Viernes, 15 de marzo

Temas e intención de la obra

3. La situación de la mujer- Relacionado con el tema de la crítica social, con el del dinero y con el del amor nos encontramos el problema económino y social de la situación de la mujer en al época. Este es un problema que preocupaba a Galdós, quien dedica bastantes páginas de la novela a describir y analizar dicha situación.

El machismo imperaba, los hombres dominaban la sociedad y la mujer era poco más que un objeto. De ahí que a las mujeres que tenían curiosida por aprender o por inicar tareas intelectuales o literarias se las desacreditara y fueran llamadas despectivamente “literatas”. La mujer tenía pocos papeles que interpretar en el gran teatro social. O era una sumisa esposa (Rosalía), o ángel del hogar (Amparo), o, si iba contra las normas establecidas y buscaba la libertad, una cualquiera, una perdida (Refugio en La de Bringas).

Quedaban, como leemos en Tormento, dos soluciones más: entrar en un convento, lo que Caballero ve como una estupidez fruto del atraso ideológico de la sociedad española, o trabajar honradamente y permanecer así en la pobreza para siempre.

La mujer no tenía la capacidad masculina de generar ingresos, y si trabajaba, éstos eran tan pírricos que no le permitían la independencia. Es la lucha por la vida que Galdós recrea en el diálogo entre las dos hermanas en el capítulo X. Galdós, pudoroso y precavido, no nos habla de una dura realidad: muchas eran las muchachas de provincias que venían a trabajar a la capital y que servían en casas de señoritos que mantenían con ellas sus primeras relaciones sexuales. Si estos contactos tenían consecuencias, echaban a la chica de la casa y tema finiquitado, otra perdida para siempre.

La insatisfacción marital llevaba a las mujeres al adulterio (Madame Bovary, La Regenta), los problemas económicos, también (La de Bringas). A la losa de la imposible independencia económica se unía la de la opinión, la de la honra. Si se conocían posibles amores ilícitos, a la mujer no le quedaba más que la deshonra, el convento o el suicidio (como bien ilustra Tormento). Todo ello hacía plantera a los novelistas distintas soluciones que abogaban, aunque tímidamente, por una consideración distinta de la mujer en el ámbito íntimo y social.

También merecen especial atención las apreciaciones que hace Galdós acerca del tipo de educación que se daba a las féminas. La instrucción iba más encarada al enriquecimiento social, de cara al exterior, que a la interiorización y la consolidación de conocimientos.

 

4. La búsqueda de la felicidad- Tormento también puede leerse como una novela en la que los personajes crean la ilusión de ser personas reales que andan algo desorientadas en el laberinto de sus pasiones, en su búsqueda de la felicidad, si es que ésta puede alcanzarse.

Ampari vive miserablemente a las órdenes de la cruel Rosalía. No tiene aspiraciones, pero cuando aparece en su vida Agustín Caballero le nace la esperanza de una vida mejor con un hombre de verdad que la quiera y la respete. En el caso de Caballero, más de lo mismo. Este personaje tiene las ideas claras: quiere alguien con una personalidad sencilla, que coincida con sus ideales de vida tranquila y ordenada. Pedro Polo nunca ha encontrado su sitio en la vida. Víctima de la cárcel del sacedocio impuesto por las circunstancias, comete el error de enamorarse de una muchacaha hermosa y de débil carácter, pero ¿quién es capaz de gobernar sus pasiones? Rosalía vive en su “áurea miseria” (VII), como dice el autor en mordaz ironía, pero, en su codicia malsana de dinero y de más desahogada posición social, no duda en pensar en el fallecimiento de su marido para tener la posibilidad de casarse con Caballero.

Con todo ello, Galdós quiere hacernos ver que nunca hay que perder la esperanza de que lleguen cambios que mejoren nuestra vida, que el destino lo rige el azar y que debemos intentar conseguir los vances por métodos legítimos.

 

 

 

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Jueves, 7 de marzo// Viernes, 8 de marzo

El narrador

Top secret

Como ya hiciera su maestro narrativo Miguel de Cervantes en el Quijote, el juego de voces que narran, las variaciones internas entre puntos de vista, el espíritu lúdico de la voz narradora predominante, su escasa fiabilidad al narrar los hechos, ya que la información que ofrece es incompleta o es versión subjetiva de algo que le ha contado alguien, el juego de espejos entre lo que se propone en el prólogo dramático de la obra y lo que será después propiamente el relato, convierten el análisis del narrador de Tormento en algo complejo.
La voz predominante en Tormento es extraordinariamente inestable y paradójica y no se puede apreciar con certeza dónde está la línea de demarcación que separa el autor implícito del narrador principal o hasta que punto no se produce un trasvase de funciones entre uno y otro. Podemos considerar que Tormento es una auténtica enciclopedia de los distintos tipos de narrador que utilizaba la novela decimonónica:
.  Escenas teatrales que inician y cierran la obra.
. El narrador omnisciente (punto de vista absoluto) que en numerosas ocasiones penetra en la conciencia de los personajes mediante el estilo indirecto libre y que realiza valoraciones u observaciones al propio lector. Es el que escribe los capítulos inicial y final, aunque también se puede rastrear su presencia a lo largo de la novela.
.El autor implícito o narrador testimonial, es el que está dentro de la novela, es un personaje más que tiene familiaridad o conoce al resto de los personajes, y es algo desmemoriado, por lo que no nos podemos fiar demasiado de él.
Esta combinación de voces narrativas sirve a Galdós para ofrecer un relato ambiguo y profundo que se basa en la fusión de voces y de puntos de vista. A ello cabe añadir la ironía, la parodia y el humor con que se transmite todo lo narrado.

