Sesión 7: La poesía de los Siglos de Oro. Renacimiento.

  • Ideal estilístico renacentista + Innovaciones métricas a partir de los apuntes básicos y, esencialmente, de los apuntes para preparar las PAU.

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SOLEDAD PRIMERA (PARTE I)

Era del año la estación florida
En que el mentido robador de Europa
-Media luna las armas de su frente,
Y el Sol todos los rayos de su pelo-,
Luciente honor del cielo,
En campos de zafiro pace estrellas,
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
-Náufrago y desdeñado, sobre ausente-,
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar; que condolido,
due a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arión dulce instrumento. (…)

Luis de Góngora

 

El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con su manso ruido,
que del oro y del cetro pone olvido. (…)

Fray Luis de León

 

 

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando.
Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado
el ínclito gobierno del Estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte; (…)

Garcilaso de la Vega

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, desotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrán sentido,
polvo serán, más polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

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  • Biografía de Garcilaso de la Vega. Si no hubiera tiempo, deberéis leer en casa las dos reseñas biográficas y su trayectoria literaria (apuntes esenciales y complementarios).

 

 

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Sesión 6: La poesía de los Siglos de Oro. Renacimiento

  • Empezamos a comentar la teoría introductoria de las características esenciales del Renacimiento y de la lírica italianizante (temas y novedades métricas) a  partir de todas las fuentes informativas proporcionadas a los alumnos.
  • Hemos comentado la introd. y los temas que aborda la poesía renacentista. (inconcluso)
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Sesión 5: Introducción a la Literatura. //Introducción al Renacimiento.

.

-Identificación de las figuras y tópicos en las siguientes canciones:

Adoro la calle en que nos vimos, boleros

la noche cuando nos conocimos.

Adoro las cosas que me dices,

nuestros ratos felices los adoro, vida mía.

Adoro la forma en que sonríes, 

el modo en que a veces me riñes.

Adoro la seda de tus manos, 

los besos que nos damos, los adoro, vida mía.

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Espérame en el cielo, corazón, 
si es que te vas primero. 
Espérame en el cielo, corazón,
para empezar de nuevo. 

Nuestro amor es tan grande y tan grande 
que nunca termina 
y esta vida es tan corta y no basta 
para nuestro idilio. 

Por eso yo te pido por favor
me esperes en el cielo 
y allí entre nubes de algodón 
haremos nuestro nido.

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Muñequita linda 
de cabellos de oro,
de dientes de perlas, 
labios de rubí.

Dime si me quieres 
como yo te quiero;
si de mí te acuerdas 
como yo de ti.

  • Concepto de “imitatio” clásica versus originalidad a partir del Romanticismo.

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Nuevo tema: LA LÍRICA DE LOS SIGLOS DE ORO: EL RENACIMIENTO (I) 

En esta gran tema, debemos conocer, según las PAU, las siguientes informaciones:

Principales tipos de estrofas, composiciones, series poéticas y versos de la poesía italianizante: desde el soneto o la octava real y la lira a la silva. Los grandes tópicos y temas de la poesía áurea: el bucolismo, el platonismo, el carpe diem, el estoicismo de raíz horaciana (fray Luis de León). El simbolismo de la poesía de San Juan de la Cruz: las tres vías místicas. El llamado “culteranismo” y el conceptismo (Góngora frente a Lope y Quevedo). El resurgimiento de la poesía tradicional: villancicos, canciones, romances, letrillas y otras composiciones de tipo tradicional.

MATERIALES DE CONSULTA

Vamos a utilizar como apuntes introductorios los que aparecen en el siguiente enlace.

Podéis reforzar o ampliar esta información con los siguientes materiales:

  1. Otros apuntes similares a los que utilizaremos como base. Pincha aquí.
  2. Información que se centra esencialmente en los grandes temas de la literatura renacentista. Aquí la tienes.
  3. Información muy interesante que da respuesta a los apartados que de forma teórica se exigen se las PAU. Consultar aquí.
  4.  Power point (información más elemental)

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LA LÍRICA CANCIONERIL VERSUS LA LÍRICA ITALIANIZANTE

Este es un ejemplo de poesía cancioneril de temática amorosa (S.XV).

