Esforç i autonomia (II)
Esforç i autonomia (I)
Per als que teniu dificultats a l’hora de fer les tasques. Siguin tècniques, de temps, de comprensió… Penseu que aquestes són només un repte per poder aprendre més i us en sortireu amb una mica d’esforç. Per a qualsevol dubte, escriviu-nos, sempre estem aquí. Ànim!
Os sete ananiños
Un regalet, per ser com sou. A mi m’ha agradat moltíssim. Un instrument gairebé màgic. Un poema preciós i una música deliciosa. Espero que us agradi. Una abraçada molt, molt forta.
Nacho, papá de Eric G., nos ha ayudado a conseguir la traducción en castellano. Muchas gracias por recoger el reto y colaborar. Entre todos aprendemos más.
Si siete, son siete,
los siete enanitos,
yo no sé por qué
Blancanieves
sólo cuenta hasta seis:
un, dos, tres,
cuatro, cinco y seis.
Está el más sabio
estudiando, estudiando.
Está el charlatán
hablando, hablando.
Está el cascarrabias
gruñendo, gruñendo.
También el risueño
sonriendo feliz.
Llevamos ya cuatro
y ahí está el astuto,
y el acatarrado estornuda:
-¡Achís!
Despacio, despacito,
que nos falta un enanito,
el que siempre está durmiendo,
hasta que llaman por él.
Con este son siete,
los siete enanitos,
ahora está bien,
Blancanieves
ya cuenta otra vez:
un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis, siete.
Lletra: Paula Carballeira
Música: Germán Díaz
Completar palabras con la “c” y la “z”.
Acudits
Com fem a classe, quan hem treballat de valent i ja estem preparats per sortir, us mereixeu una mena d’acudit:
La g, la j i la x (Llengua Catalana)
Cuando la letra “c” suena /k/ y /z/ (Lengua Castellana)
Aprobado más dos. Gianni Rodari
– Socorro, socorro – grita huyendo un pobre Diez.– ¿Qué hay? ¿Qué te pasa?– Pero, ¿es que no lo veis? Me persigue una Resta. Si me alcanza estoy perdido.– Anda, perdido…Dicho y hecho: la Resta ha atrapado al Diez y le salta encima repartiendo estocadas con su afiladísima espada. El pobre Diez pierde un dedo, y luego otro. Afortunadamente para él pasa un coche extranjero así de largo; la Resta se vuelve un momento para ver si conviene acortarlo y el buen Diez puede tomar las de Villadiego, desapareciendo por un portal. Pero ahora ya no es un Diez: sólo es un Ocho, y además le sangra la nariz.– Pobrecito, ¿qué te han hecho? Te has peleado con tus compañeros, ¿verdad?“Mi madre, ¡sálvese quien pueda!”, se dice el Ocho.La vocecilla es dulce y compasiva, pero se trata de la División en persona. El desafortunado Ocho balbucea “buenas tardes” con voz débil e intenta volver a la calle, pero la división es más ágil y de un solo tijeretazo, ¡zas!, lo corta en dos trozos: Cuatro y Cuatro. Uno se lo mete en el bolsillo, pero el otro aprovecha la ocasión para escapar, regresa corriendo a la calle y sube a un tranvía.– Hace un momento eras un Diez – llora -, y ahora, miradme. ¡Un Cuatro!Los estudiantes se alejan precipitadamente; no quieren saber nada con él. El conductor murmura:– Ciertas personas deberían tener por lo menos el buen sentido de ir a pie.– ¡Pero no es culpa mía! – grita entre sollozos el ex Diez.– Sí, claro, la culpa es del gato. Todos dicen lo mismo.El cuatro baja en la primera parada, colorado como un sillón colorado.¡Ay! Ha hecho otra de las suyas: ha pisado a alguien.– ¡Disculpe, disculpe, señora!Pero la señora no se ha enfadado; es más, sonríe. Vaya, vaya, ¡si es ni más ni menos que la Multiplicación! Tiene un corazón así de grande y no soporta ver infelices a los demás: se sienta y multiplica al Cuatro por tres y he aquí un magnífico Doce, listo para contar una docena de huevos completa.– ¡Viva – grita el Doce -, estoy aprobado! Aprobado más dos.