El estilo indirecto libre y otras técnicas narrativas

Al ser Tormento una novela con predominio del análisis psicológico, hay muestras de estilo indirecto libre. Este fue uno de los grandes hallazgos del novelista francés Gustave Flaubert, por el que el narrador incorporaba la voz y los pensamientos de los personajes en su propio discurso. De algún modo el autor desaparece, cede el protagonismo al personaje y dota al texto de impersonalidad y distancia. Ej.: Capítulo IX (página 102).Ya hemos comentado que en Galdós el narrador es una entidad muy voluble y, si en ocasiones resulta casi imperceptible, en otras aparece con toda su potencia y se permite realizar comentarios, valoraciones y disgresiones a la manera cervantina.
Cabe también señalar el abundante uso del estilo directo a través de los diálogos o monólogos de los personajes.

Temas. Intención de la obra

Son diversos los temas que aborda la novela. destacamos los siguientes:
1. La crítica social– Éste es el asunto principal de la novela, porque conocemos las intenciones de Galdós al escribir Tormento y su querencia por la verdad y la autenticidad, tanto en los comportamientos como en los pensamientos y los sentimientos. Podemos imaginar la ira contenida del autor ante tanto fariseo, ante tanto ignorante que se vestía de señorito, ante tanta hipocresái mientras el país zozobraba económica y políticamente.
Raro es el capítulo en el que no encontremos censura de costumbres, comportamientos y formas de pensar. Y casi nadie se salva de la amable, por el tono empleado por el narrador, pero generalizada crítica a un estado de cosas que, según la visión galdosiana habían de cambiar. Si comenzamos por los Bringas, constatamos que su enfermiza necesidad de aparentar  los lleva a vivir en el umbral de la miseria vergonzante. Van gorronenado aquí y allá  ( especialmente a Agustín Caballero). La crítica a los Bringas es un crítica generalizada a la clase burguesa que tiene la misma manía de la apariencia, de la mediocridad estéril y de la actuación mimética y cursi de los comportamientos aristocráticos y extranjeros. (Uso del tópico “vida como teatro”, entendiendo “teatro” como mascarada, apariencia, falsedad)
2. El amor– El sentimiento amoroso es el motor de la acción principal de la novela. Los tres vértices del triángulo amoroso sienten ese amor, aunque con matices, como sentimiento totalizador para alcanzar la felicidad. Ambos pretendientes, Caballero y Polo, lucharán por el amor de Amparo-Tormento con el trasfondo del pecado cometido y del honor.
Son continuas las referencias al amor verdadero que sienten ambos hombres, cada uno a su manera. Polo es capaz de dejarlo todo, de marcharse con ella de España y empezar una nueva vida que les permita ser felices lejos de las convenciones impuestas. Su huida también significa acabar con la mentira del sacerdocio. Por su parte, Caballero, una vez enterado del error de Amparo, le propone también abandonar un país mentalmente atrasado y controlado por la moral católica reaccionaria.
Son Polo y Caballero dos sujetos que la sociedad expulsa de su seno por auténticos, porque no quieren seguir las normas morales y sociales que la rigen.
En esta novela Galdós defiende la idea del amor sin excesos de pasión, un amor entre iguales, sincero y auténtico, basado en el respeto mutuo (Capítulo XV).
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Martes, 26 de febrero

Los personajes y el retrato de la clase media (II)

. Pedro Polo– Es fruto de la anacrónica sociedad española del S. XIX, donde todavía se podía medrar socialmente por medio de la carrera eclesiástica. Por naturaleza, don Pedro es de temperamento lujurioso y colérico, cualidades incompatibles con la castidad y la mansedumbre que se exige a los religiosos. Ya en El doctor Centeno estaba Polo fuera de su centro natural, pero perseveraba en su estado, porque era persona de fondo caritativo y tenía que mantener a su madre y a su hermana. Víctima de sí mismo y de las circunstancias, se enamoró fatalmente de Amparo y descargaba su malhumor en los alumnos de su escuela. En Tormento, don Pedro es un pobre miserable que lo ha perdido todo ayudando a los pobres y se ha quedado sin ingresos porque el obispado le ha suspendido las licencias y no puede decir misa.
(Para el análisis del resto de personajes secundarios, vid. enlace “Comentario de Tormento“)

Estructura, tiempo y espacio (Vid. enlace “Comentario de Tormento“)

 

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Lunes, 25 de febrero (II)

2ª parte del Quijote (resumen de los capítulos)

PRÓLOGO- ROSA
CAPÍTULO 3. Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco. (12) ESTHER
CAPÍTULO 10. Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos. (13) CÈLIA
CAPÍTULO 23. De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa. (15) MARIA ??????
CAPÍTULO 29. De la famosa aventura del barco encantado. (10) ALBA
CAPÍTULO 41. De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura. (15) ÀNGELA
CAPÍTULO 48. De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna. (12) ANNA ?????
CAPÍTULO 62. Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse. (17) ESTER/ CÈLIA ?????
CAPÍTULO 64. Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido. (6) MARIA
CAPÍTULO 73. De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia. (7) ALBA ????
CAPÍTULO 74. De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte.- (10) ÀNGELA/ ANNA???

Prólogo (Rosa)

Inicia Cervantes su prólogo, diciéndole al lector que probablemente espere expresiones de rabia y vituperios contra el autor del segundo don Quijote, pero él no va a caer en esa tentación, porque “los agravios despiertan la cólera en los más humildes pechos, en el mío ha de padecer excepción esta regla”…”castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo halla” ( Estas tres frases significan lo mismo: “allá él, él sabrá lo que hace” )

Se queja de que el autor lo mote de viejo, manco y envidioso. Respecto a lo primero contesta “como si hubiese sido en mi mano detener el tiempo”. ..”hase de advertir que no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años”. Tocante a lo segundo, que su manquedad no ha nacido en una taberna, sino “en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”.  Referente a lo tercero, “de dos envidias que hay, yo sólo conozco sino a la santa, a la noble y bien intencionada”

Dice que no se siente agraviado por ese autor, pues comprende que a veces el demonio puede hacerle creer a un hombre que puede escribir un libro con el que ganar fama y dinero.  Para ilustrarlo le cuenta dos cuentos de locos.