DICIENDO QUÉ COSA ES AMOR

manrique

Jorge Manrique

Es amor fuerça tan fuerte
que fuerça toda razón;
una fuerça de tal suerte,
que todo seso convierte
en su fuerça y afición;
una porfía forçosa
que no se puede vencer,
cuya fuerça porfiosa
hacemos más poderosa
queriéndonos defender.

Es un modo de locura
con las mudanças que hace:
una vez pone tristura,
otra vez causa holgura,
como lo quiere y le place;
un deseo que al ausente
trabaja, pena y fatiga;
un recelo que al presente
hace callar lo que siente,
temiendo pena que diga.

Todas estas propiedades
tiene el verdadero amor;
el falso, mil falsedades,
mil mentiras, mil maldades
como fengido traidor;
el toque para tocar
cuál amor es bien forjado,
es sofrir el desamar,
que no puede comportar
el falso sobredorado.

Jorge Manrique- S. XV

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PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN DE LA MATERIA

Queridos alumnos:

En este bloc aparecerán, en buena medida, los materiales que necesitaréis para preparar la materia de modalidad de Literatura castellana de 2º de Bachillerato. Espero que os sean de gran utilidad y que disfrutéis durante este trayecto literario.

¿El por qué del título de este blog? Pues porque así se inicia el primer soneto de Garcilaso de la Vega que comentaremos en el aula, un hermoso poema en el que el autor renacentista nos invita a gozar de los dones y  placeres de la juventud (una vez más, el tópico clásico del “carpe diem”combinado con otro lugar común, la “descriptio puellae”). Con él os dejo.

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

NOTA: Revisad con detenimiento la miniprogramación de la materia.

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Preparación PAU

La Celestina

Poesía de los Siglos de Oro

Don Quijote de la Mancha

Don Quijote de la Mancha

La vida es sueño

La Regenta

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Domingo, 10 de mayo

Tal como acordamos, os publico tres fragmentos de La Regenta para un posible comentario. Elegid el que más os guste. La fecha máxima de entrega será el día 17 de mayo.

Si queréis que revisemos la estrategia de comentario, acordad una sesión y me lo comunicáis por whatsapp. En cualquier caso, AQUÍ  tenéis las pautas que aplicamos en el Quijote. Asimismo os paso un comentario que os puede dar bastante luz sobre todos los aspectos que tenéis que analizar. De todos modos, vosotros debéis realizar un redactado seguido, no por apartados.

NOTA: Hoy os comunicaré la nota provisional de Literatura por privado.

 

TEXTO 1

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso,   empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las  calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas   migajas   de   la   basura,   aquellas   sobras   de   todo   se   juntaban   en   un   montón,   parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas,   dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había  pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para  años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.         Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión  del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes   comenzada,   de   estilo   gótico,   pero,   cabe   decir,   moderado   por   un   instinto   de   prudencia   y   armonía   que   modificaba   las   vulgares   exageraciones   de   esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de  piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de  sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan   demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta  sus   segundos   corredores,   elegante   balaustrada,   subía   como   fuerte   castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y  proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la   piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como   prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada,  una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Capítulo I

 

TEXTO 2

Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.  Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las  iglesias. En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre. No se daba por enterado de cosa que no viese a vista  de   pájaro,   abarcándola   por   completo   y   desde   arriba.   Cuando   iba   a   las   aldeas   acompañando al Obispo en su visita, siempre había de emprender, a pie o a caballo, como se pudiera, una excursión a lo más empingorotado. En la provincia, cuya capital era   Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al  más experto montañés. Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía   fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar  a lo más alto era un  triunfo voluptuoso para De Pas.  Ver muchas leguas de tierra,   columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes,   imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los  parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre  que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta  no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la  catedral.

