24/04/2023

Análisis últimos romances de Lorca.

 

CONTENIDOS PAU

Ana María Matute, Luciérnagas.

Las respectivas familias de los protagonistas: semejanzas y diferencias, su significado

Social. Carácter de Sol y Cristián, su evolución ideológica y su condición trágica. El

contexto histórico de la novela. El tremendista reflejo de la Guerra Civil. El escenario

urbano. Sentido del término “luciérnagas” aplicado a los protagonistas. Posición

ideológica y moral de la autora.

 

ANA Mª MATUTE

Ana María Matute Ausejo (26 de julio de 1925, Barcelona – 25 de junio de 2014, Barcelona). Novelista y académica de la lengua desde 1996, ocupa un lugar preferente en la literatura infantil y juvenil española. Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2010.

Formó parte de la generación de los 50 o generación “de los niños de la guerra” (ella la califica de “niños asombrados”), de la que también forman parte Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Carmen Martín Gaite o, entre otros, los hermanos Goytisolo. Esta denominación hace referencia a  la perplejidad con que tuvieron que asumir la guerra civil y sus consecuencias justo en un momento crucial de su vida, el tránsito de la infancia a la adolescencia.

Escribió cuentos desde que era una niña. Tras cursar bachillerato, estudio Música y Pintura, decantándose finalmente por la Literatura. En 1943 escribió su primera novela Pequeño teatro, que sería publicada 11 años más tarde y con la que lograría el Premio Planeta en 1954. Con Los Abel sería finalista del Premio Nadal en 1947.

Muchas de sus novelas consiguieron los galardones más importantes de la literatura española. En 1952 gana el Premio Gijón, por Fiesta al Noroeste. En 1953 publica Fiesta del noroeste y en 1956 En esta tierra, novela que apareció censurada y que muchos años después, en 1994, volvió a publicar corregida con el título de Luciérnagas.

En 1958 publica la novela Los hijos muertos, con la que gana el premio de la Crítica y el Nacional de Literatura. Durante la siguiente decada publica su trilogía Los Mercaderes, con Primera memoria sería Premio Nadal de 1959, Los soldados lloran de noche (1964), Premio Fastenrath en 1969, y La trampa (1969).

Durante la segunda mitad de la década de los 60 trabaja como lectora en varias universidades de EE.UU. y Europa, como Bloomington (Indiana) y Norman (Oklahoma).

Participó en 1988 en la exposición bibliográfica “Libros de España: 10 años de creación y de pensamiento”, celebrada en París.

Fue miembro de varias asociaciones de hispanistas como la Hispanic Society of America, Sigma Delta Pi y Honorary Fellow de la American Association Teachers of Spanish and Portuguese. En 1996 es elegida miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón K de Carmen Conde por lo que fue la tercera mujer en ingresar en 300 años. El 18 enero de 1998 ingresó en la RAE con el discurso “En el bosque”.

En 2005, la 64ª Feria del Libro de Madrid, homenajea a la escritora con motivo de su octogésimo cumpleaños. La Universidad de Boston tiene en su biblioteca un fondo llamado Ana María Matute Collection guardado en Howard Gotlieb Archival Research Center Archives con manuscritos y documentos originales de la autora. Además desde hace más de 20 años, Ediciones Torremozas convoca el concurso literario “Ana María Matute” de Narrativa de Mujeres.

Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés, lituano, polaco, francés, japonés, noruego, etc.

Ana María Matute muere el 25 de junio de 2014 en Barcelona.

En septiembre de 2014 se publica su obra póstuma Demonios familiares, publicada por la editorial Destino.

La escritora Ana María Matute, premio Cervantes 2010, depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un legado que permanecerá guardado hasta el 26 de julio de 2029. Es una de las personalidades que deja un objeto personal en la antigua cámara acorazada de la sede central del Instituto.

 

ANA Mª MATUTE VERSUS EL REALISMO DE LA GENERACIÓN DE LOS 50

En aquellos años, la literatura de Ana María Matute iba por libre en el panorama literario español. Sorprende su capacidad fabuladora, inusual entonces, aunque la materia prima de sus narraciones es una realidad que intenta abordar con crudeza y, a la vez, con tonos idealistas. La dura experiencia de la Guerra Civil y de la posguerra, algunos dramas familiares, el contexto sociopolítico  agudizan su visión pesimista de la naturaleza humana, presente en toda su narrativa.

Así lo ha reconocido incluso en la rueda de prensa celebrada tras conocerse el fallo del Premio Cervantes: “Desde mi primer cuento, siempre he tratado de comunicar la misma sensación de desánimo y de pérdida, porque vivir siempre es perder cosas. Soy una mujer pesimista”.

Luciérnagas, la obra que nos ocupa, se puede considerar un documento histórico porque, aunque la historia de los personajes es ficticia, el contexto de la Guerra Civil española es real y plasma las vivencias de la autora, que la sufrió en primera persona.

Pero a diferencia de otras obras de la época, que, en general, se caracterizaban por la objetividad, Luciérnagas es profundamente subjetiva porque desea mostrar el mundo interior de los personajes a través de una prosa sensiblemente poética. El único rasgo que comparte con la literatura de los años 50 es la crítica social y, aún así, el enfoque es distinto ya que no adopta ningún posicionamiento político.

 

EL TREMENDISMO

El tremendismo es una técnica literaria narrativa que se desarrolló, fundamentalmente, en la novela española de los años 1940. Se caracteriza por una especial crudeza en la presentación de la trama (recurrencia a situaciones violentas), el tratamiento de los personajes (habitualmente, seres propios de la marginalidad de la época: criminales, personajes con patologías físicas o mentales, habitantes del hampa…).  En el lenguaje, se manifiesta en el uso de un léxico desgarrado y duro, aséptico.

​ La relación entre esta tendencia y el contexto social de la inmediata posguerra es clara, pues parece responder a las complicadas experiencias vividas por los autores durante la guerra, contienda que habría condicionado su manera de ver y presentar la realidad en el mundo artístico.

El término tremendismo fue definido como “realismo que acentuaba las tintas negras, la violencia y el crimen truculento, episodios crudos y a veces repulsivos, zonas sombrías de la existencia”. El tremendismo es el resultado de la aplicación de la técnica realista en la novela para reflejar las inquietudes, los sufrimientos, las frustraciones y la angustia de; es decir, el lado mal período posterior a la Guerra civil en su aspecto materialista, en la época en que la censura impedía cualquier crítica a la situación de España.

La novela más paradigmática de la moda tremendista fue La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela (1942) y Los santos inocentes, de Miguel Delibes (1981). Luciérnagas de Ana María Matute contiene fragmentos tremendistas, pero que no dominan el tono de la novela.

Las características del tremendismo son:

– Reflejo de lo más sórdido y crudo de la vida, con tono descriptivo más que crítico.

– Se detiene en los aspectos antiestéticos y escatológicos del cuerpo humano (malformaciones, falta de higiene, suciedad…).

– Incorporación de la lengua de la calle, del hampa, de los suburbios o del mundo rural.

– Sencillez en el desarrollo del relato, prescindiendo de escenas simultáneas, de largas descripciones, hay

-Rechazo del análisis psicológico.

– Cierto existencialismo.

 

LUCIÉRNAGAS

“Luego vino una Barcelona tremenda, la Barcelona de la guerra. Pero, durante aquel tiempo los niños que habíamos sido privilegiados y vivíamos en un mundo burgués, abrigado, confortable, descubrimos que la vida no era como nos la habían contado. Entonces Barcelona fue diferente y fue terrible. Pero yo aprendí mucho. Aprendí lo que eran las colas y que el pan se pagaba. Quiero decir que aprendí que el pan no se regalaba y que había que aguardar para obtenerlo. Aprendimos que había gente cruel y bombardeos y que el mundo no era hermoso”. (Discurso de entrega del premio Nadal)

Luciérnagas, en palabras de Dámaso Santos, “quizá la novela más emocionalmente intensa que se ha escrito de nuestra guerra civil”, se centra en uno de los temas preferidos de Matute: la pérdida de la inocencia y la irrupción de los adolescentes en un mundo de adultos amenazado por circunstancias extremas, como es el caso de la Guerra Civil. Los temas secundarios (el amor, la soledad, la desilusión, el horror de la guerra…) se desprenden, dolorosa e inevitablemente, de este principal.

Luciérnagas fue publicada en 1993, tras una profunda revisión de la autora de la versión primitiva anterior, que había titulado Las Luciérnagas (finalista del premio Nadal de 1949) y después En esta tierra (1955). La obra había sido prohibida por la censura, que consideraba que resultaba “destructora de los valores humanos y religiosos esenciales”.

Es una novela de formación, que muestra la evolución psicológica de Soledad Roda, una adolescente de familia acomodada, que ve cómo su entorno familiar y social se descompone y destruye bruscamente con el estallido de la guerra civil.

Las palabras de Marisa Sotelo Vázquez sintetizan el contenido de la novela:

Luciérnagas, ambientada en Barcelona y con una cronología muy precisa, comienzos del verano de 1935 al 26 de enero de 1939, refleja la transformación personal y existencial de la adolescente Sol y los demás protagonistas de la historia, su hermano Eduardo y los amigos de este, Chano y los hermanos Daniel, Pablo y Cristián, a la vez que describe con exactitud la metamorfosis del espacio urbano que habitan. Sol pertenece a una familia burguesa del ensanche Barcelonés que, tras el asesinato de su padre al comienzo de la contienda bélica, ve como todo su mundo –hasta entonces perfecto y feliz- se fractura y se descompone ante esa sensación nueva de inseguridad y miedo que se adhiere a su vida como, tras los bombardeos, el polvo de los escombros se pegaba a la piel.

Como novela de formación o de aprendizaje, Luciérnagas está estructurada en tres partes que marcan la evolución de la protagonista: partida, iniciación y regreso:

  1. PARTIDA (6 primeros capítulos)
  • Presentación de la protagonista y espacio que habita.
  • Estallido de la guerra y asesinato del padre.

La familia de Sol se verá obligada a ir deshaciéndose de su patrimonio y a aceptar en su casa a unas milicianas, pero la sensación más dolorosa es la del hambre, cada vez más acuciante y móvil de la transformación de los personajes y del espacio urbano:

 

 

El encuentro de Sol con su hermano inicia un largo peregrinaje por zonas de la ciudad desconocidas hasta entonces. Dos son las experiencias fundamentales de esta parte de la novela:

En este paisaje urbano, surgen nuevos espacios de supervivencia:

 

  1. INICIACIÓN (9 capítulos)
  • Transformación psicológica de la protagonista en un largo viaje por la ciudad bajo la amenaza de las bombas – descubrimiento de los barrios bajos, muerte del hermano y los amigos, trágico bombardeo, lucha por la supervivencia, paso por la cárcel).

La muerte de Daniel, enfermo de tuberculosis, y el bombardeo que destruye la casa y la zona en la que vive la familia del viejo profesor favorecen una visión apocalíptica de la ciudad, ahora en plana guerra civil. Solo el calor del humilde brasero transporta a Sol a la Barcelona idílica del comienzo de la novela.

Sol huye con Cristián hacia la torre de Pablo, que se ha suicidado al quedar gravemente herido.

 

  1. REGRESO (3 últimos capítulos)
  • Regreso de Sol a su casa tras vivir un sinfín de experiencias límite, transformada por el conocimiento del amor y la ilusión del hijo que espera.

El regreso de Sol a su casa se produce después de convivir con Cristián durante algún tiempo en la torre de Sarriá, donde serán detenidos y llevados a la cárcel. Cristián muere violentamente.

En enero de 1939, cuando las tropas del general Yagüe entran en la ciudad, Sol recupera la libertad. Vuelve a buscar el escenario de su infancia en su deambular por las calles hacia el mar. Después asciende hacia su barrio y observa una ciudad extenuada, sometida, silenciosa, vencida y casi desierta.

 

 

CARÁCTER DE SOL Y CRISTIAN, SU EVOLUCIÓN IDEOLÓGICA Y SU CONDICIÓN TRÁGICA

Los protagonistas de la historia son adolescentes, niños arrojados a la vida adulta por el estallido de la guerra civil. De ahí su desazón y su desorientación vital.

El personaje central y narrador de la historia es  una niña, no banalmente llamada Soledad, de familia acomodada cuyo padre es perseguido por el gobierno republicano; también intervienen su hermano Eduardo y una serie de niños, ladronzuelos y buscavidas, con su vida desbaratada por la guerra, que hacen lo posible para sobrevivir en una Barcelona acosada y bombardeada.

Inicialmente, Sol es una niña de la burguesía barcelonesa que ignora el mundo más allá de los privilegios de su clase (vive en la zona alta de la ciudad, estudia interna en un colegio femenino y su curiosidad solo atisba desde lejos algunas situaciones de las clases bajas, como la existencia de niños pobres y la forma de alimentarse de unos obreros). Su debilidad es caracterizada en su etopeya (es comparada a menudo con el cristal, incluso en la transparencia de su mirada y sus ojos claros). Parece predestinada a repetir el modelo familiar cuando la GC (que había sido anunciada en los miedos de su abuela) corta su destino. El asesinato de su padre por parte de milicianos de la República rompe el cordón umbilical con sus privilegios y a partir de entonces no podrá disponer ni de su espacio doméstico y privacidad (pues su casa será usada para ubicar a milicianos como a la joven Cloti y a su familia). La nueva situación le lleva a mezclarse con gente y la geografía urbana desconocida para ella, pues el hambre le obliga a buscar racionamiento y a plantearse trabajar. En este trayecto vital, Sol debe enfrentarse a la miseria, a sus limitaciones de carácter y a que los demás quieran aprovecharse de ella, como es el caso de Ramón Boloix, antiguo profesor que quiere convertir una relación de trabajo en un abuso. Toda esta ruptura le hace modificar su concepción de la vida a un pesimismo existencial del que tan solo parece salir mediante el conocimiento del amor hacia Cristián. Su breve relación, basada en sentirse mutuamente como correfugio ante las consecuencias de la tragedia bélica, cristaliza en el embarazo de Sol, ya en su nuevo rol de mujer evolucionada, lo cual le impide, al final de la novela, el retorno al hogar familiar a representar un papel que ya no tiene.

En el caso de Cristián, la Guerra civil también es la culpable de la ruptura de sus aspiraciones vitales. Es el menos rebelde de sus hermanos, hasta el punto de esconderse de sus obligaciones de alistarse para la GC. Aunque había conocido previamente las penurias de pertenecer a una familia proletaria (no había podido estudiar Medicina a pesar de que su sacrificado padre le consiguiera una beca, y había conocido la cárcel como consecuencia de buscarse la vida). La muerte de toda su familia la noche de un bombardeo fascista se produce casi al unísono que su conocimiento con Sol. Su relación se desarrolla en un refugio aislado, la casa de su hermano Pablo, pero su brevedad le hace que vuelva a conocer la cárcel y aunque escapa de ser fusilado a muerte, un trágico destino parece perseguirle haciendo honor al origen simbólico de su nombre (Cristo-Cristián, curiosamente el primer amor infantil de Sol), pues sacrifica su vida en pro de la de Sol y la de su futuro hijo.

