugar, solo vio humanos que le miraban y le gritaban. Estaba realmente asustado, su vida hasta ese día había sido muy tranquila. Echó a correr para intentar huir pero parecía que le habían marcado el camino. Miraba a su alrededor ¿Qué le pasaba a toda esa gente?¿Se habían vuelto locos? Siempre le habían tratado bien y ahora le daban golpes. Se defendía como podía. Al final del pasillo vio lo que parecía una salida, pero en realidad era la entrada al mismísimo infierno. Llegó a una explanada donde le esperaban hombres armados con lanzas y punzones y se dirigían hacia él, clavándoselos, desgarrándole la piel, atravesando sus músculos y desangrándole poco a poco.
    Rompesuelas perdía fuerzas, sabía que iba a perder la batalla, estaba exhausto, no entendía nada, ¿ qué había hecho el para merecer un final así? Odiaba con todas sus fuerzas a los humanos, que le habían dado tanto y ahora lo humillaban hasta la muerte. Y con esos pensamientos y un dolor que inundaba todo su cuerpo, se fue apagando. Veinte minutos después dejaba escapar su último aliento.
    El creía que era el final, pero no, solamente fue el final de su tortura; tras su última exhalación, sus pulmones volvieron a llenarse de oxigeno. Fue una sensación muy rara, otra vez no sabía dónde estaba. Era un lugar oscuro y pequeño, muy pequeño ya que con sus patas tocaba las paredes acolchadas; pero estaba cómodo y calentito, no le dolía nada y se sentía vivo, que era lo más importante.
    De vez en cuando veía imágenes de su tortura, parecían muy lejanas. Cuando sus ojos empezaron a acostumbrarse a la oscuridad, vio algo que lo dejó helado por un momento, ya no tenía patas: era una cría de esos seres que tanto odiaba.

  26. Si pienso en la probabilidad de vivir una próxima vida, quizás me sienta más o menos feliz, depende del momento que esté viviendo. Ahora mismo, si algo o alguien me dijera que podría elegir entre quedarme como ahora o en la vida que sigue… pues diría que me quedo acabando esta. Me gusta vivir: amo la vida y los diferentes momentos que me ofrece; por buenos o malos que sean, siempre son bienvenidos. En mi pròxima vida, si fuera humano otra vez, lo que no tengo claro es si elegiría ser hombre o mujer. Nunca me planteé verme en otro ser viviente como un animal o un ser de otro ecosistema. Un deseo que tengo es volar, así que quizàs no descarto que me reencarnara en un lindo pájaro para experimentar esa sensación y no tener que complicarme la vida, porque… ¡mira que los seres humanos somos complicados! Llego a la conclusión de que puede ser que en mi pròxima vida se esté acercando la probabilidad de ser pàjaro, o a lo mejor vuelvo a ser humano y estrella del rock o quién sabe qué…

  27. Jamás había pensado en reencarnarme, pero ahora que lo pienso es que me gustaría volver a vivir otra vida. Tras mucho pensar, creo que en un animal no, porque no todos son libres y no todos tiene una vida larga. En el viento viajaría por todas partes, vería todo y sería poderoso, pero estaría solo, no sentiría la compañía de alguien que me quiera el abrazo de un hijo, el beso de una madre. Sería bueno ser agua, estaría en los mares, seria parte de todo ser vivo, cambiaría de forma pero no tendría la oportunidad de amar.¿A quién amar?¿A un árbol? No, porque soy su alimento, no su compañero de vida; ¿a los peces? Soy donde viven… A un animal o una mujer bella no, porque formo parte de ellos si sacio su sed. Viendo lo bueno y lo malo, volvería a reencarnarme en un hombre, porque a pesar de ser complicada la vida es bella porque amas, caes pero te levantas, porque puedes sentir el abrazo de tu madre y por qué no, un jalón de orejas que ella sabe por qué te lo da. Porque tendrás la oportunidad de tener un hijo o una hija, y cuando lo tengas en tus manos por primera vez, sentirás una sensación que no olvidarás. Viajarás como el viento, aprenderás a comprender la vida y a vivirla, podrás tener una animal y cuidarlo, podrás darte un baño un mar inmenso y cuando tengas sed, beberte un vaso de agua.