Capítulo I

 

TEXTO 3

[Ana] Abrió el lecho. Sin mover los pies, dejose caer de bruces sobre aquella   blandura suave con los brazos tendidos. Apoyaba la mejilla en la sábana y tenía los ojos  muy abiertos. La deleitaba aquel placer del tacto  que corría desde la cintura a las sienes.

«¡Confesión general!»­estaba pensando­. Eso es la historia de toda la vida. Una  lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.

Se acordó de que no había conocido a su madre. Tal vez de esta desgracia nacían  sus mayores pecados.

«Ni madre ni hijos».

Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las   noches antes de tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la oscuridad y pegada a la cama  seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana  que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal  con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de  tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor  aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida,  pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella;  todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin  sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima  lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que  necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de  blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su  vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra  un  seno  blando  y caliente;  y  ella,  la   chiquilla,   buscaba  algo  parecido  donde  quiera.   Recordaba   vagamente   un   perro   negro   de   lanas,   noble   y   hermoso;   debía   de   ser   un terranova. ­¿Qué habría sido de él?­. El perro se tendía al sol, con la cabeza entre las  patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando  casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de  bruces sobre los montones de yerba segada.[…]

Capítulo III

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Viernes, 24 de abril

INFORMACIÓN DE LAS PAU 2020 (transcribo la información oficial)

21. LITERATURA CASTELLANA

L’examen consisteix a fer TRES exercicis.

L’examen té dues parts: respondre DUES de quatre preguntes en la primera part. Cada pregunta val 2,5 punts.

Desenvolupar UN dels dos comentaris de text proposats en la segona part [5 punts].

En aquest examen es manté la tipologia habitual dels exercicis i els criteris generals d’avaluació, així com la informació addicional de la matèria, establerts a l’inici del curs actual.

http://universitats.gencat.cat/ca/pau/que_heu_saber/materies_estruc/lite_castellana

TAULA COMPARATIVA LITERATURA CASTELLANA
PAU 2019:  tres exercicis (triar opció A o B).
PAU 2020:   tres exercicis: dos a triar entre quatre (PART 1// TEORIA) un a triar entre dos (PART 2// COMENTARI DE TEXT)

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LECTURA DE LA REGENTA

Os recuerdo que sólo es obligatorio realizar la lectura de los siguientes capítulos:

Capítulo I
Capítulo III
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo X
Capítulo XIII
Capítulo XV
Capítulo XVII
Capítulo XX
Capítulo XXV
Capítulo XXX

Disponéis del texto íntegro en el siguiente ENLACE de la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

 

Mientras realicéis esta lectura, podéis tener en cuenta las actividades de la guía de lectura correspondientes a los capítulos seleccionados. Encontraréis las soluciones en internet.

FECHA LÍMITE PARA LA LECTURA: 4 DE MAYO

 

 

 

 

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Viernes, 26 de marzo

¡Hola, chicos! Vamos a por los comentarios. Os recuerdo que la estructura básica del comentario la podéis revisar en el siguiente enlace. En cualquier caso, recordad que ya hemos comentado el género teatral (La Celestina) y deberíais conservar las pautas que os di a inicio de curso.

Os voy a encargar dos comentarios, uno del Quijote y otro de La vida es sueño. Durante la semana próxima me entregáis el primero y durante la siguiente, el segundo.

De todos modos, a partir del lunes seguiré con la programación. Nos toca una de las grandes novelas de la Literatura castellana, La Regenta de Leopoldo Alas “Clarín”. No os asustéis porque, al igual que sucedió con el Quijote, sólo vamos a realizar la lectura de una selección de capítulos.

