El lenguaje jurídico según un jurista

Ricardo Villa-Real Molina es el autor de un Diccionario de términos jurídicos y de unas interesantes reflexiones sobre la problemática del lenguaje jurídico.

Lee y comenta sus palabras.

Desde pequeño me impresionaron los libros de Derecho. Sin comprenderlos, me llamaban la atención por su grosor, ausencia de dibujos y letras abigarradas.
Mi etapa de estudiante y de profesional del Derecho me hizo desentrañar y descubir un lenguaje técnico con características propias.
Como todo lenguaje científico debe ser preciso y exacto para evitar equívocos. Son los textos jurídicos cauces de seguridad que se expresan de manera explícita, apelando a las normas jurídicas. La imperatividad de la Ley está presente en ellos. La diversidad emana de su historia. Latinismos que hunden sus raíces en el Derecho Romano y arcaísmos que evidencian el lento caminar de la ley.
Este lenguaje, expresión de la ley y cauce de la Sociedad, se ha venido mostrando oscuro y críptico, dificultando la comprensión e impidiendo la comunicación.
Este estilo jurídico, común en toda Europa, está siendo abandonado para romper la incomunicación que tanta inseguridad produce. La «claridad» es necesaria en todos los textos, pero en los jurídicos es inexcusable. La ritualidad confiere gran monotonía a estos textos, pero si se redactan evitando tecnicismos equívocos, resultan claros en la expresión de los hechos, las argumentaciones y las resoluciones. También la rutina es un lastre que asfixia a la expresión.
Sobre las estructuras complejas, deben prevalecer las breves y ordenadas. Las palabras arcaicas que no sean tecnicismos, deben ceder el paso a las de uso común, porque los juristas no podemos olvidar que no escribimos sólo para técnicos y especialistas, sino también para el ciudadano.
Los condicionamientos del lenguaje jurídico no pueden servir de justificación. Para algunos la obscuridad puede ser una coartada, porque no interesa que se comprenda lo que no tiene justificación. El texto oscuro no plantea problemas a su autor y puede ser el mejor medio de mantenerse en la antigualla permanente. La actitud academicista y pontifical se protege con los textos ambiguos, porque el lenguaje ininteligible, repetitivo, lleno de ambigüedades y de verdades a medias puede ser la propia justificación. ¿Cuántos profesionales del Derecho utilizan el lenguaje que apoyado en la Ley transmita a la Sociedad la idea de esperanza en la Justicia?
Es necesario modificar este lenguaje, modernizándolo y adaptándolo a la Sociedad que es la destinataria de las normas.
Sirva este Diccionario como fuente de información y de precisión para las nuevas generaciones. Que las palabras y estructuras brillen por su claridad.
En el continuo uso del discurso, debemos facilitar el conocimiento de los términos jurídicos, su comprensión, la claridad comunicativa, la precisión fuera de la equivocidad y ambigüedad que provoquen la inseguridad jurídica.”

RICARDO VILLA-REAL MOLINA

2 thoughts on “El lenguaje jurídico según un jurista

  1. Albert Martí

    En este caso estoy totalmente de acuerdo con el autor y encuentro genial que por fin de alguien dé el paso de modernizar y acercar al pueblo el lenguaje jurídico. Porque de hecho el gran problema de éste es su antigüedad y su invariabilidad en el tiempo, cosa que ha hecho que arrastre formas muertas arcaizantes que convierten un simple texto en un galimatías imposible de descifrar para muchos. Yo creo que una de las causas del carácter arcaizante del lenguaje jurídico es que así como las ciencias, la medicina o las nuevas tecnologías evolucionan a diario creando así nuevas palabras que sustituyen a las obsoletas, el léxico jurídico no ha necesitado evolucionar ya que las relaciones sociales y económicas siempre han existido en la sociedad y no han cambiado mucho. Aún así me parece fatal porque, como bien denuncia el autor, esta oscuridad puede servir a muchos juristas y demás autores de textos como herramienta para ocultar información y estafar a las personas que no están acostumbradas a tratar con este tipo de escritos. Por tanto como dice Ricardo Villa-Real Molina, yo apuesto por la renovación radical del leguaje jurídico para acercarlo al pueblo que de hecho es a quien suele ir destinado.

  2. Liangliang Wang

    Como muy bien ha dicho el señor Martí, modernizar el lenguaje jurídico supondría un gran avance para que los textos jurídicos y de otras ramas relacionadas dejen su ambigüedad y destaquen, de una vez por todas, por su claridad.
    Teniendo en cuenta que gran parte de la población española carece de una gran riqueza léxica, es algo que va contra el sentido común el hecho de que las leyes que se dictan en la sociedad actual sean incomprensibles para la mayoría y a veces puedan provocar malentendidos. Veo como un gran error intentar acudir al léxico arcaico como un plus que haga el lenguaje más formal y bello lingüísticamente. Soy partidario de cambiar todo el lenguaje jurídico hasta el punto de que lo pueda entender alguien con escasa formación.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *