20ª sesión (13/10/2022)

Comentario de “La más bella niña…”

CONTEXTUALIZACIÓN

Romancillo de 1580, obra maestra de la serie de romances líricos del autor. El tono y los versos populares de la lírica tradicional se infiltran en este poema reelaborados  con mayor complejidad y extensión.

El  poema entronca con la lírica tradicional de la Edad Media. Al igual que en  las jarchas y las cantigas de amigo, el tema es el lamento de una mujer por la ausencia del amado. También en  ellas otra mujer hace el papel de confidente, como en este caso sucede con la madre, interlocutora del lamento de la muchacha

TEMA
Una bella joven, recién casada, se queda sola a causa de la marcha de su marido a la guerra.  Se desahoga con su madre, su confidente, diciéndole que la deje llorar por lo poco que le ha durado la compañía de su esposo.

ESTRUCTURA EXTERNA.

Estrofas de 8 versos hexasílabos. Rima asonante en los pares con esquema  -a-a-a, dejando libres los impares. Al final de cada estrofa se repite un estribillo formado por un pareado de versos pentasílabos y rima consonante.

Se trata de un romancillo o romance breve (composición poética de arte menor similar al romance, pero con versos de menos de ocho sílabas).

ESTRUCTURA INTERNA

El poema está estructurado en dos partes:

♥ Versos 1/8 Introducción en 3ª persona del tema: el lamento de una bella muchacha recién casada por la partida de su esposo a la guerra.

♥ Versos 11/60  en 1ª persona: referencia a su casamiento siendo muy joven y petición a su madre de que la deje llorar para desahogarse ante la perspectiva de encontrarse sola siendo tan joven.

 

ESTILO

Nos hallamos lejos de la complejidad estilística de las composiciones cultas de Góngora. Existe no obstante,  una mayor elaboración que en la lírica tradicional anterior al siglo XVII.

FIGURAS LITERARIAS

FIGURA Posición Versos ANOTACIONES
Paralelismo/Antítesis 13 y 14 Tan corto el   placer/Tan largo el   pesar Repetición   de la misma estructura sintáctica y morfológica (det.+sust.+det.+ver.)Antítesis:   placer/pesar.
Elipsis 3 y 4 Hoy viuda y   solaY ayer por   casar Elisión del   verbo “estar”
Sinécdoque 5 Viendo que   sus ojos Se toma una   parte del marido, sus ojos, por la totalidad.  (En la sinécdoque una parte representa al   todo) A través de él, de sus ojos, ella miraba el mundo.
Antítesis 17 y 18 Yéndose a la   guerra / quien era mi paz
35 y 36 Si me   queréis bienNo me hagáis   mal
Comparación 44 El pecho como   un pedernal El corazón   como el pedernal (sílex, variedad del cuarzo, o dicho de algo de extrema dureza).
Metáforas 15 Y me cautivastes   De quien… Compromiso matrimonial/cautiverio   sentimental.
17 y 18 De quien hoy   se va / y lleva las llaves / de mi libertad. Llaves/El   compromiso matrimonial supone una puerta cerrada para la mujer sometida al esposo.

Comentario de “Ándeme yo caliente”

…quiero más una morcilla…

La letrilla  (diminutivo de letra) es una breve composición poética que generalmente combina versos hexasílabos y octosílabos. La rima puede ser asonante o consonante. Se inicia con un pareado que contiene la idea esencial de la composición y que le  sirve de estribillo;  al final de cada estrofa se repite uno de esos dos versos, que rima con el precedente.

Se trata de un poema satírico y burlesco, de tono ligero por lo general, aunque también las hay de tema religioso y lírico.

Formalmente se le relaciona con el villancico o con el romance. Sus estrofas pueden ser redondillas o quintillas dobles.

Góngora escribió algunas letrillas de tipo lírico, basadas en la lírica popular. Sin embargo, lo habitual es que las letrillas se inspirasen en algún refrán y tuviesen carácter burlesco. Las letrillas satíricas más conocidas son las de Quevedo, que rápidamente eran asimiladas por el pueblo gracias a su tono popular. (wikipedia)

En esta letrilla, podríamos decir que lo que Góngora lleva a cabo es, en definitiva, una versión satírica del tópico del Beatus ille, sirviéndose para ello de un motivo tradicional, del cual provienen los versos que encabezan la composición: “Ándeme yo caliente/ y ríase la gente“.
En efecto, el contenido fundamental del poema, no es otro que una deformación burlesca de aquellos motivos con los cuales solía desarrollarse convencionalmente ese tópico clásico cuya fuente última suele ser Horacio y su poema del mismo título, Beatus ille,  que había versionado fray Luis de León en su celebérrimo poema “Oda a la vida retirada”.
Ahora bien, lo que Horacio elegantemente expone en su ÉpodoII “Beatus ille qui procul negotiis…“, es una exaltación  del ideal epicúreo (lindante con el estoicismo) de la sobriedad y la austeridad de una vida sencilla alejada de todo afán o preocupación.
Tan nobles ideales, en la irreverente letrilla de Góngora dan paso a un desenfadado canto hedonista que debemos poner en relación con los contrastes del barroco. Frente a la reflexión pesimista sobre la vida, un vitalismo burlón.

(NOTA: El hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera 
al placer como la finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas, 
por lo tanto, viven para disfrutar de los placeres, intentando 
evitar el dolor.)

Góngora es universalmente conocido por ese elaborado arte cubierto con la etiqueta de culteranismo, pero no es menos cierto que posee otra faceta: la de cultivador y revitalizador de la poesía tradicional. Tuvo  un papel destacado en la revitalización del romance que se llevó a cabo en el barroco. También participó en la renovación del villancico y la letrilla.

Hasta que llegó a sus manos, esta forma métrica había sido un género menor limitado a temas religiosos o rústicos y vulgares. Góngora empezó a cultivar la letrilla en 1581 y la convirtió en un vehículo idóneo para expresar la sátira burlesca.  Observemos  en el poema que comentamos, cómo Góngora funde elementos tradicionales y cultos, aunando ambos para redoblar su intención burlesca. Parte, como hiciera en otras letrillas, de un refrán, pero a lo largo del poema la chispa humorística salta  por la colisión entre elementos populares y alusiones más o menos zafias y grotescas a referentes mitológicos. El propio tema elegido es culto y Góngora lo pasa por el filtro de la poesía tradicional, lo que en sí mismo es una propuesta provocadora.

En el caso del poema que nos ocupa, la mudanza la forma una sextilla, seis versos octosílabos, cuya rima, consonante, debe seguir ciertas pautas: todos los versos  deben tener rima, no pueden rimar más de dos seguidos y los dos últimos no pueden formar pareado.

En cuanto al contenido, lo singular de la letrilla es precisamente la conjunción entre lo tradicional y lo culto. El poeta toma un refrán popular y a partir de él desarrolla el poema de forma jocosa deformando un tópico de la literatura culta.

La estructura del poema se organiza en torno a los diversos motivos de este tópico, el Beatus ille, que el poeta satiriza. De manera que, tras el estribillo inicial, el primer apartado (versos 3 a 16) tienen como núcleo significativo el desprecio burlón del poder y del lujo. El poeta desprecia la pompa del poder y prefiere una vida humilde, apegada a los placeres sencillos.

En el segundo apartado se podrían integrar las dos siguientes series (versos 16 a 30), si entendemos también  que la segunda, se antepone a la primera y la complementa. Prefiere estar entretenido y a salvo de los rigores del clima, y renuncia desdeñosamente a la ambición, el enriquecimiento o las grandes empresas en general.

En el tercer apartado, la dos últimas series (vv.31 a 44), ridiculiza el amor y lo cambia por los placeres de la mesa.

En cuanto al estilo, evidentemente estamos muy lejos de la poesía hiperculta que Góngora, como sabemos, llevó a extremos insuperables.

La letrilla destaca por la sencillez expresiva. Merece la pena destacarse en el apartado léxico, la presencia en el poema de palabras como “morcilla, mantequilla, bellotas, castañas”, etc.

Sobresale tambiénen el poema el uso de la metonimia, pues el poeta se sirve de ella a lo largo de todo el poema para ir acentuando el contraste entre las dos actitudes ante la vida que contrapone.”Morcilla, mantequilla, bellotas, castañas” y otros elementos similares, concretan así el atractivo contenido del modo de vida que resulta mejor valorado en la letrilla.

La letrilla recoge perfectamente el espíritu de la poesía tradicional, revitalizado, como decimos. El empleo de giros y expresiones del lenguaje coloquial es otra muestra de ello. Así lo vemos en diversos momentos como en la alusión a “el Rey que rabió” o “muy en hora buena””.
En cuanto a las metáforas, estamos lejos del esplendor metafórico del Góngora característico en poemas de registro culto. Hay pocas metáforas y forman parte del apartato humorístico del poema. Así “el golfo” de  su lagar, del cual mana el vino o la burlona equiparación del tálamo de los enamorados a la espada y, por supuesto, la hilarante transformación del pastel en Tisbe.
Podría añadirse la graciosa personificación según la cual gobiernan sus días “mantequillas y pan tierno”.
En definitiva, es un estilo en el que domina la sencillez y el gracejo, igual que en otros aspectos del texto, con lo cual se integra perfectamente en la tradición poética que pretende recrear.

(www. comentariodetexto.com)

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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