Si bien el final de Luciérnagas puede calificarse como trágico debido a la muerte de uno de los protagonistas (Cristián), esto no es así en el caso de Sol, que ha confirmado su supervivencia y su evolución de niña a próxima madre con un tono más esperanzado.

En consecuencia, Sol y Cristián representan el atisbo de esperanza (su luz, la de las luciérnagas en la noche) ante el presente destruido por la Guerra, aunque los traumas vitales derivados de esta no les dejan lugar para un futuro juntos. Su unión contra natura, pues ambos provenían de dos orígenes sociales antagónicos, les había igualado ante su destino, pero ni siquiera ellos pueden huir de las consecuencias del desastre y por eso su futuro se rompe al no poder entrar juntos en la Tierra prometida.

 

LAS RESPECTIVAS FAMILIAS DE LOS PROTAGONISTAS: SEMJANZAS Y DIFERENCIAS

La familia Borrero le proporciona al lector un excelente contrapunto con respecto a los Roda, puesto que, aun residiendo en la misma ciudad, ambas familias proceden de ambientes completamente distintos: la comodidad económica de los Roda se opone a las miserias de los Borrero. La estructura tradicional de la familia de Sol contrasta sobremanera con el hogar roto en que han crecido Daniel y sus dos hermanos, y las relaciones entre los miembros de uno y otro clan son bastante diferentes entre sí. Las principales semejanzas son: la desorientación existencial y la orfandad, por pertenecer a familias desestructuradas (Cristián) o por la muerte del padre (Sol).

LOS RODA: clase media-alta, arruinada por la revolución. La familia de Sol experimenta grandes cambios, el más importante de todos ellos, sin lugar a dudas, es el de la muerte de Luis Roda, su padre, a manos de unos «hombres» (p. 40) que se presentan a buscarlo en su casa en mitad de la noche. Para Sol, la muerte de su padre supone un punto de inflexión en su vida, toma conciencia de que «algo irremediable había sucedido que trastornaba el curso de su vida. Un mundo había concluido» (p. 42). A pesar de ello, continúa paralizada, «quieta, como golpeada» (p. 42).

En cambio, su hermano parece vivir la muerte de Luis Roda como una liberación que le permite centrarse en lo que realmente le interesa («Algo había en su mirada que denotaba cierta satisfacción por el rumbo que su existencia iba tomando. Por alguna razón, había momentos en que Eduardo casi parecía feliz. Hasta entonces su vida fue como a rastras de algo, forzada. Ahora, por vez primera, parecía hacer lo que más le agradaba» Son años difíciles para la familia de Sol, aunque le parece que su soledad se puede compartir; por más que la guerra destruya su mundo, es posible resistir si se cuenta con el apoyo o la complicidad de otras personas, solas como ella. De alguna manera, es un canto a la amistad, al amor, a la fraternidad, ideales de la adolescencia, en contraposición a la familia, que simboliza la infancia.

Aportemos algunos datos más concretos sobre sus componentes:

Padre de Sol (Luis): es un adinerado dueño de una fábrica barcelonesa. No mantiene una relación demasiado estrecha con sus hijos, de aquí el futuro enfado de su hijo Eduardo por no haber sido un padre cercano y no haberle contado cómo funcionaba de verdad esto de vivir. Muere asesinado por revolucionarios anarquistas o comunistas, un día que van a buscarle a su casa, se lo llevan y lo matan en una cuneta.

 

Madre de Sol: No está acostumbrada a vivir en medio de las dificultades. Tampoco es una madre cercana a sus hijos debido a que éstos pasan la mayor parte del año en un internado para gente de clase alta. Después de la muerte de su marido, cae en una profunda depresión que le impide lidiar con las dificultades que conlleva la muerte del cabeza de familia. Es reconfortada con frecuencia por Sol.

 

Eduardo (hermano de Sol): la guerra interrumpe su proceso natural de crecimiento en una etapa de la vida complicada como su adolescencia. Inicialmente, Eduardo es un chico muy callado y reservado. De hecho Sol creía que iba para jesuita. Con la explosión de la guerra y la muerte de su padre se abre un nuevo horizonte para él. En seguida él decide salir a la calle para ver que puede hacer. Finalmente acaba por convertirse en un pequeño golfillo urbano que roba víveres a los soldados y que hace de la calle su nuevo hogar. Y es un hogar propiamente dicho, ya que en ella encuentra una nueva familia: Daniel y Chano.

 


 

LOS BORRERO-BARRAL: clase media-baja desestructurada, al borde de la marginación.

Pablo Borrero: Es el hermano mayor de los Borrero y posee una situación económica asentada. Se ha sentido siempre muy unido a su padre, un humilde profesor al que su mujer abandonó al considerar que la vida que le ofrecía no era suficiente para ella. Pero el joven no siente lo mismo por sus dos hermanos menores, más bien les guarda cierto resentimiento y los desprecia. Y allí se revela la verdadera personalidad de este sombrío personaje. En el pasado fue un maestro rural de varios pueblos. En ellos vivía con un incontenible rencor hacia todo el mundo y con un profundo odio hacia la monotonía de su vida. Finalmente termina matando a un sacerdote y se convierte en un extraño líder de formación anarquista.

Daniel Borrero: es un golfillo nato. Es el más joven de los tres hermanos y está algo más apegado a Cristian que a Pablo, pero tan solo debido a que cree que el desprecio que ambos sienten hacia el mayor de los hermanos los une de alguna manera.

Cuando Eduardo le conoce, éste le recibe en sus brazos y le muestra todos los trucos para convertirse en su sucesor. Como a Eduardo, la falta de atención de su padre le obligó a buscarse la vida en la calle. Es alguien que da mucho valor a la amistad y a la fidelidad. Su enfermedad, lenta y brutal, termina con su muerte. Este hecho afecta mucho a Eduardo y Cristián.

Padre de Cristián: es un personaje del que conocemos bastante pocas cosas. Es un anciano profesor de latín. Sabemos que es alguien que a causa de su obsesión por los libros pierde el mundo de vista y se olvida de sus hijos. Parece que el único que le comprende, y le mantiene es su hijo Pablo.

 

EL ESCENARIO URBANO

Luciérnagas está ambientada en Barcelona y transcurre entre el verano de 1935 y el 26 de enero de 1939. En ella se describe con gran exactitud la metamorfosis del espacio urbano en el que habitan sus personajes.

La evolución psicológica que experimenta Sol se solapa con la honda transformación que sufre la ciudad. Ana María Matute se vale de imágenes y vivencias propias para trazar una visión alucinante de Barcelona, la cual se encuentra sumida en el caos, en el hambre, la miseria, y teñida de sangre y venganzas. Los sucesos bélicos irrumpen en los escenarios urbanos más característicos de la ciudad tales como Pedralbes, el Ensanche, la calle Muntaner, la plaza de la Universidad, el barrio gótico, la Vía Layetana, la Barceloneta, las laderas del Tibidabo, etc., los cuales forman parte de la memoria de la autora. A su vez, también truncan la infancia feliz de la protagonista.

En la primera parte de la novela, la Barcelona roja se despliega ante la mirada inocente y atónita de Sol, que no llega a entender el significado de la palabra revolución y sus graves consecuencias. Durante su formación académica en el internado de Saint-Paul, Sol vive aislada del mundo, imaginando una ciudad muy distinta de la real:

“Dentro del pupitre había formado, con cuadernos y libros una ciudad maravillosamente complicada. Pero ella nada sabía de las ciudades, ni siquiera conocía aquella en que había nacido. Qué difícil de imaginar, entonces, que era posible reducir a escombros parte de una ciudad, en unas horas”.

La fuerza que emanan algunos espacios es muy potente, e incluso en algunos momentos estos acaban acaparando la importancia del personaje. La personificación y la metonimia son dos recursos muy empleados por la autora para calificar ese espacio urbano que se va transformando irremediablemente ante los ojos de la protagonista. La ciudad se encuentra despojada, herida y apagada, tal y como se encuentran sus habitantes:

“Pasó el tiempo. Día tras día, la ciudad fue apagándose. Un nuevo aspecto, sucio y miserable, se descubría ante los ojos de Eduardo. Una ciudad despojada, herida. Las tiendas pequeñas, vacías, los almacenes cerrados, los hombres en el frente. Ya no se veían desfilar puño en alto a las mujeres vestidas de soldado…Una sombra triste, húmeda, iba cubriendo la ciudad”.

Durante el tiempo en el que los dos hermanos, Eduardo y Sol, se encuentran deambulando por la ciudad, ambos viven dos experiencias críticas que marcan un antes y un después en la visión inocente de la joven. En primer lugar, la visita a la buhardilla de Daniel, situada en una calle oscura que desemboca en el Paseo de Colón. Este suceso supone para Sol el descubrimiento de otra ciudad hasta entonces desconocida y con otras formas de vida. También puede palpar de forma más directa la miseria, la enfermedad y la muerte. Las descripciones casi cinematográficas que lleva a cabo la autora, avanzan desde la panorámica exterior a la del mísero cuartucho donde yace Daniel:

“La calle era angosta, sin luz, y desembocaba en el Paseo de Colón. Eduardo reconoció el salobre del mar frío y mohoso, y lo aspiró con incierta melancolía. Los muros de las casas, altos y sombríos, deslizaban el cielo sobre sus cabezas, como un río negro”.

La segunda experiencia es la visita a las barracas-refugio situadas en las afueras de la ciudad, lugar donde se reúne Eduardo con sus amigos:

“La llevó ciudad arriba, hacia el Tibidabo. A medida que se acercaban a la montaña, la ciudad, tras ellos, parecía huir rosadamente, dulcemente, como si no existiera la guerra”.

En esta escena, se refleja la absoluta simbiosis entre el espacio y Eduardo. Este vive en condiciones infrahumanas en un espacio miserable totalmente al margen de la ciudad. La descripción de este espacio marginal como un paisaje polvoriento y calcinado es muy gráfica:

“Nunca antes pisó aquellos parajes. La hierba aparecía rapada y seca, y la tierra polvorienta, muy pisoteada. La silueta de las montañas despedía una extraña luminosidad lechosa. Muchos de los árboles fueron talados para hacer leña […] La barraca era pequeña y frágil, construida con ladrillos viejos, latas oxidadas y cañas”.

Al pie de dichas barracas se encuentra la ciudad, que al igual que sus habitantes se va degradando por la guerra:

“La ciudad era ahora una ciudad distinta. Por las calles, antes limpias, se amontonaba la basura. Las gentes iban mal vestidas […] Los edificios que creyó seguros, inconmovibles, parecían llenarse de un temblor irreal, fantástico. En los balcones, grandes carteles y banderas, hombres con fusiles y ametralladoras. Por las calles, hombres vestidos con mono azul o con el torso desnudo, con rojos pañuelos al cuello desfilaban puño en alto. Camiones y coches, abarrotados de hombres y mujeres, huían vertiginosamente. Los bares, los teatros, los restaurantes, tampoco eran los mismos. Turbas de gentes desarrapadas los invadían…”

En todas las descripciones el juego metonímico es constante. La ciudad vive al compás de los protagonistas:

“En la calle, la ciudad ya estaba despierta. Gente desconocida iba a sus quehaceres…Veía sus rostros ateridos de frío, sus ojos preocupados. Sol recordó el tiempo en que creía en un mundo peligroso, pero no temido, como ahora, con las ciudades rotas, sucias, hambrientas, con innumerables seres inclinados al suelo para recoger desperdicios”.

Y en este desdoblado paisaje urbano surgen nuevos espacios, como el comedor del auxilio social al que acude Sol. Este nuevo espacio de supervivencia es un símbolo de la imparable transformación urbana. Ya no queda nada de aquella ciudad soñada y construida por Sol durante su estancia en el internado.

En la segunda parte de la novela, la visión de la ciudad de Barcelona, ya sumida en plena guerra, se presenta de forma apocalíptica. Las descripciones se vuelven totalmente sensoriales y reproducen con gran veracidad las sensaciones que experimentan los personajes:

“Cerca de las doce llegaron a la calle en que vivía Daniel, en una parte de la ciudad desconocida para Sol. Los altos muros de las casas se alzaban opacos y llenos de silencio. El olor del mar se adhería a ellos con un regusto de podredumbre. Le pareció que en el cielo, en el estrecho y largo cielo aprisionado, había un timbre lúgubre, como un presagio. Subieron la escalera en silencio. En lo alto había una claridad lechosa, más intensa cuanto más se acercaban a ella”.

Como único elemento confortable en medio de tanta miseria, se encuentra el calor humilde que produce el brasero de la casa de los Borrero, cuyas cenizas avivan en la imaginación de Sol el recuerdo de una ciudad ideal como las de antes de la guerra:

“-Es una ciudad, como las de antes […] Sí, era una ciudad grande, de noche, iluminada […] Sol acercó una mano abierta al resplandor de aquella imaginaria ciudad, que se encendía y se apagaba continuamente […] Si ese lugar no existía, era necesario crearlo, ser de los que amasan una época que no tuviese nada que ver con las ciudades encendidas ni con las ciudades que se esconden en la noche”.

Con el regreso de Sol a su casa, tras convivir un tiempo con Cristián en la torre de Sarriá, se ve de nuevo la ciudad como un escenario de la vida presente, y a su vez, de la memoria pasada. La protagonista se siente inevitablemente ligada a aquellos espacios ya que siempre yacerán en su recuerdo:

“La Plaza de Cataluña, barrida por un viento que levantaba nubes de polvo, aparecía solitaria, como desnuda. Tiempo atrás, recordaba, en el centro había un monumento al soldado desconocido, en cartón piedra…. Mientras caminaba hacia su casa, se notaba tremendamente ajena a todo y, al propio tiempo, condenada a cuanto la rodeaba”.

En el mes de enero de 1939, se produce la toma de la ciudad por parte de las tropas del general Yagüe. Una ciudad extenuada y moribunda cedía finalmente ante el cerco de los continuos bombardeos. En el ambiente urbano late la confrontación entre las diferentes expectativas de los dos bandos contendientes:

“La ciudad se revolvía como en un último estertor, las gentes huían presurosas ante el avance del ejército de Franco, y en las calles se palpaba la pena y la angustia, mal veladas […]. Franco avanzaba, avanzaba, y Sol lo supo por el clima miedoso, por un lado, y lleno de esperanzas por el otro, que se advertía en el corazón de la ciudad”.

