41ª sesión (04/12/2020)

GUÍA DE LECTURA DON QUIJOTE

NOTA: Destaco en naranja parte de la información del contenido de los capítulos que no leéis si considero que es necesaria para el correcto seguimiento de la historia.)

Prólogo

La gran originalidad de este prólogo estriba en que gran parte de él trata del prólogo mismo, o sea, de las dudas que asaltan a Cervantes al ponerse a escribir esta pieza preliminar de su novela, que juzga imprescindible. Pero como no quiere caer en las vulgaridades de otros prólogos, nos habla de sí mismo y de la conversación, sin duda imaginaria, que mantuvo con un amigo suyo sobre cómo lo enfocaría y lo redactaría. Todo ello le da pie para atacar con frecuencia a Lope de Vega, escritor que entonces se hallaba en la cumbre de la gloria al paso que Cervantes llevaba una vida desdichada, había fracasado ante el público en el teatro, y hacía veinte años que no había aparecido un libro suyo. Era costumbre que los autores de los libros pidieran a escritores de fama o a personas encumbradas poesías laudatorias para poner al principio del libro. Cervantes satiriza cómicamente tal costumbre insertando, a continuación del prólogo, una serie de poesías burlescas firmadas por fabulosos personajes, de los mismos libros de caballeráis que se propone parodiar.

Asunto del prólogo

El autor quiere presentar el libro al lector como el más hermoso, pero piensa que él no es lo suficientemente bueno como para haber creado un buen libro. Nos dice que la mayor dificultad de la obra es el prólogo en el que no sabe qué poner (“captatio benevolentiae”).

Lo compara con un padre que tiene un hijo feo y no le ve sus faltas, de ahí que él lo exalte pero dejando una posibilidad de crítica del lector, aunque él se considera “padrastro”, por eso le pide al lector que exprese libremente lo que piensa sobre él.

También dice que no debería escribir el prólogo y se lo hace saber a un amigo suyo, que entró en su casa cuando él estaba escribiéndolo. Le dice que tiene miedo de cómo va a reaccionar el público ante su obra, y que en el prólogo no aparecen sentencias de los clásicos ni sonetos de autores importantes de la época, ni alusiones a la Divina Providencia, ni anotaciones al final del libro, ya que se sentía satisfecho con lo que había realizado.

El amigo se sorprende, ya que considera a Cervantes como una persona discreta en sus actuaciones y muy prudente, y posteriormente, también se asombra de que halle en esto una dificultad teniendo fácil solución. Le aconseja que él mismo escriba los sonetos y los firme con un pseudónimo, que escriba sentencias en latín en los márgenes y que nombre a Horacio, que acuda al Evangelio y a las Sagradas Escrituras. Y al final del libro, hacer anotaciones referentes al gigante Golías o Goliat, a nombres de ríos como el Tajo, a historias de ladrones, a temas amorosos como Fonseca “Del amor de Dios”, etc. En fin, el amigo se ofrece a hacer todas estas cosas en el libro.

Después de decir todo esto cae en la cuenta que este libro no necesita de todo esto porque va en contra de los libros de caballerías, es diferente a todos los demás libros de la época. Sólo tiene que procurar que con sus palabras, el libro entretenga, divierta, produzca admiración y alabanza. En definitiva, que acabe con los libros de caballería.

NOTA: Si queréis entender mejor el contenido del prólogo, podéis consultar el siguiente enlace de Ramón Sánchez Palmeral en donde parafrasea este prólogo.

Capítulo I

. Presentación del protagonista (complexión y condición social)// Tranformación de Alonso Quijano en Don Quijote de la Mancha (requisitos para convertirse en caballero andante).

(En los capítulos intermedios Don Quijote realiza su primera salida en solitario y es “armado” caballero andante en una venta. Después de protagonizar varias “aventuras” de las que sale muy mal parado, un vecino suyo lo lleva de regreso a su casa en un estado lamentable.

Mientras reposa en cama convaleciente, su familia y amigos deciden realizar la quema de gran parte de los libros y tapian la biblioteca.)

Capítulo VII

El escrutinio y la posterior quema de libros va a alimentar aún más si cabe la locura del hidalgo ya que éste deduce que el autor de este desaguisado no ha sido otro que el sabio Frestón, uno de sus más declarados enemigos. Es en este momento cuando decide reiniciar su vida de caballero andante y buscar a un escudero.

. Primera aparición de Sancho Panza (retrato del escudero)// Sancho le recuerda a su señor la prometida “ínsula”.// Observar que ya al final de este capítulo, Sancho da claras muestras de confianza  y lealtad respecto a su amo.

Capítulo VIII 

. Episodio más conocido de la obra + Acertada parodia de uno de los motivos más frecuentes y fantásticos de los libros de caballerías: la lucha del caballero con temibles gigantes, muchas veces llamados “jayanes”. Obsérvese la parodia en los mismos nombres de los gigantes cervantinos.

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40ª sesión (03/12/2020)

  • Comentamos la información acerca de las tres salidas de Don Quijote.

 

  • Pactamos la temporización de la lectura:
  • – Viernes, 11- Prólogo, I, VII, VIII
  • – Lunes, 14- IX, XX
  • – Miércoles, 16- XXI, XXII
  • -Jueves, 17- XXV, XXXI
  • – Viernes, 18- XLIV, Prólogo 2ª parte
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38ª (control) y 39ª sesión (02/12/2020)

Argumento (Las tres salidas de Don Quijote)

La obra aparece publicada en Madrid en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Las múltiples ediciones en los primeros años demuestran el éxito rotundo de la obra, que no se ha dejado de publicar desde entonces. Ha sido traducida a todos los idiomas de cultura.

El libro está encabezado por unos textos preliminares, la Tasa, el Testimonio de erratas y los Permisos reales que son evidencia de una censura encubierta.

A continuación aparece la dedicatoria al Duque de Béjar, bajo cuya protección y patrocinio se publicó la obra.

En el prólogo, Cervantes desarrolla, bajo la apariencia de una conversación con un amigo, diversas interpretaciones y comentarios sobre su obra. En él, tras una aparente extrema humildad (tópico de la “captatio benevolentiae”), podemos detectar la satisfacción y seguridad del autor ante su obra, especialmente por su originalidad creativa. Afirma allí el propósito con el que compone su novela.

Unos poemas, marcadamente críticos, humorísticos e irónicos con las novelas de caballerías enmarcan el comienzo y el final de la Primera parte.

– Primer parte (1605) EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA (dos primeras salidas)

Asunto: El hidalgo manchego don Alonso Quijano, llamado el Bueno, enloquece leyendo libros de caballerías y, con el nombre de don Quijote de la Mancha, y su viejo caballo Rocinante, se lanza por la Mancha guiado por nobles ideales: deshacer entuertos, proteger a los débiles, y merecer a Dulcinea (que es una labradora, Aldonza Lorenzo, idealizada por él). En una venta que imagina ser castillo, se hace armar caballero entre las burlas del ventero y de las mozas del mesón. Libera a un muchacho a quien su amo está azotando por perderle las ovejas (pero apenas se marcha prosigue la paliza). Apaleado por unos mercaderes, un conocido lo devuelve a su aldea. Mientras guarda cama, el cura y el barbero le queman la mayor parte de sus libros. Ya repuesto, convence con promesas a Sancho Panza para que lo acompañe como escudero en sus aventuras: para ello, le promete el gobierno de una ínsula. Juntos lucharán contra unos gigantes, que son son otra cosa que molinos de viento; arremeterán contra unos rebaños de ovejas que, en la imaginación de don Quijote son ejércitos; el caballero da libertad a unos criminales, que luego le apedrean, etc… Sus amigos, el cura y el barbero, salen en su busca y lo traen engañado a su pueblo, metido en una jaula.

– Segunda parte (1615) EL INGENIOSO CABALLERO DON QUIJOTE DE LA MANCHA (una única salida)

La aparición del Quijote de Avellaneda en 1614 aceleró la publicación de esta segunda parte. En los 74 capítulos de que consta se narra la tercera salida de don Quijote, con un recorrido más amplio (desde La Mancha hasta Barcelona, y regreso a casa). Esta segunda parte está centrada en las andanzas de los dos protagonistas, sin narraciones independientes.