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Texto 1– Debéis localizar la página 5// En el solucionario de esta actividad, los correctores PAU nos orientan sobre los que deberíamos destacar:

El alumno sumará tres puntos si indica el contexto del episodio y explica cómo en este fragmento se confunden en la mente de don Quijote sueño y realidad, el tiempo real y el imaginado o soñado, la percepción de la realidad y la autosugestión del sueño o ensoñación que experimenta en la cueva donde supuestamente moran aquellos personajes: Belerma, Montesinos, Durandarte, etc. Asimismo deberá hacer referencia al  contraste entre los estilos elevado y bajo y el efecto cómico que ello produce, máxime cuando, al final, se compara la belleza idealizada de Dulcinea con la de Belerma. También se valorará positivamente la capacidad del alumno para identificar los referentes literarios del fragmento.

El alumno podrá sumar 1 punto (siempre que la suma total no supere los 5 puntos) si señala que, tras este descenso a la cueva, cambia sustancialmente la actitud de don Quijote, especialmente cuando lo desengaña Durandarte de su misión de restablecer la caballería andante. A partir de este particular descenso, don Quijote será mucho más dubitativo, pasivo y ocasionalmente escéptico y desengañado.

Los dos puntos restantes se asignarán según la capacidad de argumentación, la coherencia del discurso, la fluidez expresiva y, en suma, la cohesión y articulación del comentario.

Os paso tb un comentario resuelto del Quijote. Observad que en este caso el orden de los apartados es distinto. En cualquier caso, os puede ayudar a resolver el de cosecha propia. Recordar que vosotros no debéis titular los apartados. Debe ser un texto de un tirón.

FECHA MÁXIMA DE ENVÍO: VIERNES, 3 DE ABRIL

Texto 2:

Es verdad. Pues reprimamos
esta fiera condicion,
esta furia, esta ambicion,
por si alguna ve soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta dispertar.
Sueña el Rey que es rey
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que á medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

 

Tb os paso un ejemplo de comentario de Calderón si bien falta la necesaria contextualización.

FECHA MÁXIMA DE ENVÍO: VIERNES, 10 DE ABRIL

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Prólogo de la 2ª parte

Prólogo a a la segunda parte del Quijote

Comienza y termina este prólogo de la segunda parte con una alusión al Quijote de Avellaneda, anticipando las supuestas ganas del lector de encontrarse con la verdadera segunda parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha una vez sufrida la segunda parte apócrifa para la que no escatima adjetivos y reproches, entre los que se cuenta el que en ella se le tachara a Cervantes de viejo y manco, “como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasara por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni espera ver los venideros”, en alusión a la batalla de Lepanto (1571).

Cuando se defiende de las acusaciones de ser envidioso e ignorante, se refiere con total precisión a Lope de Vega, dando los datos de tratarse de un sacerdote y familiar del Santo Oficio. El firmante de la segunda parte apócrifa del Quijote, Alonso Fernández de Avellaneda, insinúa que Cervantes había criticado a Lope de Vega por envidia. En este prólogo, además de darle la vuelta a la crítica de Avellaneda y quien se escondiera tras este nombre cuando afirma que las novelas de Cervantes “son más satíricas que ejemplares, pero que son buenas”, le lanza a Lope de Vega una buena puya declarando que “de tal, adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa”, cuando era de dominio público el estilo y clase de vida desordenada de Lope de Vega, aun siendo sacerdote.

Sigue el prólogo sin dejar pasar ninguna ocasión de demostrar su desprecio por Avellaneda y quien se escondiera tras este nombre, considerándolo incapaz de ofenderle y trasladándole, de regalo, el cuento y su moraleja del loco de Sevilla que se dedicaba a hinchar perros metiéndoles aire mediante un canuto acomodado al efecto en sus partes. Como se recoge en la nota 19 (pag.619) de la edición de Francisco Rico (Ed. Crítica, 2001): Análogamente, viene a decir Cervantes que Avellaneda ha hinchado un asunto que ya había sido concebido y desarrollado cabal y convenientemente; hinchar un perro es hoy expresión figurada para indicar que se escribe o dice exageradamente de algo que no merece la pena.

