SOMBRA

Era de noche. Una noche oscura y espeluznante. Un horizonte impenetrable dada su sorprendente densidad por la niebla. Me hallaba en paradero desconocido caminando por una carretera solitaria, una larga y solitaria carretera la cual desconocía por completo. Comencé a preguntarme la razón por la cual estaba en aquel lugar, preguntándome la hora, e incluso a darme conversación a mí misma para hacer la situación algo más amena. Resultaba extraño, pero aquel silencio era un tanto incómodo, ni mis nerviosos titubeos lograron apaciguar un poco el ambiente. Caminaba hacia adelante esperando encontrar algún haz de luz que me diera esperanzas para seguir deambulando sin rumbo, pero de repente vi algo. A simple vista parecía una silueta de hombre adulto y robusto, aunque los trazos eran confusos dado que se me nublaba la vista por la humedad. Mi temor aumentaba crecientemente a medida que avanzaba y aquella silueta me copiaba el paso. Podría ser alguien perdido, o simplemente un inocente espejismo. La incertidumbre comenzó a abrumarme y aceleré el paso inconscientemente, notaba como se me humedecía la nuca y noté una ligera gota de sudor nervioso en la sien. No sabía cuánto llevaba andando, calculé diez minutos, pero aquella silueta no se cansaba, y de repente se paró, y entró en un coche oculto en las sombras. Mi cuerpo se relajó y expulsé todo el aire que retenían mis pulmones sin darme cuenta. Cuando daba todo por perdido vislumbré aquel pequeño bar a las afueras y fui decidida hacia la puerta, convencida de que me atendería un amable señor con pelo grisáceo, pero muy a mi pesar ese lugar estaba inquietantemente vacío. El olor a putrefacción me echó para atrás y salí corriendo colocándome de nuevo en aquella, ya conocida, carretera. Escuché un rumor, cada vez más fuerte, venia de detrás de mí. Cuando tuve el valor de voltearme y ver de dónde provenía aquel ruido visualicé aterrada el mismo coche que había visto anteriormente, donde se hallaba aquella sombra que tanto me perturbaba. Cada vez iba más rápido en mi dirección, era tanta la velocidad que incluso se podía ver el humo que provocaba la fricción de las ruedas contra el áspero suelo. Cada vez más y más cerca, mi paso cada vez más y más rápido, sin salida, sin escapatoria. Todo terminó con un golpe del parachoques en mis rodillas provocando la rotura irreversible de estas y dejándome inconsciente.

Han pasado trece años, y yo me hallo empapada en el umbral de mi casa llamando débilmente a la puerta protegiendo mi barriga en época de gestación y con un tremendo alivio después de haber escapado de aquella pesadilla, de haber escapado de aquella sombra y por fin ser libre.

Noelia López Llanos 1A

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4 respostes a SOMBRA

  1. andrea alferez diu:

    excelente trabajo noelia, muy bien echo.

  2. Gabriel I. y Paula G. diu:

    Ha sido un relato intrigante, con un toque de terror. Felicidades

  3. Pau Mateos diu:

    Muy entretenida y buena estructura, me ha gustado.

  4. Esta historia esta muy bien estructurada y me parece divertida y entretenida.

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