Asunto: Don Quijote sale otra vez acompañado de Sancho, quien, en una ocasión, intenta hacerle creer que una rústica que viene montada en un asno es Dulcinea encantada. Atravesando Aragón, llegan a los dominios de unos duques, que se divierten a su costa. Mandan como gobernador de una “ínsula” (que no es sino una aldea) a Sancho, quien da pruebas de un excelente sentido común; pero cansado de los sinsabores del poder (o de pesadas bromas organizadas por los duques) se vuelve con don Quijote. Tras otras peripecias, van a Barcelona y allí el caballero es vencido por el Caballero de la Blanca Luna (su amigo el bachiller Sansón Carrasco), quien le impone como castigo regresar a su pueblo. El caballero, física y moralmente derrotado, vuelve a su casa y, al poco tiempo, muere consciente de su anterior locura. Mientras, el bueno de Sancho procura animarlo proponiéndole una cuarta salida pero esta vez como pastores, como personajes de una novela pastoril.

NOTA 1: Podéis completar esta información con el resumen argumental que os propuse durante la primera sesión de este tema.

NOTA 2: He encontrado otra fuente para cubrir este apartado. Es otra opción en el momento de estudiar:

Actividad: Elaborar las diferencias entre las dos partes del Quijote. Búsqueda en internet de fuentes que hablen de este apartado (anotar referencias). Elaboración de un cuadro en el que se relacionen de forma clara esas diferencias.

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36ª sesión y 37ª (23 y 25/11/2020)

No ha sido otro mi propósito…

Pocas obras literarias expresan tan claramente y con tanta insistencia el propósito con que han sido escritas como el Quijote. En esto Cervantes es reiterativo y machacón. En el prólogo de la primera parte afirma que “todo él es una invectiva contra los libros de caballerías”, y las últimas palabras de la novela son: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”.

Los libros de caballerías, narraciones en prosa, por lo común de gran extensión, relatan las aventuras de un hombre extraordinario, el caballero andante, quien vaga por el mundo luchando contra toda suerte de personas o monstruos, por unas tierras normalmente exóticas y fabulosas, o que al mando de poderosos ejércitos y escuadras derrota a innúmeras fuerzas de paganos o de naciones extrañas. La constante actividad del caballero supone una serie ininterrumpida de sacrificios, trabajos y esfuerzos que son ofrecidos a una dama, con la finalidad de conseguir, conservar o acrecentar su amor.

Nacido este tipo de literatura en Francia -gracias a Chrétien de Troyes y sus imitadores y seguidores en el perenne tema del Santo Grial y de los caballeros del rey Artús, y a los diversos autores de la leyenda de Tristán-, a partir del siglo XIII comienza a divulgarse por tierras hispanas, donde alcanzará un gran éxito.

Muy divulgados merced a la invención de la imprenta, los libros de caballerías se multiplicaron durante el siglo XVI gracias, principalmente, al éxito del Amadís de Gaula, que movió a escritores y a impresores a ofrecer a un extenso público ávido de lecturas de este tipo toda suerte de continuaciones y de imitaciones de aquella novela, en las que el estilo degenera cada vez más y se hace pomposo, campanudo, amanerado e intrincado; la acción se pierde en episodios marginales mal hilvanados y las aventuras son cada vez más inverosímiles.

Estos libros son objeto de una serie de ataques y de censuras por parte de las mentes más preclaras. Las razones que aducen los autores graves, y con las que coincide Cervantes, son:

I. En cuanto a los autores de los libros de caballerías

– los autores son personas ociosas y despreocupadas, que pierden el tiempo escribiendo necedades.

– los autores son incultos, han leído pocos libros y escriben mal. (los libros de caballerías “son en el estilo duros…, largos en las batallas, necios en las razones, disparatados en los viajes, y, finalmente, ajenos de todo discreto artificio” Quijote, I, 47).

– los autores son enemigos de la verdad, pues relatan casos mentirosos o imposibles, lo que puede ocasionar que la gente ignorante los tome por relatos ciertos en detrimento de la auténtica historia. De hecho, la locura del protagonista del Quijote se basa, en gran parte, en este error, o sea, en creer que son históricos Lanzarote, Tristán y Amadís.

II. En cuanto a los lectores de tales libros

– esta lectura los incita a la sensualidad y al vicio

– su lectura les hace perder el tiempo ya que es propia de personas ociosas.

El empeño de atacar, por la vía de la parodia, este tipo de literatura es evidente, confesado y repetido por el propio autor.

(Es importante señalar que el Quijote satiriza los libros de caballerías, no la caballería; el inverosímil heroísmo de las novelas fabulosas, no el heroísmo real.)

Por lo tanto, la conclusión era que había que prohibir la publicación de este tipo de lecturas.

Cervantes, seguramente, opinaba lo mismo y así lo va exponiendo en diferentes fragmentos de los capítulos del Quijote.

Cervantes consigue, utilizando la ironía y la parodia un estilo burlesco que resulta una crítica mucho más inteligente y eficaz que la que los intelectuales erasmistas iniciaron contra los libros de caballerías.

Actividad

A continuación te proponemos que leas los fragmentos seleccionados y los asocies con las siguientes afirmaciones.

1. Los libros de caballerías están escritos por autores ociosos.
2. Están mal escritos.
3. Son incitadores de la sensualidad.
4. Son lecturas propias de personas ociosas.
5. Deberían ser prohibidos y echados al fuego.

“Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los días que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba en leer novelas de caballerías” (C.I, I)

“Así es como vuestra merced dice, señor canónigo- dijo el cura-, y por esta causa son más dignos de reprehensión los que hasta aquí han compuesto semejantes libros sin tener advertencia a ningún buen discurso, ni al arte y reglas por donde pudieran guiarse y hacerse famosos en prosa, como lo son en verso, los dos príncipes de la poesía griega y latina.” (C.48, I)

“Qué haremos de la facilidad con que una reina o emperatriz heredera se conduce en los brazos de su amante y no conocido caballero” (C.47, I)

“No- dijo la sobrina-, no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido dañadores; mejor será arrojarlos por las ventanal patio, y hacer un rimero dellos y pegarles fuego, y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo.” (C.6, I)

“-Mirad, hermano- tornó a decir el cura-, que no hubo en el mundo Felixmarte de Hircania, ni don Cirongilio de Tracia, ni otros caballeros semejantes, que lso libros de caballerías cuentan, porque todo es compostura y ficción de ingenios ociosos, que lo compusieron para el efeto que vos decís de entretener el tiempo, como lo entretienen leyéndolos vuestros segadores; porque realmente os juro que nunca tales caballeros fueron en el mundo, ni tales hazañas ni disparates acontecieron en él. “ (C.32, I)

Parodia de las novelas de caballerías en el aspecto, nombre, escenario, origen y objetivos del héroe cervantino.

Nota: Lectura previa del capítulo I

Miguel de Cervantes creó a su personaje con la intención de burlarse de los libros de caballería que hacían furor en su época, y donde los personajes fantásticos realizaban y vivían hazañas y aventuras increíbles.

Tanto en el Prólogo de la I Parte como en el de la II, Cervantes muestra la idea de que su creación obedece a la necesidad de criticar los libros de caballería, cuya popularidad resultaba ya perniciosa para el buen gusto y el buen seso del público:

“(…) es una invectiva contra los libros de caballerías (…) la obra no mira a más que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballerías (…) aborrecidos de muchos más” (I Parte)

“(…) no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero D.Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna” (II Parte)

Para ello utiliza la parodia del género. (Una parodia es una imitación burlesca de una obra o de un género literario grave o serio” Se basa en los temas, situaciones y formas característicos del género parodiado, para violentarlas y reducirlas al absurdo mediante procedimientos diversos -la exageración, el extrañamiento, la degradación…-, con la intención de poner de relieve lo que de artificioso, irreal e inverosímil incorpora el género en cuestión. Por eso, el autor tenderá a acumular temas y procedimientos de raíz humorística.)

La parodia del mundo caballeresco se desarrolla ya desde la primera página. Frente a los habituales príncipes, caballeros y alta nobleza- personajes jóvenes y apuestos- que protagonizan los libros caballerescos, Cervantes presenta a un noble cincuentón que pertenece a la capa más baja de la sociedad nobiliaria: un hidalgo de un pueblo perdido de la Mancha.

Frente a los lugares fabulosos (reales o imaginados) de los sobrenombres caballerescos (Gaula, Grecia, Hircania, Tracia…), don Quijote es señor de La Mancha, acaso la zona más árida y desértica de la Península Ibérica.

