“Estas vacaciones…” por Miquel Salbanyà

 

Estas vacaciones fui a Alemania,  a un campo de concentración de los nacional socialistas(nazi).

El campo al que yo fui era el de Shosenhausen , en el que no había muchos judíos, más bien políticos contra el nacional socialismo, tanto alemanes, franceses o españoles y también homosexuales.

Los audio-guías explicaban todo lo que se hacía en cada uno de los rincones del campo de concentración.

Empezamos por un poco de historia del campo. Primero fue construido expresamente por los nazis, allí hacían torturas, trabajos forzados y muchas más cosas. Después al cabo de muchos años fue aprovechado para los comunistas, para presos políticos. Ahora es un actual museo al aire libre.

Las torturas: Las tortura eran ejercicios horribles que ninguna persona, creo que se puede imaginar de lo brutal que eran. Entre ellas estaban los trabajos forzados, que consistían en hacer cosas muy pesadas, pero dentro de las torturas esas eran las más flojas. Después también habían los experimentos para la ciencia, como probar vacunas y medicamentos. En ese sentido, por muy malo que sea, podían elegir la enfermedad con la que se hacía el experimento, entre ellas: la tuberculosis, el cáncer, tétanos… Cuando morías por el agotamiento, alguna enfermedad, falta de comida, frío… se practicaba la autopsia, para saber de qué se había muerto. Yo estuve en las salas de éstas, pude tocar la mesa en que hacía 50, 60 años muchísimos órganos habían sido extraídos de gente que ni si quiera sabían la razón porqué les habían encerrado allí.

Cuando moría o mataban a una persona la mataban con la ropa puesta. En la ropa había una chapa de metal en la que indicaba el número del preso. Un hombre explica que él había recogido todas las chapas de todos los muertos i en menos de un año había recogido casi 11.00 chapas.

A las mujeres las obligaban a prostituirse para los soldados y los presos. Les obligaban a tener relaciones sexuales con los presos para que estos trabajaran con un poco más de ganas.

Los perros también sufrían torturas, simplemente los soldados no les daban de comer y éstos, tenían mucha más rabia.

Matar: Los soldados en los principios del campo, los fusilaba, les ponían los pies dentro de una caja con dos agujeros, las manos ligadas a la pared de madera y la música a tope para que los presos no escucharan el disparo.

Al avance de la tecnología también la forma de matar era peor.

Los soldados avisaban a un preso y les mentían que habían que pasar por la prueba de medicamentos. Cuando llegaban al edificio de las pruebas les hacían desnudar y dejar toda la ropa fuera. Les hacían esperar mucho rato para cansarlos, y después les hacían pasar a una habitación muy pequeña y la llenaban de dióxido de carbono y el preso moría asfixiado. Después les quemaban a un horno muy pequeño. Cuando ya estaban quemados les tiraban a una fosa común.

En el recorrido un testimonio explica que un soldado era muy cruel, les hacía torturas sin ninguna razón, cunado los presos estaban pasando la vista esta soldado les pasaba por encima con una bici, los más rápidos corrían y se salvaban.

Dentro del campo de concentración había un prisión, sé que suena raro que dentro de una prisión hubiera otra dentro. La prisión no era muy grande, tenía forma de T

Actualmente solo se conserva una de las tres alas, las otras dos fueron destruidas por el bando comunista. En la cárcel explicaban el testimonio de un señor, que dice que al fondo del pasillo había una celda oscura, sin cama, sin ropa y apenas sin comida. Él dice que estuvo encerrado allí y que al cabo de 30 días más o menos se le presentó un jefe de los guardias y le dijo:

-Aún no te has muerto- dijo el jefe

-Me moriré cuando me venga en gana- respondió

Por culpa de esa respuesta pasó 10 días más en esa celda, vivió más de un mes en condiciones infrahumanas.

También estaban los barracones de “pijos”. Eran unos barracones hechos de piedra y en el que solo vivían 2 presos. Los que vivían allí no tenían que ir a pasar la vista.

También pude visitar otro barracón, éste hecho de madera en el que vivían judíos. A lo mejor vivían más de 30 personas en aquel minúsculo espacio, dormían en una habitación con muchas literas de tres pisos, comían en seis mesas largas con bancos, y los lavabos habían 10 duchas que hacían 30cm x 30cm y en el medio una gran pica.

Actualmente está muy degradado este barracón y en general todo el campo, porqué ha sido víctima de muchos desperfectos por culpa de los ultra derecha, los actuales neo-nazis.

Todo esto, lo hicieron los nazis con la mentira y excusa de que querían la raza perfecta: gente cristiana, heterosexual, blanca, nacional socialista…Los judíos no los detuvieron en seguida, primero los iban excluyendo de los cargos políticos, después de los bancos, después del ejercito, después de las selecciones deportivas, después del trabajo… hasta que fueron excluidos de la sociedad, pero aún me pregunto porqué no se marcharon, tuvieron 15 años para hacerlo, supongo que no se atrevieron.

La policía actual era
la CCS la cual, el jefe se suicidó, al ver que si no lo hacía él lo harían los comunistas de Stallin.

En mi opinión Adolf Hitler solo hizo dos cosas buenas: primero sacar Alemania del fracaso y después suicidarse.