Pero si acaso el ejemplo de un cuentecito le pareciera poco, le coloca la moraleja de otro en el cual otro loco, esta vez en Córdoba, se dedicaba a descargar con fuerza grandes piedras sobre los perros que se encontraba. Cuando se topó con el perro de un bonetero que oyó de qué manera lamentable se quejaba el animal después de recibir la descarga de la piedra, el buen bonetero molió a palos al loco mientras le gritaba una y mil veces que su perro era podenco. Tanto se lo gritó y tantos palos recibió el infortunado loco que, de allí en adelante, cuando se acercaba con la enorme piedra a un perro lo miraba muy detenidamente sin atreverse a descargarla sobre las costillas del animal por si acaso resultaba ser un podenco. Así, concluye Cervantes, le ocurrirá al historiador que se atrevió a soltar tales críticas sobre sus libros, condenado a cargar con el peso de esa losa.

Tras otras consideraciones, dirigiéndose al lector le asegura que esta segunda parte del Quijote “es cortada del mismo artífice y del mesmo paño que la primera, y que en ella te doy a don Quijote dilatado, y finalmente muerto y sepultado, porque ninguno se atreva a levantarle nuevos testimonios [ ]”

Y conociendo de antemano la anunciada muerte de don Quijote, entramos –tras este prólogo y la dedicatoria al Conde de Lemos que le sigue- en la segunda verdadera y última parte del Ingenioso Cavallero don Quixote de la Mancha, como Miguel de Cervantes la tituló.

 

Comentario

El año 1614, nueve años después de la aparición de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, se publicó con pie de imprenta de Tarragona el Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras. Está compuesta por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas.”

Ya desde el inicio, en el mismo prólogo, utiliza el autor una serie de expresiones viles contra Cervantes. Su abyección llega a tal, que pretende denigrar tanto la inmortal obra, como a su autor, Cervantes: a) Trata la historia de don Quijote “Como casi una comedia”; b) Lo trata de manco “…y digo mano, pues confiesa de sí que tiene solo una”;  c) Viejo “Y pues Miguel de Cervantes es ya de viejo como el castillo de San Cervantes”; d) Deslenguado: “tiene más lengua que manos”.

Dicho lo anterior, lo acusa de ofender a dos personas: a quien escribe el prólogo y “particularmente a quien tan justamente celebran las naciones más extranjeras”, en clara alusión a Lope de Vega.

Por último lo acusa de envidioso, pero lo exculpa en lo yerros dado que “el haberse escrito entre los de una cárcel; y así no pudo dejar de salir tiznada de ellos, ni salir menos que quejosa, murmuradora, impaciente y colérica, cual lo están los encarcelados”.

Como vemos, el anónimo autor, desea iniciar una guerra con Cervantes. Este  contesta desde la serenidad, pero con humor y fina ironía a los insultos e injurias (viejo, manco, murmurador y envidioso) que contra él había dirigido Avellaneda.

Es probable que Cervantes conociera quién era el autor del falso Quijote, pero no lo quiso decir para no darle celebridad. “El duelo verbal, como apunta Avalle Arce, entre los dos autores, termina con un Avellaneda despachurrado. Cervantes lo inicia desde la ecuanimidad, utilizando la figura de la preterición, -que consiste en aparentar que se quiere omitir lo que se está diciendo-. Su saña se expresa a través de un nublado de dos chistosos cuentos de locos (Avalle Arce). Con el primer cuento, de acuerdo con Clemencín, parece que Cervantes quiso indicar que Avellaneda “no hizo más que llenar un libro de futilidades y viento, como el loco del perro”.

 (Publicado por José González Molina)

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Las tres salidas de Don Quijote

Las tres salidas de don Quijote

La locura de Don Quijote evoluciona en tres fases principales, correspondientes a sus tres salidas. La primera parte (1605) relata las dos primeras salidas por tierras de la Mancha y Andalucía. El peregrinaje por tierras de Aragón y Cataluña hasta Barcelona y su regreso a la Mancha ocupa toda la segunda parte (1615).