Además Alonso enloquece por leer tantas novelas de caballerías. Su locura produce dos consecuencias inmediatas: cree que todo lo que ha leído en los libros de caballerías es cierto y piensa en la posibilidad de resucitar la orden caballeresca.

Una vez convertido, en su mente, por causa de la locura, en caballero andante, necesita hacerse con los elementos indispensables para poderse considerar como tal: armadura, caballo, nombre y amada; todos ellos contribuyen a crear una figura ridícula: la armadura es de sus bisabuelos, por lo que irá vestido anacrónicamente, siguiendo un estilo que estaría de moda un siglo antes; Rocinante es todo piel y huesos; el nombre elegido incluye un sufijo despectivo y sirve para designar una parte de la armadura, su amada no es una bella princesa, sino una aldeana (Aldonza Lorenzo) a la que ve por primera vez persiguiendo un cerdo, su discurso, a imitación del de los libros de caballerías, resulta anacrónico…

Asimismo, aunque comparte los objetivos de un perfecto caballero andante-  luchar contra la injusticia,  defender a los débiles y a los menesterosos, lograr fama y el amor de su amada- acaba perjudicando a aquellos a los que pretendía atender o bien sus acciones fracasan estrepitosamente.

Cuando termina el primer capítulo Cervantes ha delineado un personaje absolutamente ridículo.

A partir de la segunda salida, se incorpora su fiel escudero Sancho Panza, un campesino analfabeto que es también una parodia de los escuderos caballerescos.

También es caricaturesco el recurso del manuscrito encontrado. En los libros de caballerías encontramos el recurso del autor que dice haber encontrado un manuscrito y que él es simple transmisor. Cervantes en su novela dice haber encontrado un manuscrito de un tal Cide Hamete Benengeli que se limita a transcribir.

 

“Las locuras de Don Quijote”

 ¿Se puede perder el juicio por leer novelas?

Don Quijote está tan obsesionado por las novelas de caballerías que incluso llega a perder el juicio. ¿Es eso posible?

Puede que Cervantes tuviera noticia de que personas reales de su época se hubiesen vuelto locos a causa de esta afición. Te contamos algunas anécdotas.

Lope de Vega, en su novela Guzmán el Bravo, cuenta que un señor italiano, leyendo el Amadís de Gaula, comenzó a llorar.

Don Gaspar Galcerán de Pinós, conde de Guimerá, en 1600, cuenta que un estudiante de Salamanca …

“en lugar de leer sus liciones, leía en un libro de caballerías, y como hallase en él que uno de aquellos famosos caballeros estaba en aprieto por unos villanos, levantóse de donde estaba, y empuñando un montante, comenzó a jugarlo por el aposento y esgrimir en el aire, y como lo sintiesen sus compañeros, acudieron a saber lo que era, y él respondió: – Déjenme vuestras mercedes, que leía esto y esto, y defendiendo a este caballero: ¡qué lástima! ¡cuál le traían estos villanos!” (citado en p.34. Para leer Cervantes. Martín de Riquer)

Se considera este fragmento como un precedente de lo que sería la locura de Don Quijote por leer libros de caballerías.

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35ª sesión (20/11/2020)

  • Visionado del documental sobre el Cervantes y el Quijote (enlace artículo anterior).
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34ª sesión (19/11/2020)

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Enlaces de interés:

Contenidos PAU

Características de la locura de don Quijote. Parodia de las novelas de caballerías en el aspecto, nombre, escenario, origen y objetivos del héroe cervantino. Principales diferencias entre la Primera y la Segunda parte. Las tres salidas del protagonista. Carácter de Sancho Panza. Los ideales quijotescos: justicia, libertad, sentido caballeresco. El amor cortés y la creación de la amada ideal. Función de Cide Hamete Benengeli. Influencia del Quijote apócrifo de Avellaneda.

1. Miguel de Cervantes Saavedra, un perfil biográficoMiguel de Cervantes - Wikipedia, la enciclopedia libre

1.1. De la cuna al cautiverio

Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares. Fue cuarto de los siete hijos de un médico cirujano, que mantuvo con dificultades la familia, con la que tuvo que trasladarse a Valladolid, donde Miguel inició su formación académica, que culminó en Madrid, en el colegio de Juan López de Hoyos, de la mano del cual Cervantes publicó sus primeros versos, un erasmista que, sin duda, influyó fuertemente en su pupilo: las críticas que se lanzan a la riqueza y a los que abusan de su poder, junto con la defensa de la libertad individual, que encontramos en el Quijote son algunas de las señales del erasmismo del mismo Cervantes.

Durante el verano de 1569, Cervantes huye a Italia, acusado de herir a un hombre, seguramente en un duelo. En Roma, sirve durante un tiempo al cardenal Acquaviva y, en 1570, se enrola como soldado. En octubre de 1571, en la batalla de Lepanto, Miguel entró en combate a pesar de estar con fiebres y recibió dos heridas, una en el pecho y otra en la mano izquierda, que no impidieron que, una vez curado (la mano quedó algo anquilosada), participase en otras acciones militares y sirviera como soldado de guarnición en varias ciudades italianas.

La estancia en Italia dio a Cervantes la oportunidad de conocer ciudades como Roma, Milán, Florencia y Venecia, que florecían entonces en el cenit de su esplendor renacentista, y que dejaron honda huella en el escritor.

En setiembre de 1575, Cervantes se embarcó con su hermano Rodrigo, también soldado, para viajar de Nápoles a la península Ibérica. Llevaba cartas de recomendación con las que pretendía ser ascendido a oficial del ejército. Cuando bajeles turcos apresaron la galera y se llevaron cautivos a Argel a los dos hermanos, las cartas de recomendación se convirtieron en comprometedoras, ya que los turcos pensaron que estaban ante un rehén de elevada condición y que, por tanto, de él podrían conseguir un elevado rescate. En el caso de Miguel, el rescate se demoró cinco años, tiempo que se le hizo insufrible, de manera que protagonizó audaces intentos de fuga que fueron frustrados. La libertad le llegó en setiembre de 1580, después que unos frailes trinitarios pagaran su rescate. Hay huella de esta experiencia en dos piezas teatrales: El trato de Argel Los baños de Argel, así como en la historia del cautivo que interpoló en la primera parte del Quijote.

1.2. Dificultades para rehacer su vida

El rescate de los hermanos mermó la menguada hacienda de los Cervantes hasta el endeudamiento. Miguel, falto de recursos, marchó al encuentro de la corte de Felipe II, de la que consiguió algo de dinero; sin embargo, intentó infructuosamente marchar a América. Por ese tiempo (1582), ya había comenzado a redactar La Galatea y mantenía relaciones con Ana Villafranca, mujer casada con quien reconoció tener una hija, Isabel de Saavedra. A pesar de ello, en 1584, contrajo matrimonio con Catalina de Salazar, una joven de 19 años, hija de una familia principal, aunque no rica.

Entre 1587 y 1600, Cervantes se estableció en Sevilla con el cargo real de comisario de abastos, que le llevó a recorrer gran parte de Andalucía como cobrador de impuestos y requisando cereales y aceite para proveer las galeras de la Armada Invencible. Era un oficio ingrato y lleno de incidentes que le puso en contacto con una variopinta gama de tipos humanos, que irá recordando y retratando en el Quijote y otras obras: venteros y campesinos, pícaros y titiriteros, curas de aldea y delincuentes, etc. Su segundo intento de marchar a América quedó también frustrado. Continuando con su oficio de recaudador de impuestos, fue encarcelado por un corregidor de Écija en 1592, acusado de vender una partida de trigo sin autorización. La apelación fue rápida y se le puso de inmediato en libertad. En 1594, obtuvo la comisión de cobrador de alcabalas (tributo que gravaba las ventas de productos) y otros impuestos atrasados en el Reino de Granada. El banco donde iba depositando el dinero quebró, y, ante la imposibilidad de presentar en efectivo lo cobrado, fue encarcelado de nuevo, esta vez durante tres meses en la cárcel de Sevilla. Corría el año 1597 y de esta segunda experiencia carcelaria nació el Quijote. De la desilusión, del cansancio y la amargura de este hombre acosado por el infortunio surgió la mayor reflexión que haya hecho un hombre sobre su tiempo: el Quijote. La cárcel de Sevilla, además, lo puso en contacto con el hampa local, gente sin ley que describió con extraordinaria maestría en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo y en el episodio de los galeotes del Quijote.

Entre Lepanto y la Armada Invencible, de 1571 a 1588, pasaron diecisiete años, que son los del progresivo desengaño de Cervantes, quien despertó del sueño heroico para darse amargamente de bruces con la realidad.