Uno cogía un perro y con un canuto, lo inflaba, preguntándoles después a los circunstantes: “¿Pensarán vuestras mercedes ahora que es poco trabajo hinchar un perro?. ¿Pensará vuestra merced ahora que es poco trabajo hacer un libro?.

El otro lanzaba piedras sobre los perros, en una de las ocasiones lo vio el dueño de uno y cogiendo una vara, no le dejó al loco un hueso sano, diciéndole “¿No vistes cruel que era podenco mi perro?. Desde ese momento, el loco cuando veía un perro, decía “Éste es podenco, ¡guarda!”. De la misma manera, cree Cervantes que le puede ocurrir a ese autor, que no descargue más su ingenio en libros, pues le salen malos y “más duros que las peñas”.

Por último, respecto a que con su falso Quijote le va a quitar ganancias en las ventas,  le dice que no le importa, pues  tiene la protección del Conde de Lemos y la caridad del ilustrísimo de Toledo; a estos dos príncipes les está agradecido por su ayuda, pues “la honra puédela tener el pobre, pero no el vicioso; la pobreza puede anublar a la nobleza, pero no escurecerla del todo; pero como la virtud dé alguna luz de sí, aunque sea por los inconvenientes y resquicios de la estrecheza, viene a ser estimada de los altos y nobles espíritus, y, por consiguiente, favorecida. Continúa diciendo que la segunda parte que le da al lector es cortada del mismo artífice y del mismo paño que la primera.”. Dado que “la abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo” quiere presentar un Quijote “dilatado” y finalmente muerto y sepultado, para que ninguno se atreva a levantarle nuevos testimonios.

Comentario

El año 1614, nueve años después de la aparición de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, se publicó con pie de imprenta de Tarragona el Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras. Está compuesta por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas.”

Ya desde el inicio, en el mismo prólogo, utiliza el autor una serie de expresiones viles contra Cervantes. Su abyección llega a tal, que pretende denigrar tanto la inmortal obra, como a su autor, Cervantes: a) Trata la historia de don Quijote “Como casi una comedia”; b) Lo trata de manco “…y digo mano, pues confiesa de sí que tiene solo una”;  c) Viejo “ Y pues Miguel de Cervantes es ya de viejo como el castillo de San Cervantes”; d) Deslenguado: “tiene más lengua que manos”.

Dicho lo anterior, lo acusa de ofender a dos personas: a quien escribe el prólogo y “particularmente a quien tan justamente celebran las naciones más extranjeras”, en clara alusión a Lope de Vega.

Por último lo acusa de envidioso, pero lo exculpa en lo yerros dado que “el haberse escrito entre los de una cárcel; y así no pudo dejar de salir tiznada de ellos, ni salir menos que quejosa, murmuradora, impaciente y colérica, cual lo están los encarcelados”.

Como vemos, el anónimo autor, desea iniciar una guerra con Cervantes. Este  contesta desde la serenidad, pero con humor y fina ironía a los insultos e injurias (viejo, manco, murmurador y envidioso) que contra él había dirigido Avellaneda.

Es probable que Cervantes conociera quién era el autor del falso Quijote, pero no lo quiso decir para no darle celebridad. “El duelo verbal, como apunta Avalle Arce, entre los dos autores, termina con un Avellaneda despachurrado. Cervantes lo inicia desde la ecuanimidad, utilizando la figura de la preterición, -que consiste en aparentar que se quiere omitir lo que se está diciendo-. Su saña se expresa a través de un nublado de dos chistosos cuentos de locos (Avalle Arce). Con el primer cuento, de acuerdo con Clemencín, parece que Cervantes quiso indicar que Avellaneda “no hizo más que llenar un libro de futilidades y viento, como el loco del perro”.

Las draconianas expresiones de Avellaneda pretendían ajar la inmortal obra y a su autor, pero la palabra cervantina va tejiendo una dialéctica, desde la ecuanimidad, que terminan con los dislates del apócrifo autor.

(Publicado por José González Molina)

 

 

 

 

Capitulo III (Ester)

Don Quijote está esperando al bachiller Sansón Carrasco de quien espera la crítica de su libro tal y como le había dicho Sancho.

Don Quijote comenta que nunca se han escrito hazañas de escuderos y caballeros grandilocuentes, magníficos y verdaderos. Con esto se consoló, pero le vino a la mente que el autor de la obra era moro, Cide Hamete Benengeli, y que de los moros nunca podía esperarse ninguna verdad. Finalmente llegó el bachiller Sansón y se arrodilló frente a don Quijote diciéndole que era uno de los caballeros andantes más famosos que habría en todo el mundo y que su historia la contaba un moro y era sabio. Don Quijote quedó sorprendido de las afirmaciones del bachiller que este mismo le contó que están impresos más de doce mil libros de su historia.

El caballero preguntó al bachiller qué hazañas se contaban en esta historia y este le respondió que muchas (la aventura de los molinos, la libertad de los galeotes…). Sancho también preguntó si en el libro también hablan de él y el bachiller le respondió que era el segundo personaje más importante de la historia. Sansón Carrasco también comentó que en la historia aparecía una historia intercalada, “El curioso impertinente”.

El bachiller, don Quijote y Sancho mantienen un diálogo y después don Quijote invita a Sansón a comer, este acepta siempre que sea buena comida.

