Hoy la mayoría de los padres y  la mayoría de los profesores sabemos  que los niños aprenden imitando la conducta de los mayores y los mayores contribuimos   reforzando  o premiando las conductas que queremos que se repitan. La mayoría, !bien!. Pero,  algunos padres siguen reforzando comportamientos,  que hace unos años se aceptaban, y que actualmente se rechazan.  El machismo y el antiabortismo, por ejemplo.  Podríamos decir que estos padres no han evolucionado.

Y siguiendo con el tema de la evolución.  Sabemos que el cerebro refuerza o premia con dopamina comportamientos que  ahora, en estos tiempos, no favorecen la supervivencia,  es decir, no favorecen la salud. Por ejemplo:  El consumo de alimentos azucarados,  y alimentos ricos en grasas. . Podríamos decir que el cerebro no ha evolucionado.

Escribo esto, después, de ver como un padre sonreía, cuando su hijo le  decía a su hermana. ¡Tú te callas!.   Y ha vuelto a sonreír,  cuando nuevamente, su hijo, refiriéndose a una chica que pasaba, decía, ¡está buenísima!

Escribo esto también, porque el padre mencionado,  refiriéndose a la comida, decía:  ¿Por qué nos gusta tanto lo que está prohibido!.