1.3. Los años de la vejez y la muerte

“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; este digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha […] llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria“. (Prólogo a Novelas ejemplares) 

Así sería el retrato de Miguel de Cervantes en 1603, cuando, casi sesentón, se estableció en Valladolid con su mujer, sus hermanas y su hija Isabel.

La noche del 27 de junio de 1605, fue herido de muerte frente a la casa de Cervantes un caballero. Se detuvo e interrogó a toda la familia, y aunque el auto del proceso demuestra que no tuvo nada que ver con el suceso, sí se puso en duda la moralidad de la casa del escritor.

A partir de 1606, siempre tras la corte, Cervantes fijó su residencia en Madrid, donde comenzó su etapa de fecundidad editora, facilitada por el éxito de la primera parte del QuijoteHasta entonces solo había publicado algunos poemas circunstanciales, La Galatea (1585) y algunas obras estrenadas entre 1582 y 1587, que no obtuvieron el éxito deseado. En los diez años que van desde 1606 hasta su muerte, Cervantes vio aparecer el resto de su obra; fue en esta etapa de madurez, cuando nuestro autor conoció el éxito y la fama, con sus correspondientes envidias y elogios. Por ejemplo, es notoria la mutua animadversión entre él y Lope de Vega, no disimulada ni por uno ni por otro.

Cuando murió, hacia el 23 de abril de 1616, hacía pocos días que había terminado la dedicatoria de su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

A la luz de lo comentado el día anterior, podemos concluir que la biografía de Miguel de Cervantes es la propia de un personaje antiheroico– de ahí, el claro paralelismo entre el escritor y su máxima creación, el hidalgo Alonso Quijano-. Resulta también evidente la correspondencia entre su trayectoria vital y la situación del país: su vida transcurre a caballo entre dos periodos histórica e ideológicamente antitéticos.

2. Producción literaria

Poesía 

Es curioso observar como el propio Cervantes considera que el Quijote, su obra trascendental y universal, no es otra cosa que un pasatiempo. Sin embargo le concede gran importancia a su obra poética. Por lo visto, el sueño de Cervantes hubiese sido pasar a la posteridad como un gran poeta, pero no fue así, porque su obra poética no alcanza la calidad de su narrativa. Es conocida la admiración que sentía Cervantes por Garcilaso de la Vega a quien intentaba imitar en sus poemas.

Sin embargo, Cervantes no llegó nunca a ser un gran poeta. En el Viaje al Parnaso, poema en tercetos, él mismo reconoce su fracaso:

Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.(…)

Teatro 

A Cervantes  le fascinaba el teatro y siempre fue un dramaturgo frustrado. Las compañías de teatro no le compraban sus obras porque veían que eran más aburridas, lentas o clasicistas. Así, Cervantes tuvo que conformarse con contemplar el gran éxito de Lope de Vega. Nuestro autor reivindicaba un teatro más reflexivo, pero eso no le interesaba al público. No supo encontrar una fórmula dramática exitosa como la de Lope.

En 1615 publicó Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados:

El gallardo español
La casa de los celos
Los baños de Argel
El rufián dichoso
La gran sultana doña Catalina de Oviedo
El laberinto de amor
La entretenida
Pedro de Urdemalas
El juez de los divorcios
El rufián llamado Trampagos
La elección de los alcaldes de Daganzo
La guarda cuidadosa
El vizcaíno fingido
El retablo de las maravillas
La cueva de Salamanca
El viejo celoso

Los mayores aciertos teatrales de Cervantes se concretan en sus ocho entremesesEl juez de los divorcios, El rufián viudo llamado Trampagos, La elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca El viejo celoso.

El entremés es una pieza teatral de carácter menor que se puso de moda a finales del siglo XVI. Los entremeses se caracterizan por su lenguaje popular, a menudo dialectal, y se solían representar en los entreactos de las comedias para dar más variedad, diversión y entretenimiento en las jornadas teatrales. Suelen ser breves cuadros de costumbres con un argumento muy sencillo.

En los entremeses de Cervantes destaca la viveza del lenguaje, la colorista vitalidad del conjunto y la espléndida recreación de sus tipos y personajes: un mundo de tramposos, vividores, rufianes y prostitutas que son herederos de la gracia de los pasos de Lope de Rueda, por quien Cervantes sentía profunda admiración.

Las novelas

Aunque actualmente consideramos como novela narraciones de largo formato, en tiempos de Cervantes no sucedía así. En Italia y en Francia las narraciones largas recibían el nombre de “roman” y “romanzo”, mientras que a las cortas se las denominaba como “nouvelle” o “novella”. Puesto que en España el término “romance” se empleaba ya para otro tipo de composiciones literarias, podemos decir que Cervantes fue el primer autor en utilizar el término “novela” para las narraciones largas. Cervantes, fue, por encima de todo, un fructífero autor de narrativa y cultivó todos los géneros de novelas– idealistas y realista-, aunque la más reconocida fue el Quijote.

Orden cronológico:

 

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27ª sesión (05/11/2020)

. Comentario del fragmento de la Soledad primera

A modo de introducción

Las Soledades es un poema de Luis de Góngora, compuesto en 1613 en silvas de versos endecasílabos y heptasílabosSoledad tiene dos sentidos principales en castellano: se llama así a un lugar solitario y, por supuerto, es también la falta de compañía y el sentimiento de abandono que ésta provoca. Es muy probable que Góngora pensara simultáneamente en ambas acepciones cuando eligió el título de Soledades para su proyecto. De hecho, el poema nació como un proyecto dividido en cuatro partes que iban a llamarse «Soledad de los campos», «Soledad de las riberas», «Soledad de las selvas» y «Soledad del yermo», cuatro escenarios alejados de la corte y de la civilización. Vemos como Góngora recrea en él el tópico de “menosprecio de corte y alabanza de aldea”, según el cual  la Naturaleza se revela como un espacio no  corrompido, frente al mundanal ruido de políticos cortesanos y ambiciosos comerciantes. De este ambicioso poema, Góngora solo concluyó la «dedicatoria al Duque de Béjar» y la primera Soledad.

El asunto de la «Soledad Primera» se puede resumir en pocas palabras: el protagonista es un apuesto y misterioso joven cortesano que, desdeñado por la mujer a la que ama, ha decidido desterrarse y vivir errante. Un naufragio lo arroja a las costas de una región campestre y ahí da comienzo la Soledad Primera. El peregrino es acogido por unos cabreros, y al día siguiente por unos serranos que lo invitan a acompañarlos a una boda que va a tener lugar en un pueblo vecino. La boda se celebra el tercer día y con esta tercera jornada termina también la primera parte del poema. A lo largo de estos dos días y medio el peregrino podrá admirar y disfrutar de las maravillas de la vida campesina: conocerá la hospitalidad de las gentes del lugar, la buena comida, hermosos paisajes, hermosas mujeres, oirá las historias de algunos personajes, y no faltarán ocasiones para comparar este mundo ideal con el negro mundo cortesano.

. Estructura externa

El poema es una combinación de 1091 versos endecasílabos y heptasílabos, con rima consonante. Estos aparecen en series de extensión indeterminada, enlazándose las rimas libremente, por lo tanto no hay estrofas. Se trata de una silva.

Estructura interna y figuras retóricas

La parte del poema que vamos a comentar es la compuesta por los 65 versos primeros. En ella podemos diferenciar la introducción, el nudo y el desenlace.

. La introducción estaría compuesta por los 14 versos iniciales. En esta, se nos presenta la situación mediante una larga perífrasis. Un náufrago se encuentra en el mar y está luchando por sobrevivir. El poema se inicia con un hipérbaton que nos indica la estación del año en la que se encuentra, la primavera. Además, nos dice justamente los días en los que pasa la acción, durante la constelación de Tauro (del 21 de abril al 20 de mayo). Para reflejar esta idea hace uso de la imagen mitológica “mentido robador de Europa”, recurso estilístico que designa a Júpiter, disfrazado de Toro, cuando robó a la princesa Europa. A continuación, se nos informa de que el protagonista, que es un náufrago, sería mejor copón que “el garzón de Ida” ya que es más bello. Con esta metáfora se describe a Ganimedes, joven que raptó Júpiter deslumbrado por su belleza. Ahora, se nos comunica sobre la desdichada vida del náufrago. En el verso 9, se resume y posteriormente, se desarrolla la cuestión. El protagonista está apartado de su amada y da al mar “lagrimosas dulces querellas de amor”. Una gran hipérbole sigue estos versos y esta dice que las desgracias del náufrago son tan fuertes y tan grandes que conmueven la furia del mar y del viento, igual que lo hizo el sonido de la lira de Arión con los delfines.