Primera salida

Primera parte, capítulos 1 al 5. Don Quijote desfigura la realidad y la acomoda a sus fantasías

El hidalgo manchego Don Alonso Quijano, llamado por sus convecinos el Bueno, “se enfrascó tanto en su lectura” que, “rematado ya su juicio” concibe la peregrina idea de hacerse caballero andante, y de “ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros donde, acabándolos, cobrase eterno nombre y fama” con que mereciera el amor de su dama, Aldonza – Dulcinea, una aldeana idealizada por él.

Bajo el nombre de Don Quijote de la Mancha, con armas antiguas y su viejo caballo, Rocinante, se lanza al mundo haciéndose armar caballero en una venta que imagina ser castillo, entre las burlas del ventero y las de las mozas del mesón. Creyéndose ya un auténtico caballero, realiza su primera hazaña liberando a un joven pastor a quien su amo está azotando. Tras una discusión acalorada con unos mercaderes, de la que resulta malherido, un vecino lo auxilia y lo devuelve a su aldea.

Segunda salida

Primera parte, capítulos 7 al 52. Don Quijote desfigura la realidad y los demás le contradicen

Ama, sobrina, cura y barbero han pegado fuego a buena parte de los libros de Don Quijote y tapiado su biblioteca, mientras él se halla convaleciente en su lecho. Ya repuesto, convence a un rudo y ambicioso labrador vecino suyo, Sancho Panza, para que le acompañe en sus aventuras. Ya con su escudero, lucha contra unos gigantes que no son sino molinos de viento; se enfrenta con un vizcaíno, al que vence; da libertad a unos galeotes perseguidos por la Santa Hermandad, que, ingratos, le apedrean; hace penitencia en Sierra Morena, donde escribe una carta a Dulcinea; envía a Sancho al Toboso para que se la entregue; el canónigo y el barbero de su aldea han salido a buscarle; encuentran a Sancho y le impiden cumplir con el encargo de su amo; hallan a Don Quijote y lo devuelven, engañado, a su pueblo, metido en una jaula, dentro de la cual sufre pacientemente la burla de sus vecinos.

Tercera salida

Segunda parte. Don Quijote no es víctima de su fantasía: ahora le engañan los demás

Don Quijote y Sancho inician la tercera salida, encaminándose al Toboso, donde el escudero asegura a su amo que una rústica aldeana montada en un asno es Dulcinea, hecho extraordinario que Don Quijote atribuye a un mago enemigo suyo (el mismo que hizo desaparecer su biblioteca y transformó los molinos de viento en gigantes). Su obsesión será, a partir de ahora, encontrar el medio de desencantarla. Caminando por tierras de Aragón, ya famosos como personajes literarios, amo y escudero llegan a los dominios de unos duques que se burlan despiadadamente de la locura de ambos, hasta el punto de nombrar a Sancho gobernador de uno de sus estados (la ínsula Barataria), cargo que abandonará por razones extraordinariamente juiciosas.

Nuevamente juntos caballero y escudero, para desmentir al falso Quijote de Avellaneda, cambian de itinerario y se dirigen a Barcelona, donde el hidalgo sufre su derrota definitiva luchando en fiera y descomunal batalla contra el Caballero de la Blanca Luna, que no es otro que su vecino, el bachiller Sansón Carrasco, quien le impone como condición regresar a su aldea. Física y moralmente derrotado, Quijote vuelve a la Mancha, de donde partió y, después de haber recobrado la cordura, muere cristianamente en su lecho.