Capítulo X (Cèlia)

Don Quijote envía a Sancho para hablar con Dulcinea del Toboso y le ordena que se fije en la reacción y en los gestos de ésta ya que son la señal más clara de sus sentimientos.

Al irse Sancho se sienta al pie de un árbol, allí donde su amo no pueda verle y empieza un diálogo con él mismo reflexionando sobre qué hacer. Decide quedarse hasta tarde para que don Quijote piense que le ha dado tiempo de ir y volver. Al atardecer ve pasar a tres labradoras y corre a avisar a su amo de que ha llegado la misma Dulcinea del Toboso.

El caballero teme que su escudero le esté engañando pero Sancho se adelanta y se arrodilla ante las tres aldeanas; el caballero se arrodilla también y empieza a alabarla. Las aldeanas piden paso y después de caerse aquella que figuraba ser Dulcinea del Toboso, escapan corriendo.

Entonces empieza un diálogo entre don Quijote y Sancho sobre el encantamiento de su amada, que privaron al caballero de ver la belleza de esta. Finalmente siguen su camino hacia Zaragoza.

Capítulo XXIX (Alba)

Don Quijote y Sancho Panza llegan a la orilla del río Ebro, contemplan la majestuosidad del agua, aunque Don Quijote sigue pensativo por las palabras respecto a la cueva de Montesinos del mono del maese Pedro, el cual le había dicho que “parte de aquellas cosas eran verdad y parte mentira”.

Siguiendo con la contemplación del lugar, Don Quijote vio una barca sin remos a la orilla del río atada al tronco de un árbol. Mandó a Sancho atar a Rocinante y a su rocín a un árbol para así poder emprender una nueva aventura con la barca (la locura de Don Quijote le hacía ver un barco). Esta vez, sería salvar a una doncella o un caballero en apuros, ya que entre caballeros deben ayudarse.  Sancho contestó a su amo que le seguiría a donde él fuera pero a regañadientes mientras ataba a las bestias en el árbol.

Ya encima de la embarcación, Don Quijote mandó cortar “la amarra” del barco para así poder emprender, por fin, tal esperada aventura.

Sancho al ver que la barcaza se alejaba de la orilla y que las bestias añoraban su ausencia, se echó a llorar, en parte también, por el miedo. Don Quijote le consoló y para desviar su atención le empezó a hablar sobre los astros y cuántas millas habían recorrido El delirio de Don Quijote estaba presente en todo momento ya que hablaba de haber cruzado el Ecuador. Sancho hace uso de su cordura para contestarle a Don Quijote, diciéndole que prácticamente no se han separado de la orilla y que puede ver perfectamente donde se encuentran los animales.

Don Quijote hizo caso omiso a las palabras de Sancho y le dijo que al no entender nada de astrología no podía entender la verdad de sus mismas palabras.

Más adelante, encontraron molinos de agua donde algunos trabajadores molían trigo, pero Don Quijote le dijo a su criado que aquello era una ciudad o un castillo donde se encontraba alguien en peligro, pero Sancho le dijo que no, que eran molinos de agua, pero como de costumbre, Don Quijote hizo caso de lo que sus ojos le mostraban. Los molineros que vieron como la barca se acercaba a las violentas aguas de las ruedas de los molinos, salieron con palos y llenos de harina para desviarlos de su camino.

Don Quijote amenazó a los molineros de liberar a la persona que tenían presa en “la ciudad o castillo” ya que había llegado el gran Don Quijote de la Mancha. Aquellos que no entendieron nada de lo que había dicho, pararon la embarcación mientras Sancho rezaba al cielo para que le librase del peligro que le acechaba. Los molineros volcaron la barca y salvaron a Don Quijote de morir ahogado en el río a causa del peso de sus armas.

Llegaron los pescadores, amos de la barcaza que había sido destruida por las ruedas del molino, y le pidieron a Don Quijote que pagara la barca. Este contestó que lo haría de buen grado si liberaban a la persona que se encontraba presa.

Capítulo XLI (Àngela)

Este capítulo trata sobre la “broma” que le gastaron a don Quijote y a Sancho los duques. Los  engañan diciéndoles que unas damas están encantadas y a causa del encantamiento les salen barbas, y para evitar esto don Quijote y su escudero, Sancho, deben subir a un caballo de madera (Clavileño) para ir a ver a Malambruno.

Sancho primero se niega a ir a lomos de este caballo  tan especial, pero al final lo convence el duque argumentando que cuando vuelva la ínsula aún estará allí, que no se va a mover.

Después del simulado vuelo, Sancho y don Quijote ven que están en el mismo lugar de antes, pero hay una lanza y un pergamino donde explica que han salido victoriosos de la aventura y han desencantado a las doncellas.

La duquesa aún tiene ganas de reírse de Sancho, así que le pregunta por el viaje que han realizado, a lo que Sancho responde inventándose una fantasiosa historia sobre cómo es el mundo desde arriba.

Capítulo LXII (Ester?/ Cèlia)

Don Antonio quiere burlarse de don Quijote y Sancho y se encierra con estos y les enseña una cabeza de bronce que, según él ha sido fabricada por un encantador y tiene la capacidad de responder a todo lo que se le pregunte. El caballero pregunta sobre si fue real aquello que ocurrió en la cueva de Montesinos y, una vez obtiene la respuesta ,añade que no quiere saber nada más, evitando que la cabeza le hable del desencantamiento de Dulcinea del Toboso. Sancho Panza pregunta si volverá a ser gobernador y pregunta también por su familia. Esta le responde que será gobernador de su casa y dejara de servir de escudero.