Miquel Salbanyà Rovira

1r C

27-03-2008

‘ La naturaleza’ por Rachid Boukrab

Érase una vez existía un niño al que le gustaba mucho la naturaleza. Se llamaba David, era alto, ojos azules y rubio. Odiaba las fábricas, los coches, los aviones, etc. porque  contaminaban mucho. No se podía creer las cantidades de humo que las fábricas y los vehículos desprendían cada día. Él, Juan, siempre decía que si se podían inventar fábricas y vehículos que no contaminaran tanto, es decir, ecológicos. ‘Por culpa de las fábricas hay el efecto invernáculo que nos hace pasar mucho calor y además se contamina mucho el aire’ –pensaba.Cuando se fue a dormir tuvo un sueño: la madre naturaleza lo llamó y le dijo que no se preocupara que él no saldría perjudicado de que se acabase el agua, o que respirase aire sucio y contaminado. Ya que él como la quería tanto no lo perjudicaría. La madre naturaleza le dijo:         ¿Me escuchas David? –         Sí. – contestó el.         Tranquilo que tu ya que te preocupas tanto, respirarás aire puro, beberás agua siempre que quieras y de la más natural. – dijo la madre naturaleza.¡Riiiiiiiiiiiiiiing!         ¡Oh no, a estudiar otra vez! –Se preparó: se duchó, se puso la ropa, se puso los calcetines y los zapatos y desayunó. Preparó su mochila y fue al colegio a estudiar. Ese día precisamente hablaron del medio ambiente. Él preguntó:         ¿Cuánto humo saca una fabrica al día? –         Depende, una fabrica nuclear saca 13 kg de humo espeso al día – respondió la maestra.         ¿Y eso es mucho o poco señorita? – dijo él.         Para hacerte una idea: un litro de zumo sabes cuánto es ¿no? Pues serían cincuenta mil litros de humo. –         ¡Dios! ¡Cuánto humo! –A la noche siguiente se fue a dormir. Soñó lo mismo: la madre naturaleza le llamaba de nuevo:         ¡David! ¿Sabes lo que te comenté ayer? Pues se cumplirá mañana. –David no se lo creía, aire y agua puros como si los tomaras de un bosque. Cuando se despertó, era verdad el deseo se le había cumplido. Respiraba como un pájaro libre volando y bebía agua pura como la de las nubes. Cuando creció, que ya tenía 20 años, se puso a investigar sobre los biocombustibles, como el biodiesel. El mismo hizo el diseño de un coche que funcionase con biocombustible o sea, con biodiesel. El se había dedicado a la ingeniería e hizo una carrera que le duró tres años como ingeniero de motores de vehículos terrestres, voladores y acuáticos. Hizo el diseño y con ayuda de unos amigos lo intentaron construir y fue todo un éxito el prototipo ya que iba bien y funcionaba con biocombustible que contaminaba mucho menos que el combustible normal. Lo llevaron a un concesionario y por un millón quinientos mil euros se lo quedaron e hicieron su fabricación en serie. David Hernández Fernández hizo el invento del siglo, un coche ecológico. Más tarde se dedicó profesionalmente a la ingeniería y cuando ya tenía treinta años intentó inventar un reactor nuclear que no contaminara tanto. Mezcló nitrato de sodio con biocombustible y ácido fosfórico (SiO2H2OF3C4). Este combustible contaminaba mucho menos y quemaba mejor. Otra vez, Juan Hernández Fernández había descubierto el invento del siglo, una fábrica que contaminaba mucho menos que las fábricas adicionales:         Te lo agradezco una vez más – le dijo la madre naturaleza. 

 

 

 

 

‘La mirada’ por Andrea Jódar

Mi nombre es Melinda, pero todos me llaman Mel. El 27 de agosto es un día muy especial para mi. Es mi cumpleaños.Aquel martes, cuándo regresé del colegio me esperaba en casa un regalo muy importante .  El estreno de mi pelicula favorita: Peter Pan.Pero no era de dibujos animados sino con actores de carne y hueso. Cuando mi madre me dijo que la estrenaban no me lo pude creer, era para mi el mejor de los regalos. Para verla me tuve que esperar hasta el fin de semana. La semana me pasó muy lenta hasta que al fín llego el sábado. Por la mañana, cuándo me levanté le dije a mi madre: ‘Mamá’ y ella respondió: ‘¿Que pasa?’ y le dije con una sonrisa de oreja a oreja si por la tarde podíamos ir a  ver Peter Pan. Ella me dijo que ya veríamos, que dependía de mi comportamiento.Me porté estupendamente bien hasta que llegó la hora de la pelicula.La película empezó y yo tenía la curiosidad por saber quién tenía el privilegio de ser el protagonista hasta que en una escena salió él.Desde que salió él hasta que se acabó la película no despagaba los ojos de la pantallla de lo guapo que era el protagonista.Aquella noche sólo pensaba en él, en Peter Pan. Cada día, cada hora, cada segundo que pasaba pensaba en él hasta que a los siete meses después del estreno de la pelicula la sacaron en DVD. Se la pedí a mi madre y mi madre me la compró antes de que se agotara.Pero había un problema, que no teniamos DVD, así que me tuve que esperar a reyes para tenerlo.Pasaron los meses y la impaciencia cada dia era más grande, hasta que al fin llegó la noche de reyes. Aquella noche no me pude esperar, queria abrir el paquete porque ya sabía el contenido pero mi madre no me dejó.Aquella noche me fui enfadada a dormir y por la mañana estaba muy nerviosa así que me levante muy temprano para abrir el regalo, lo abrí enseguida y me puse a ver la pelicula descubriendo al final de la misma el nombre del actor. Jeremy Sumpter.Fueron pasando los años, concretamente quince añosy nunca acabé de olvidar la mirada de aquel actor. Ya que su color de ojos quedó grabado en mi mente para siempre.Acabé mis estudios de bachillerato, así como la carrera de periodismo, habiéndome marchado a california para lograr un mejor empleo. Los comienzos fueron duros, pero al fin logre encontrar un trabajo.Empecé redactando pequeños artículos hasta que un día llegó mi oportunidad.Mi jefe me llamó alteradisimo para decirme que tenia que cubrir la noticia de la erupción de un volcan a 40 km de donde yo me encontraba, ya que no habia mas periodistas disponibles. Así que me dirigí hacia alli.Ya en Malibú, aquello era un caos, la gente corría desesperada huyendo de la ciudad. Me dirigi para más información al hospital más cercano. Allí, me dijeron que no podian informarme de lo sucedido ya que estaban atendiendo a mucha gente afectada. Me iba desanimada pero de una habitación, concretamente la 214, salió una voz masculina diciendo:-          ¡Señorita, señorita, no se marche por favor! Si lo desea yo le contare lo que he visto.Entré muy despacio en la habitación y alli encontré un chico, sólo, con un brazo y la cara vendados. Saqué mi bloc de notas y tomé nota de todo aquello que me contó. Le dí las gracias y al darle la mano para despedirme, entonces mi mirada tropezó con la suya y sentí como el tiempo se paraba. Por un momento tuve la sensación de encontrarme con aquella mirada con la que me enamoré cuando era una niña. En ese momento le dije:’Perdón, no nos hemos presentado, mi nombre es Melinda Gordon, trabajo para
la CNN’ y él respondió:‘yo me llamo J. Robert Myron.’Me despedí de él y me fui directa al canal de
la CNN para dar la noticia que se emitiria en toda California.Cuándo terminó la programación todo el mundo me felicitó ya que habiamos sido lideres de audiencia. Al diridigirme hacia casa quise pasar por el hospital para darle las gracias por la información.Cuando entré en la habitación del hospital, encontré el médico retirándole los vendajes del brazo. Golpee suavemente la puerta y dije: ‘¿Puedo pasar? ‘Y Robert contestó: ‘- Hola Mel, pasa. El doctor me esta dando el alta porque sólo fueron pequeñas quemaduras.’El médico dijo que le iba a retirar el vendaje de la cara y que no quedaría ninguna señal.En aquel instante pense,¿ porque le ha llamado Sumpter? No dijo Myron? Ayer me dijo que se llamabas Myron. Él me respondió con una sonrisa:Y me dijo que se llamaba Jeremy Robert Myron Sumpter, Pensé para mis adentros que no podía ser, que estaba frente al actor que tanto admiraba desde niña.Él notó algo raro en mi y me preguntó:: ‘¿Te ocurre algo?’Y yo le pregunté si había interpretado a Peter Pan cuando eras un chico de unos 16 años. Me contestó que sí Estuvimos charlando toda la mañana, y me invitó a comer.A lo que accedí.Después de llevar mucho tiempo ya hablando y de contarnos toda nuestra vida me dijo que tenía la mirada más bonita del mundo 

