Le bourgeois gentilhomme

El burgués gentilhombre de Moliere

 El personaje principal quiere ser todo lo que él cree que se es en la clase alta. Se desvive por parecerse a esos otros y es objeto de burla -sin que siquiera lo note- de aquellos que contrata para aprender a imitar esos modales ajenos. Conocé esta obra y pensá quién que sea cercano a vos tiene esas características.

La última entrada que presenté era de terror: La furia y otros cuentos de Silvina Ocampo. Ahora, nos vamos al otro extremo. Aunque también, presenta una crítica a la sociedad de su época. El burgués gentilhombre de Moliere te hará reír de principio a fin, llegará un punto en que te dará lástima ese personaje que a pesar de su incesante esfuerzo no logra lo que desea.

El protagonista,  Monsieur Jourdain, intenta en vano parecerse a los grandes señores de su época, a la clase noble de la sociedad en que vive. Él es un burgués. Para eso, contrata a docentes que le enseñen cómo tiene que actuar y qué es lo que tiene que hacer para lograrlo. Gasta inmensas cantidades de dinero para pertenecer y ser un igual. No obstante, las exageraciones lo llevan a ser objeto de burla y lo convierten en un personaje gracioso. También, su anhelo enfermizo lo ciega y esto es aprovechado por aquellos que requieren de su fortuna.

Su maestro de música le dice a su maestro de baile: «Este hombre, en efecto, es muy corto de luces; habla a tontas y a locas y aplaude a destiempo…; pero su dinero rectifica los yerros de su espíritu. Sus bolsillos están llenos de discreción; sus elogios están acuñados. He aquí por qué este ricachón ignorante nos es más útil que el ilustrado señorón que nos introdujo en esta casa.» Todos le hacen creer a Jourdain qué es lo que él quiere ser para su beneficio. En este fragmento, es notable como los que se encargan de su educación reflexionan sobre su modo de ser y entienden qué diferencia una clase de la otra.

Todo el tiempo, el personaje principal intenta que lo vean tal cuál como él lo desea y así le ordena a sus sirvientes: «Seguidme. Voy a dar una vuelta por las calles para que me vean mi traje; pero cuidad bien los dos de marchar pisándome los talones, para que no quepa duda de que sois mis criados«. Su mujer, disconforme con esta actitud, es su contracara: «¡Bah! Ya tenemos una nueva historia. ¿Queréis decirme, señor marido, qué significa ese atalaje? ¿Os burláis vos del mundo, enjaezándoos de ese modo, o es que queréis que todo el mundo se desternille de risa al veros?«. Las mujeres son las únicas en esta comedia que no intentan sacar provecho de las elecciones de Jourdain y es su esposa la que encarna otra mirada sobre el mundo. Como espectador, podrás comparar ambas posturas ante la vida y observar quién en tu entorno representa cada visión.

La obra organizada en cuatro actos te va a entretener de principio a fin. La lectura es ágil, pues las escenas de comicidad son constantes y los diálogos te llevan como a una pelota de pin pong. Los personajes se enfrentan y actúan para ocasionar tu risa. Si bien el lenguaje es un poco lejano a nosotros, pronto te sumergís en ese universo creado y te acostumbrás sin problema alguno.

  Podéis  ver la obra representada que está disponible en Youtube en  https://www.youtube.com/watch?v=oRA4duxp6vc  . Es una buena forma de pasar el tiempo y conocer a Moliere y su capacidad como dramaturgo. Las distintas plataformas te dan la oportunidad de elegir  entre diversas opciones.

  El burgués gentilhombre, representada por primera vez en 1670, te llevará a la Francia de esa época y los procesos históricos del momento desde otro lugar. La comedia trata temas que de otro modo no tomarían tanta importancia y trascendencia. También, puede compararse con nuestro presente y así mirar en profundidad -o con cierta ironía- quienes intentan sin lograrlo ser lo que no son.