El nudo de la historia es la segunda parte, que empieza en el verso 15 y acaba en el 51. Desde el verso 15 hasta el 21, el náufrago agradece al leño, metonimia de barco de madera, el haberse salvado. Se compara el trozo de madera que le ha salvado la vida con los delfines que salvaron a Arión. En el verso 20, se utiliza el nombre de  “Libia” para denominar al desierto de olas en el que se encuentra el protagonista. Más tarde, se explica que el náufrago, que fue engullido por el mar, ahora es “vomitado” (metáfora), es decir, el mismo mar lo lleva de vuelta a la tierra. Este sale de él, completamente lleno de algas y espuma. Entonces, encuentra refugio en un nido de águila abandonado, el mismo sitio donde “el ave de Júpiter (el águila real) halló nido”. Después, el peregrino llega a la orilla y regala el leño que le salvó la vida, a las rocas, estas “aun se dejan […] lisonjear de agradecidas señas”. Esta última oración menciona uno de los dichos de la época “dádivas quebrantan peñas” que significa que se puede conseguir cualquier cosa, dando ofrendas a las personas adecuadas. En el verso 31 se utiliza un cultismo, “expuso”, verbo que utilizaba César cuando desembarcaban sus tropas. A continuación, el joven desnudo escurre su ropa y la dispone en la arena para que la seque el Sol. Este la embiste, es decir, se pone en ello y lo hace suavemente y con delicadeza, hasta secar la última gota de agua. En estos versos, del 34 al 41, se personifica al astro ya que se dice que lame la ropa con “su dulce lengua de templado fuego”. El atardecer llega, y con él la oscuridad que confunde las olas del mar con los peños y estos en olas del mar. Por lo tanto, no hay diferencia entre la tierra y el océano. La hipérbole también es presente. Esta exagera la altura de las montañas, casi no la pueden superar ni las aves: “Riscos que aun igualara mal, volando, /Veloz, intrépida ala”. Encontramos una sinécdoque en la palabra “ala”, parte del cuerpo de un ave. En el último verso, se informa de que el náufrago debe escalar el peño: “-Menos cansado que confuso-escala.”

Finalmente, se plantea el desenlace (del verso 52 al 61). Una vez subida la montaña, el peregrino distingue a lo lejos una luz que proviene de una cabaña y se dirige hacia ella. Esta cabaña es su puerto en medio del “incierto golfo de sombras”. En estos versos, se utilizan numerosas palabras del lenguaje marinero como por ejemplo “farol”, “ferro”, “golfo” o “puerto”.

Conclusión En este poema del autor español Luis de Góngora, se refleja la intención del poeta de crear una composición lírica hermética y al alcance de pocos. Para conseguir su objetivo, utiliza numerosos cultismos, elementos mitológicos, hipérbatos y sobre todo, la perífrasis, así como una sintaxis complejísima.

FRANCISCO DE QUEVEDO

  • Biografía (apuntes)

 

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26ª sesión (04/11/2020)

. Comentario de “Ándeme yo caliente”

…quiero más una morcilla…

La letrilla  (diminutivo de letra) es una breve composición poética que generalmente combina versos hexasílabos y octosílabos. La rima puede ser asonante o consonante. Se inicia con un pareado que contiene la idea esencial de la composición y que le  sirve de estribillo;  al final de cada estrofa se repite uno de esos dos versos, que rima con el precedente.

Se trata de un poema satírico y burlesco, de tono ligero por lo general, aunque también las hay de tema religioso y lírico.

Formalmente se le relaciona con el villancico o con el romance. Sus estrofas pueden ser redondillas o quintillas dobles.

Góngora escribió algunas letrillas de tipo lírico, basadas en la lírica popular. Sin embargo, lo habitual es que las letrillas se inspirasen en algún refrán y tuviesen carácter burlesco. Las letrillas satíricas más conocidas son las de Quevedo, que rápidamente eran asimiladas por el pueblo gracias a su tono popular. (wikipedia)

En esta letrilla, podríamos decir que lo que Góngora lleva a cabo es, en definitiva, una versión satírica del tópico del Beatus ille, sirviéndose para ello de un motivo tradicional, del cual provienen los versos que encabezan la composición: “Ándeme yo caliente/ y ríase la gente“.
En efecto, el contenido fundamental del poema, no es otro que una deformación burlesca de aquellos motivos con los cuales solía desarrollarse convencionalmente ese tópico clásico cuya fuente última suele ser Horacio y su poema del mismo título, Beatus ille,  que había versionado fray Luis de León en su celebérrimo poema “Oda a la vida retirada”.
Ahora bien, lo que Horacio elegantemente expone en su ÉpodoII “Beatus ille qui procul negotiis…“, es una exaltación  del ideal epicúreo (lindante con el estoicismo) de la sobriedad y la austeridad de una vida sencilla alejada de todo afán o preocupación.
Tan nobles ideales, en la irreverente letrilla de Góngora dan paso a un desenfadado canto hedonista que debemos poner en relación con los contrastes del barroco. Frente a la reflexión pesimista sobre la vida, un vitalismo burlón.

(NOTA: El hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera 
al placer como la finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas, por lo tanto, viven para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor.)


Góngora es universalmente conocido por ese elaborado arte cubierto con la etiqueta de culteranismo, pero no es menos cierto que posee otra faceta: la de cultivador y revitalizador de la poesía tradicional. Tuvo  un papel destacado en la revitalización del romance que se llevó a cabo en el barroco. También participó en la renovación del villancico y la letrilla.

Hasta que llegó a sus manos, esta forma métrica había sido un género menor limitado a temas religiosos o rústicos y vulgares. Góngora empezó a cultivar la letrilla en 1581 y la convirtió en un vehículo idóneo para expresar la sátira burlesca.  Observemos  en el poema que comentamos, cómo Góngora funde elementos tradicionales y cultos, aunando ambos para redoblar su intención burlesca. Parte, como hiciera en otras letrillas, de un refrán, pero a lo largo del poema la chispa humorística salta  por la colisión entre elementos populares y alusiones más o menos zafias y grotescas a referentes mitológicos. El propio tema elegido es culto y Góngora lo pasa por el filtro de la poesía tradicional, lo que en sí mismo es una propuesta provocadora.

 

En el caso del poema que nos ocupa, la mudanza la forma una sextilla, seis versos octosílabos, cuya rima, consonante, debe seguir ciertas pautas: todos los versos  deben tener rima, no pueden rimar más de dos seguidos y los dos últimos no pueden formar pareado.

En cuanto al contenido, lo singular de la letrilla es precisamente la conjunción entre lo tradicional y lo culto. El poeta toma un refrán popular y a partir de él desarrolla el poema de forma jocosa deformando un tópico de la literatura culta.

La estructura del poema se organiza en torno a los diversos motivos de este tópico, el Beatus ille, que el poeta satiriza. De manera que, tras el estribillo inicial, el primer apartado (versos 3 a 16) tienen como núcleo significativo el desprecio burlón del poder y del lujo. El poeta desprecia la pompa del poder y prefiere una vida humilde, apegada a los placeres sencillos.

En el segundo apartado se podrían integrar las dos siguientes series (versos 16 a 30), si entendemos también  que la segunda, se antepone a la primera y la complementa. Prefiere estar entretenido y a salvo de los rigores del clima, y renuncia desdeñosamente a la ambición, el enriquecimiento o las grandes empresas en general.

En el tercer apartado, la dos últimas series (vv.31 a 44), ridiculiza el amor y lo cambia por los placeres de la mesa.

En cuanto al estilo, evidentemente estamos muy lejos de la poesía hiperculta que Góngora, como sabemos, llevó a extremos insuperables.

La letrilla destaca por la sencillez expresiva. Merece la pena destacarse en el apartado léxico, la presencia en el poema de palabras como “morcilla, mantequilla, bellotas, castañas”, etc.

Sobresale tambiénen el poema el uso de la metonimia, pues el poeta se sirve de ella a lo largo de todo el poema para ir acentuando el contraste entre las dos actitudes ante la vida que contrapone.”Morcilla, mantequilla, bellotas, castañas” y otros elementos similares, concretan así el atractivo contenido del modo de vida que resulta mejor valorado en la letrilla.