 

 

 

 

 

‘África y el Rey’ por Joana Pérez

Una vez había una chica que tenía dos hermanas. Esa chica era la pequeña de las tres. Se llamaba África y aún iba a la escuela. Las tres hermanas vivían en un reino muy bonito, llamado “Todo está bien”; ya os podéis imaginar por qué era ese su nombre. 

Día sí, día también, África iba al colegio y hacía un gran trayecto dos o tres kilómetros. Pasaba por delante del mercado, por la iglesia y por el gran palacio o mejor dicho  por el gran y majestuoso palacio del rey Petter III.Ese rey se pasaba horas y horas en el balcón, y siempre veía pasar a África riéndose de él. 

La niña pensaba que era ridículo que alguien tan importante perdiese el tiempo viendo la calle. Y como estaban en “Todo está bien”, África se reía del rey  

Un día el rey  muy enfadado fue al colegio de África para esconderse en el desván y asustar a la niña y ver si de ese modo  no se reía más  de él. Se vistió completamente de negro y esperó. Cuando llegó la niña, tan feliz , a la escuela la maestra le encargó ir a buscar unas pinturas. El rey aprovechó para salir de su escondite y asustar a África.Como que tenía ya los botes, con el susto dejó al rey de colores. Al ver el aspecto del que quería ser un  espectro la niña no pudo dejar de reír. El rey se enfadó mucho. 

África se dio cuenta de que el fantasma negro era realmente el rey y pensó que quería darle una lección por el susto. Al cabo de unos días se hizo pasar por una florista y ofreció sus flores al rey. El rey muy contento se las compró todas y se las hizo subir al balcón. África aprovecho para untar los escalones del palacio y cuando el rey bajó tuvo un buen resbalón y quedó sentado de golpe. Y África se pegó un hartón de reír.  

El rey supo que la florista era ella y se enfadó tanto que pensó en matarla. Se disfrazó de peregrino y fue a la casa de la niña para pedir refugio y comida. África lo reconoció pero disimuló y le siguió la comedia, también pensó que no tenía buenas intenciones, pues vio que asomaba la espada debajo de la túnica. 

Cuando todos estaban durmiendo, el rey entró silencioso a la habitación de la niña y sin pensarlo dos veces clavó la espada sobre el bulto que descansaba en la cama. Pero el rey, que era rabioso pero no tan malo, se puso a llorar, arrepentido de haber echo una cosa tan horrible a alguien que le había dado refugio.África al ver esa reacción, salió de su escondite y le enseñó al rey que a quien había agujereado era solo su almohada y que ella también se arrepentía de haberse burlado de él. 

El rey le pidió que fuera a visitarlo a palacio pues se aburría de hacer siempre cosas importantes y que ella tan lista lo ayudaría y también lo divertiría.  