Aparece entonces la figura de Cervantes citando a Cide Hamete Benengeli y se nos relata todo el mecanismo utilizado para que la cabeza de bronce diese sus respuestas al caballero y escudero: la cabeza comunicaba con un aposento del piso inferior y el sobrino de don Antonio respondía a las preguntas. Este mecanismo fue utilizado por don Antonio durante diez y doce días por toda la ciudad hasta que intervino la Inquisición, mas para Sancho y Quijote quedó como un hecho mágico.

El capítulo acaba con la visita del caballero a una imprenta de Barcelona en la que encuentra una edición del Quijote de Avellaneda y aprovecha para mostrar su despecho

Capítulo LXIV (Maria) 

La mujer de don Antonio Moreno estaba muy contenta de ver a Ana Félix en su casa, ya que era muy bella y la gente del pueblo la adoraba.

Don Quijote le comenta a don Antonio que no habrían de haber  dado libertad a don Gregorio porque no era bueno y que sería mejor que lo pusiesen a él en Berbería que él lo sacaría. Igual que hizo Gaiferos a Melisendra.

Sancho le dice que no es tan fácil porque hay la mar en medio, pero don Quijote le contesta que siempre hay remedio menos en la muerte, y que llevando el barco a la marina se pueden embarcar en él. Sancho no lo tenía nada claro.

Partió el renegado al cabo de dos días en un barco y al cabo de dos más partieron las galeras a Levante, y le dijeron al visorrey que le informaran sobre la libertad de don Gregorio.
Un día, estando don Quijote en la playa, vio a un caballero, el de la Blanca Luna y lo retó, diciendo que su dama es la más hermosa del mundo.

Le dice al caballero que si afirma que lo que dice es cierto no lo matará, pero si lo niega se retirará durante un año y dejará de ser caballero. Si por el contrario lo vence, quedarán todas sus cosas a su disposición.

El caballero le contesta que Dulcinea no es una dama bella y dice que no miente pero que no dice lo cierto. Acepta su desafío.

El visorrey preguntó por qué luchaban y los caballeros respondieron que por amor y belleza. Empezó la batalla.

El caballero de la Blanca Luna tira a Don Quijote por los suelos, pero este, aturdido no paraba de decir que Dulcinea del Toboso era la mujer más hermosa del mundo y que quería que le quitara la vida porque había perdido su honra.
El caballero de la Blanca Luna dice que viva Dulcinea, y hace que se retire don Quijote un año hacia sus tierras.

Sancho se preocupa por el estado de su señor y el visorrey y don Antonio van detrás del caballero de la Blanca Luna para ver quién es en realidad.

Capítulo LXXIV (Àngela)

Don Quijote recupera la cordura y cae enfermo. Después de hacer testamento, muere cristianamente en su casa. Con este final, Cervantes se asegura de que nadie pueda volver a escribir historias de don Quijote y deja cerrada la novela.

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Lunes, 25 de febrero

Protagonismo del dinero

La sociedad burguesa se había convertido en capitalista. El dinero como valor de cambio había transformado para siempre el conjunto de valores e instituciones tradicionales que habían regido la sociedad española. Todo esto lo refleja Galdós en su novela que es un fenómeno nuevo que interesa a intelectuales y al público. El desmoronamiento de la familia, de la honradez, de la amistad, del amor sincero, de la amabilidad altruista, de la religión católica vivida sinceramente, de la inocencia, caracteriza esta nueva forma de relacionarse basada en el interés , en el egoísmo y en el individualismo: el beneficio del material sobre la verdad y el cultivo de la espiritualidad.

José F. Montesinos agrupa este conjunto de novelas galdosianas bajo el marbete de novelas de “la locura crematística”. El dinero todo lo puede, nos viene a decir Galdós, la avaricia y la corrupción han envenenado el entramado social hasta convertirlo em mero simulacro en el que la confianza y la bondad eran poco menos que una autocondena a la marginación.

En Tormento, la presencia del dinero es continua, y Galdós describe las distintas formas de conseguirlo en esa sociedad. Caballero es un comerciante que mueve el dinero para generar riqueza, lo que Galdós alaba porque lo considera positivo, al contrario que Bringas, que es un avaro que siente un deleite perverso al contar y volver a contar sus ahorros, logrados a base de irracionales renuncias cotidianas.

Los personajes y el retrato de la clase media

La mayoría de los personajes están construidos con verosimilitud y tienen la capacidad de sorprender al lector con sus actos y sus decisiones. Son personajes poliédricos, redondos, a los que conocemos por lo que dicen, y por lo que piensan, por que que hacen y lo que anhelan. En Tormento cobran vida una soberbia galería de tipos representantes de las clases medias, que son métodicamente diseccionados con pulso naturalista.

Como ocurre en El doctor Centeno, resulta difícil establecer el papel de protagonista a un único personaje: Amparo, Rosalía, Pedro y Agustín podrían disputarse esta categoría. De hecho, Tormento es una relato de protagonismo cambiante.

. Amparo es un ser carente de voluntad, débil de carácter e incapaz de tomar decisiones. Por sus virtudes domésticas responde al ideal femenino puritano del “ángel del hogar”. Este modelo fomentaba las virtudes de trabajo, fortaleza moral y sumisión en hijas, esposas y madres, para que fueran el sostén de la famlilia. Amparo tiene madera para ser una ejemplar madre de familia, pero su personalidad no se deja encasillar fácilmente: es sucesivamente un dechado de virtudes, una hipócrita, una mosquita muerta y, cuando se deja dominar por la idea fija de la culpa, resulta una neurasténica melancólica. Por su falta de voluntad, la Emperadora es una masa maleable en manos de voluntades potentes. Aunque su religiosidad es más bien tibia, no replica a Rosalía cuando ésta pretende que ingrese en un convento. Igual que en el pasado cedió a los deseos de Pedro Polo, en el presente cede a los de Caballero. Para el sacerdote y el indiano, Amparo es tanto un oscuro objeto de deseo como un ideal doméstico.