  28. Ponerme a cavilar sobre una posible reencarnación realmente me cansa incluso antes de empezar. Para qué pensar en escoger mi próxima vida, qué ser, dónde estar o tan siquiera cuándo. Aún sigo en esta y ni siquiera sé de qué forma terminará. No es ni mejor ni peor que la de cualquier otra persona, simplemente es la mía. Por mi parte procuraré disfrutarla tanto como pueda, siempre hacia adelante y aprendiendo de los errores. No veo por qué he dedicar tiempo de mi actual existencia en pensar sobre un hipotético inicio futuro. En todo caso, cuando termine esta, ya decidiré sobre la siguiente. ¿Es demasiado tarde? Pues entonces que decida otro por mí. Prometo amoldarme lo mejor que pueda.

  29. Cuando escucho la palabra “ reencarnación” y reflexiono sobre ella, no puedo evitar pensar sobre las ideas del mundo oriental, su nutrido misticismo y su profundidad filosófica, directamente relacionada con la religión hinduista. Por el contrario, cuando relaciono este concepto con el mundo occidental, me quedo en blanco y no llego a vislumbrar un sentido propio de ella en la religión, en este otro lado de la tierra. A lo que sí me remite es a un terreno que evoca el mundo de la fantasía o de la ficción.
    Todo esto me hace concluir que, con el paradigma de “la razón por encima de todo”, el pensamiento occidental claramente se contrapone al oriental, que cuenta con un sentido más amplio en cuanto a creencias, religiones y específicamente en temas alegóricos al mundo de lo desconocido o a la misma reencarnación; sin embargo, si dejo a un lado todo aquello que atañe a oriente y occidente, dejándome guiar solo por la intuición personal, pienso que la reencarnación es aquello que no podré saber en qué consiste hasta la llegada del día de mi muerte; mientras tanto, si me dieran la oportunidad de fabular sobre este asunto y me plantearan que tengo dos días para decidir en qué quiero reencarnarme, pediría ser aquello que complemente mi vida anterior, sin importarme la forma o la especie y sobre todo, me gustaría que sea lo que me toque ser no dependa de si he nacido en oriente u occidente.

  30. Me encontraba calentita, acurrucada en una oscura cueva donde me sentía segura, donde no podía pasarme nada; de golpe, algo cambió porque empecé a desprenderme poco a poco de ese lugar: cada vez notaba más y más luz, y mucho alboroto a mi alrededor.
    De repente noté que me faltaba algo muy importante, aire para poder respirar; inspiré lo máximo que pude y conseguí abrir los ojos. Estaba en las manos de una niña muy guapa, y de pronto me acordé de Clara. ¿Dónde estaba? ¿Y dónde me hallaba yo? Miré más arriba de la chiquilla de ojos grandes y tiernos que me miraba, pero no reconocía el sitio donde me encontraba. Era un salón grande, y los padres de la niña estaban en pie, detrás de ella. En el suelo, frente a mí, había una perrita tumbada con cachorritos a su alrededor; me quedé paralizada, me miré las manos y ¡sorpresa! En vez de brazos y manos, tenia patas y pequeñas pezuñas. La niña me dejó en el suelo con los demás cachorros, y de repente entre la multitud de ojos recién abiertos me crucé con los de Clara. ¿Podría ser que las dos hermanas hubiéramos llegado al mismo sitio y nos hubiéramos reencarnado en el mismo animal? Yo no me podía creer nada de lo poco que veía.
    Clara y yo éramos y por lo que veo, seguimos siendo, dos hermanas gemelas. Hace nueve meses, en un día muy lluvioso, íbamos hacia el cole, corriendo y sin paraguas. Nuestros padres se habían ido temprano a trabajar y debíamos ir solas, ya que no se podían permitir a una canguro. Estábamos cruzando un paso de cebra cuando de repente un foco de luz se acercó a toda velocidad; en menos de un minuto, Clara y yo nos encontrábamos tumbadas en el suelo mientras la lluvia y el frio nos calaba hasta dentro.