“De un extremo al otro”, por Joan Tapias

Hace bastante tiempo  que en una ciudad de Estados Unidos en una familia muy rica tenía que nacer un niño no muy corriente. Lo que le pasaba a este es que el pobre niño con tan solo 4 meses ya pesaba cinco quilos, cosa muy extraña para criaturas de esa edad. Los padres de Bob, que así  se llamaría el niño, estaban extremadamente preocupados por su salud. Ya al fin, cuando el pequeño Bob estaba a punto de nacer, ningún médico sabía como sacarlo de la barriga de su madre, era muy difícil pensar la manera de sacar  un niño de esas dimensiones de la barriga de su madre, cansada de llevar tantísimos quilos durante tanto tiempo. Pero al fin, un magnífico médico tuvo la magnífica idea de hacer un corte en la barriga de la madre para sacar mejor a Bob. Al ver que este corte resultó muy bien a cualquier caso parecido a este emplearon esa técnica nueva (la cesaria). En el transcurso de los años Bob iba desenvolupando una enfermedad muy extraña que le afectaba a él, no dejándole dejar de comer y de aumentar el peso. Sin darse cuenta, iba haciéndose mayor, empezó la escuela y ya tuvo los primeros problemas para sentarse en la silla porque su enorme culo no entraba en ella y se acostumbró a hacer sin más remedio las cosas sentado. También tubo problemas para practicar el deporte no corría nada, tampoco tenía resistencia y además siempre era el más patoso de todos. Ya un poco más mayor empezaron los problemas de espalda, con unos dolores insoportables, ya que su cuerpo tenía que aguantar mucho peso, y  también una cosa muy importante sobre la ropa, es que no  habían tallas más grandes para él. Bob empezó el instituto iba a uno muy caro solo de niños o niñas de familias muy ricas, ahí todo el mundo  se reía del pobre, pero no tan pobre chico, e incluso le habían puesto un mote le decían el botijo. El niño, acomplejado y deprimido se pasaba el día llorando por las crueldades que le llegaban a decir. Él quería ser como los demás, un niño normal y corriente. Tampoco tenía amigos porque desprendía un hedor a sudor brutal y nadie podía estar a su lado, incluso su madre. Ningún desodorante podía combatir ese olor. Pero lo más fuerte de todo, es que la enfermedad le hacía comer de una manera incontrolada a la mínima que podía el niño estaba comiendo. Cogía dinero a sus padres y se iba al Burger a comprarse algo, siempre era algo frito o comida basura. Al terminar las clases iba a su casa y se pasaba el día tumbado en el sofá viendo la tele y comiendo patatas fritas o bollos. Algunas veces parecía que le importaba bien poco su lamentable físico y otras que le preocupaba mucho. De vez en cuando iba a hacerse algunas pruebas al médico y todas salían mal. Su gran problema el que causaba su enfermedad es que no se podía contener ante la comida, y lo que le hacía engordar de verdad era comer para no quemar. Lo único que le podía hacer mejorar es crecer su poca fuerza de voluntad y comer cosas más sanas como fruta o verdura. Bob iba haciéndose mayor y mayor, empezó a madurar y vio que la cosa no podía seguir así, que eso iba mal. Empezó a notar la diferencia entre él y los demás, se sentía raro, diferente a los demás.  Un día se decidió a enviar cartas a los mejores médicos del mundo explicando su problema y pidiendo una solución. A demás decía que el que resolviera su problema tendría una gran recompensa. Pasaron muchos días hasta que uno de ellos recibió una contestación a su problema. Lo único es que el médico que tenía la solución a su problema vivía a la otra punta de mundo, concretamente en Pequín, la capital de China. El pobre Bob quedó noqueado al saber donde vivía el medico, pero él no tuvo problema gracias a su gran fortuna. No tardó en conseguir un billete para el viaje y al cabo de cuatro días ya estaba plantado delante la puerta de la consulta del médico. El médico le recetó una medicina china que la hizo él mismo de una manera muy compleja y muy cuidadosa. La medicina le resultó un poco cara para él cosa un poco difícil pero la pagó al momento sin remordimientos. De nuevo ya estaba en su casa bajo los efectos de la medicina. Al cabo de unas horas empezó a notar resultados.¡¡ La medicina parecía que funcionaba!! Un mes más tarde había perdido ya 150 quilos y el peso continuaba disminuyendo. Iba adelgazando, adelgazando y adelgazando, hasta que quedó en los huesos. Perdió tanto peso que se quedó sin defensas ahora todo el tiempo lo pasaba enfermo. El pobre chico, cansado de la vida, llamó al médico chino explicándole lo que le había pasado, el médico no entendía este suceso no entendía nada, él pensaba que funcionaria todo perfectamente y era muy extraño lo que le había pasado. El médico no tenía palabras y le dijo que ya no podía hacer nada más, que ya había hecho todo lo posible.Bob se acostumbró de nuevo a otro tipo de vida, tampoco podía hacer deporte porque todo el rato caía o lo tiraban al suelo entonces se rompía los huesos. Lo mínimo por hacer ya era un calvario para el, porque no tenía fuerza y todo el rato se cansaba. Lo único que le cambió para bueno fueron los dolores de espalda.Y de este modo termina la historia del miserable Bob. 

“El niño gamberro” por Manel Coll

Había una vez en un pueblo al lado de Castellón, un chico de 10 años muy gamberro, que se llamaba Pedro.Un día se le ocurrió hacer una gamberrada de las grandes, (a partes de las gordas que había hecho) pero aquella vez la más gorda de todas, yo lo vi y fue testimonio de lo ocurrido. Todo empezó así: En un supermercado que había a mano izquierda de la calle donde vivía, compro cinco cervezas, y quince tomates. Se los llevo a otro barrio i los empezó a tirar a los balcones de la gente, lo veían, pero él no paraba.Hasta que se le acabo, dijésemos la munición y se fue corriendo.Pedro al día siguiente fue al colegio y un niño (que era su amigo de la infancia) no le hablaba,¿ por qué sería? se preguntaba Pedro.Pedro a su amigo le pregunto:

-¡eeeh! Juan, ¿por qué no me hablas?

Juan le respondió que pensase un poco en lo que hizo la tarde pasada, pero Pedro no sabía de qué iba la cosa.Pensó y pensó, hasta que se acordó que uno de los balcones en que había tirado tomates era de Juan.Pedro se disculpó y Juan aceptó las disculpas, pero Juan le dijo que su padre todavía estaba muy enfadado con él y que seguramente no aceptaría las disculpas.Cuando Pedro llegó a casa, su madre,  la señora Asunción, le echó una bronca y lo castigó todo el año sin jugar a la consola. 