. Rosalía Pipaón– La señora de Bringas es afín a conservadores y neocatólicos, se codea con funcionarios, frecuenta familias de aristócratas arruinados e idolatra a la Reina. Sus hijos ostentan nombres de claras connotaciones regias- Paquito, Isabelita y Alfonso-. Ella y su marido resultan una parodia de Isabel II y su consorte, el afeminado don Francisco de Asís de Borbón. Rosalía ha aprendido de sus mayores a detestar el progreso y a arrimarse a los poderosos. Como su abuelo Pipaón, es oportunista y, si soplan vientos de renovación, no le importa cambiar de chaqueta. Se trata, además, de una cursi a la que le gusta aparentar, pérfida e hipócrita, maquinadora y mezquina.

. Agustín Caballero– Nacido en una familia de comerciantes prósperos venidos a menos, tuvo que emigrar a América. Allí llevó la vida durísima de los pioneros y se labró una fortuna. Al volver a Europa, montó casa en Madrid y en Burdeos. Agustín es un hombre de su tiempo, que encarna al self-made man del capitalismo anglosajón. No tiene glamour, es inculto y poco imaginativo, y sólo se siente a gusto hablando de finanzas. En el Madrid prerrevolucionario, ha intentado hacerse un hueco en la sociedad y ha aceptado las costumbres de los que mandan. Pero, acostumbrado a vivir fuera de la ley, sigue siendo un salvaje, y se siente desubicado en España. Al final decide prescindir del decoro que la sociedad le exige y marcharse con Amparo a Burdeos: el salvaje que habita en su interior se impone al hombre civilizado.

 

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Jueves, 21 de febrero

ESTER YA ES UNA MUJERCITA: ¡FELICIDADES!

TORMENTO, NOVELA SENTIMENTAL (ASUNTO)

Amparo y Refugio Sánchez Emperador son dos hermanas huérfanas parientes lejanas de la familia Bringas. La primera tiene un carácter dócil y dulce, de lo que se aprovecha la cruel y escasamente inteligente Rosalía Pipaón, esposa de Francisco Bringas, para mantenerla en un estado de servidumbre que es pago, según ella, de la ayuda que le ofrecieron cuando falleció su padre. Refugio, más temperamental, pronto se cansa de esta situación y rompe con sus familiares.

Bringas es funcionario de Estado. Con sus sueldo tiene que hacer verdaderos virtuosismos para mantener decentemente a sus mujer y a sus tres hijos. Rosalía es una mujer que vive para la apariencia. Es una mujer detestable, una “quiero y no puedo”, una cursi afectada y superficial que no duda en dejar de comer, y en llevar a sus hijos a los límites de la inanición con tal de arreglarse un vestido para ir al teatro (invitada, eso sí).

Corre el año 1867 y llega a Madrid Agustín Caballero, primo de Bringas que ha hecho fortuna en América, lo que se conocía en la época como un indiano. Es un buen partido para cualquier joven casadera de la burguesía madrileña. Caballero, cansado de la soledad, quiere encontar la estabilidad en un hogar que se rija por los principios de la tradición, la tranquilidad y el amor verdadero, un amor entre temperamentos y visiones del mundo similares. En cuanto ve a Ámparo se enamora de su belleza y de su humildad. Pronto la pide en matrimonio. Ella no accede inmediatamente, aunque sabe que podría dejar de vivir con las estrecheces actuales. Pero la sombra de un secreto inconfesable de pasao enturbia ese edén e introduce a Amparo en un mar de dudas sobre su relación con Agustín Caballero. La presencia de Pedro Polo, el sacerdote a su pesar, y la pasión amorosa que siente por Amparo pueden dar al trate con sus planes de matrimonio con Caballero. Un sorprendente final abierto de la historia, cargado de sentido, resolverá el conflicto.

En definitiva, nos plantea Galdós un triángulo amoroso típico de novela folletinesca y de obra teatral romántica al que logra elevar a la categoría de obra de arte realista, en la que prevalece el sentimiento amoroso sobre los demás y se reflexiona desde la nararción sobre los dos tipos de amores más comunes: el amor como sentimiento sosegado y pleno, representado por Caballero, y el amor pasional, encarnado en el personaje de Polo.

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Martes, 19 de febrero

Comentario de Tormento

1. Novela de una serie
Galdós alcanzó a partir de 1881, con La desheredada, una madurez estética que lo llevó a escribir una novela de calidad contrastada cada año. El autor compuso tres novelas que conforman una trilogía, aunque se puedan leer independientemente con escasos incovenientes porque todas ellas inician y concluyen una hiostoria. El doctor Centeno (1883), Tormento (1884) y La de Bringas (1884) reflejan el Madrid de los años anteriores a la Revolución de 1868 (la serie narra sucesos acaecidos entre febrero de 1863 y septiembre de 1868, coincidiendo con el triunfo de la revolución de “La Gloriosa”). Tras la incursión en el Sexenio y la Restauración en las “novelas contemporáneas” anteriores, Galdós retrocedía en el tiempo y situaba la acción en el Madrid de sus años de estudiante (vid. enlace “Contexto histórico de las novelas de Galdós”).
Por otra parte en estas obras no  aparecen alusiones concretas a los hechos revolucionarios ya que su objetivo fundamental era profundizar en el análisis de distintos tipos de las clases medias y novelar el proceso de transición de la mentalidad idealista y romántica propia de la época isabelina a la mentalidad pragmática y positivista típica de la Restauración. Galdós deseaba dejar constancia de la decadencia de una clase social (la burguesía) que había adquirido el poder económico pero que no lo había sabido utilizar para la regeneración del país, una burgesía que se había convertido en conservadora qy que no había sabido renovar y mejorar la circunstancia social.
Tormento es la novela central de un ciclo. En las tres novelas , la galería de personajes de la burguesía madrileña retratados es ejemplar; la aparición y desaparición de muchos de ellos es continua entre los textos: los que son protagonistas en una de las obras surgen como personajes secundarios en las otras (vid. Felipe Centeno). Con ello, Galdós quiere dar la sensación de realidad completa, de recreación de sucesos verídicos que podrían estar sucediendo en el momento en el que el lector tiene el libro en sus manos o en un pasado reciente.

