Raros

Lu Cong

Pintura: My name is Tabitha, Lu Cong, 2010

Soraya era la niña más rara de la clase, en quinto be. Yo me partía por dentro con ella, pues no tenía ningún pudor en mostrarse como ella quería ser: la mejor entre las mejores. Alta, fuerte, con unos brazos que daban miedo de largos, y unos andares… madre mía, qué risa. Nunca acababa ningún ejercicio, esperaba con ansia esos minutos finales de cada clase en los que ya todos habían bajado la guardia. “Venga, Soraya, ¡pasarela!”, gritaba alguien y Soraya se plantaba en mitad del pasillo, tiraba la cabeza hacia atrás y comenzaba a caminar con pasos de gigante hacia la mesa de los profes y a mirar a un lado y a otro, como si de un partido de tenis se tratara, desafiante. Que los niños y niñas ya la teníamos muy vista, ella se levantaba la falda… Que nadie la miraba, ella cantaba bien fuerte. No era nada curricular, nada congénito, nada enfermizo, nada. Ella había nacido para ser Soraya, por encima de nuestras burlas, por encima de los castigos, por encima de lo convencional. Ahora que la recuerdo, me doy cuenta de que la admiraba pero me mantenía lejos: eso de sentarse a su lado era de niñas sufridoras. Y yo no era de esas.

Chicos y chicas raros. Recuerda, tienes alguno en tu vida… Extensión: unas 150 palabras

2 thoughts on “Raros”

  1. Patricia era una compañera de clase, en el cole tenía mala relación con casi todos. Nadie se dirigía a ella, debido a su carácter; mis compañeros me preguntaban cómo era posible que yo pudiera tener una amistad con ella, con lo complicada que era para ella relacionarse con los demás. Pero en realidad no era rara: ella sufría cambios de emoción. Conocí a su familia y me di cuenta de sus reacciones en casa; cuando era feliz lo demostraba comportándose como un gato, le gustaban muchos los animales, y por eso demostraba de esa manera que era feliz. Me di cuenta de que ir al cole la aterrorizaba, porque no le gustaba estudiar y por ello se relacionaba con nadie más que conmigo.
    Hace muchos años que no sé nada de ella, y me gustaría saber qué es de su vida, si tendrá hijos, amigos…

  2. Conocía a una chica a la que llamamos Bella que me fue presentada por otra amiga en Barcelona. Era una asiática hermosa con piel suave y blanca, ojos achinados, pelo largo y negro, y un cuerpo delgado. Ella se veía genial, la forma en que se vestía, parecía muy inteligente y con una carrera muy exitosa. Había quedado con ella muchas veces, con otros amigos en algunas fiestas o para tomar café. Era amable y sin embargo, pensaba que era una poca rara. Un día nos dijo que llevaba viviendo aquí en Barcelona más de 10 años, sin nada con lo que ganar dinero. “Madre mía, ¿cómo sobreviviste?”, le preguntamos. Ella solo se río de nosotros y nos dijo que estaba buscando un trabajo y que si podríamos ayudarla. Dijo que haría cualquier trabajo disponible.

    Estábamos muy preocupados por ella y la ayudamos a buscar un trabajo, incluso a preparar su currículo. Un día, una amiga mía, me preguntó si sabía de alguien en paro porque el hotel donde trabajaba estaba buscando más trabajadores. Y entonces recomendé a mi amiga, concerté una cita para su entrevista, pero ella no se presentó ese día y ni siquera llamó diciendo que no podía acudir. Cuando le pregunté por qué no había ido, simplemente me dijo que se olvidaba fácilmente de las cosas y si tenía otro trabajo para ella. Esto sucedió algunas veces con mis otros amigos también.

    Otras veces nos decía que tenía problemas, que le faltaba dinero pero al día siguiente la veíamos por Facebook disfrutando de un viaje lujoso en el extranjero. Es verdad que viaja mucho, hace compras caras y vive en un buen piso. ¿Qué te parece?

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