A Pedro le daba igual la consola porque casi nunca  jugaba, porque era la Game Boy  Color (la peor de todas).Pedro, la misma tarde, se escapó de casa y fue a los chinos a comprar papel de plata, aguarrás y un mechero,  botellas de agua y papel. Cogió un taxi y se fue a la otra punta del pueblo, donde no vivía nadie.El agua de las botellas  la tiró, y las llenó con un poco de aguarrás, tiró bastante papel de plata, y la botella se empezó a hinchar hasta que explotó como un TNT, y así seguidamente. Luego quemó el papel con el mechero y lo tiró en un contáiner y ya ves… a los bomberos apagando el contáiner incendiado.La policía que más de una vez había visto a Pedro haciendo travesuras, llamó a su padre, que era mucho peor que su madre dando broncas.Cuando llegó a casa su padre le dio la bronca más grande de su vida, y el contáiner y la multa la tuvo que pagar el propio Pedro, que le costó más de 2.000€ todo junto.

Pedro ahora ya no está haciendo travesuras ¿sabéis por qué? Porque ahora ya sabe que si hace travesuras sus padres se enteran instantáneamente y lo castigan mucho tiempo y al final lo podían haber metido a un internado.  Por fin se ha dado cuenta que con travesuras, se pierden los amigos y no se consigue nada bueno. 

‘En busca de Jonatan’ por Martí Pagès

 

Esto pasó en los años cincuenta, en un día de lluvia .Una familia estaba en su casa cuando de repente se puso a llover.No sabían que hacer. El hijo pequeño propuso ver una película de dibujos animados y el hijo grande dijo que no, que él ya era grande para esas cosas y quería ver una película de terror.Al cabo de media hora discutiendo la madre dijo:-¡Vasta ya de chillidos y de peleas! ,haremos lo que el padre y yo digamos.Y así fue; los padres dijeron que se pondría la película de dibujos animados y que a quien no le gustara que se fuera a su habitación a jugar a otra cosa y Jonatan (que así es como se llama el hermano grande) se fue a su habitación. Después su madre fue a ver que estaba haciendo Jonatan y vio que no estaba en su habitación.La madre lo buscó por toda la casa y no lo encontró.Jonatan, después de haber sido buscado por su madre, se despertó (porque se había quedado dormido )y se encontró en un sitio desconocido; entonces pensó que qué hacia él en aquel lugar, pensó que  lo habían secuestrado.Su madre, preocupada, llamó a la policía diciéndole que creía que habían secuestrado a su hijo.Cuando llegó la policía, le preguntó a la madre cuando fue la última vez que lo vio y ella respondió:-La ultima vez que le vi fue ayer por la noche cuando se fue a su habitación.Entonces el policía dijo:-¿Señora no tiene usted por casualidad una foto de su hijo reciente?-Espera un momento que voy a mirar a arriba si tengo alguna.- dijo la madreAl rato de esperar y esperar Sonia (que es como se llama la madre) bajó y le dio una foto que en la que salía toda la familia junta y el policía se la llevó a la comisaría.Allí hicieron fotocopias y se dispersaron por todo el pueblo en busca de Jonatan.Un grupo de policías encontró una casa deshabitada y entraron, pero solo encontraron un calcetín que debía ser de Jonatan.La policía creyó que habían estado en esa casa y se habían escapado. Entonces llamaron  a otro de los grupos pidiendo refuerzos para seguir el rastro que seguramente habían dejado los secuestradores. Una vez todos los agentes juntos decidieron reorganizarse con la ayuda de los vecinos y amigos de Jonatan. Organizaron cuatro grupos:–         Grupo 1: Buscarían dentro del pueblo.–         Grupo 2: Rastrearían por toda la zona deportiva . –         Grupo 3: Se dispersaría por los bosques de los alrededores del pueblo.–         Grupo 4: Control de carreteras.Pasaron las horas y ningún grupo encontraba nada, ni rastro de los secuestradores ni de Jonatan. La angustia iba creciendo al acercarse la noche y la gente se ponía todavía más nerviosa.Marcos, el mejor amigo de Jonatan, se acercó a su padre que era policía, para preguntar como iba la búsqueda .Notó la falta de confianza de los policías y vecinos del pueblo en que Jonatan pudiera estar vivo, pero no lo daban por perdido.Estaban todos los amigos llorando, cuando Marcos se acercó a ellos y les dijo que entre todos le ayudaran a recordar sitios donde se pudieran esconder los secuestradores.Y fue entonces cuando Maria, que había estado callada todo el rato, se acordó de la cueva que había en aquel lugar tan oscuro y terrorífico del bosque.Corriendo fueron a buscar al padre de Marcos para contárselo todo y Maria se ofreció pera acompañar a la policía a la cueva.Después de caminar un buen rato la encontraron. La policía rodeo la cueva mientras un grupo entraba dentro sin hacer ruido y así rescataron a Jonatan y detuvieron a los secuestradores, ya que los cogieron desprevenidos.Contentos se fueron todos a celebrar que Jonatan estaba bien y que Maria se hubiera acordado de que allí había una cueva.    

 

  

“La vida al revés” por Nina Román

 

Arenys de Mar  a  25 de abril 2008 . 

Son las 8:00 de la mañana y suena el despertador.Tengo 12 años y trabajo de presidenta D.K.V. Juventut  de Badalona de básquet. Me levanto y me tomo mi café con leche y mi bocata de queso tan rico como cada mañana . 

Me voy hacia el estadio ya que tengo una entrevista y unas pruebas  para fichar en el equipo del juventud femenino a Nina Román una famosa jugadora de básquet femenino que juega de base y es el numero 14. Ahora mismo esta jugando en el Barcelona , ya ha anotado 234 puntos en la temporada, en resumen que es la mejor jugadora de
la  A.C.B.
 

Cojo mi coche y me voy dirección al estadio . Allí me espera Nina Román, Entramos en la  pista allí estaban entrenando todas las jugadoras femeninas del Juventud : 

Núria Giménez ,Vanessa Alonso,  Aina ArjonaMireia Fernández                              

Sandra de
la Fuente  ,Sònia Trujillo ,Marta Lamessa ,Tamara Linares ,Mar Delemus
 

Andrea Jodar ,Judit Lucas ,Anna Roig, Joanna Kamaso, Claudia Mir 

Aitana Rodríguez, Mónica Zambrano 

Estaban todas , entrenando y cuando me vieron llegar con Nina Román , se quedaron mirando con cara de sorprendidas. 