Por último, sólo queda la visión final de la ciudad sometida, silenciosa y vencida. Sol en una última imagen contempla una ciudad totalmente desierta y destruida por los bombardeos sistemáticos e insistentes:

“Los aviones volaban cada vez más bajos […] En las calles grises, abandonadas bajo el débil sol de invierno, los golpes tenían un eco blando y la brutalidad parecía atenuada por el silencio”.

POSICIÓN IDEOLÓGICA Y MORAL DE LA AUTORA

A.M. Matute: “Los protagonistas son varios adolescentes que no saben por qué se están matando sus hermanos mayores y que no comprenden por qué tienen ellos que recibir las consecuencias. No es una novela política, sino que es humana (El País, 27.10.2012)

Cuando la novela se publicó, se habían escrito muchas obres de crítica a la GC, pero todas se posicionaban a favor del bando nacional o del republicano. Matute, en cambio, hace un retrato de las dos realidades enfrentadas, condena la brutalidad de ambos bandos y enfoca la critica social a la guerra en sí: el objetivo de la obra es evidenciar la miseria y las terribles consecuencias del conflicto en la población civil, en la gente corriente a través de la visión y experiencia de una “niña de la guerra”:

 “A pesar del celo franquista a la hora de censurar la novela, lo cierto es que la obra no cae en la condena a ningún bando concreto de la guerra. No carga las tintas contra republicanos o nacionales. Ni siquiera los menciona directamente ni se hacen disquisiciones políticas acerca de lo sucedido. A Ana María Matute, como a Sol, no le interesa entrar en debates estériles sobre las supuestas razones que llevaron a los ciudadanos de un país a asesinar a sus vecinos. En lo que indaga la autora es en el dolor y alienación que la violencia brutal provoca en quienes la viven, directa o indirectamente.”.

Matute gracias a una prosa sutil, lejos de cargar las tintas contra republicanos o nacionales, describe el dolor y la locura que la guerra provoca en quienes vivieron aquellos años tan cruentos, de hambre, de dura pobreza, de violencia y de miedos, ya fuese directa o indirectamente.

No se trata, pues, de una novela sobre la Guerra Civil española, podría ser cualquier guerra. Las razones que han llevado a los dos bandos a enfrentarse no le interesan a la autora;  le importan el dolor y el sufrimiento de esos jóvenes y sus amigos, que intentan sobrevivir   a pesar que su vida ha sido destruida por la guerra y el salvajismo de una sociedad enferma de odio.

Pero, a pesar de la barbarie, aún  queda la esperanza: Luciérnagas es, sobre todo, una novela de amor.  La protagonista, Sol  (Soledad)  se ve obligada a madurar;  descubre  que con el apoyo de otras personas, solas como ella, es más fácil resistir. Y es entonces cuando conoce el amor,  intenso y desbordante  de vida en medio de la muerte y la destrucción.

SENTIDO DEL TÉRMINO “LUCIÉRNAGAS” APLICADO A LOS PROTAGONISTAS

Ana María Matute juega con un lector al que le costará entender e interpretar el título. Por esa razón, el término “luciérnagas” aparece solamente cuatro veces, y en fragmentos muy próximos al final de la obra. Estos son los párrafos donde aparece el término luciérnagas y que nos ayudará a interpretar el significado global de la palabra:

“Dos animales anónimos, sin méritos ni heroicidad alguna, dos criaturas, esas que ella vio en el campo al borde de los caminos. Unos, arrastrándose sobre la tierra, otros intentando volar, golpeándose contra las paredes, con la cabeza encendida. Luciérnagas, barcos errantes en la noche. Apenas le conozco, pero cuánto sé ya de nosotros dos, no de él, de nosotros dos. Las copas de cristal, entre sus dedos, retenían aún el temblor brillante. Parecía —pensó— contener entre las manos una galaxia distinta.”

“Apenas hacía un momento, le dijo que eran dos astros perdidos en el espacio, pero ahora, de nuevo él era sólo un hombre un hombre oscuro, agobiado. Criaturas errantes, dando tumbos, chocando contra los muros, la cabeza encendida y murmuró: luciérnagas.”

“Cayendo, cayendo siempre sin chocar, siquiera, sin estrellarse, en un final. Cayendo en el vértigo, tras una parpadeante esperanza. Luciérnagas —recordaba—, pobres luciérnagas.”

Vemos pues, que el primero y el segundo párrafo se utiliza para igualar a Cristián y a Sol con las luciérnagas; y el tercero se utiliza para definir a los hijos de la compañera de prisión de Sol que son asesinados brutalmente.

En primer lugar  hay que comprender el mundo que muestra Matute en su novela. Un mundo que no tiene solución, y en él, no se siente orgullosa de pertenecer a la especie humana. Entre las miserias de los adultos, aparecen los niños, que no las entienden, y son para Matute breves luciérnagas que brillan en la noche, son la única esperanza que queda, porque se tienen a sí mismos. Están unidos por el sutil hilo plateado de la adolescencia, por la incomprensión compartida, por el mismo apesadumbrado sentir, embutidos en los trajes adultos del mundo cruel y asesino que sus padres les han creado.

Partiendo de esta comparación e igualación de los niños con las luciérnagas se puede continuar analizando las características que estos insectos tienen en los personajes de la obra. Primero deberíamos destacar que las luciérnagas, cuando son larvas, sufren unas ansias terribles de comer y crecer. Estas ansias son visibles también en prácticamente todos los personajes de la novela, y sobre todo lo vemos en la figura de Sol que sufre durante mucho tiempo haciendo colas en busca de un trozo de pan con el que poder alimentarse y alimentar a su familia.

Otra característica de las luciérnagas son sus enormes ojos, y su increíble capacidad de observación. Rasgo que aparece en el personaje de Sol, que también tiene una gran destreza a la hora de observar y analizar todo lo que le rodea.

Cristián y Sol son dos personajes que vagan desorientados, que se buscan (la luciérnaga hembra espera a que el macho la encuentre), que se completan pero que sobreviven en un mundo inmenso lleno de dificultades e impedimentos.

Finalmente hay un elemento muy importante y por el cual las luciérnagas destacan en el mundo de los insectos: la luz que producen. Curiosamente el nombre de la protagonista también destaca por su luz, Sol. Esta importancia de la luminosidad hace referencia al elemento esperanzador entre toda la oscuridad, a que, pese a vivir en un ambiente pésimo, desolado, a causa de la guerra, siempre existe un elemento esperanzador, un elemento que contrasta y en el que se vuelca toda la ilusión de los protagonistas.

 

 


 

INFORMACIÓN PAU Y GUÍA DE LECTURA

ANEXOS

Otros materiales interesantes:

1)Matute recupera “Luciérnagas’, una novela de niños marcados por la guerra (El País, 27 Oct 1993)

Ana María Matute (Barcelona, 1926), autora de Primera memoria (Premio Nadal 1959) y de otras novelas de éxito, acaba de someterse a una experiencia singular. A sus 67 años ha decidido recuperar en Ediciones Destino una de sus primeras novelas, Luciérnagas, más de 40 años después de haberla publicado por primera vez, con otro título y destrozada por la censura. “La novela” dice, “trata de unos niños marcados por la guerra”.

“No es que haya vuelto a escribir la novela”, aclara Ana María Matute con una sonrisa. ‘Lo que pasa es que esta misma novela chocó hasta tres veces con la censura y quedó destrozada, hasta el punto que ni aparece en mis obras completas. Hace unos años les conté de qué iba a mis sobrinos, que tienen entre 28 y 30 años, y les interesó mucho. Decidí volver a publicarla, pero recuperando el manuscrito original”.Al publicar de nuevo la novela, Matute ha viajado en el tiempo para recordar los años terribles de la guerra y los cielos grises de la posguerra. “Volver a este libro”, señala, “me ha hecho recuperar la mentalidad y los sentimientos de entonces, de una época marcada por la brutalidad de la guerra, porque el libro es de la guerra. Los protagonistas son varios adolescentes que no saben por qué se están matando sus hermanos mayores y que no comprenden por qué tienen ellos que recibir las consecuencias. No es una novela política, sino que es humana, de jóvenes que no comprenden que han hecho ellos para merecer esto”.

“Nunca he escrito una novela de la guerra”, reflexiona Matute con una sonrisa amarga, “pero la guerra se ha metido en todos mis libros”. Insiste, a continuación, que, además de los muchachos destrozados,  Luciérnagas tiene un protagonista destacado, la ciudad de Barcelona.

‘La ciudad es otro personaje”, explica. “Esa Barcelona hundida, machacada y hambrienta, esa ciudad de color de aluminio mojado un poco fosforescente. Esa ciudad de cielos grises, de gente que hacía cola para comprar el pan, de tu hermano que te llamaba para mostrarte unos cuerpos tirados en un solar. Eran muertos, claro… Y eso viniendo de un mundo que no era el nuestro, de una educación burguesa. Aprendimos mucho durante la guerra, demasiado”.

“Algunos me han dicho que es un libro desesperado”, comenta. “Sí, hay una desesperación, hay un clima de juventud desesperada y cabreada”.

Ana María Matute, que estuvo durante un largo período sin escribir “a causa de una depresión”, trabaja ahora en una nueva novela, Paraísos inhabitados, de la que prefiere no dar detalles. “Nunca cuento nada”, dice, “porque se estropea. Si ya se estropea cuando lo escribes, imagínate si encima lo cuento”.

 

 


 

 

2) Luciérnagas (“Los ojos de Hipatia”)

La historia de esta obra, Luciérnagas, es una vida de censura, de reliquia y, para algunos, de olvido. De censura, porque a pesar de ser escrita en 1949, no se publicó, hasta 1955 bajo el título En esta tierra tras ser revisada y mutilada por la censura franquista; de reliquia porque no siempre ha sido fácil encontrarla en las librerías, y de olvido, porque tras agotarse la edición de 1993 era casi una quimera encontrar esta obra, como ocurre con las primeras obras de Matute.

Tras el franquismo, En esta tierra se publicó por la editorial Destino en 1993 bajo el título Luciérnagas, contando con la revisión de la misma Matute para devolver a la obra aquellos fragmentos robados por la censura.  Tras esta edición de 1993, la novela no volvió a ver la luz hasta una posterior edición en 2011 gracias a Austral, y BackList, convirtiéndose ésta en la única que podrán encontrar en las librerías.

Matute gracias a una prosa sutil, lejos de cargar las tintas contra republicanos o nacionales, describe el dolor y la locura que la guerra provoca en quienes vivieron aquellos años tan cruentos, de hambre, de dura pobreza, de violencia y de miedos, ya fuese directa o indirectamente. La obra narra, a través de un grupo de jóvenes, de una forma realista aquellos sentimientos que vivieron durante la Guerra Civil en la Barcelona de 1936.   Gracias a los ojos de la protagonista, Soledad, quien pierde a sus seres más queridos durante la guerra, transmite al lector su forma de entender y vivir los acontecimientos que truncaron toda la vida de un país.  Sol, de Soledad, en los primeros años de guerra pierde a su padre, vive la decadencia de su familia, tanto económica como sentimental, la “huida” de su hermano Eduardo, quien decide irse de casa, y la depresión de su madre. Ante todas estas circunstancias y a aquellas más que deberá enfrentarse, Sol, una muchacha de  15 años, frágil y delicada, deberá madurar durante la guerra y despojarse de la niña que es. Será en este contexto cuando entre tanta oscuridad brillen unas pequeñas lucecitas, gracias a un amor, intenso y denso, que devolverán a nuestra protagonista a la vida. A través de ese amor, en un mundo donde aparentemente ya no existe, Soledad comprenderá qué es la vida y que a pesar del dolor por qué merece la pena vivirla y saborearla.

Luciérnagas, al igual que muchas otras obras de Matute, es un retrato, una perfecta radiografía, de los sentimientos que vivieron miles y miles de españoles durante la guerra civil. Bajo un sello indiscutible, con un estilo propio que caracteriza  su obra, Luciérnagas nos habla de la inocencia interrumpida, del dolor y la derrota, para tornarse a pesar de todos los sufrimientos en una oda a la vida. De ahí, y porque es una de las mejores novelas que tratan el tema de la guerra civil, desde la curiosa mirada de Hipatia les recomendamos que no dejen escapar tan magnífica lectura, que sencillamente, se resumimos como brillante e impresionante.

Además, indicarles que el prólogo está escrito por Esther Tusquets, quien como muy bien indica, a través de esta obra, de la misma protagonista, Sol, podemos encontrar a la propia Ana María Matute, quien al igual que Soledad también vivió la guerra, y con once años pasó de una realidad llena de cuentos y fabulas a otra más cruenta donde descubrió que los hombres también pueden matar.42

 

3) Luciérnagas (“El Blog de la Biblioteca del IES El Brocense”)

Luciérnagas es una de las primeras novelas de Ana Mª Matute y resume los avatares de la narrativa española de posguerra: ambientada en Barcelona durante la Guerra Civil, fue finalista del premio Nadal en 1949,  pero no se publicó hasta 1955, muy censurada, bajo el título Ésta es mi tierra. La versión completa, ya titulada Luciérnagas,  la publica Destino en 1993, revisada por la autora. Descatalogada, se volvió a editar  en 2010 (BackList) con prólogo de Esther Tusquets .

Los protagonistas de la historia son, como en otras novelas de la autora, adolescentes que pierden la inocencia porque deben enfrentarse  de forma  brusca y dolorosa a la vida adulta. Son “los niños asombrados” de Ana Mª Matute, obligados a entender los sinsentidos que los rodean.

En esta ocasión, son dos hermanos, Sol y Eduardo, quienes ven cómo su mundo de comodidades se viene abajo  con el estallido de la Guerra Givil.  La novela, que se desarrolla en una Barcelona acosada y bombardeada, relata cómo  una familia de la burguesía sufre la violencia, primero de unos y luego de otros. No se trata, sin embargo, de una novela sobre la Guerra Civil española, podría ser cualquier guerra. Las razones que han llevado a los dos bandos a enfrentarse no le interesan a la autora;  le importan el dolor y el sufrimiento de esos jóvenes y sus amigos, que intentan sobrevivir   a pesar que su vida ha sido destruida por la guerra y el salvajismo de una sociedad enferma de odio.

Pero, a pesar de la barbarie, aún  queda la esperanza: Luciérnagas es, sobre todo, una novela de amor.  La protagonista, Sol  (Soledad)  se ve obligada a madurar;  descubre  que con el apoyo de otras personas, solas como ella, es más fácil resistir. Y es entonces cuando conoce el amor,  intenso y desbordante  de vida en medio de la muerte y la destrucción.

Dice Esther Tusquets sobre Ana Mª Matute y la novela que recomendamos: «En Luciérnagas, se confirma todo su talento narrativo, aparecen todos los elementos básicos de su universo literario y de su posición ante el mundo.»

 

4) Luciérnagas (www.autorasenlasombra.com)

En las miserias de los adultos, los niños que no las entienden son breves luciérnagas que brillan quedamente en la noche, son la única esperanza que queda, porque se tienen a sí mismos.

«La lectura de Luciérnagas no nos aporta información sobre nuestra guerra civil ni emite argumentos a favor de una opción política determinada —tal vez no exista la literatura de género, pero esta novela, además de figurar entre las buenas, sólo pudo escribirla una mujer—, nos cuenta como mucho las vivencias de una muchachita retraída y extraña, silenciosa y apasionada, una hija de familia (imposible no ver en ella semejanzas con la autora), en la turbamulta desenfrenada y delirante de una guerra fratricida, donde aprenderá entre otras cosas el amor (Luciérnagas es una peculiar y hermosa historia de amor total, capaz de transportar a personas de origen social radicalmente distinto e irreconciliable a un mundo en que los dos pasan a ser uno).»

—Del prólogo de Esther Tusquets

 

5) Luciérnagas (www.llegirencasdincendi.es)

No porque Ana María Matute haya ganado el premio Cervantes voy a decir lo que sigue, aunque probablemente haya quien me tache de exagerado: Luciérnagas es, para mí, una de las mejores novelas sobre la Guerra Civil que se han publicado en España hasta la fecha (y eso que ha llovido mucho). Aparecida originalmente en 1955, ahora la editorial BackList la recupera para el bien de los lectores y de la literatura española (ya que andaba descatalogada desde 1993).

Luciérnagas se centra en uno de los temas preferidos de Matute: la pérdida de la inocencia y la irrupción de los adolescentes en un mundo de adultos amenazado por circunstancias extremas, como es el caso de la Guerra Civil. En esta ocasión, los protagonistas son dos hermanos jóvenes, Sol y Eduardo, que justo al acabar la escuela, ven cómo su mundo de comodidades se viene abajo. La novela, que se desarrolla en Barcelona, es absolutamente coherente con la cronología de sucesos que tuvieron lugar entre 1936 y 1939 (y queda alejada de cualquier adoctrinamiento), ya que relata cómo una familia de clase media-alta sufre el salvajismo, primero de unos y luego de otros.

Luciérnagas, título que hace referencia a pequeños seres vivos que parece que vagan desorientados, gira sobre todo en torno a Sol, una muchacha tímida, sin demasiadas amistades, que de repente tiene que comportarse como una mujer fuerte. Esta Sol nos recuerda, inevitablemente (y como apunta Esther Tusquets en el prólogo), a la propia Ana María Matute: a la autora, la guerra la llevó, con once años, a enfrentarse a una realidad que desconocía: pasó de los juegos de niños a saber que el hombre podía asesinar. “La simulación de la vida confortable -que decía ella en una entrevista-, la de los reyes magos, cambió, la vida era otra cosa”. Esa transición no se nos presenta en la novela de una forma claramente explícita, sino más bien alusiva. 

A medida que vamos avanzando en la lectura, el dolor y la derrota están más presentes en la novela, aunque eso no quiere decir que la autora vaya a lo fácil, sino que es gracias a una prosa desbordante, que el lector se deja llevar al mundo complejo de cada uno de estos personajes. Ana María Matute no se limita a la descripción de escenas, sino que las construye gracias también al simbolismo que dota a cada una de las situaciones que leemos. No ha sido el Cervantes lo que me ha hecho reencontrarme con la mejor Matute, sino estas Luciérnagas, que vuelven a la palestra para recordarnos el valor que siempre ha tenido la literatura. Impresionante.

 

 

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02/03/2023

«Una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino. Tan pronto refleja el azul del cielo ante nuestros ojos, como el barro de los barrizales que hay en el camino. ¡Y el hombre que lleva el espejo en el cuévano será acusado por ustedes de ser inmoral! Más justo sería acusar al largo camino donde está el barrizal y, más aún, al inspector de caminos que deja el agua estancada y que se formen los barrizales».

Stendhal. Prólogo a ROJO Y NEGRO, tomado como definición del realismo del XIX.

TORMENTO

 Rasgos realistas y naturalistas de Tormento. Caracteres de los principales personajes masculinos (Pedro Polo, Francisco de Bringas y Agustín Caballero), y femeninos (Rosalía Pipaón y Amparo). Las principales modalidades narrativas y los respectivos puntos de vista: el narrador omnisciente, Ido del Sagrario y el monólogo interior. Reflejo del contexto histórico contemporáneo: las vísperas de la revolución de 1868. El triángulo amoroso que forman Amparo, Polo y Caballero. Los tres nombres de la protagonista (Amparo, Tormento y la Emperadora) y su simbolismo. La importancia de las apariencias y el poder del dinero. 

Siglo XIX: Realismo y Naturalismo 

El Realismo es una corriente estética de las artes que se da en toda Europa en la 2ª mitad del siglo XIX y que tiende a la representación de lo real y lo concreto, evitando cualquier tratamiento idealizador o subjetivo. Si el Romanticismo buscaba la fuente de inspiración en el mundo interior (intimismo, subjetividad, sentimentalismo, evasión…), el Realismo intenta reflejar la realidad externa de forma objetiva y despersonalizada por medio de la observación y la documentación. Para ello utiliza como género principal la novela.

La novela realista está vinculada a un público burgués, cansado del sentimentalismo y del idealismo romántico, y que demanda temas más cercanos a su entorno inmediato y personajes con los que pueda identificarse. Los héroes apasionados e idealistas de la literatura romántica son sustituidos por personajes comunes, de clase media que viven conflictos propios de su época y con los que el lector se identifica. El proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.

El Realismo

Los términos realismo y realista aparecieron en Francia para designar -con tono peyorativo al principio- a ciertos pintores y escritores que se proponían dar fieles testimonios de la sociedad de la época, en contraposición con las ensoñaciones románticas.

. El Realismo sucede al Romanticismo mediante un doble proceso:

– Por un lado, elimina o depura ciertos elementos: se combate el subjetivismo, se frena la imaginación, se rechaza lo fantástico, se moderan las efusiones sentimentales…

– Por otro lado, desarrolla elementos como el interés por la naturaleza, o por lo regional y lo local, o por lo “costumbrista”.

. La observación rigurosa y la reproducción fiel de la vida están en el centro de la doctrina realista. Así, el escritor se documenta sobre el terreno, tomando apuntes sobre los escenarios, las gentes, la indumentaria, etc.; o busca en libros los datos necesarios para conseguir la exactitud ambiental o psicológica. Ese propósito de exactitud se ejerce, efectivamente, en dos terrenos:

– La pintura de costumbres nos muestra gran diversidad de ambientes: urbanos o rurales, refinados o populares. Significativas son las preferencias por ambientes burgueses o regionales. Los grandes autores nos han dejado amplios frescos de su mundo (Balzac, Dickens o Galdós).

– La pintura de caracteres da origen a la gran novela psicológica en que se analizan con minucia los temperamentos y las motivaciones de los personajes (Flaubert, Dostoyevski).

En ambos terrenos, la pintura va acompañada con frecuencia por una intención social o moral: crítica de lacras de uno u otro tipo (o de ambos a la vez).

. En las técnicas literarias y en el estilo, las novedades son notables:

– En lo NARRATIVO, el ideal de objetividad hace que el novelista adopte preferentemente una actitud de “cronista” (omnisciencia narrativa), aunque a veces interviene con juicios y observaciones personales.

– Las DESCRIPCIONES, de ambientes o de tipos, adquieren explicablemente un papel importante.

– En el ESTILO, se prefiere una prosa sobria, a veces cuidada, a veces familiar. En los DIÁLOGOS, la lengua se adaptará a la índole de los personajes; de ahí, por ejemplo, el reflejo, entre otras, del habla popular.

– La NOVELA es el género que mejor corresponde a las orientaciones del escritor realista.

El Naturalismo 

Si un naturalista era quien estudiaba científicamente la Naturaleza, se aplicó dicho término -primero- a los escritores partidarios de un Realismo riguroso; más tarde, se llamaría NATURALISMO una corriente que llevaba a sus últimas consecuencias algunos de los postulados realistas y añadía otros ingredientes. La doctrina de tal escuela quedaría fijada por el novelista francés Émile Zola (1840-1902).

El Naturalismo no es solo una tendencia literaria, sino que pretende ser una concepción del hombre y un método para estudiar su comportamiento. Tres son las bases que Zola tomó de las teorías filosóficas y científicas de su tiempo:

– EL MATERIALISMO. Se niega la parte espiritual del hombre: las reacciones llamadas “anímicas” tienen explicaciones orgánicas. La psicología se reduce, pues, a fisiología.

– EL DETERMINISMO. El comportamiento del hombre está marcado inexorablemente ya sea por el peso de la herencia biológica, ya sea por la influencia de las circunstancias sociales, en que se ha desarrollado su vida.

– EL MÉTODO EXPERIMENTAL. Igual que el médico contrasta sus hipótesis en el historial de sus pacientes y el biólogo con las reacciones de sus cobayas, el novelista debe experimentar con sus personajes, colocándolos en determinadas situaciones para ver “cómo se comportan”, y explicar sus actos y reacciones por la influencia de su naturaleza y de sus circunstancias.

– La TEMÁTICA DOMINANTE, los AMBIENTES y los TIPOS de las novelas naturalistas. Abundan los temas escabrosos, las bajas pasiones. Desfilan tarados, alcohólicos, psicópatas, seres que obedecen sin saberlo a sus impulsos primarios, si bien sus reacciones difieren accidentalmente según pertenezcan a la aristocracia, a la burguesía o a las clases inferiores.

– En la TÉCNICA y el ESTILO se llevan a sus últimas consecuencias los métodos de OBSERVACIÓN y DOCUMENTACIÓN propugnados ya por el Realismo.

BENITO PÉREZ GALDÓS

Nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843. En su tierra natal, vive y estudia hasta los 19 años. En 1862 fue a estudiar Derecho a Madrid, ciudad en la que transcurriría el resto de su vida y de la que había de ser el más ávido y profundo observador. Ya en sus años de estudiante se interesa especialmente por los problemas sociales, políticos e ideológicos de su época: colabora en diversos periódicos, y se define como progresista y anticlerical.

En 1867 y 1868 hace sendos viajes a París. Allí descubre a los grandes novelistas franceses; Balzac le deslumbra. Su primera novela “La Fontana de Oro”, aparece en 1870. Con ella se inaugura el renacimiento de nuestra novelística.

Emprenderá enseguida la redacción de los “Episodios Nacionales”.

Su producción alcanzará la mayor cima en los años 80. Por entonces, Galdós entra en política:de 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta.

A partir de 1890, se advierte en su producción cierto giro hacia el idealismo, o mejor, un interés por los problemas espirituales. Pero a pesar de su fama, pasa notables apuros económicos, por ese motivo probará fortuna en el teatro.

A partir del 98, sus ideas políticas se radicalizarán: en varias ocasiones es diputado republicano llega a establecer contacto con los socialistas. Esta radicalización de sus ideas va acompañada de un espíritu cada vez más tolerante.

Los últimos años de su vida fueron tristes: pierde la vista, aumentan sus dificultades económicas, sus enemigos impiden que se le otorgue el Premio Nobel…

Murió en Madrid en 1920, cuando resultaba “de buen tono” menospreciar su obra.

 

 

OBRA

El mismo Galdós dividió su producción en Episodios nacionales, Novelas españolas de la primera época y Novelas españolas contemporáneas. A ello se añaden sus obras teatrales, sin contar sus numerosos artículos y su interesante correspondencia.

Episodios nacionales

Constituyen un ambicioso proyecto narrativo: ofrecer una visión novelada del S. XIX. Se componen de 46 novelas de mediana extensión, distribuidas en cinco series de diez títulos cada una, salvo la última que solo consta de seis.

Primeras novelas

Son las que compuso hasta 1880. Se inician con dos novelas históricas, que se sitúan también en la España del primer cuarto de siglo: “La Fontana de Oro” y “El audaz”.

A estas les siguen otras que abordan ya la vida contemporánea: “Doña Perfecta”, “Gloria”, “La familia de León Roch”. En ellas, frente a protagonistas de espíritu abierto y moderno, coloca a personajes de estrecha mentalidad tradicionalista. Su propósito es atacar la intransigencia y el fanatismo. Serán novelas de “tesis”.

Muy distinta, aunque de la misma época es Marianela (1878) idilio trágico entre una muchacha fea y pobre, y su amo rico y ciego, a quien aquella sirve de guía.

Las novelas contemporáneas

Así llamó Galdós a las 24 novelas que publicó a partir de 1881. Estas describen la sociedad madrileña de la segunda mitad del siglo XIX. Por las páginas de estas novelas desfilan todos los personajes de su tiempo: burgueses adinerados, nobles arruinados, burócratas influyentes o cesantes, gentes humildes y míseras; el ideal se codea con la bajeza, la caridad con la avaricia, la ostentación con la mugre, la inocencia con la perversidad…

La unidad de ese complejo mundo es sorprendente. La refuerza el hecho de que no pocos personajes aparezcan en varias de las novelas. Pero, sobre todo, es la unidad de una época, de un ambiente, de una sociedad: los personajes de ficción aparecen en un contexto histórico preciso, con exactas referencias al acontecer político.

La mirada de Galdós sigue siendo la de un espíritu progresista, agudamente crítico frente al panorama que pinta. Pero las tesis han dejado puesto a un análisis más objetivo y exacto. Galdós presenta: el lector tiene más margen para sus propios juicios. La ironía envuelve a los personajes mediocres, desnudándolos ante nosotros.

Destacan los siguientes títulos:

La desheredada (1881) con ciertos elementos naturalistas, trata sobre la herencia y los condicionamientos sociales.

Tormento y La de Bringas ambas de 1884 y con personajes comunes. Denuncian la ambición, la envidia, la hipocresía y el afán de aparentar de ciertos funcionarios y nobles arruinados en el final del reinado de Isabel II.

Fortunata y Jacinta (1886-87) es, sin duda, su obra maestra y una de las máximas novelas españolas de todos los tiempos, más de mil páginas de una riqueza inigualable, en donde no se sabe qué admirar más, si las inolvidables figuras de las dos mujeres que le dan título, o el amplio panorama social que las enmarca.

Miau (1888) la tragedia grotesca de un cesante. El interés está en las implicaciones humanas y políticas de la situación.

A partir de 1890 se percibe una inclinación de Galdós hacia los problemas espirituales:

Nazarín (1895) sacerdote que fracasa en un mundo mezquino e incapaz de comprender sus exigencias de pureza evangélica.

Misericordia (1897) otra de sus obras maestras, es la novela de la caridad.