Alegoría revolucionaria de "La Gloriosa"

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. El doctor Centeno (febrero-junio 1863)- Revueltas y pronunciamientos militares por el malestar de la población para con los políticos y la monarquía.
. Tormento (noviembre de 1867-marzo de 1868)- Clima social y político prerrevolucionario
. La de Bringas (marzo-octubre de 1868)- Revolución de septiembre. Exilio de la reina Isabel II.
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Lunes, 18 de febrero

. Galdós. Vida y obra (fotocopia)

. Arte y estilo (anexo a la fotocopia anterior)

El realismo de Galdós es el de gama más amplia entre los cultivadores de estatendencia. Si otros autores brillaban especialmente en la descripción de ambientes o en la pintura de caracteres, Galdós es el novelista integral. Por una parte, es un poderoso pintor de ambientes: calles y plazas de Madrid, interiores, etc. aparecen evocados con un relieve imborrable. Por otra pate, es un “realista de almas”: sus personajes poseen una verdad que solo puede conferir una penetrante intuición del corazón humano y una infrecuente capacidad de comprensión.

Si bien es verdad que, como hemos dicho, Galdós cuida sumamente la documentación sobre costumbres, ambientes, acontecimientos, etc., en su pintura de personajes emplea una técnica más bien espontánea, aunque no menos precisa: con pinceladas sueltas, a través de su forma de hablar, de los gestos, etc., va componiendo retratos vivísimos.

Su estilo es igualmente espontáneo y no ha faltado quien le acusara de descuido y hasta ramplonería. Sin embargo, la suya es una prosa de una gran expresividad, ágil y plagada de rasgos geniales por su poder de sugerir.

Dijo el propio Galdós en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, que signficativamente se titula La sociedad presente como materia novelable:

Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción.

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Viernes, 15 de febrero

Benito Pérez Galdós, Tormento (PAU)

Características del realismo y del naturalismo en la novela decimonónica. Galdós y la novela de la clase media. El contexto histórico de la revolución de 1868. El “adulterio”, tema central en la novela decimonónica. La dificultad de conciliar la libertad o la pasión amorosa con las convencionales barreras de la moral social decimonónica. Características formales: narrador omnisciente, teatralidad, soliloquios, ironía, elipsis narrativa. Perfil de los personajes.


 

. La novela realista (anexo)

El lenguaje de la novela realista

– Procura siempre la naturalidad y la sencillez. Las descripciones son precisas y minuciosas. Los diálogos son vivos y ágiles adaptándose al personaje, su carácter y su nivel sociocultural; de esta manera pasan a ser un instrumento valiosísimo para la caracterización de los personajes.

– Los autores realistas introducen en sus novelas expresiones de variedades geográficas y dialectales para hacer más verosímil el mundo narrado.

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1 de febrero

Selección de preguntas de Selectividad sobre Don Quijote.

1. A partir de este fragmento de Martí de Riquer sobre el Quijote,comente tres episodios de la novela que puedan ejemplificar cada uno de estos errores del personaje:

«La locura lleva a don Quijote a tres conclusiones falsas en las que estriba la esencia de su caso patológico y de la novela: don Quijote, hidalgo de aldea, tan pronto enloquece se cree que es caballero; está convencido de que lo leído en los libros de caballerías es verdad histórica y sus protagonistas, auténticos y reales caballeros en tiempos pasados; cree que en su época —principios del siglo XVII, en la España de Felipe III— era posible resucitar la vida caballeresca y los ideales medievales».[3 puntos]

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2. Comente el siguiente fragmento de Don Quijote de la Mancha (II, 41), prestando especial atención a las respuestas de Sancho y a la actitud de don Quijote.
[5 puntos: 3 por el contenido y 2 por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario.]
Preguntó la duquesa a Sancho que cómo le había ido en aquel largo viaje. A lo cual
Sancho respondió:

—Yo,  señora, sentí que íbamos, según mi señor me dijo, volando por la región del
fuego, y quise descubrirme un poco los ojos, pero mi amo, a quien pedí licencia para
descubrirme, no la consintió; mas yo, que tengo no sé qué briznas de curioso y de desear saber lo que se me estorba y impide, bonitamente y sin que nadie lo viese, por junto a las narices aparté tanto cuanto el pañizuelo que me tapaba los ojos, y por allí miré hacia la tierra, y pareciome que toda ella no era mayor que un grano de mostaza, y los hombres que andaban sobre ella, poco mayores que avellanas;porque se vea cuán altos debíamos de ir entonces.

