El vídeo de la setmana és…

Esta es una escena de una película de 1965 que nos enseña el poder de la música. Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II compusieron este musical para transmitir el amor por la música a quienes lo escucharan. Incluso te enseñan las notas musicales y cómo componer (canción:«Do-Re-Mi»). Por ello, la película tuvo un éxito inusitado y se ha convertido en una de las más vistas de la historia y uno de los musicales más representados a nivel mundial a lo largo de décadas. Se llama originalmente «The Sound of Music” y nosotros la conocemos como: “Sonrisas y lágrimas”.

Es justo decir que “Do-Re-Mi” está grabado en la mente de la cultura pop; probablemente lo sabías antes de tomar tu primera clase de música. Pero los orígenes de esas sílabas son anteriores a Rodgers y Hammerstein, y no son sonidos arbitrarios.

El origen de las notas musicales data de las primeras décadas del Siglo XI, cuando el monje benedictino Guido d’Arezzo (995-1050), considerado el padre de la música, usó un himno que se solia cantar en las visperas de la celebración de San Juan Bautista, titulado “Ut queant laxis” y es atribuido a Pablo el Diácono.

Ut queant laxis

resonare fibris

Mira gestorum

famuli tuorum,

Solver polluti

labii reatum,

Sancte Iohannes.

“Para que tus siervos puedan hacer resonar a pleno eco lo maravilloso de tus gestas, limpia los labios impuros San Juan”

D’Arezzo tomó las primeras letras de cada párrafo para crear éstas notas. Este himno tenía la particularidad de que a cada estrofa iba subiendo la entonación que se debía realizar, por lo que era perfecto para las intenciones del monje.

Denominó a éste sistema de entonación solmización, y sustituyendo al anterior sistema que nombraba las notas según las primeras letras del abecedario (A, B, C, D, E, F, G).

Más tarde sería denominado solfeo, y fue el primero que elaboró una aproximación a la notación actual, al asignar los nombres a las seis primeras notas y al utilizar la notación dentro de un patrón de cuatro líneas (tetragrama), y no una sola como se venía haciendo anteriormente. D’Arezzo utilizaba éste sistema para la enseñanza de la música y pronto adquirió gran popularidad. Su sencillez hizo que el mismísimo Papa ordenase su introducción inmediata en las escuelas eclesiásticas de música.
D’Arezzo cogió las primeras letras de cada linea Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La.

D’Arezzo no quiso dar nombre a la séptima nota siguiendo la tradición que consideraba el “Si” como un tono diabólico (era denominado diabolus in musica).¿Y el “Si”, qué pasó con el? Sería hacia el siglo XVI cuando se añadió esta nota musical. El verso “Santae Johannes” realmente no empieza por “Si” (empieza por “Sol”), pero igualmente fue utilizado como inspiración para dar un nuevo nombre a la séptima nota de la escala, utilizando las iniciales de San Juan (Sán-cte Io-ánnes).

También en éste proceso se añadió una quinta línea a las cuatro que se utilizaban para escribir música, llegando a la forma en que hoy la conocemos, llamada pentagrama.
Después de las reformas y modificaciones llevadas a cabo en éste siglo XVI, las notas pasaron a ser: Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si.

¿Y el “Do”? Inicialmente, la nota “Do” se llamó Ut (hoy en día solo se utiliza en alemán y en partituras de canto gregoriano) hasta que en el siglo XVIII se cambió el nombre Ut por “Do”. La razón principal de éste cambio fue que la utilización de una sílaba acabada en vocal favorecía que pudiese cantarse mejor. Quedando asi las notas que conocemos hoy en día: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si.

Veamos tambien una parte del video original en inglés.

Y la versión en catalán.

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