TORMENTO, NOVELA SENTIMENTAL (ASUNTO)

Amparo y Refugio Sánchez Emperador son dos hermanas huérfanas parientes lejanas de la familia Bringas. La primera tiene un carácter dócil y dulce, de lo que se aprovecha la cruel y escasamente inteligente Rosalía Pipaón, esposa de Francisco Bringas, para mantenerla en un estado de servidumbre que es pago, según ella, de la ayuda que le ofrecieron cuando falleció su padre. Refugio, más temperamental, pronto se cansa de esta situación y rompe con sus familiares.

Bringas es funcionario de Estado. Con su sueldo tiene que hacer verdaderos virtuosismos para mantener decentemente a su mujer y a sus tres hijos. Rosalía es una mujer que vive para la apariencia. Es una mujer detestable, una “quiero y no puedo”, una cursi afectada y superficial que no duda en dejar de comer, y en llevar a sus hijos a los límites de la inanición con tal de arreglarse un vestido para ir al teatro (invitada, eso sí).

Corre el año 1867 y llega a Madrid Agustín Caballero, primo de Bringas que ha hecho fortuna en América, lo que se conocía en la época como un indiano. Es un buen partido para cualquier joven casadera de la burguesía madrileña. Caballero, cansado de la soledad, quiere encontrar la estabilidad en un hogar que se rija por los principios de la tradición, la tranquilidad y el amor verdadero, un amor entre temperamentos y visiones del mundo similares. En cuanto ve a Ámparo se enamora de su belleza y de su humildad. Pronto la pide en matrimonio. Ella no accede inmediatamente, aunque sabe que podría dejar de vivir con las estrecheces actuales. Pero la sombra de un secreto inconfesable del pasado enturbia ese edén e introduce a Amparo en un mar de dudas sobre su relación con Agustín Caballero. La presencia de Pedro Polo, el sacerdote a su pesar, y la pasión amorosa que siente por Amparo pueden dar al traste con sus planes de matrimonio con Caballero.

Esta indecisión, la envidia y maldad de la sociedad clasista del momento y los múltiples rumores que se suceden gracias al boca a boca, ponen en peligro el matrimonio y el futuro de Amparito.

Agustín a pesar de amar a Tormento, no puede soportar la vergüenza y termina por anular la boda, rompiendo el compromiso con Amparo, mientras busca las evidencias de lo que se ha convertido en un rumor a gritos. Ésta rota por el dolor y avergonzada por las burlas de la sociedad que no perdona, decide ir a la que iba a ser su casa de casada con la idea de suicidarse.

Le pide a Felipe, el criado de Agustín, que le entregue una botellita con cianuro. Antes de beber el veneno Amparo escribe una carta donde cuenta y reconoce todo lo que ocurrió con Pedro Polo y que ahora es la comidilla de todo Madrid. El criado, que era un buen hombre y sabe lo que Amparo está tramando, cambia la botella de cianuro por otra que contiene una pócima para el dolor de muelas.

Amparo toma en brebaje y cae enferma, pero no muerta. Cuando pasado el tiempo Amparo se recupera, pide hablar con Agustín, es ella quien le tiene que contar todo lo que pasó y cómo pasó. Tras su confesión y loco de amor, Agustín la perdona aunque sabe que ya no podrán quedarse en Madrid, por lo que ambos enamorados deciden iniciar su vida lejos, en Burdeos, donsde iniciarán una vida en común lejos de todo convencionalismo.

En definitiva, nos plantea Galdós un triángulo amoroso típico de novela folletinesca y de obra teatral romántica al que logra elevar a la categoría de obra de arte realista, en la que prevalece el sentimiento amoroso sobre los demás y se reflexiona desde la narración sobre los dos tipos de amores más comunes: el amor como sentimiento sosegado y pleno, representado por Caballero, y el amor pasional, encarnado en el personaje de Polo.

Estructura

  • Planteamiento: Presenta a los personajes y la contextualización contemporánea al situar la acción en el Madrid de 1867-68. La huérfana Amparo trabaja para sus primos Francisco y Rosalía Bringas, a los que sirve de criada. La esposa desprecia a Amparo por ser pobre e hija de un portero. Agustín Caballero, primo de Rosalía llegado de América convertido en millonario, se enamora de Amparo, mientras Rosalía sueña con que algún día se case con su hija, que en ese momento tan sólo tiene diez años.
  • Nudo: Agustín comienza su conquista a Amparo, empezando por ayudarla económicamente. Se prometen en matrimonio, lo que enfurece a Rosalía. Pedro Polo, sacerdote y antiguo protector y amante de Amparo, se entera del compromiso y pretende romperlo por todos los medios. Agustín acaba enterándose por el chismorreo de Madrid y de Rosalía. Amparo decide suicidarse.
  • Desenlace: Felipe, el joven criado de Agustín, impide el suicidio de Amparo. Agustín le pide a esta una explicación y tras oírla de forma confidencial, le propone a Amparo que se vaya a vivir con él a Burdeos, sin casarse. Ella acepta, Francisco los despide en la estación y Rosalía, tras enterarse, se sentirá muy indignada.

El triángulo amoroso que forman Amparo, Polo y Caballero

En Tormento vemos cómo se construye y se desarrolla el triángulo amoroso entre la protagonista Amparo, el ex sacerdote Pedro Polo y el indiano Agustín Caballero.

En el epicentro de todo nos encontramos con Amparo, quien tuvo una relación pasada con Pedro Polo y a pesar de ello lucha por un futuro junto a Agustín, mas el remordimiento de acciones pasadas le persigue y atormenta. Al quedarse ella y su hermana huérfanas, Polo es quien las ayuda y las cuida. Además, se sostiene la teoría (pues nunca es mencionado con exactitud) de que fue Amparo la que inició el flirteo con el aún sacerdote en el momento, por lo que supondría una traición a ella misma pues clara estaba su determinación por llegar “pura” al matrimonio y se deja caer que eso ya no sea posible.

Más tarde nos es revelado que Pedro Polo, una de las puntas del triangulo amoroso, envía cartas a Amparo y ella procede a visitarlo con el fin de enterrar su pasado. En estas circunstancias el ex sacerdote enseña su faceta manipuladora y violenta al impedirle irse de su casa. Obsesionado con ella, nos revela puntos interesantes de su relación que Amparo prefiere obviar, como el hecho de que su romance no fue tan tormentoso como ella lo pintaba.

En la otra punta del triángulo tenemos al bueno de Agustín Caballero, un español que se enriqueció en las Américas y al volver muestra la cara menos característica de la burguesía de la época: es un hombre humilde, trabajador, noble y amable. En definitiva representa todo lo que una mujer de la época querría en un marido. Pero para pena de muchas, él se queda prendado de Amparo e inician una relación que resultará exitosa tras superar obstáculos como la revelación del secreto de Amparo.

La protagonista está sometida a fingir y ponerse una careta de inocencia por miedo a la inquina de la sociedad y evitar que Caballero descubra su secreto, pero a la vez aún alberga un anhelo de poder reinventarse sin preocupación por su pasado.

En su conjunto, Galdós pretende reflejar con Amparo la figura de la mujer rechazada en la sociedad, mas inicia un cambio ideológico con el triunfo de su protagonista

Los tres nombres de la protagonista (Amparo, Tormento y la Emperadora) y su simbolismo.

Una característica habitual de la narrativa de Pérez Galdós es la particular atención que presta a los nombre propios, que adquiere una clara carga simbólica o un significado premonitorio. Significativo es el caso de la protagonista de la novela ya que se emplean tres nombres para referirse a Amparo: Amparito, Tormento y la Emperadora. Cada nombre corresponde a una máscara distinta que usa la heroína.

a) Amparo/ Amparito es el nombre más común y ordinario en la novela. Este nos remite a su versión más frágil, a sus carencias: a la protagonista le falta alguien que realmente la “ampare”. Amparo es la huérfana pobre, sumisa  y virtuosa, la primera versión que conocemos del personaje. Vemos como este primer apelativo que denota inocencia, bondad y humidad  es la máscara que emplea Amparo para encender los amores de Agustín.

b) Tormento es el nombre que le asignó su amante, el cura Pedro Polo y es un recuerdo constante de un pasado que desea olvidar, a la vez que muestra un rasgo oculto de su personalidad: pasional, desenfrenada, llevada por la lujuria y libre. En esta relación vemos como el sacerdote utiliza todo tipo de estrategias de chantaje emocional para victimizarse y hacer sentir culpable a Amparo: de ahí que la bautice como “Tormento”, para atarla a él y a su destino de forma irremediable. —máscara que ahora no le conviene a Amparo y que quiere abandonar para ponerse la máscara más anhelada, la de la  “Emperadora”.

c)Por último tenemos a la Emperadora, cuyo nombre viene derivado de su segundo apellido – Emperador- y contiene cierto peso. Como bien indica, se pronuncia en momentos donde la protagonista adquiere cierto poder. Es utilizado por el ayudante de Agustín, Felipe Centeno (personaje de otra novela galdosiana) y hace alusión al poder que conllevaría llegar a ser la mujer de un rico indiano.

Con estos tres nombres el autor muestra con suma excelencia las tres facetas diferentes del personaje, quien a pesar de todo nunca deja de ser la misma persona

TEMAS ABORDADOS EN LA NOVELA

Son diversos los temas que aborda la novela. Destacamos los siguientes:

  1. La crítica social (La importancia de las apariencias y el poder del dinero) – Éste es el asunto principal de la novela, porque conocemos las intenciones de Galdós al escribir Tormento y su querencia por la verdad y la autenticidad, tanto en los comportamientos como en los pensamientos y los sentimientos. Podemos imaginar la ira contenida del autor ante tanto fariseo, ante tanto ignorante que se vestía de señorito, ante tanta hipocresía mientras el país zozobraba económica y políticamente.

Raro es el capítulo en el que no encontremos censura de costumbres, comportamientos y formas de pensar. Y casi nadie se salva de la amable, por el tono empleado por el narrador, pero generalizada crítica a un estado de cosas que, según la visión galdosiana habían de cambiar. Si comenzamos por los Bringas, constatamos que su enfermiza necesidad de aparentar  los lleva a vivir en el umbral de la miseria vergonzante. Van gorronenado aquí y allá  ( especialmente a Agustín Caballero). La crítica a los Bringas es un crítica generalizada a la clase burguesa que tiene la misma manía de la apariencia, de la mediocridad estéril y de la actuación mimética y cursi de los comportamientos aristocráticos y extranjeros.

Paralelamente, la sociedad burguesa se había convertido en capitalista. El dinero como valor de cambio había transformado para siempre el conjunto de valores e instituciones tradicionales que habían regido la sociedad española. Todo esto lo refleja Galdós en su novela que es un fenómeno nuevo que interesa a intelectuales y al público. El desmoronamiento de la familia, de la honradez, de la amistad, del amor sincero, de la amabilidad altruista, de la religión católica vivida sinceramente, de la inocencia, caracteriza esta nueva forma de relacionarse basada en el interés , en el egoísmo y en el individualismo: el beneficio del material sobre la verdad y el cultivo de la espiritualidad.

José F. Montesinos agrupa este conjunto de novelas galdosianas bajo el marbete de novelas de “la locura crematística”. El dinero todo lo puede, nos viene a decir Galdós, la avaricia y la corrupción han envenenado el entramado social hasta convertirlo em mero simulacro en el que la confianza y la bondad eran poco menos que una autocondena a la marginación.

En Tormento, la presencia del dinero es continua, y Galdós describe las distintas formas de conseguirlo en esa sociedad. Caballero es un comerciante que mueve el dinero para generar riqueza, lo que Galdós alaba porque lo considera positivo, al contrario que Bringas, que es un avaro que siente un deleite perverso al contar y volver a contar sus ahorros, logrados a base de irracionales renuncias cotidianas.

  1. El amor– El sentimiento amoroso es el motor de la acción principal de la novela. Los tres vértices del triángulo amoroso sienten ese amor, aunque con matices, como sentimiento totalizador para alcanzar la felicidad. Ambos pretendientes, Caballero y Polo, lucharán por el amor de Amparo-Tormento con el trasfondo del pecado cometido y del honor.

Son continuas las referencias al amor verdadero que sienten ambos hombres, cada uno a su manera. Polo es capaz de dejarlo todo, de marcharse con ella de España y empezar una nueva vida que les permita ser felices lejos de las convenciones impuestas. Su huida también significa acabar con la mentira del sacerdocio. Por su parte, Caballero, una vez enterado del error de Amparo, le propone también abandonar un país mentalmente atrasado y controlado por la moral católica reaccionaria.

Son Polo y Caballero dos sujetos que la sociedad expulsa de su seno por auténticos, porque no quieren seguir las normas morales y sociales que la rigen.

En esta novela Galdós defiende la idea del amor sin excesos de pasión, un amor entre iguales, sincero y auténtico, basado en el respeto mutuo (Capítulo XV).

  1. La situación de la mujer-Relacionado con el tema de la crítica social, con el del dinero y con el del amor nos encontramos el problema económico y social de la situación de la mujer en al época. Este es un problema que preocupaba a Galdós, quien dedica bastantes páginas de la novela a describir y analizar dicha situación.

El machismo imperaba, los hombres dominaban la sociedad y la mujer era poco más que un objeto. De ahí que a las mujeres que tenían curiosidad por aprender o por iniciar tareas intelectuales o literarias se las desacreditara y fueran llamadas despectivamente “literatas”. La mujer tenía pocos papeles que interpretar en el gran teatro social. O era una sumisa esposa (Rosalía), o ángel del hogar (Amparo), o, si iba contra las normas establecidas y buscaba la libertad, una cualquiera, una perdida (Refugio en La de Bringas).

Quedaban, como leemos en Tormento, dos soluciones más: entrar en un convento, lo que Caballero ve como una estupidez fruto del atraso ideológico de la sociedad española, o trabajar honradamente y permanecer así en la pobreza para siempre.

La mujer no tenía la capacidad masculina de generar ingresos, y si trabajaba, éstos eran tan pírricos que no le permitían la independencia. Es la lucha por la vida que Galdós recrea en el diálogo entre las dos hermanas en el capítulo X. Galdós, pudoroso y precavido, no nos habla de una dura realidad: muchas eran las muchachas de provincias que venían a trabajar a la capital y que servían en casas de señoritos que mantenían con ellas sus primeras relaciones sexuales. Si estos contactos tenían consecuencias, echaban a la chica de la casa y tema finiquitado, otra perdida para siempre.

La insatisfacción marital llevaba a las mujeres al adulterio (Madame Bovary, La Regenta), los problemas económicos, también (La de Bringas). A la losa de la imposible independencia económica se unía la de la opinión, la de la honra. Si se conocían posibles amores ilícitos, a la mujer no le quedaba más que la deshonra, el convento o el suicidio (como bien ilustra Tormento). Todo ello hacía plantear a los novelistas distintas soluciones que abogaban, aunque tímidamente, por una consideración distinta de la mujer en el ámbito íntimo y social.

También merecen especial atención las apreciaciones que hace Galdós acerca del tipo de educación que se daba a las féminas. La instrucción iba más encarada al enriquecimiento social, de cara al exterior, que a la interiorización y la consolidación de conocimientos.

Las principales modalidades narrativas y los respectivos puntos de vista: el narrador omnisciente, Ido del Sagrario y el monólogo interior

En Galdós, el narrador es una criatura excéntrica y caprichosa. Podemos considerar que Tormento es una auténtica enciclopedia de los distintos tipos de narrador que utilizaba la novela decimonónica:

.  Escenas teatrales que inician y cierran la obra- En la primera escena D. Ido del Sagrario, personaje de varias novelas de Galdós y estrafalario escritor de novelas de folletín expone a su contertulio su proyecto de escribir un relato destinado a “enaltecer la virtud y condenar el vicio”.

.Uso de un narrador omnisciente y heterodiegético en tercera persona, situado fuera de la historia y conocedor absoluto de los hechos y del mundo interno de los personajes. Este en ocasiones  penetra en la conciencia de los personajes mediante el estilo indirecto libre y  realiza valoraciones u observaciones al propio lector. Es el que escribe los capítulos inicial y final, aunque también se puede rastrear su presencia a lo largo de la novela.

. También observamos a un narrador testigo y homodiegético, en primera persona del singular y situado dentro del relato puesto que es un personaje secundario que presencia la acción y personajes desde la cercanía o lejanía ofreciendo una información limitada y parcial de los mismos trata de un «narrador desmemoriado», cuyas inseguridades y ambigüedades en el momento de recordar lugares, anécdotas y rasgos de los personajes —«yo creo», «me parece», «me dijeron»— ayudan a caracterizarle como testigo. Este es un narrador sin identidad y amigo o conocido de don Francisco de Bringas y que proyecta una mirada particular y parcial de los hechos y personajes, además de que consigue involucrar también al lector como testigo con el uso de la primera persona del plural.

. Otra modalidad discursiva es el monólogo interior o fluir de conciencia que presenta el máximo grado de autonomía o emancipación de la voz del personaje respecto al narrador. Resulta especialmente interesante el monólogo interior del «indiano» Agustín Caballero al final de la novela; se reproducen sus pensamientos de forma espontánea y tal y como brotan en su mente:

¿No reparas, tonto, que estás haciendo todo lo contrario que de lo que pensaste al inaugurar tu vida europea? Recréate, hombre sin mundo, en tu contradicción horrible, y no la llames desafuero, sino ley; porque la vida te la impone, y no hacemos nosotros la vida, sino la vida quien nos hace… Y a ti, ¿qué te importa el qué dirán de que has sido esclavo? Te criaste en la Anarquía, y a ella, por sino fatal, tienes que volver. […] ¿Qué te importa a ti el orden de las sociedades, la Religión, ni nada de eso? Quisiste ser el más ordenado de los ciudadanos, y fue todo mentira. Quisiste ser ortodoxo: mentira también, porque no tienes fe. Quisiste tener por esposa a la misma virtud; mentira, mentira, mentira

Esta combinación de voces narrativas, que revelan claramente el magisterio cervantino,  sirve a Galdós para ofrecer un relato ambiguo y profundo que se basa en la fusión de voces y de puntos de vista. A ello cabe añadir la ironía, la parodia y el humor con que se transmite todo lo narrado.

Espacio

La acción se desarrolla en Madrid, aunque hay constantes referencias Filipinas, adonde va a ir Pedro Polo, México, Estados Unidos y Burdeos, espacios de Agustín y sus negocios, ajenos a los códigos morales españoles.

Sin embargo, más allá de alusiones a Palacio y a determinadas calles, apenas hay descripción del ámbito urbano. Casi todo el espacio de Tormento es doméstico: interiores de domicilios que son prolongaciones simbólicas de los personajes.

Otro aspecto simbólico es la presencia de la luz, la sombra y la penumbra en la descripción de los espacios: los secretos y las mentiras transcurren en la oscuridad; la luz y la revelación van de la mano.

 Reflejo del contexto histórico contemporáneo: las vísperas de la revolución de 1868.

Galdós quiere elaborar con sus ficciones un testimonio histórico y artístico que sirva de enseñanza a los avisados lectores para que comprendan los errores del pasado y no vuelvan a cometerlos.

En Tormento, la presencia de hechos históricos es poco relevante. Lo es más, por ejemplo, en La de Bringas. Este cuadro nos ayudará a entender la convulsa situación política y social que se vivía en el tiempo que abarcan las tres novelas de la serie:

Novela Período que abarca Acontecimientos
El doctor Centeno Febrero-junio de 1863 Revueltas y pronunciamientos militares por el malestar de la población para con los políticos y la monarquía.
Tormento Noviembre de 1867- marzo de 1868 Clima social y político prerrevolucionario.
La de Bringas Marzo- octubre de 1868 Revolución de septiembre. Exilio de la reina Isabel II

 

Vemos, pues, que el tiempo histórico o externo en que se enmarca el argumento es el último año de regencia de Isabel II. Galdós nos da noticia del ambiente prerrevolucionario  principalmente a través del comentario de los personajes y de la lectura de los diarios que estos realizan (XIX). Por ejemplo, el comentario que Rosalía Pipaón hace refiriéndose a Palacio:”en aquella casa todo se hace con el mayor desorden” (III), o cuando comenta Refugio que “la gente no habla más que de revolución” (X), o cómo interpretan esta atmósfera prerrevolucionaria  Pedro Polo (XVIII) y Agustín Caballero (XXXVII), los cuales desean que , por circunstancias personales, la revolución llegue de una vez, que sea una liberación.

Contrariamente, el conservador Bringas se expresa en términos antagónicos: “Adiós propiedad, adiós familia, adiós religión de nuestros mayores. La piqueta demoledora, la tea incendiaria…”

Asimismo en el capítulo XXII nos ofrece Galdós las distintas tendencias políticas del momento a través de la descripción de los amigos de Caballero.

El autore describe estos hechos desde una distancia temporal de 20 años,y ya da a entender en su obra que el fracaso de la revolución que se avecina es un hecho porque sus protagonistas, una burguesía conservadora y acomodaticia, no estaban preparados para dirigir los cambios que se avecinaban.

En cuanto al tiempo interno, la obra se desarrolla a lo largo de varias semanas, las que trascurren desde que Agustín, una vez que se ha fijado en Amparo, decide cortejarla, hasta que se marchan a Burdeos, escapando de la hipócrita y encorsetada sociedad madrileña, y, especialmente, de sus parientes políticos.

 

Rasgos realistas y naturalistas de Tormento

El alumno deberá señalar algunos rasgos del realismo decimonónico (reflejo de la vida cotidiana y del contexto histórico; tiempo y espacio verosímiles; lengua coloquial, caracteres anodinos…) y del naturalismo (determinismo de la herencia, el medio y el ambiente…) que caracterizan la novela galdosiana. También se valorará que señale cómo combina los principales rasgos del realismo con el determinismo naturalista, sin caer en el experimentalismo de Zola.

 

 

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22ª sesión (07/02/2023)

ANEXO I

Análisis monólogos de Segismundo

Introducción

Estos dos monólogos aparecen en La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. La obra, compuesta en 1635, es una de las cumbres del teatro barroco del Siglo de Oro y de la literatura española. La obra se centra en los temas filosóficos del libre albedrío, del honor y la legitimidad del poder entre otros. Estos temas son mostrados a través de unos personajes simbólicos y esquemáticos. Cabe destacar también su aguda visión del hombre, reflejo de las inquietudes filosóficas de la época, ni su ejemplar maestría del verso, del lenguaje literario barroco y de las técnicas teatrales.

1er Monólogo
Bajo un punto de vista dramático, la función del monólogo es la de plantear la penosa situación de Segismundo, un personaje clave de la obra. Sin embargo, este largo lamento posee significados que van más allá del argumento teatral: es una reflexión sobre la verdadera libertad del hombre, es decir, la libertad de decidir su destino. Para tal fin, nos muestra a un personaje encerrado, encadenado, aunque la esencia del fragmento sobresale de los límites de la libertad física. La esencia consiste en saber si el hombre es dueño de su destino o si, por el contrario, este ya está escrito por Dios, por lo que el hombre no puede hacer nada por cambiarlo.

El monólogo de Segismundo consta de 70 versos octosílabos agrupados en siete décimas. La rima es consonante y se ajusta al siguiente esquema: abbaaccddc.
La métrica y la estructura interna aparecen imbricadas en este texto. Por ejemplo, cada décima termina con una interrogación retórica, en ocasiones dos, que alude directamente al tema del soliloquio.

En cuanto a la estructura interna, se distinguen las siguientes partes:

1ª parte (versos 103-113). Segismundo expresa su zozobra por el cautiverio que sufre, así como su ignorancia de las causas.

2ª parte (versos 114-166). El protagonista compara su prisión con la libertad que gozan diversos animales y elementos del paisaje. El monólogo repasa en este punto los cuatro elementos de la naturaleza (aire, tierra, agua y fuego).

3ª parte (versos 167-172). Una última interrogación retórica cierra la pieza recalcando su desazón por la falta de libertad y recapitulando lo mencionado en el monólogo.

La primera parte comienza con uno de los recursos literarios característicos del Barroco, el hipérbaton.

En los versos 103 y 104 Segismundo invoca a Dios mediante el término cielos. No se trata de un simple recurso retórico, sino que marca desde el principio la verdadera dimensión de la duda que mueve al personaje. Tal desazón sólo puede tener consuelo ante Dios, por lo que Segismundo apela a la máxima autoridad divina. El espectador, al oír esta llamada, empieza a ser consciente de que Segismundo es más que un prisionero en una torre: es el Hombre ante el Destino. Por otro lado, esto permite al dramaturgo establecer desde un principio a qué categoría pertenece su obra. No estamos asistiendo a una comedia, ni siquiera a un drama de honor. Este monólogo enfrenta a la audiencia con un drama filosófico en el que los personajes, a pesar de su hábil caracterización, son esquemáticos y poseen un carácter simbólico.

En los cuatro versos siguientes (105-108 ) se introduce la idea de nacer como delito que ha de ser castigado. Aunque procede de Séneca, el concepto es puramente barroco, puesto que toca a la visión de la vida y, en concreto, al tema central de La vida es sueño y de este monólogo, el libre albedrío: si el hombre nace con un delito (una mancha, un pecado original), nada de lo que pueda hacer en su vida servirá para tomar en mano su destino.

La siguiente décima (113-122) continúa con la idea de la anterior (nacer = delito) pero da un paso más al mostrar a Segismundo consciente de su singularidad, algo que no se apreciaba en la estrofa anterior.

Los versos 119 a 122 abundan en la sensación del personaje de que su desgraciada tesitura se debe a una condición de la que es ignorante. Dan comienzo en este punto las interrogaciones retóricas, dirigidas a ese cielos ya mencionado:

¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

En la segunda parte, Segismundo empieza a comparar su suerte con la de diversos elementos de la naturaleza, que se relacionan con los cuatro elementos fundamentales, como ya hemos comentado: aire, tierra, agua y fuego. Desde el verso 123 hasta el 162 se extienden cuatro décimas que presentan una estructura paralela en varios aspectos:

  1. la disposición sintáctica. Los versos primero, tercero y quinto de todas las estrofas empiezan de la misma manera: Nace / apenas (y apenas) / cuando (anáfora). Además, los dós últimos de cada décima están ocupados por una interrogación retórica que recoge el lamento del protagonista. El final de cada estrofa se refiere a la idea principal del monólogo: una reflexión sobre el destino del hombre y sus aspiraciones de libertad:
  2. el significado. Cada estrofa evoluciona desde el nacimiento bajo del animal hasta su vida en libertad. En todas se compara la libertad del animal con la confinación del personaje.

Tengamos en cuenta, por otro lado, que están escritos pensando en un público que asiste a una representación y que, por tanto, no tiene el texto bajo los ojos y no puede leer varias veces un pasaje complicado. Una estructura repetitiva ayuda a hacer comprender la historia y el mensaje, así como a facilitar el recitado por parte del actor.

A continuación comentaremos los rasgos estilísticos de la 2ª parte.

El aire es el elemento tratado en la tercera décima, mediante la descripción del ave. Sobresalen los dos sintagmas:

Flor de pluma (verso 125)
Ramillete con alas (verso 126)

He aquí dos nuevos ejemplos de conceptismo. Son dos asociaciones ingeniosas entre los campos semánticos de las flores y las aves.

En la siguiente décima el autor elige un animal terrestre (el bruto) para representar el segundo de los elementos fundamentales: la tierra. Hay un brusco hipérbaton en los versos 135 y 136, que separa dos ideas:

que dibujan manchas bellas
[…]
gracias al docto pincel
(Alegoría del poder creador de Dios)
apenas signo es de estrellas
[…]
cuando atrevida y cruel
(Sigue la idea recurrente del animal
que obtiene su libertad al nacer)

Cierra esta parte la identificación del personaje con un volcán, tan desmesurada es su congoja. Esta emoción casa con la hipérbole

quisiera sacar del pecho
pedazos de corazón. (versos 165 y 166)

Otro recurso que acrecienta su mayúsculo quebranto es la gradación de la elocuente imagen

un volcán, un Etna hecho, (verso 164)

La tercera parte consiste en una interrogación retórica como las que cierran cada una de las estrofas, intensificada por varios procedimientos. En primer lugar, ocupa seis versos en lugar de dos; en segundo lugar, la enumeración del verso 167:

¿Qué ley, justicia o razón,

acentúa el vigor de estos tres conceptos, fundamentales por sí mismos en el teatro barroco.

En conclusión, este fragmento es uno de los pilares, junto con el célebre recitado del segundo acto, de La vida es sueño, por su importancia dramática en el planteamiento de la trama y por las ideas fundamentales que transmite (el Hombre y su Destino). Se trata, asimismo, de una composición poética de extraordinaria calidad: su cuidada estructura, los imaginativos recursos que la ornan y la efectividad con la que sus versos transmiten el tema principal le otorgan unas legítimas e imperecederas credenciales líricas.