  31. Acepto la reencarnación solo en caso de que no pueda acogerme a una resurrección. Eso sí sería bonito, qué buen golpe de efecto. Los que saben de esto, de reencarnaciones, creen que nos reencarnamos para aprender o superar aquellas cosas que en esta vida se nos han atravesado. Un poco como una segunda, tercera, cuarta… (y así hasta el infinito) oportunidad de enmendar lo que no supimos hacer del todo bien. Como el septiembre para las asignaturas pendientes. Como si la(s) vida(s) fuera(n) un ensayo de esa gran vidorra final a la que llegas con todo hecho y sabido en plan semidiós. El plan no está mal, pero conmigo que no cuenten, no pienso colaborar. A ver si se creen que todas las cagadas que llevo a mis espaldas a nivel sentimental son gratuitas… no. Está todo calculado, no pienso aprender más que lo justo y necesario porque me importa muy poco quién voy a ser en mi próxima vida, lo que sí quiero una y otra vez, sin medida ni control, es enamorarme hasta las cejas. Y cagarla, y arreglarlo o no, y volverme a enamorar.

  32. Desde que el mundo es mundo discutimos e intentamos descubrir lo que existe después de la muerte. Allá cada uno con sus conclusiones. Lo que no podemos hacer, en mi opinión, es ignorar la perfección de la vida, de la naturaleza y de las fuerzas que nos mueven.
    Creo que hay y existe algo grandioso que se escapa a nuestra mente limitada y que jamás conoceremos en esta encarnación.

  33. No creo en la reencarnación, la verdad. Me considero agnóstico, pero una vez me hicieron una pregunta: “¿En qué animal te reencarnarias?”. Me dejó con mucha intriga aquella pregunta y le contesté a mi compañero que al dia siguiente le respondería.
    Aquella noche pensé y repensé y no llegaba a ninguna conclusión: un pájaro no, porque aunque vuele no tengo una vida muy prolongada; un animal fuerte me atraía mucho más, como un oso, puma, leopardo, rinoceronte; pero no es solo el físico y yo le doy mucha importancia a la inteligencia. Así que mi respuesta fue que volvería a reencarnarme en lo que soy: un ser humano.

  34. El alma necesita reencarnarse porque en una nueva existencia debe pagar los pecados cometidos en la presente vida, o recoger el premio de haber tenido una conducta honesta. El alma está en continua evolución. Y las sucesivas reencarnaciones le permiten progresar hasta alcanzar la perfección. Entonces se convierte en un espíritu puro, ya no necesita más reencarnaciones, y se sumerge para siempre en el infinito de la eternidad. Si no, ¿qué seria el cuerpo? No sería más que un envoltorio caduco y descartable que el alma inmortal fabrica por necesidad, y que una vez inservible deja de lado para fabricar otro.

  35. A menudo me paro a pensar qué vida tendré cuando esta vida se acabe. ¿Qué seré?¿Dónde estaré?¿ Viviré en el mismo planeta u en otro? Son muchas preguntas sin resolver; lo único que sé es que en mi próxima vida no sabré quién fui en la pasada. Puede que ya no sea un ser humano sino un animal, una planta… Puede que me reencarne en mi bisnieta o me convierta en un perro. Son preguntas que dan mucho que pensar. Yo creo que en mi próxima vida estaré reencarnada en algún familiar mío lejano, pero a la vez -como está yendo el mundo -,no sé si durará mucho el planeta para entonces. Puede ser que esté en otro planeta reencarnada en otra familia o puede ser que el planeta haya mejorado y siga en este. Dudas, inquietudes, enigmas sin resolver que nunca podrán ser resueltos por muchos motivos.

  36. Realmente creo en la reencarnación. No sé por qué, pero estoy segura de que existe vida después de la muerte. Creo que no desaparecemos, nos transformamos para comprender mejor y experimentar la vida en diferentes formas.
    Querría vivir y vivir muchas veces, en diferentes épocas, en diferentes partes del mundo y bajo diferentes aspectos.
    Ser un pájaro para experimentar cómo volar.
    Ser un pez exótico para vivir la vida submarina llena de colores.
    Ser un perro para amar leal e incondicionalmente.
    Ser un perezoso para estar perezoso y hacer nada.
    Ser un león, el rey de la selva, poderoso y orgulloso.
    Ser una foca en la Antártida – tierra de hielo eterno.
    ¡O mejor un pingüino! Vivir juntos en un gran manada y caminar de esa forma tan divertida.

    Pero nunca querría ser un pollo o un cerdo o una vaca – comida para humanos, viviendo en horribles condiciones, en jaulas pequeñas, sin moverse, sin derecho a vivir. No sé si querría ser humano otra vez. Porque, ¿qué significa ser humano hoy en día? A menudo no es causa de orgullo…

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