A las 11:30 de la mañana Nina Román acabó las pruebas .Le dije: ENHORABUENA ENTRAS EN EL EQUIPO!! 

Esta tarde mismo puedes empezar a entrenar. 

 -¡¡¡¡VALE!!!- Dijo Nina entusiasmada. 

¡¡¡Vamos Nina que te voy a invitar a comer!!. 

Primero tendré que llamar a casa y comentarles que no me esperen a comer , tendrán que espabilarse , ya que con todo el lio ni le deje comida a mi hija ni compré nada para comer . Normalmente en el transcurso de la mañana compro algo y llego con tiempo de preparar comida para todos , pero hoy con el fichaje no he  podido. Llevaré a Nina Román cerca, ya que a las cinco sale de la escuela mi hija pequeña y debo estar en la puerta. 

Huummm ……¿ Restaurante Las Cinco J … Qué te parece Nina ? Este tiene muy buena fama ,¿ te gusta el jamón ? Podíamos picar algo . 

Me parece perfecto , comeremos y mientras podemos hablar un poco . 

En la comida estuvimos comentando los horarios que tendría y cuando entrenaría , los partidos , el dinero que ganaria  ¡¡y todo esto que se habla siempre!! 

A las 16:00 salimos de allí porque yo tenia que ir a buscar a mi hija pequeña al colegio C.E.I.P. Sinera  de Arenys de Mar. 

Cuando llegué al colegio a buscarla eran las 16:52 y me espere allí hasta que salió. cuando salió de la escuela nos fuimos al  pabellón de Arenys ya que mi hija  tenía entrenamiento de voley  hasta las 18:30. 

Durante el transcurso de tiempo en el que mi hija entrenaba  me fui a casa a ordenar los papeles del fichaje. 

A las 18:30 la fui a buscar y me dijo que quería ir a casa porque le dolía mucho la mano que se había caido.Yo la mire la mano y vi que la tenia muy hinchada y fuimos al CAP de Arenys.Desde allí nos enviaron de urgencias a Calella a hacerse unas radiografias. 

En Calella nos dijeron que tenía la muñeca rota ,  cuando ya eran las 20:53 de la noche llamé a mi marido y le conté lo que había pasado y que se esperaran en casa y cenaran porque nosotros tardaríamos bastante todavía . 

A las 22:12 llagamos a casa y mi hija  iba con todo el brazo entablilladocon yeso. 

Cenamos y nos fuimos a dormir. Después de cinco minutos sono el despertador , me desperté. ¡¡¡Y dije todo esto a sido un sueño!!! Ufffff!!!! 

Realmente yo soy Nina Roman , Tengo 12 años y mi trabajo diario es ir a 1º de ESO . 

 

 Desde aquel dia  pienso :¡¡Qué difícil es la vida de ser mayor y qué estresante!! 

  

‘El ‘don’ de Marta’ por Judit Lucas

 

Hace muchos años, en una casa de pueblo, vivía una niña llamada Marta. Era morena, con los ajos azules, alta, delgada y tenía 12 años.Le gustaban mucho los animales.Tenía un don. Podía saber lo que pasaría en el futuro, pero solo lo de la otra gente, no podía saber lo que le pasaría a ella .Un día cuando salió de casa se encontró con su amigo Ramón y con su amiga Sonia. Se fueron al parque que había enfrente de la casa de Marta, entonces se pusieron a jugar al escondite.Pero como Marta tenía su don, podía saber donde se esconderían antes de que lo hicieran, por eso siempre cuando le tocaba contar a ella, ganaba.Nadie sabía que tenía ese don, porque si lo hubieran sabido toda la gente le estaría diciendo:’ qué me pasara en el futuro’.. y la pobre chica se volvería loca. Un día, cuando llegó a su casa, su madre la estaba esperando con la cena. Cuando acabo de cenar se fue a dormir y tuvo un sueño muy extraño.Soñó que descubrían su don, y que venían periodistas de todo el mundo a preguntarle cosas, no la dejaban en paz y hasta su madre le preguntaba que le pasaría en él futro, que como seria todo. Ella se puso muy nerviosa vio que no podía vivir así toda la vida, que le estarían preguntando todo el día que pasaría en el futuro.A la mañana siguiente cuando se despertó estaba toda sudada, y se dijo así misma: 

–         ¡Pensaba que era realidad el sueño!, pero no, que suerte. 

–         ¡Marta! Ven a desayunar, que ya son las 8:15, y llegaras tarde al colegio, le dijo su madre. 

–         ¡Sí mama, ya vengo! 

Cuando llegó al colegio se encontró con Ramón y Sonia, también se encontró con Paula y Marc, que también eran sus amigos.Cuando salieron de clase, los 5 se fueron al parque y estuvieron hablando de lo que querían ser de grandes. 

– Yo quiero ser maestra, dijo Sonia. 

– Yo quiero ser bombero, dijo Ramón. 

– Yo quiero ser enfermera, dijo Paula. – Yo quiero ser policía, dijo Marc. 

– Y tu Marta que quieres ser de grande, preguntaron todos. 

Marta, parecía pensativa. Estaba pensando con el sueño de anoche. 

– Yo quiero ser… 

– ¿Qué? , dijo Marc. 

– Quiero ser veterinaria, dijo Marta. 