2º Monólogo
El soliloquio de Segismundo cierra la segunda jornada de La vida es sueño, de Calderón de la Barca. En este acto el rey Basilio ejecuta su plan para medir la aptitud como gobernante de Segismundo. El príncipe heredero es llevado a palacio mientras duerme, de modo que despierta como un hombre libre y poderoso. Basilio observa su comportamiento tiránico, por lo que le juzga incapaz de asumir la corona. Así pues, esa misma noche lo devuelve a su cautiverio. Allí, Segismundo se pregunta si lo vivido en la corte fue realidad o un sueño.
Se desarrolla en estos versos el tema barroco de la inconsistencia de la vida: las ilusiones, las esperanzas, las preocupaciones humanas son pasajeras. El afán moralizador del autor nos aconseja no dejarnos llevar por la vanidad, el poder, los oropeles, puesto que todo lo terreno es una quimera.
Se compone el pasaje de 40 versos octosílabos agrupados en décimas, con el siguiente patrón de rima consonante: abbaaccddc.
En cuanto a la estructura interna, cabe destacar que se sigue una disposición argumentativa, frecuente en los monólogos calderonianos. Es un reflejo del rigor expositivo con el que el autor busca comunicar su propósito moral.
Versos 2148 – 2157 (1ª décima): se expone la tesis acerca de la fragilidad de la vida.
Versos 2158 – 2167 (2ª décima): el primer ejemplo que ilustra su tesis es el rey, representante del poder terrenal.
Versos 2168 – 2177 (3a décima): comprende varios argumentos que corroboran el primero. Se trata de tipos representativos: el rico, el pobre, el ambicioso, el avaricioso, el malvado.
Versos 2178 – 2187 (4a décima): Segismundo se pone a sí mismo de ejemplo y cierra el monólogo con su tesis central.
El comienzo del monólogo enlaza con la intervención anterior de Clotaldo, en la que insta al príncipe a hacer el bien. Sorprendentemente, los cuatro primeros versos nos transmiten la idea, novedosa en Segismundo, de que lo más importante es hacer el bien en cualquier circunstancia (que aun en sueños / no se pierde hacer el bien, versos 2146 y 2147). Se trata de un mensaje fundamental en la obra que ilustra la mentalidad del autor: el hombre que hace el bien vivirá de acuerdo con los preceptos de la moral cristiana. Esta primera parte se completa con el enunciado de la tesis central del monólogo: la vida es una ilusión fugaz.
El verso 2157 presenta el primer ejemplo utilizado para corroborar su opinión. El rey se envanece en su poder, sin saber de la muerte igualadora. Como ya se ha mencionado, los monólogos adquieren un carácter moralizador que va más allá del argumento de la obra. Por tanto, el rey no es aquí Basilio, sino el rey de España o cualquier otro gobernante contemporáneo de Calderón. El vocabulario refleja el pesimismo del autor en el tema central: sueño, engaño, desdicha, muerte. Por otro lado, el primer verso muestra con una repetición que la idea central afecta a la misma esencia del ser humano (sueña el rey que es rey). Es decir, el hombre no es nada, sino lo que cree ser.
Cabe destacar la metonimia en aplauso, por vanidad (2161). Este recurso forma parte de la metáfora que describe la vanidad humana como un aplauso que en el viento escribe(2162).
Podemos leer en el verso 2163 un recurso frecuente de la poesía barroca, la ceniza como metáfora de la destrucción y el olvido de todos los anhelos que, en vida, alimentó el alma humana. La exclamación que ocupa los versos 2165 a 2167 refuerza la expresividad del sentimiento, que adquiere un tono amargo ante la ceguera del hombre. La perífrasisintentar reinar (2165) transmite con efectividad esta idea: los reyes que en el mundo hay no reinan, sino que lo intentan inútilmente antes de que la muerte los entierre en el olvido.
La segunda parte contiene más ejemplos de instrucción para el auditorio. Los casos mencionados pretenden ser un compendio de actitudes humanas frente a la vida: el rico, el pobre, el ambicioso, el avaricioso, el pérfido. Se abre esta segunda parte con la repetición del verbo sueña. Esta anáfora, que vuelve a aparecer en los versos 2170, 2172 y 2173 subraya el tema principal. Una nueva repetición, acompañada esta vez por el pronombre todos (2175) concuerda con en conclusión (2174) para confirmar ante el público la universalidad de su mensaje: el afán moralizador de la obra abarca a todo el género humano. Con los tres últimos versos se cierra la argumentación de esta décima. Los argumentos mencionados respaldan la tesis central, de acuerdo con el esquema dibujado más arriba.
Antes de pasar a la tercera parte, comentemos brevemente el verso 2176. El autor refleja aquí una actitud propia de Barroco: el hombre está sumido en la ignorancia de lo que su propia vida representa. Se consigue multiplicar de este modo la angustia vital que caracterizaba al hombre de la época, al menos tal y como nos lo representan los escritores y pensadores.
Tras la primera conclusión, Segismundo se adentra en la tercera parte para ponerse a sí mismo como argumento a favor de su idea. En los dos primeros versos destaca la contraposición entre la prisión y la corte, ambos introducidos por el verbo soñar. Bajo este punto de vista, los dos aparecen como estados “soñados”, es decir, irreales. Aprendemos, pues, que no deberíamos reflexionar sobre nuestra vida, puesto que todo lo que en ella ocurre es un engaño.
Por último, los versos 2181 a 2186 vuelven a enunciar la tesis vertebral del soliloquio. Adopta, para tal fin, un estilo sentencioso acorde con el propósito moral del fragmento: el único verbo que aparece es “ser”, que sirve para definir la vida con vigor y concisión (la vida es frenesí, ilusión, sueño). El verso 2185 contiene una paradoja u oxímoron, articulado por este verbo “ser”, que ilustra la fragilidad de la vida humana. Posesiones, certitudes, ilusiones… todo es insignificante.
Volvamos a los versos 2181 y 2182. La interrogación aquí repetida nos plantea sin ambages la cuestión fundamental del pensamiento filosófico del ser humano en cualquier época (¿Qué es la vida?). El atribulado príncipe nos da la respuesta que los hombres de letras nos han transmitido como propia del siglo: la vida es una mentira, una ilusión, en definitiva, la vida es sueño, como afirman el verso 2186 y el título de la obra.
Así pues, los dos últimos versos, que han pasado al acervo cultural español, condensan la visión barroca de la vida humana. Son un broche eficacísimo para el conmovedor monólogo del príncipe prisionero, espejo de almas y advertido ejemplo contra las pasiones de este mundo.

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20ª y 21ª sesiones (02 y 06/02/2023)

  • Fin de teoría de La vida es sueño.
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19ª sesión (01/02/2023)

1er parcial

A partir de las Diferencias entre las 2 partes del Quijote hasta Aportaciones de Calderón a la comedia lopesca.

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14ª, 15ª, 16ª, 17ª y 18ª sesiones (18, 19, 24, 30, 31/01)

Comentario y visionado parcial de La vida es sueño.

23/01- Indisposición profe

25/01- Huelga alumnos

26/01- Actividad oral

 

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13ª sesión (17/01/2023)

Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño

Contenidos clave (PAU)

La obra de Calderón y la llamada Comedia nueva. Los diversos planos de la obra: político, filosófico, teológico, moral. Ambigüedad del concepto de “sueño”. Educación y carácter de Segismundo. Coincidencias y divergencias de las respectivas peripecias de Segismundo y Rosaura. El ideario político calderoniano y su reflejo en la obra. Caracterización de los dos principales espacios: la cárcel y el palacio. Perfil de Basilio. Otros personajes: Clotaldo, Astolfo, Estrella, Clarín. Polimetría de La vida es sueño.

Materiales complementarios

  1. Enlace a un power point de presentación de la obra.
  2. Videos de algunas escenas de la primera jornada de uno de los montajes más recientes, el que dirigió Calixto Bieto en el año 2000: enlace 1enlace 2 y enlace 3. + También os enlazo un video de un montaje de TVE  de hace bastante tiempo. Es una adaptación del original pero, a pesar del código teatral algo desfasado, permite seguir la trama con bastante claridad. Aquí lo tenéis. 
  3. Por último, el programa de “La mitad invisible” dedicado a la obra cumbre de Calderón de la Barca. Aquí lo tenéis.

 

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

Biografía

Calderón de la Barca fue el más importante discípulo de Lope de Vega, y maestro él mismo de una brillante pléyade de dramaturgos. Nació en Madrid en el seno de una familia acomodada. Estudió con los jesuitas y luego en Alcalá y Salamanca. Se dio a conocer como escritor y Lope lo elogió. A los veintitrés años, estrenó sus primeras comedias. Felipe IV lo encargó del teatro de Palacio al morir Lope. En correspondencia, el ideal monárquico estaré siempre presente en el teatro calderoniano. Participó en la campaña de Cataluña (1640-41), experiencia militar que se ve reflejada en El alcalde de Zalamea. Ya escritor famoso, su vida cambia: se hace solitario, escribe poco, renuncia al puesto palaciego y, en 1651, se ordena sacerdote, condición a la que se dedicará hasta su muerte en 1681.

La vida de Calderón ofrece vivo contraste con el vértigo que fue la de Lope. También se oponen intensamente como artistas. En Lope todo es improvisación, vitalidad, pasión, alma popular. En Calderón, por el contrario, predominan la reflexión, la serenidad y una aristocrática nobleza. Por otro lado, mientras Lope aplica su talento a casi todos los géneros literarios, Calderón se consagra exclusivamente al teatro. Y escribe muchas menos obras: se conservan de él 120 comedias, 80 autos sacramentales y una veintena de piezas menores (zarzuelas, entremeses…).

OBRA

Suelen distinguirse dos épocas en el quehacer literario de Calderón:

  1. En las obras escritas hasta los treinta y cinco o cuarenta años, siguió de cerca el modelo de la comedia lopesca. Sus mejores obras de este momento son comedias tan hermosas como La dama duende y Casa con dos puertas mala es de guardar.
  2. En su madurez, aportó rasgos personales a ese modelo. Elabora también con sumo cuidado la forma, dando entrada a elementos expresivos barrocos; y dramatiza temas de mayor trascendencia ideológica. Sus dos obras maestras del período de madurez son el drama filosófico La vida es sueño (1635) y El alcalde de Zalamea (publ. 1651); este último, uno de los dramas mejor construidos del Siglo de Oro, en que hallamos, como en algunos dramas de Lope, un villano con honor y la afirmación de una sola clase de justicia para todos, que reside en el rey.

Los autos sacramentales

Calderón tb compuso autos sacramentales, piezas breves en un acto, escritas en verso, con personajes alegóricos (el Pecado, la Iglesia…) en las que se desarrolla un tema religioso relacionado con el sacramento de la Eucaristía. Su auto más importante es El gran teatro del mundo que recrea el tópico de “la vida como una representación teatral”: el Autor o Director de la compañía (Dios) asigna los papeles a los actores (los hombres) para una representación única (la vida); al final, cada actor recibirá el premio o castigo según haya sido su interpretación.

LA “COMEDIA NUEVA LOPESCA”

En el siglo XVII, Lope de Vega, tuvo la genialidad de acertar con una fórmula teatral de éxito seguida por todos los autores a partir de entonces. Se le llamó la COMEDIA NUEVA para distinguirse de la obra teatral clásica. Esta comedia combinaba la calidad literaria con la capacidad de atraer al público, objetivo que logró como nadie.

En 1609 Lope compuso su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, texto ensayístico en verso,  en el que pretende explicar su concepción teatral y defenderse de los que le critican por apartarse de los modelos clásicos. A lo largo de su tratado va mostrando las características que tienen las obras que escribe:

  1. División de la comedia en tres jornadas o actos. Esta división se adapta mejor a las partes fundamentales de la acción: planteamiento, nudo y desenlace.
  2. Mezcla de lo trágico y lo cómico. La comedia ha de representar la variedad, igual que la vida. Esto implica que en una misma obra pueden aparecer personajes nobles y plebeyos, reyes y campesinos… Se mezclan los estratos sociales, aunque se guarda el decoro en la forma de hablar, comportarse, vestirse… El gracioso (papel interpretado por el criado del galán) aparece incluso en las obras más trágicas o más graves. (Esta mezcla era impensable en la tragedia y la comedia clásicas).
  3. Ruptura de la regla de las tres unidades. Los renacentistas, basándose en Aristóteles, habían establecido que la obra teatral debía limitarse a la unidad de acción- una sola acción-, a la unidad de tiempo- desarrollada en el tiempo máximo de un día- y a la unidad de espacio- en un único lugar-. En el teatro de Lope estas unidades no se respetan, pues la historia puede suceder en días, meses o años y los cambios de lugar son habituales. Dada la casi inexistencia de decorados, eran los mismos personajes los encargados de proporcionar las acotaciones escénicas necesarias para los espectadores.

Por lo que se refiere a la acción, las obras suelen incorporar dos acciones paralelas- una principal y otra secundaria- y mantienen la intriga hasta el tercer acto, para conservar la atención del público.

  1. Los personajes. Los personajes más habituales en la comedia del Siglo de Oro son:

EL REY. Si es joven, es un galán soberbio y a veces injusto; si es viejo, es prudente y necesario para restablecer la justicia.

EL GALÁN reúne todas las virtudes; juventud, generosidad, paciencia, capacidad de sufrimiento… Los sentimientos que le mueven son: amor, celos y honra.

EL ANTAGONISTA, suele ser un noble que abusa de su poder, es tirano y malvado. Su papel en la comedia es negativo. Sólo puede castigarle el rey.

LA DAMA, complemento femenino del galán, es noble, idealista, audaz y constante. Salvo raras excepciones (El perro del hortelano), los personajes femeninos responden a la pasividad social que tenían en su tiempo. Es muy habitual el personaje de la mujer que se disfraza de hombre para realizar acciones masculinas como la defensa de su honra. Esta mujer varonil suele crear situaciones de enredo muy del gusto de la época.

EL PADRE DE LA DAMA (el barba). Es un hombre ejemplar que defiende el honor.

EL GRACIOSO o DONAIRE es el tipo por antonomasia de la comedia española, suele ser el criado del galán, pero también su consejero y amigo y su contrapunto en el carácter. Es ingenioso, cobarde, ama el dinero, los placeres y la comida. Suele emparejarse con la criada de la dama. Sus intervenciones rompen la tensión y el dramatismo.

LA CRIADA es la confidente y acompañante de la dama que desempeña una especie de papel de gracioso en mujer.

  1. Intercalación de elementos líricos. Se incorporan canciones y bailes para amenizar la representación.

APORTACIONES DEL TEATRO DE CALDERÓN A LA FÓRMULA LOPESCA

Calderón de la Barca representa la culminación del teatro barroco. Siguiendo el magisterio de Lope, adopta la fórmula de la “comedia nueva” pero aportando algunas innovaciones tanto formales- mayor reflexión constructiva- como temáticas-tratamiento más profundo y reflexivo de los temas abordados-:

  • Temática. El teatro calderoniano tiende más a la reflexión teológica y filosófica. Frecuentemente, sus personajes se convierten en símbolos de valores o ideas  (“la duda existencial” en el caso de Segismundo) y la acción está  relegada a un segundo término a favor de la exposición de las ideas y creencias que atormentaban al ser humano.
  • Trama.  Las obras se despojan de tramas secundarias. Calderón prefirió que la trama girase en torno a un personaje clave, contradictorio, que se plantea continuamente el origen de su existencia, relaciones con la Divinidad, el destino final…Esta aparente simplicidad y esquematismo es fruta de una cuidada elaboración.
  • Personajes. Disminuye el número de personajes y concede mayor peso a los protagonistas; se profundiza más en la evolución de su carácter. Para otorgar mayor importancia a este aspecto ofrece protagonismo al monólogo.
  • Escenografía. Sus escenografías suelen ser más complicadas y espectaculares. Los dramas calderonianos solían escenificarse en la corte y a veces los montajes eran tan aparatosos que requerían la colaboración de decoradores y arquitectos.
  • Lenguaje teatral.  Calderón, a diferencia de Lope, utiliza un estilo culto y minoritario. Alterna recursos propios del culteranismo- riqueza y exactitud en el uso del léxico, símbolos, comparaciones, imágenes, hipérboles…- como rasgos del discurso conceptista – antítesis, paradojas…-.