La letrilla recoge perfectamente el espíritu de la poesía tradicional, revitalizado, como decimos. El empleo de giros y expresiones del lenguaje coloquial es otra muestra de ello. Así lo vemos en diversos momentos como en la alusión a “el Rey que rabió” o “muy en hora buena””.
En cuanto a las metáforas, estamos lejos del esplendor metafórico del Góngora característico en poemas de registro culto. Hay pocas metáforas y forman parte del apartato humorístico del poema. Así “el golfo” de  su lagar, del cual mana el vino o la burlona equiparación del tálamo de los enamorados a la espada y, por supuesto, la hilarante transformación del pastel en Tisbe.
Podría añadirse la graciosa personificación según la cual gobiernan sus días “mantequillas y pan tierno”.
En definitiva, es un estilo en el que domina la sencillez y el gracejo, igual que en otros aspectos del texto, con lo cual se integra perfectamente en la tradición poética que pretende recrear.

(www. comentariodetexto.com)
 
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Sesión 19 (21/10/2020): La poesía barroca. Conceptismo versus culteranismo

Para abordar el análisis de la poesía barroca, partiremos de ESTOS APUNTES.

En cualquier caso, reproduzco, a continuación, dos apartados que pueden exigiros en las PAU vinculados con este gran tema.

 

El llamado “culteranismo” y el conceptismo (Góngora frente a Lope y Quevedo)

Quevedo Vs Góngora: más rivalidad que en un Madrid - Barça - YouTube

El Barroco es un movimiento cultural del siglo XVII en el que se observa una evolución de las ideas y los aspectos temáticos y formales del Renacimiento. Se entra en una época de crisis en el que la visión neoplatónica e idealista del Renacimiento se hace compleja y contradictoria. Se intensifican algunos tópicos que ya venían dándose en la corriente literaria anterior: la fugacidad de la vida, la desaparición de los goces, preocupaciones existenciales. Sin embargo, se huye ahora de la naturalidad y se busca el artificio en el estilo, una complicación en el lenguaje. El manierismo, el estilo artificioso de Herrera, evoluciona en el Barroco, de forma que cada vez se vuelve más rebuscado, artificioso y da origen a dos grandes tendencias: el conceptismo y el culteranismo.

El conceptismo es una corriente literaria que profundiza en el sentido o concepto de las palabras. Se puede definir como una agudeza mental que da preferencia a las ideas con el fin de impresionar la inteligencia o el deseo de decir mucho con pocas palabras( “la sutileza en el pensar y el decir”). Para conseguir este objetivo utilizan frecuentes metáforas; juegos de palabras como la dilogía; un estilo breve y conciso logrado mediante la elipsis o eliminación de palabras; antítesis de palabras, frases o ideas con el fin de impresionar o agudizar la mente. El máximo representante de esta corriente será Quevedo y, en menos grado, Lope de Vega.

El culteranismo o gongorismo, en cambio, es una corriente literaria que cultiva la forma de las palabras dejando en segundo plano su contenido. Pretende crear un mundo de belleza, impresionando para ello los sentidos con los más variados estímulos de luz, color, sonido y con un lenguaje ampuloso y culto “un lenguaje dentro del lenguaje”. Los recursos que caracterizan esta corriente son el abuso de la metáfora con el fin de crear un mundo de belleza absoluta; el uso frecuente de cultismos; el abuso del hipérbaton y el uso de palabras parónimas (sonido parecido y diferente significado). El máximo representante será Luis de Góngora.

Las diferencias de estas dos corrientes son más teóricas que reales. Los críticos han señalado que no se puede hablar de tendencias opuestas, ya que en poemas de Quevedo se pueden observar rasgos culteranos y en poemas de Góngora rasgos conceptistas.

(Es bien curiosa la rivalidad que existía entre Góngora y Quevedo. Echad un vistazo a este video.

 

El resurgimiento de la poesía tradicional: romances, letrillas, jácaras o canciones

Si el siglo XVI es la época de asimilación de las formas y los temas que procedían de Italia, el XVII fue el momento en el que se efectúa la síntesis de lo italiano y lo español. Así, en métrica subsisten las formas introducidas por Garcilaso pero los poetas vuelven a utilizar la métrica tradicional castellana anónima en composiciones de claro corte popular, especialmente el romance, la letrilla, y la jácara o canción.

Los romances son poemas característicos de la tradición oral que se popularizaron en el siglo XV y que se recopilan en el Siglo de Oro. Estos romances populares se engloban dentro del Romancero viejo. Son poemas narrativos de una gran variedad temática. Los hay caballerescos, moriscos, de cautivos, mitológicos, burlescos, amorosos y líricos de diversos asuntos. Consisten en una serie de versos octosílabos con rima asonante en los pares. Además, como se ha dicho, los autores cultos del siglo XVII movidos por la belleza de los romances viejos, adoptan ese tipo de estrofa y la enriquecen con temas y recursos formales. Estos romances escritos por poetas cultos en el siglo XVI y sobre todo en el XVII son los que constituyen el Romancero nuevo.

La letrilla es una composición poética que se desarrolla a partir del siglo XVI siguiendo el esquema del villancico, aunque también puede responder al esquema métrico del romance. Los versos son octosílabos o hexasílabos, que riman en consonante o asonante. Algunos versos se repiten a modo de estribillo a lo largo de un determinado número de estrofas, la cuales son simétricas. Se trata de un poema satírico y burlesco de tono ligero por lo general, aunque también las hay de tema religioso y lírico. Sus estrofas pueden ser redondillas o quintillas dobles. Góngora escribió letrillas basadas en la lírica popular e inspiradas en algún refrán burlesco. Las letrillas satíricas más conocidas son las de Quevedo, asimiladas por el pueblo gracias a su tono popular.

La jácara es uno de los géneros satíricos, en verso, que se representan en el entreacto de las comedias del Siglo de Oro español. Los personajes solían ser delincuentes, pícaros, chulos, guapos o gente del mundo del hampa. Destaca el agudo humor y el dominio de la jerga de los bajos fondos. Muchos cultivaron el género pero destacan Quevedo y Calderón de la Barca sobre todo. Antes de ser representada, la jácara ya existía como composición poética, generalmente un romance. La jácara provenía de la canción provenzal que llegó a España en el Renacimiento a través de la literatura italiana. Estaba compuesta por un número variable de estrofas (estanzas) que combinaban versos con rima consonante de siete y once sílabas.

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Sesión 14: “Si de mi baja lira”

Introducción

El autor del poema es Garcilaso de la Vega, del cual algo se ha dicho en el comentario del soneto XXIII.

  •        Tema

El tema que se desarrolla gira en torno al amor, más concretamente, a la no correspondencia amorosa y sus consecuencias. + Añadir información de las fotocopias + Información sobre el título y su significado.

  • Estructura externa

Se trata de 22 liras, la única composición en liras que se le conoce al poeta. La lira procede, como es habitual en la poesía renacentista española, de Italia. Garcilaso fue el primero en escribirla en español, posiblemente, inspirado por la composición de Bernardo Tasso, O pastori felici, donde ya se constata la combinación 7a, 11B, 7a, 7b, 11B, con rima consonante.

Destaca la diéresis de la segunda estrofa, en la palabra «süave», para que el verso en el que se incluye alcance las once sílabas; lo mismo que en la sexta lira con la palabra «vïola», en este caso, para llegar a las siete.

      Estructura interna

El poema se divide en cuatro partes.

La primera abarca las cinco primeras estrofas.

1ª parte: En las dos primeras estrofas, mediante el tópico literario de la “falsa modestia”,  expresa su deseo de que su poesía tuviera la virtud de calmar la furia de los elementos y de las fieras, como sucedía con la música de Orfeo (referencia al mito). Si así fuese no cantaría a las victorias militares, recordemos que él era soldado, como su amigo, y que estaban en una campaña militar en Italia (alusiones al dios de la guerra, Marte, y a los enemigos vencidos, franceses y alemanes).

2ª parte: En la lira 6, abrimos la segunda parte y se  introduce el verdadero tema: la belleza de la dama y su dureza ante los requerimientos del desdichado amante.    El motivo de esta estrofa se prolonga hasta la lira 12. Se comunican, asimismo,  las consecuencias del amor no correspondido en su amigo: ya no cabalga, ni lucha, llora amargamente y rehúye a los amigos.