Entonces se pusieron a jugar al escondite, como siempre hacían después de salir de clase. Se lo pasaron muy bien, y cuando le tocaba contar a Marta, sabía muy bien donde se esconderían todos. Después se pusieron a escalar por un árbol. Paula como le hacía daño la mano, le costó un poco subir al árbol. Para bajar, Paula tenía aún más faena y Marc la estaba ayudando.Pero Marta, vio en su mente que Paula caería al suelo, y aún se haría mas daño en la mano.Por eso Marta bajó por el otro lado del árbol y la ayudó desde abajo, evitando que se cayera, y se hiciera mas daño del que ya tenía. Cuando ya eran las 9:00 de la noche todos marcharon a sus casas, ya era tarde.Cuando Marta se fue ha dormir, soñó el mismo sueño otra vez.Al día siguiente cuando se despertó, pensó porque lo había soñado, era muy extraño, nunca había soñado un sueño mas de una vez.La siguiente noche, volvió a soñar el mismo sueño.Cuando se despertó, pensó que no tenia sentido soñar tantas veces lo mismo.Al día siguiente al despertarse, no había soñado con su don. Y llegó a la conclusión que nadie sabría su don si ella no lo decía, pero al mismo tiempo pensó que si la gente lo supiera, no tendría miedo y así podría salvar a la gente como salvó a su amiga Paula.  

‘El estanque’ por Judit Coll

 

 

Había una vez, una niña que se llamaba Makia.Makia vivía en la selva, en un pueblo llamado Palikirulú. Este era muy tranquilo, con sus normas de convivencia, con sus gentes, con sus creencias… Aislado de una civilización moderna, por eso, sus habitantes, vivían de manera muy sencilla. Al lado del pueblo, un río con un pequeño estanque, misterioso para  sus habitantes, con muchas leyendas asignadas, de seres misteriosos, de personas antiguas desaparecidas…Tal era el asunto, que la gente temía al estanque, y nunca nadie andaba por allí, ni para bañarse, ni para recoger agua para cocinar…para nada.Habían construido un pequeño santuario, con el propósito de auyentar a los espíritus malignos.Makia, vivía en una casa, cuyas paredes estaban hechas de barro, el tejado con cañas de bambú, el interior decorado con muebles de madera, trabajada por el artesano del pueblo. Su casa no era especial en sí, pues todas eran de un similar estilo.Las calles, eran muy fangosas, pues no eran pavimentadas, y alrededor del pueblo había una pequeña valla para marcar el territorio que ocupaba.Makia era una niña de unos once años. Era de una estatura normal, delgada, con los ojos verdes, y unos labios finos, de un color rosado intenso. Su piel se confundía con aquel color de su tierra, un marrón mezclado con blanco, aunque predominaba el marrón.Como todos los otros niños, cada día, tenía que ir río arriba a buscar agua para todo el pueblo, con unas jarras de cerámica muy grandes, a las que ya se había acostumbrado a llevar sobre sus hombros. Siguiendo los consejos de la gente mayor del pueblo, no cogían agua de aquel estanque del lado, por temor a que ocurriera  una desgracia. Así que cada día salían a buscar el agua a un lugar señalizado por la tribu, donde se creían que las criaturas misteriosas, ya no tenían el poder sobre aquellas aguas más lejanas al estanque maldito.Makia no creía en aquellas leyendas. No creía en seres extraños y desconocidos, ya que tampoco había visto nunca uno. Normalmente no se creía cosas que no hubiera visto. Así que ella pasaba de aquellas leyendas, pero tampoco iba por los alrededores del estanque a cotillear de lo que podía haber allí. Con sus amigos normalmente, hablaban del tema, ya que por eso, tenían que ir a buscar el agua tan lejos.Mientras Makia no se creía las leyendas, su amiga Belkin temía que fuesen verdad las historias de los mayores. Otros niños hacían apuestas, en las que se proponía que alguien fuera a los alrededores del estanque. Y, si tenía mucho valor, se diera un pequeño baño en él. Pero estas apuestas nunca se acababan cumpliendo, ya que el que tenía que hacerlo, después daba marcha atrás.Un día de verano, Makia y Belkin, paseaban por el pueblo. Aquella mañana, se cruzaron unos chicos, a quienes oyeron hablar de la apuesta . Linkiu, un chico que conocía a Makia desde pequeño, la llamó. Makia se acercó junto a Belkin, y los chicos le preguntaron si se atrevía a realizar una apuesta, ya que sabían que no creía en ello.-Nunca he jugado en una de estas apuestas vuestras. ¿Qué os jugáis en ellas?-preguntó Makia empezándose a interesar.Linkiu le explicó que la apuesta consistía en que, durante un año, las jarras las cargarían ellos, en lugar de ella, así tendría fiesta y podría descansar de aquella faena tan cansada.-Durante un año…mmmm…-Makia se lo estaba pensando.-No lo hagas Makia!!- le suplicó Belkin, ya que se creía las historias, y temía que le pasara algo a su mejor amiga.-Acepto la apuesta.- afirmó Makia.-Estás loca!!- le dijo Belkin.-Entendido. Ahora no te hagas atrás, eh!- le dijo Mishiu, el jefe de la banda de los niños.-Soy una niña, pero esto no quiere decir que me tenga que echar atrás como muchos de vosotros!- dijo orgullosa Makia.-Está bien. Mañana, a las once aquí. Te vendremos a despedir, por si no vuelves.- le dijo Mishiu.-¡Hasta mañana!- les dijo Makia tan contenta como si ya hubiese ganado la apuesta. 