Molière

(Jean-Baptiste Poquelin; París, 1622 – id., 1673) Dramaturgo y actor francés. Nacido en una familia de la rica burguesía comerciante, su padre desempeñaba el cargo de tapicero real. Molière perdió a su madre a la edad de diez años. Alumno en el colegio jesuita de Clermont hasta 1639, se licenció en la facultad de derecho de Orleans en 1642.


Molière

Molière se relacionaba entonces con el círculo del filósofo epicúreo Pierre Gassendi y de los libertinos Chapelle, Cyrano de Bergerac y D’Assoucy. En 1643, haciéndose ya llamar Molière, fundó L’Illustre Théâtre junto con la comediante Madeleine Béjart; dirigida por ella, primero, y luego por el mismo Molière, la joven compañía intentó establecerse en París, pero el proyecto fracasó en 1645 por falta de medios, y Molière permaneció unos días arrestado por deudas.

Recorrió entonces las regiones del sur de Francia, durante trece años, con el grupo encabezado por Dufresne, al que sustituyó como director a partir de 1650. Es probable que la compañía representara entonces tragedias de autores contemporáneos (Corneille, entre otros) y las primeras farsas de Molière, a menudo constituidas por guiones rudimentarios sobre los cuales los actores improvisaban al estilo de la commedia dell’arte.

La compañía se estableció en París (con el nombre de Troupe de Monsieur) en 1658, y obtuvo su primer éxito importante con la sátira Las preciosas ridículas, un año después. En 1660 creó el personaje de Sganarelle (al cual recuperaría muchas veces en otras obras y al que siempre interpretó él mismo) en la comedia del mismo nombre; pero Molière, que perseguía la fama de Corneille y Racine, no triunfó en el género de la tragedia: Don García de Navarra, obra en la que había invertido mucho esfuerzo, fracasó rotundamente.

La escuela de las mujeres (1662) fue su primera obra maestra, con la que se ganaría el favor de Luis XIV. Los detractores del dramaturgo criticaron su matrimonio con Armande Béjart, celebrado unos meses antes; veinte años más joven que él, no se supo nunca si era hermana o hija de Madeleine (en cuyo caso Molière podría haber sido su padre, aunque la crítica moderna ha desmentido esta posibilidad). Luis XIV apadrinó a su primer hijo, que murió poco después de su nacimiento, en 1664.

En respuesta a las acusaciones de incesto, Molière escribió El impromptu de Versalles, que le enemistó con cierta parte de la clase influyente de París. En 1663, mientras llevaba las tragedias de Racine al escenario y organizaba festivales en el palacio de Versalles, presentó los tres primeros actos de su Tartufo. El sentido irreverente y sacrílego que sus enemigos veían en sus obras generó una agria polémica que terminó con la prohibición de la obra (lo mismo que sucedería con Don Juan o El festín de piedra) tras sólo quince representaciones.

Acosado por sus detractores, especialmente desde la Iglesia, el principal apoyo de Molière era el favor del rey, que, sin embargo, resultaba caprichoso: las pensiones se prometían pero no se pagaban, y el autor hubo de responder a las incertidumbres económicas de su compañía abordando una ingente producción; en la temporada siguiente escribió cinco obras, de las que sólo El médico a palos fue un éxito.

Los problemas con el Tartufo, que proseguían, y las dificultades para mantener la compañía fueron quebrando su salud, mientras disminuía su producción; sin embargo, en estos años se estrenaron algunas de sus mejores obras: El misántropo, El avaro o El enfermo imaginario. En 1673, durante la cuarta representación de esta última obra, sintió unos violentos dolores; trasladado a su casa, murió a las pocas horas. El rey debió intervenir para que la Iglesia le concediera el derecho a tierra santa, si bien fue enterrado de noche y prácticamente sin ceremonia.

El gran mérito de Molière consistió en adaptar la commedia dell’arte a las formas convencionales del teatro francés (para lo que unificó música, danza y texto y privilegió casi siempre los recursos cómicos) y en luchar contra las hipocresías de su tiempo mediante la ironía.