A esto dijo la duquesa:

—Sancho amigo, mirad lo que decís, que, a lo que parece, vos no vistes la tierra,sino
los hombres que andaban sobre ella; y está claro que si la tierra os pareció como  un grano de mostaza, y cada hombre como una avellana, un hombre solo había de cubrir toda la tierra. […]

—Yo no sé esas miradas —replicó Sancho—: sólo sé que será bien que vuestra señoría entienda que, pues volábamos por encantamento, por encantamento podía yo ver toda la tierra y todos los hombres por doquiera que los mirara; y si esto no se me cree, tampoco creerá vuestra merced cómo, descubriéndome por junto a lascejas, me vi tan junto al cielo que no había de mí a él palmo y medio, y por lo que puedo jurar, señora mía, que es muy grande además. Y sucedió que íbamos por parte donde están las siete cabrillas; y en Dios y en mi ánima que, como yo en mi niñez fui en mi tierra cabrerizo, que así como las vi, ¡me dio una gana de entretenerme con ellas un rato…! Y si no le cumpliera me parece que reventara. Vengo, pues, y tomo, y ¿qué hago? Sin decir nada a nadie, ni a mi señor tampoco, bonita y pasitamente me apeé de Clavileño, y me entretuve con las cabrillas, que son como unos alhelíes y como unas flores, casi tres cuartos de hora, y Clavileño no se movió de un lugar, ni pasó adelante.

—Y, en tanto que el buen Sanchose entretenía con las cabras —preguntó el duque—, ¿en qué se entretenía el señor don Quijote?

A lo que don Quijote respondió:

—Como todas estas cosas y estos tales sucesos van fuera del orden natural, no es mucho que Sancho diga lo que dice. De mí sé decir que ni me descubrí por alto ni por bajo, ni vi el cielo ni la tierra, ni la mar ni las arenas. Bien es verdad que sentí que pasaba por la región del aire, y aun que tocaba a la del fuego; pero que pasásemos de allí no lo puedo creer, pues, estando la región del fuego entre el cielo de la luna y la última región del aire, no podíamos llegar al cielo donde están las siete cabrillas que Sancho dice, sin abrasarnos; y, pues no nos asuramos, o Sancho miente o Sancho sueña.

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3. Comente el siguiente fragmento de Don Quijote de la Mancha (II, 64), con especial atención al temperamento de don Quijote en esta segunda parte del libro, su actitud hacia
Dulcinea y la reacción de Sancho Panza.[5 puntos: 3 por el contenido y 2 por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario.]

—Vencido sois, caballero, y aun muerto, si no confesáis las condiciones de nuestro desafío.

Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:

—Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta,
caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra.

—Eso no haré yo, por cierto —dijo el de la Blanca Luna—: viva, viva en su entereza la
fama de la hermosura de la señora Dulcinea del Toboso, que sólo me contento con
que el gran don Quijote se retire a su lugar un año, o hasta el tiempo que por mí le fuere mandado, como concertamos antes de entrar en esta batalla. […]

Levantaron a don Quijote, descubriéronle el rostro y halláronle sin color y trasudado. Rocinante, de puro malparado, no se pudo mover entonces. Sancho, todo triste,  todo apesarado, no sabía qué decirse ni qué hacerse: parecíale que todo aquel suceso  pasaba en sueños y que toda aquella máquina era cosa de encantamento. Veía a su señor rendido y obligado a no tomar armas en un año; imaginaba la luz de la gloria de sus hazañas escurecida, las esperanzas de sus nuevas promesas  deshechas, como se deshace el humo con el viento.

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4.
Comente el siguiente fragmento de Don Quijote de la Mancha (I, 22), relacionándolo con los conceptos quijotescos de caballería, justicia y libertad. [5 puntos: 3 por el contenido y 2 por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario.]

—De todo cuanto me habéis dicho, hermanos carísimos, he sacado en limpio que,
aunque os han castigado por vuestras culpas, las penas que vais a padecer no os
dan mucho gusto y que vais a ellas muy de mala gana y muy contra vuestra voluntad, y
que podría ser que el poco ánimo que aquél tuvo en el tormento, la falta de dineros deste, el poco favor del otro y, finalmente, el torcido juicio del juez, hubiese sido causa de vuestra perdición y de no haber salido con la justicia que de vuestra parte teníades. Todo lo cual se me representa a mí ahora en la memoria, de manera que me está diciendo, persuadiendo y aun forzando que muestre con vosotros el efeto para que el cielo me arrojó al mundo y me hizo profesar en él la orden de caballería que profeso, y el voto que en ella hice de favorecer a los menesterosos y opresos de los mayores. Pero, porque sé que una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal, quiero rogar a estos señores guardianes y comisario sean servidos de desataros y dejaros ir en paz […], porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres. Cuanto más, señores guardas —añadió don Quijote—, que estos pobres no han cometido
nada contra vosotros. Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello. Pido esto con esta mansedumbre y sosiego, porque tenga, si lo cumplís, algo que agradeceros; y cuando de grado no lo hagáis, esta lanza y esta espada, con el valor de mi brazo, harán que lo hagáis por fuerza.

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5. Comente el siguiente fragmento de Don Quijote de la Mancha (II, 3), relacionándolo con las ideas cervantinas sobre la novela.[5 puntos: 3 por el contenido y 2 por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario.]

—Ahora digo —dijo don Quijote— que no ha sido sabio el autor de mi historia,sino
algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, salga
lo que saliere, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué
pintaba respondió: «Lo que saliere». Tal vez pintaba un gallo de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas escribiese junto a él:

«Éste es gallo». Y así debe de ser mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla.

—Eso no —respondió Sansón—, porque es tan clara, que no hay cosa que dificultar en
ella: los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran; y finalmente, es tan trillada y tan leída y tan sabida de todo género de gentes, que apenas han visto algún rocín flaco, cuando dicen: «Allí va Rocinante». Y los que más se han dado a su letura son los pajes: no hay antecámara de señor donde no se halle un Don Quijote, unos le toman si otros le dejan, éstos le embisten y aquéllos le piden. Finalmente, la tal historia es del más gustoso y menos perjudicial entretenimiento que hasta agora se haya visto, porque en toda ella no  se descubre ni por semejas una palabra deshonesta ni un pensamiento menos que católico.

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Selección de preguntas de Selectividad de La vida es sueño– Ver enlace

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