Lunes, 25 de febrero

Protagonismo del dinero

La sociedad burguesa se había convertido en capitalista. El dinero como valor de cambio había transformado para siempre el conjunto de valores e instituciones tradicionales que habían regido la sociedad española. Todo esto lo refleja Galdós en su novela que es un fenómeno nuevo que interesa a intelectuales y al público. El desmoronamiento de la familia, de la honradez, de la amistad, del amor sincero, de la amabilidad altruista, de la religión católica vivida sinceramente, de la inocencia, caracteriza esta nueva forma de relacionarse basada en el interés , en el egoísmo y en el individualismo: el beneficio del material sobre la verdad y el cultivo de la espiritualidad.

José F. Montesinos agrupa este conjunto de novelas galdosianas bajo el marbete de novelas de “la locura crematística”. El dinero todo lo puede, nos viene a decir Galdós, la avaricia y la corrupción han envenenado el entramado social hasta convertirlo em mero simulacro en el que la confianza y la bondad eran poco menos que una autocondena a la marginación.

En Tormento, la presencia del dinero es continua, y Galdós describe las distintas formas de conseguirlo en esa sociedad. Caballero es un comerciante que mueve el dinero para generar riqueza, lo que Galdós alaba porque lo considera positivo, al contrario que Bringas, que es un avaro que siente un deleite perverso al contar y volver a contar sus ahorros, logrados a base de irracionales renuncias cotidianas.

Los personajes y el retrato de la clase media

La mayoría de los personajes están construidos con verosimilitud y tienen la capacidad de sorprender al lector con sus actos y sus decisiones. Son personajes poliédricos, redondos, a los que conocemos por lo que dicen, y por lo que piensan, por que que hacen y lo que anhelan. En Tormento cobran vida una soberbia galería de tipos representantes de las clases medias, que son métodicamente diseccionados con pulso naturalista.

Como ocurre en El doctor Centeno, resulta difícil establecer el papel de protagonista a un único personaje: Amparo, Rosalía, Pedro y Agustín podrían disputarse esta categoría. De hecho, Tormento es una relato de protagonismo cambiante.

. Amparo es un ser carente de voluntad, débil de carácter e incapaz de tomar decisiones. Por sus virtudes domésticas responde al ideal femenino puritano del “ángel del hogar”. Este modelo fomentaba las virtudes de trabajo, fortaleza moral y sumisión en hijas, esposas y madres, para que fueran el sostén de la famlilia. Amparo tiene madera para ser una ejemplar madre de familia, pero su personalidad no se deja encasillar fácilmente: es sucesivamente un dechado de virtudes, una hipócrita, una mosquita muerta y, cuando se deja dominar por la idea fija de la culpa, resulta una neurasténica melancólica. Por su falta de voluntad, la Emperadora es una masa maleable en manos de voluntades potentes. Aunque su religiosidad es más bien tibia, no replica a Rosalía cuando ésta pretende que ingrese en un convento. Igual que en el pasado cedió a los deseos de Pedro Polo, en el presente cede a los de Caballero. Para el sacerdote y el indiano, Amparo es tanto un oscuro objeto de deseo como un ideal doméstico.

. Rosalía Pipaón– La señora de Bringas es afín a conservadores y neocatólicos, se codea con funcionarios, frecuenta familias de aristócratas arruinados e idolatra a la Reina. Sus hijos ostentan nombres de claras connotaciones regias- Paquito, Isabelita y Alfonso-. Ella y su marido resultan una parodia de Isabel II y su consorte, el afeminado don Francisco de Asís de Borbón. Rosalía ha aprendido de sus mayores a detestar el progreso y a arrimarse a los poderosos. Como su abuelo Pipaón, es oportunista y, si soplan vientos de renovación, no le importa cambiar de chaqueta. Se trata, además, de una cursi a la que le gusta aparentar, pérfida e hipócrita, maquinadora y mezquina.

. Agustín Caballero– Nacido en una familia de comerciantes prósperos venidos a menos, tuvo que emigrar a América. Allí llevó la vida durísima de los pioneros y se labró una fortuna. Al volver a Europa, montó casa en Madrid y en Burdeos. Agustín es un hombre de su tiempo, que encarna al self-made man del capitalismo anglosajón. No tiene glamour, es inculto y poco imaginativo, y sólo se siente a gusto hablando de finanzas. En el Madrid prerrevolucionario, ha intentado hacerse un hueco en la sociedad y ha aceptado las costumbres de los que mandan. Pero, acostumbrado a vivir fuera de la ley, sigue siendo un salvaje, y se siente desubicado en España. Al final decide prescindir del decoro que la sociedad le exige y marcharse con Amparo a Burdeos: el salvaje que habita en su interior se impone al hombre civilizado.

 

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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