3ª parte: Se inicia en la lira 13. El poeta vuelve a dirigirse a la dama e ilustra a continuación la actitud de esta con un ejemplo de la tradición clásica- historia mitológica de Anaxarete- , lo cual nos lleva hasta la estrofa 20.

4ª parte: La cuarta y última parte del poema, es decir, las dos últimas estrofas (21 y 22), a modo de conclusión,  concluyen el propósito de la oda, pedirle a la bella dama que no dé motivo a los poetas para explicar una trágica historia similar a la de Anaráxate.

  • Análisis

Toda la primera estrofa está desordena sintácticamente. El uso del hipérbaton ha modificado el orden lógico, que hubiera sido: «Si el son de mi baja lira pudiese tanto que en un momento aplacase la ira del viento animoso y la furia y el movimiento del mar». La intención del autor es destacar la posibilidad que se introduce con la conjunción «Si», frente a otras opciones posibles en la oración.

La presencia del poeta la descubrimos ya en el primer verso, concretamente en el posesivo «mi». Toda la primera parte del poema gira en torno a una probabilidad fundamentada en el uso del pretérito imperfecto de subjuntivo «pudiese», sumado a la presencia de la conjunción condicional, «Si». En esta primera estrofa el autor se mueve en las lindes de la falsa modestia (humilitas), para cuestionar su capacidad creativa. Obviamente, ningún mortal está capacitado para provocar cambios en la naturaleza mediante la expresión lírica, pero sí de poetizar en el caso de G. de la Vega. Esta idea se refuerza en el sintagma «baja lira», donde el adjetivo pretende disminuir sus altas capacidades poéticas. Además, en el uso de la palabra lira reconocemos el valor metonímico, pues asociamos a la lira la susodicha capacidad poética del autor.

En la siguiente estrofa destaca el uso del epíteto[14] en el grupo sintagmático, «fieras alimañas», que junto con «montañas» y «árboles» completan el campo semántico de la naturaleza, al tiempo que alude a las posibilidades de Orfeo.  En la estrofa siguiente, y continuando con las alusiones mitológicas, propias del Renacimiento, nos encontramos de nuevo con otro epíteto, «fiero», acompañando a «Marte», a través del cual se completa el dibujo del dios airado, y quedan así implícitas en el adjetivo suficientes connotaciones. En la misma estrofa, es necesario destacar la alusión a la dama mediante la metáfora «flor del Gnido», lo cual la identifica con belleza y se refuerza con un nuevo epíteto, «hermosa». Ya en la cuarta lira nos encontramos que aunque el poeta no aluda a la mitología, lo hace al mundo clásico, el de los romanos y sus gestas.

«ni aquellos capitanes

en las sublimes ruedas colocados,

por quien los alemanes,

el fiero cuello atados,

y los franceses van domesticados;».

En la quinta estrofa presenciamos la doble característica de la dama, que es a la vez el motivo del poema. Si por un lado ella ha sido destacada por su «beldad», también lo será por «el aspereza de que estás armada». He aquí uno de los contrastes esenciales del Renacimiento: la angelical belleza de la dama no es garantía de una actitud afable en cuanto a su relación con quien le profesa amor. Ahí nos encontramos con la antítesis esencial de la composición, que a la vez define a la dama del poema. De cualquier modo, en esta quinta estrofa se indica el objetivo del poeta: conmover a la dama y, para ello, utilizará todos los recursos que aparecen en los versos siguientes.

A partir de este momento, en sucesivas estrofas, asistiremos a las consecuencias en el aludido enamorado, provocadas por la no correspondencia amorosa. Destaca el uso metafórico que el poeta emplea para denominar al hombre enamorado, pero venido a menos por los golpes del frustrado amor. El poeta lo llama «vïola» y con ello indica fragilidad, entre otras connotaciones que podríamos entender, pero también juega con el nombre de la amada, Violante, para indicar que el amigo se desvive por ella.

Con el verso «Hablo d’aquel cativo» entramos en la séptima lira. El nombre utilizado es herencia de la poesía trovadoresca. El mundo de la guerra, los prisioneros, etc, son metáforas que desde la poesía provenzal entran en el mundo petrarquista y de este al Renacimiento español. En estos versos:

«que ’stá muriendo vivo,

al remo condenado,

en la concha de Venus  amarrado».

encontramos una serie de ideas comprimidas que intentaremos desmenuzar. En el primer verso: «que’stá muriendo vivo» tiene su principal recurso en el pleonasmo, pues solo se puede morir si se está vivo. Con ello el poeta pretende acrecentar el sufrimiento del enamorado y por eso se apoya en el aspecto durativo del gerundio. En cuanto al segundo verso de la estrofa, no es descabellado el juego conceptista entre el apellido del enamorado, Galeota, y la alusión a los galeotes, de la misma manera que en el título se alude a la ciudad turca Gnido y al barrio del Nido, en Nápoles, donde vive la pétrea Violante. Para el quinto verso de la estrofa diremos que la mención deVenus, diosa del amor, refuerza la idea del enamorado.

Vista de Npoles con el Vesubio al fondo

Ya en las cuatro estrofas siguientes (8, 9, 10 y 11), estrofas introducidas por la anáfora, con su valor rítmico e insistente, asistimos a cuatro momentos en los que se presentan las consecuencias que padece el amante, ocasionadas por la no correspondencia de la dama. Todas las escenas que se recogen en las citadas estrofas pretenden mostrar a un hombre debilitado y desorientado por el efecto de la desatención amorosa. Entre los recursos más destacados tenemos la comparación: «huye la polvorosa/ palestra como sierpe ponzoñosa;»

Símil utilizado para ilustrar cómo ha desmejorado el amigo del poeta. También está presente la hipérbole, con la finalidad de mostrar, una vez más, al amante desmejorado y sufriente, por ver si se conmueve el corazón de la dama:

«que con llanto abundante/  hacen bañar el rostro del amante»

Es la metáfora un recurso socorrido en la obra de Garcilaso de la Vega. En este poema aparece de distintos modos, aquí, como muestra que refuerza la imagen del amigo del poeta convertido en un ser casi desahuciado. No olvidemos que Garcilaso recurre a ciertos tópicos obligados en el Renacimiento[15]. Veamos:

«que ya del peligroso naufragio/ fui su puerto y su reposo»

Nos referimos a metáforas marinas: «naufragio», para representar el mal que ella le ha causado al enamorado, y «puerto» para referirse a la asistencia que le ofrece el amigo a quien ha naufragado.

De cualquier modo, en ese «por ti» anafórico se apunta hacia la amada para señalarla como la culpable de las desgracias que padece el amigo del poeta. Al llegar a la lira 12, introducida por la conjunción copulativa, observamos el carácter final de la enumeración, como si todo lo apuntado desembocase en dicha estrofa, especialmente en la palabra «dolor», para el presente, oponiéndose a «razón perdida», ahora ya en el pasado. Lo que ha sucedido es que Mario Galeota, llevado por el inmenso amor hacia esa dama y no siendo correspondido, pierde el juicio, lo cual, no está lejos del carácter hiperbólico que mantiene el objetivo de conmover a la mujer.

Ovidio

Entrados en la tercera parte del poema, se pretende ilustrar la actitud de ella aportando el ejemplo de Anajárete, para conmover a la mujer; una forma que nos traslada a la commiseratio de los clásicos. El poeta se dirige a la dama en un prolongado apóstrofe, así leemos: «No fuiste tú», «Hágate temerosa». Ya, desde la lira 15 hasta la 20, el poeta pasa a la tercera persona para ilustrar el caso de Anajárete. A lo largo de la historia de este personaje, destacan los recursos como el hipérbaton «Estábase alegrando/ del mal ajeno el pecho empedernido[1]/ cuando, abajo mirando».

En las dos últimas liras retoma el autor la segunda persona que señala a la dama como la culpable, una vez más, de las futuras desgracias que pudieran suceder, obviamente, sin perder nunca el carácter admonitivo con el que se cierra el poema. Sin embargo, el poeta, al tiempo que recrimina, ensalza la belleza de la dama. Como queda apuntado, en todo el poema asistimos tanto a esa combinación entre la advertencia que busca despertar la compasión en ella, como el enaltecer la belleza y la hermosura de la dama.

[1] Sujeto.