Ya era por la tarde cuándo su madre llegó de guardar el grano, y su padre de ir a cazar. Makia como siempre los recibió, pero su madre le notó un pequeño cambio en su ánimo. Su madre no paraba de preguntar que le pasaba, aunque fue muy inútil, porque Makia no podía explicarle a su madre lo de la apuesta, pues sabía que al día siguiente no la dejaría salir si se enteraba de ello.Makia ahora sí estaba un poco asustada, aunque no quería echarse atrás, quería ganarse un puesto importante, aunque su deseo tampoco era éste, si no que quería enseñar a todo el pueblo que en el estanque no había nada peligroso. Sobretodo, tampoco quería perder la reputación que tenía. Así que por mucho miedo que tuviera, no se podía echar atrás.Esa noche le costó dormir. Aunque una vez dormida, no se volvió a despertar hasta la madrugada. Tuvo un sueño. Tal vez el más raro de su vida, pero al mismo tiempo, un sueño de libertad. En él apareció toda la masa de agua del estanque recogida, suspendida en el aire, en forma de algún tipo de “dios”, supuso Makia al despertarse. El “dios” le dijo que no tuviera miedo, porque el estanque no estaba maldito, y que así demostraría a las gentes del pueblo que todas las leyendas eran, más o menos, mentira.Eran las once. Makia en aquellos momentos ya se encontraba con sus amigos. Había ido con su traje especial para nadar.Belkin, le preguntó que si pasara algo grave qué les diría a sus padres. Makia le contestó que les dijera que ella quiso demostrar a todo el pueblo que el estanque no estaba maldito.-¿Estás segura?- le preguntó finalmente Belkin antes de que Makia se sumergiera en aquellas aguas misteriosas.-Ahora no me puedo echar atrás, Belkin. Vuelvo en seguida. Esperadme aquí, chicos.- dijo Makia antes de sumergirse.Makia empezó a caminar, empezó a sumergirse, empezó a desaparecer de la vista de su querida amiga Belkin. Belkin no paraba de pensar que no volvería a ver a Makia. Se sentó, y esperó que Makia saliera del agua. Los chicos hicieron lo mismo, ahora ya más preocupados por si Makia saldría de aquellas aguas.Makia, al sumergirse, cogió aire y empezó a nadar. Se le acabó el oxígeno rápidamente, porque estaba nerviosa, volvió a salir a la superficie, y sin mirar a sus compañeros, se llenó los pulmones de más aire y se volvió a sumergir…Makia quería explorar qué había en el fondo de aquel lago, pero sólo veía las algas verdes i sueltas, viejas, de aquel viejo estanque, mal cuidado. Después de repetir varias inmersiones, Makia se empezó a dirigir a la orilla, donde estaban sus compañeros. Nadando hacia su nuevo destino, unos seres extraños le cortaron el paso, pero la tranquilizaron con algunos gestos y dándole un objeto muy raro para ella, de un material viscoso. Uno de los dos seres, le enseñó dónde se lo tenía que poner: en la nariz. Cuándo se lo puso, empezó a escuchar que le estaban hablando, y que ahora podía respirar bajo el agua. Los seres se presentaron: uno se llamaba Pumkin y el otro Xampodi. Tenían aletas en los pies, de un color anaranjado, escamas en los brazos, los dedos de las manos unidos por membranas muy finas, y unas orejas muy grandes, también con membranas de un color verdoso. Los seres le dijeron que Makia les siguiera. Makia, pensó que no eran malas personas, pues le habían dado un instrumento para poder respirar bajo del agua, y poderse comunicar con ellos. Así que les siguió.En la superficie, sus amigos se empezaron a inquietar al ver que Makia no salía a coger aire.En el fondo del lago, los seres, la llevaron en una especie de castillo sumergido bajo del agua, adornado con bolas de cristal transparentes, y todo estaba muy limpio y brillante. La hicieron sentar en un sillón majestuoso, y alguien la recibió:-Eres bienvenida a nuestro mundo- habló una voz lejana, y Makia no sabía de dónde provenía.Aún así, contestó:-Gracias-Los dos seres,(Pumkin y Xampodi), empezaron a hablar con ella y a explicarle cosas de aquel misterioso mundo bajo las aguas. -Somos tus hermanos mayores, Makia.- dijo Xampodi.-Cuando teníamos tu edad, también hicimos una apuesta con nuestros amigos, nos pasó lo mismo que a ti, entonces empezamos a venir cada día al lago y pasábamos grandes cantidades de tiempo dentro de sus aguas, queriendo explorar sus fondos. Nos aparecieron estos nuevos rasgos, y nos quedamos aquí, en el fondo del lago, a vivir. No hemos vuelto a la superficie, más bien no podemos, por las adaptaciones al medio acuático que tenemos. Te hemos invitado hoy aquí para que demuestres a todo el pueblo que el lago no está maldito. Ahora tienes que irte. Toma esto. Es una flor de un color especial que sólo crece aquí, enséñasela al jefe de tu tribu i dile que has estado con nosotros. Si no te creen, les enseñas esta pieza que llevas en la nariz. Te la dejamos llevar, pero con la condición de que la tires al lago una vez mostrada. Si no lo haces así, caerá una desgracia sobre tu pueblo. Si lo haces como te hemos dicho, os espera un futuro próspero. Ahora vete, hermanita.- dijo Pumkin.-Gracias.-dijo Makia.Makia subió a la superficie rápidamente, y pudo ver a sus amigos llorando de alegría al verla. -¿Qué te ha pasado?! Has tardado mucho! Estábamos preocupados…-dijo Linkiu.-Estoy bien. Tengo que ir a hablar con el jefe de nuestra tribu!- dijo Makia.Makia corrió hacia su pueblo. Por el camino, no respondió ninguna pregunta. Llegaron al pueblo y corrió hacía la casa del jefe. Se lo contó todo. Sus amigos se quedaron impresionados, al igual que el jefe. Makia le enseño la flor. No fue necesario enseñarle la pieza de la nariz. El jefe la creyó a la primera.-Había leído en el libro sagrado del pueblo alguna historia similar, pero nunca llegué a creérmela. Ahora me la creo. Eres la nueva jefa del poblado.-dijo el gran jefe del pueblo.-¿Yo? Pero si sólo tengo once años!!- dijo Makia.-Eso no tiene importancia. Has sido la que ha descubierto el gran misterio del lago.-dijo el jefe.El jefe salió a la plaza principal y tocó la campana anunciadora de reunión urgente. Aquel día hizo un discurso explicando todo lo ocurrido y nombró delante de todos a Makia como nueva jefa. Makia vivió muchos años y fue una gran jefa. Gobernó muy bien la ciudad y todos la quisieron mucho.