Fuente: http://miguelde.cervantes.com/elquijotemenu.php

IDEALES QUIJOTESCOS: LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y EL IDEAL CABALLERESCO

Don Quijote es, junto con don Juan y la Celestina, uno de los grandes mitos aportados por España a la literatura universal. Héroe de enorme hondura, presenta una personalidad compleja, en la que destaca su impulso de vida, la coherencia de su proyecto vital. Sale a los anchos campos de Castilla a forjar su destino personal, a hacer realidad sus sueños de amor, justicia y libertad: una triada de sentimientos por los que Alonso Quijano el bueno se transforma en don Quijote de la Mancha, por los que el hidalgo manchego sueña ser y es verdadero y real caballero andante. Por todos esos sueños que atesora en su corazón no le dolerán las derrotas y los molimientos, los golpes y las magulladuras, las burlas y las incomprensiones de las gentes. Porque él se guía tan solo por la luz deslumbradora del ideal.(…). Y esa es su derrota y su victoria, su fracaso y la causa de su gloria imperecedera, su magistral enseñanza (de don Quijote, de Cervantes): la de un hombre que sale a luchar por los caminos de las Españas (en realidad, los caminos del universo entero) en pos de un ideal de amor, justicia y libertad.

¡Qué magnífica enseñanza la que nos brinda Cervantes a través de su inmortal criatura! Que los hombres han de luchar siempre por hacer realidad sus sueños, aunque el camino para lograr ese objetivo esté alfombrado de amarguras. Porque el de don Quijote no es, ciertamente, un camino de rosas. En todo caso, un camino de rosas… y de espinas. Y en ese peregrinar, Alonso Quijano se hace don Quijote y, tras recorrer su sendero, retorna a su lugar natal para ser de nuevo Alonso Quijano y morir cuerdo en su cama, acunado en el calor del hogar, rodeado de su familia y sus amigos. Él supo hacer realidad su destino de caballero andante, precisamente porque jamás tuvo miedo a hacerlo realidad; porque nunca le amedrentaron las dificultades; porque jamás temió enfrentarse con la dura realidad con la que continuamente chocaban sus sueños de gloria y sus fantasías caballerescas, que no eran quimeras, que eran ideal. (…)

La libertad es otro de los hilos conductores de la novela. La transformación del hidalgo en caballero andante puede interpretarse como un acto de locura pero también es la expresión de la búsqueda de la propia identidad. Don Quijote encarna el valor de la voluntad dirigida a amoldar el mundo según sus ideales.. Ese ideal de libertad refleja la fuerza del espíritu humano que lucha por construirse a sí mismo, defendiendo su capacidad de iniciativa y su independencia de pensamiento y acción.

Atendamos a las hermosas palabras del protagonista:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres(…). (II, 58)

El ideal de libertad no puede separase del de la justicia. No es otro su objetivo cuando decide embarcarse en empresas caballerescas. Don Quijote se considera un caballero andante. La misión fundamental de todo caballero es defender al débil:

“…andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viuda y socorrer a los huérfanos y menesterosos.” (I,11)

Si las cualidades físicas (hombre maduro) y las posibilidades externas del personaje (escaso de fuerzas, lleva unas armas que pertenecieron a sus bisabuelos) lo definen como un aspirante a caballero o como simple imitador, sus rasgos morales – valentía, caridad, espíritu de superación…- lo convierten en ocasiones en un perfecto héroe.

Don Quijote asume  los peligros que le depara su existencia aventurera y no teme a cumplir con ese código ético de defensa de los desvalidos y menesterosos (necesitados).

En su lucha contra la injusticia , don Quijote se sitúa en ocasiones al margen de las leyes de los hombres: impone muchas veces por la fuerza de las armas (como en el episodio de los Galeotes) la justicia divina. No es de extrañar que el protagonista actúe de ese modo ya que para él la libertad está por encima de la justicia humana.

Aunque en el lecho de muerte Alonso Quijano se arrepiente de su vida pasada, sus palabras aluden a las insensatas hazañas de ficción pero no se cuestionan los valores de libertad y justicia que habían alimentado su código de conducta. Para el lector moderno Don Quijote simboliza  la persecución del ideal, de la utopía, de la justicia social. La realidad que le rodea dista enormemente de estos valores tan nobles: por lo tanto, está condenado de antemano al fracaso.

Autor: Carlos Mata Induráin

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