«baste que tus perfetas/ obras y hermosura»
 

Conclusión

Garcilaso de la Vega, para componer este poema de tema amoroso, se vale de la novedad métrica en los versos españoles, en concreto, de la lira. Además, como buen renacentista, la Antigüedad está presente para ilustrar y buscar el paralelismo con el caso que le lleva a la creación del poema. A través del tono in crescendo, se alcanza el clímax en los últimos versos, y allí desemboca tanto la historia particular de Mario Galeota con la de Violante Sanseverino, como la que se apunta de Las metamorfosis, es decir, la historia de Anajárete. Con ello, la intención del poeta consigue el objetivo que pretendía: ilustrar un caso real a través de toda la fuerza de la tradición clásica. En cuanto a las dos últimas liras, habiendo recogido la experiencia necesaria y haciendo acopio de razones, Garcilaso lanza contundente la admonición hacia la dama, y así logra cerrar el poema remarcando las posibles consecuencias si ella no cambia en su actitud.

Bibliografía esencial

https://nomesjoana.wordpress.com/2012/09/18/oda-a-la-flor-de-gnido-garcilaso-de-la-vega-notas-para-el-comentario-de texto/

ü      http://cvc.cervantes.es/actcult/garcilaso/anotaciones/morros.htm

ü      http://www.selecat.cat/view.php?p=pau_lies14jp

ü      http://cvc.cervantes.es/actcult/garcilaso/versos/barro.htm

 

[1] Gnido es una ciudad del suroeste de Turquía, donde se encontraba un templo dedicado a Venus; sin embargo, también se refiere al barrio napolitano, Nido, que es donde habitaba la dama (Violante Sanseverino), Venus napolitana, de la que estaba enamorada el amigo de Garcilaso, Mario Galeota.

[2] Se dice que fue Garcilaso quien introdujo la lira en España. A partir de ese momento, aprovechando la palabra del primer verso, pasó a denominarse de esa forma a la composición (7a, 11B, 7a, 7b, 11B). En el poema se refiere al instrumento musical, de ahí el vocablo son, (v. 2). Decir lira es equivalente a decir versos, pues era con la lira que se recitaban estos.

[3] Se refiere a Orfeo, quien con su cítara (especie de lira) podía calmar a los animales y a la naturaleza.

[4] Alude a los romanos vencedores sobre los pueblos enemigos, a quienes ataban a los vencidos a los carros. No alude a los triunfos del ejército español sobre alemanes y franceses.

[5] Belleza.

[6] Violeta.

[7] Cautivo. Prisionero de amor.

[8] Tal vez en este verso se juegue con el concepto y la fonética que encierra la palabra /galeote/. Recordemos que quien le pide a Garcilaso que componga estos versos se llamaba Mario Galeota.

[9] Diosa del amor, la belleza y la fertilidad.

[10] RAE. 1. f. Lugar donde antiguamente se lidiaba o luchaba.

  1. f. poét. La misma lucha.

[11] Cítara. Lira modificada por Morfeo: en vez de seis cuerdas, esta tendrá nueve.

[12] También Anaxárete. Según Las metamorfosis de Ovidio, en Chipre, Ifis estaba enamorado de Anaxárete, a quien le había manifestado su amor en diferentes ocasiones, aunque jamás hubiese sido correspondido. Ifis, llevado por el dolor, se ahorca delante de la puerta de la casa de Anaxárete. A ella el suceso no la conmueve. Cuando pasa el féretro por delante de su casa y ella lo observa con total impasividad, Venus transforma a la joven en piedra, como venganza por la frialdad de la mujer.

[13] Némesis. Era la diosa que castigaba a aquellos que no cumplían las promesas o los juramentos, así como la voluntad de los dioses.

[14] Recordemos el valor intensificador del epíteto al incidir en la cualidad implícita en el nombre al que se refiere.

[15] Recordemos a Fray Luis de León.

[16] Sujeto.

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Aula de Fray Luis en la Universidad de Salamanca

LA POESÍA EN LA SEGUNDA MITAD DEL S. XVI

En la segunda mitad del siglo XVI, la lírica incorpora temas religiosos y morales: el arte ahora está al servicio de la causa católica. Aunque las corrientes renacentistas no se pierden, quedan fundidas con el catolicismo y se asimilan a él. Es lo que se ha denominado Segundo Renacimiento o Renacimiento cristiano. Entre los autores más destacados de este periodo cabe destacar a Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

Fray Luis y Salamanca

Fray Luis y Salamanca

LA POESÍA ASCÉTICO-MÍSTICA

En la literatura ascético-mística se unen la tradición religiosa medieval y la nueva espiritualidad del Renacimiento. Esta literatura describe el camino de perfección, la escala ascendente que recorre el alma para alcanzar la comunión con Dios, a través de tres etapas, que reciben el nombre de vías:

♦ La vía purgativa, cuando el alma, mediante la penitencia y la oración, se purifica del pecado y se libera de las pasiones terrenas, con ansias de acercarse a Dios.

♦ En la vía iluminativa el alma se ilumina con la gracia de Dios, deseando la contemplación y la unión mística.

♦ La vía unitiva es una gracia especial, que hace que el alma se enajene y huya del mundo para llegar a la unión espiritual con Cristo. Se trata de una experiencia sublime, inefable, casi imposible de expresar con palabras.

La primera vía es común a la ascética y la mística, mientras que las otras dos son un privilegio reservado solamente a los místicos. Fray Luis de León fue un escritor ascético mientras que Santa Teresa y San Juan fueron autores místicos.

FRAY LUIS DE LEÓN . VIDA Y OBRA 

La vida de Fray Luis de León refleja el convulso momento en que se vivía, las tensiones entre las tendencias humanistas o renacentistas y la susceptibilidad de los poderes eclesiástico y civil.

Nacido en Belmonte, Cuenca en 1527. Ingresa en la orden de los agustinos de Salamanca. En esta ciudad estudió y en su universidad llegó a ser profesor de Sagrada Escritura. Además de teólogo, fue también un gran filólogo y humanista (tradujo en versos castellanos a Horacio y a Virgilio).En 1572 fue acusado ante la Inquisición de traducir el Cantar de los Cantares al castellano y comentar en sus clases la Biblia en su texto original en hebreo, en vez de usar el texto latino obligatorio tras el Concilio de Trento; ; esta acusación tenía también implicaciones de tipo religioso, pues Fray Luis era de origen judío.
Después de un período de cinco años en la cárcel de la Inquisición en Valladolid, es absuelto por el tribunal. Regresa a Salamanca donde seguirá enseñando en la universidad hasta 1591,  año de su muerte.

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Obra en prosa

– Tradujo en versos castellanos a Horacio y Virgilio, y de ambos incorporó el amor a la naturaleza como refugio de los males de la sociedad. La huella de Horacio está también muy presente en su poesía como veremos más adelante.

– La perfecta casada– Obra didáctica sobre cómo debe de ser la conducta de las esposas.

– De los nombres de Cristo– Comentarios sobre los diversos nombres de Jesús que aparecen en la Biblia (Pastor, Amado, Esposo, Cristo, etc…)

Obra en verso

El poeta no vio publicada su obra en vida. La primera edición que tenemos de su poesía es la que realizó Francisco de Quevedo en 1631, cuarenta años después de la muerte de Fray Luis.

La poesía original es escasa: veintitrés poemas en los que adopta las formas italianizantes, en la línea de Garcilaso, pero sustituye la temática amorosa por contenidos morales y religiosos. La mayor parte de estas composiciones son odas, cantos de alabanza, escritas en liras. En ellas aborda el tema del ansia de paz espiritual y de armonía, la búsqueda de una serena felicidad y el rechazo de las inquietudes mundanas (la huida de este mundo y la contemplación del más allá sólo puede conseguirse mediante una vida solitaria y austera, alejada de todo lo mundano, en el campo o dedicándose al estudio)

La poesía de Fray Luis bebe de tres fuentes principales: la Biblia, la poesía italianizante y la tradición clásica (Platón, Virgilio y, especialmente, Horacio, de quien toma el estoicismo, es decir, el anhelo de la virtud mediante el dominio de las pasiones, la búsqueda de lo espiritual o el elogio de la vida sencilla campestre en contraposición con las vanidades mundanas y sociales)

 Su estilo

La lengua de Fray Luis es similar a la de Garcilaso porque es también natural y elegante (ideal estilístico propio del Renacimiento). Además el poeta piensa que la selección cuidadosa del vocabulario, la armonía y la elegancia aumentan la belleza de los textos literarios. Son frecuentes en sus poemas el uso del hipérbaton, el epíteto, las personificaciones y los encabalgamientos.

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