LA VIDA ES SUEÑO

El drama filosófico de La vida es sueño  fue estrenado en 1635. Al año siguiente fue publicado en la Primera parte de las comedias de don Pedro Calderón de la Barca.

Consta de tres actos o jornadas. La primera jornada, que tiene ocho escenas, se presenta como contextualizador (es decir que en ella se presenta a los personajes y la ubicación espacio-temporal de la historia). En la segunda jornada, que tiene diecinueve escenas, aparece el conflicto, nudo o problema. Y en la tercera jornada, de catorce escenas, tiene lugar el desenlace o resolución. 

ARGUMENTO (POR JORNADAS)

Introducción:

El conflicto entre libertad y destino es uno de los motivos temáticos que más aparecen en este dramaturgo. Los elementos fundamentales del conflicto son siempre los mismos: el héroe trágico es portador de un destino adverso que causa la destrucción de los demás y/o de sí mismo. Para evitar que se cumpla el terrible hado anunciado por los astros, el héroe es encerrado e incomunicado. Sin embargo, la sabiduría humana, que ha previsto todo para evitar el cumplimiento del vaticinio, es burlada y el héroe sucumbe a su destino o bien lo vence mediante un acto soberano de libertad.

Primera jornada: Rosaura, acompañada del “gracioso” Clarín, vuelve a su patria, Polonia, vestida de hombre; ésta lleva una espada que le dio su madre antes de morir y que le permitirá localizar a su padre. Pero Rosaura no sólo llega en busca de su desconocido padre sino también en busca de Astolfo, duque de Moscovia y sobrino del rey de Polonia, que la ha seducido y abandonado. Entonces, Rosaura y Clarín encuentran encerrado en una torre a un personaje cubierto de pieles – mitad hombre, mitad bestia- que se lamenta de su estado: se trata de Segismundo,  heredero del rey de Polonia. Él desconoce su identidad y el porqué de su encierro. Su padre, el rey Basilio, lo ha encerrado en una torre para resguardar a su reino de los malos vaticinios que anunciaran los hados cuando nació: indicaban que Seguismundo sería un príncipe vicioso y tirano, que humillaría a su propio padre. El encargado de cuidar a Seguismundo es Clotaldo, su preceptor, quien le instruye sobre el mundo sin revelarle su verdadera condición.

Cuando el ayo advierte que personas extrañas han conocido el secreto de Seguismundo, ordena su detención. Rosaura es reconocida por Clotaldo como una hija suya, abandonada años atrás. Finalmente los intrusos serán puestos en libertad gracias a la benevolencia del monarca. Este, arrepentido por la decisión que tomó con su hijo, quiere probar si Segismundo es realmente tan malvado como anunciaban los horóscopos y oráculos; ( antes, el rey Basilio ha hablado con los posibles herederos del reino, Astolfo, el seductor de Rosaura, y la princesa Estrella, propiciando que se casen, en bien de la unidad del país) por ello, ordena traerlo dormido al palacio real.

Segunda jornada: El príncipe despierta en el palacio y se asombra de las maravillas que lo rodean. Clotaldo le explica su verdadera situación. Ya en el trono, el protagonista se comporta tal como los astros lo habían anunciado: se insolenta con su padre, corteja de forma desconsiderada a dos mujeres, trata de matar a Clotaldo y arroja por una ventana a un criado inoportuno. Entonces el rey, ante lo que interpreta como ratificación de los malos augurios, ordena el regreso de su hijo a la torre. Ya en ella, Seguismundo cree haber vivido tan solo un sueño.

Tercera jornada: Al conocer la existencia de un príncipe heredero, los soldados se sublevan en su favor, pues no quieren aceptar a Astolfo como sucesor de Basilio. Liberan entonces a Segismundo y éste logra humillar a su padre, con lo cual parece confirmarse el vaticinio de los hados. Sin embargo, el príncipe perdona a su padre, mostrándose como un gobernante moderado y de gran equilibrio.

No obstante el sentimiento amoroso que había comenzado a sentir Segismundo por Rosaura, al enterarse de la relación que la une con Astolfo, ordena la boda de ambos. Él, por su parte, se casa con Estrella, con la acaba compartiendo  el trono.

SÍNTESIS ARGUMENTAL POR ESCENAS 

JORNADA I

ESCENA 1. Aparece Rosaura, recién llegada a Polonia (lugar de la acción) desde Moscovia. Parece estar dolida y se lamenta de la vida que lleva. Llega vestida de hombre y con algún trabajo que hacer. Clarín, su acompañante y el gracioso de esta obra, intenta hacerla olvidar sus penas. Este también ha llegado a Polonia recientemente en busca de nuevos aires o aventuras.  Se dirigen a la puerta (“funesta boca”) de un castillo (“rústico… palacio tan breve”) que vislumbran y donde descubren a un “galeote en pena” (un preso, encadenado).

ESCENA 2. Desde la puerta de la celda de una torre llegan las voces de Segismundo, atado y vestido con pieles. En un elocuente soliloquio (monólogo), Segismundo protesta ante su situación (su falta de libertad) mediante un discurso donde abundan procedimientos retóricos propios de la argumentación.  Cuando descubre a Rosaura y Clarín los amenaza primero, para después, perspicaz e intuitivo, mostrarse atraído por Rosaura en quien adivina a una mujer aunque vaya disfrazada de hombre. Rosaura se confiesa asombrada por su propio destino.

ESCENA 3. El ayo y guardián de Segismundo, Clotaldo, vuelve a encerrarlo en la celda. Comunica a Rosaura y a Clarín que han violado el secreto de este lugar (“aqueste vedado sitio”) contra la voluntad del Rey y que no le queda otro remedio que ejecutarlos.

ESCENA 4. Clotaldo ordena a sus guardias que desarmen y aten a Rosaura y Clarín por haber entrado en la torre. Al desarmar a Rosaura, Clotaldo reconoce la espada que, según Rosaura, le dieron para que ella fuera a Polonia en busca de alguien que la amparase. El dilema de Clotaldo aflora en este momento: ¿será la espada señal de que Rosaura es su “hijo” (más bien, hija)? ¿Debe entregarlo a su rey como buen servidor?

ESCENA 5. El palacio del Rey Basilio, en Polonia. En medio de un baile (“suena música”), Astolfo le explica a su prima Estrella por qué ha viajado de Moscovia a Polonia: por el asunto de la sucesión al trono y la posibilidad de recuperar la “imperial monarquía” (la unión de los dos Estados: Polonia y Moscovia) que existió hace tiempo. En vez de que los dos países se enzarcen en una guerra, Astolfo contempla esta posibilidad ahora que su tío Basilio ha enviudado “sin hijos” (por ahora nadie conoce la existencia de Segismundo).  Astolfo le recuerda a Estrella que ella y él son parientes de sangre azul y justifica así el derecho de ambos al trono y las posibilidades que tendrían de reconstituir el imperio casándose.  Sin embargo, Estrella desconfía de los halagos de Astolfo, haciendo referencia a un retrato (v. 573) que Astolfo lleva colgando en el pecho. ¿De quién será el retrato? De los comentarios de Astolfo en esta escena y otras referencias en la obra podemos conjeturar el siguiente y complicado…

 Árbol genealógico de la familia real de Polonia y de Moscovia
Eustorgio III(Rey de Polonia, muerto)
Clorilene (hermana mayor, fallecida) Basilio (actual Rey de Polonia) – Clorilene (muere en el parto) Recisunda (hermana menor; vive casada en Moscovia)
       Estrella      Segismundo        Astolfo

Mientras Estrella afirma que ella debe ser la reina (quedando Astolfo como consorte) por ser hija de la hermana mayor, Astolfo defiende que él debe ser el rey (y ella la consorte) por ser varón aunque hijo de hermana menor.

ESCENA 6. En un monólogo largo e importante, el rey Basilio explica a sus sobrinos, Estrella y Astolfo, las circunstancias que le llevaron a encarcelar a su hijo Segismundo y los motivos por los que piensa ponerlo en libertad.  El rey se declara amante de las ciencias, un gran “lector” de las estrellas, de los vaticinios que en ellas pueden leerse (vv. 612-655).  A continuación revela los portentos (prodigios) que se dieron en el nacimiento de su hijo: el parto difícil que produjo la muerte de su mujer, Clorilene (vv. 660-675), y los fenómenos apocalípticos que acompañaron el nacimiento de nuevo príncipe (doble eclipse, terremotos: vv. 675-707).  Acongojado, naturalmente (por ser padre), por las conclusiones a las que estos fenómenos le llevaron (vv. 710-725), decidió encerrar al hijo en un sitio apartado donde nadie le viera, dando noticia de que el príncipe había nacido muerto.  Todo esto es el trasfondo de su dilema actual: ¿cómo puedo yo (dice Basilio) como rey librar a mis sujetos de tiranía si, haciéndolo, me comporto como un tirano? (vv. 760-791).  Su razonamiento se basa en el tema del libre albedrío, esencial para el dogma católico especialmente en este período histórico cuando el Catolicismo se empeña en desmarcarse de un Protestantismo orientado (especialmente en su vertiente Calvinista) hacia nociones de la predestinación.  (Recuérdese que Calderón escribe desde la cultura de la Contrarreforma).  Por estas cuestiones éticas, el Rey anuncia que se considera obligado a poner a Segismundo en libertad, a ponerle a prueba, y les detalla a sus sobrinos las consecuencias que aplicará según se porta su hijo desencadenado (si es prudente o soberbio; vv. 796-835).

ESCENA 7. Tímido, Clotaldo le confiesa al rey que alguien ha logrado penetrar en la torre y ver al príncipe heredero. Para su sorpresa, el rey le quita importancia al hecho aclarando que él ya decidió divulgar la verdad (la existencia de un hijo heredero).

ESCENA 8. Curioso diálogo entre padre e hija que aún no se han conocido: Rosaura desconoce que Clotaldo es su padre y Clotaldo piensa que Rosaura es varón (Recuerda que Rosaura sigue disfrazada de varón). Rosaura le agradece a su “captor” el hecho de que la ha puesto en libertad –le ha “dado vida”—insistiendo en que por ello será su “esclavo” para siempre.

JORNADA SEGUNDA

ESCENA 1. En palacio, Clotaldo le informa a Basilio que, tal y como éste había mandado, han traído al Príncipe en un carro, dormido.  El ayo detalla la “apacible bebida” o “pócima” que confeccionó para adormecer a su aprendiz sin comprender el porqué ha tenido que hacerlo. Para justificar su “prueba”, Basilio repasa primero los dos posibles resultados: el príncipe se portará, bien, con magnanimidad, bien, como una fiera (“cruel y tirano”, v. 1119).  En el caso de que el resultado sea el segundo, Segismundo será devuelto a su agreste reclusión donde, para su propio bien (para que no desespere), la realidad conocida en palacio tendrá que parecerle un sueño.

ESCENA 2. Mientras en palacio ya se ultiman los preparativos para la llegada de Segismundo, Clotaldo y Clarín hablan sobre las mujeres, en concreto de Rosaura y Estrella.

ESCENA 3. Arropado por unos músicos, Segismundo llega a palacio, confuso: ¿es sueño o realidad lo que vive? De Clotaldo escucha cuál es su origen y por qué ha vivido encerrado. Al enterarse de que es el heredero de la corona, su confusión se acrecienta y se pone furioso al deducir que ha sido injustamente encarcelado y llega incluso a amenazar a Clotaldo. Finalmente acaba hablando con Clarín.

ESCENA 4. Sale Astolfo haciéndole reverencias al príncipe.

ESCENA 5 Sale Estrella, bella a los ojos de su primo (Segismundo). Un criado le comunica que ya está prometida con Astolfo y le insta a seguir las normas de conducta adecuadas. Furioso, Segismundo lanza al criado al mar, por una ventana. Termina amenazando a Astolfo.

ESCENA 6. Incrédulo, asustado y, como padre, adolorido, el rey Basilio cree ver en lo ocurrido señales de la fuerza del destino, del cumplimiento de una profecía (“cumplió su palabra el cielo”, v. 1521). Segismundo rechaza las peticiones del padre para que corrija su conducta, alegando su falta de responsabilidades dentro de un sistema en el que a él, Segismundo, le han denegado sus derechos (“tirano de mi albedrío”). Al marcharse su padre, el príncipe declara sus intenciones de luchar contra todo, “compuesto de hombre y fiera,” por lo que es legítimamente suyo.

ESCENA 7 La hermosura de Rosaura despierta las pasiones que Segismundo recuerda haber leído sobre las mujeres en los libros.

ESCENA 8. Clotaldo, al salir, se encuentra en un grave aprieto, entre su aprendiz (hecho una fiera) y su hija (que aún no le reconoce como padre).  Segismundo amenaza a Clotaldo.

ESCENA 9. Astolfo también se somete a las amenazas del príncipe.

ESCENA 10. Basilio concluye que habrá que devolverle a Segismundo al monte, donde todo esto le parecerá un sueño. 

ESCENA 11. Se quedan Estrella y Astolfo solos y se cambia radicalmente de tema: el supuesto amor de Astolfo por Estrella y la sospecha de ella instigada por el retrato de otra mujer que él antes llevaba colgado del cuello.

ESCENA 12. Entra Rosaura (conocida aún por el nombre falso de ‘Astrea’) mientras se marcha Astolfo en busca del retrato.  Conocemos ahora que ‘Astrea’ es la dama de llaves de Estrella.  Estrella le pide a ‘Astrea’ que intervenga por ella, que reciba  el retrato.

ESCENA 13. En un largo monólogo (soliloquio), Rosaura (‘Astrea’) expone el dilema en que se encuentra.  Este dilema apunta a las conexiones entre los personajes (entre Rosaura y Astolfo) establecidas antes del comienzo de la obra, en Moscovia en este caso.

ESCENA 14. Rosaura insiste ante un Astolfo que ha reconocido su auténtica identidad (están solos).

ESCENA 15. Sale Estrella.

ESCENA 16. Se marcha Rosaura.  Cuando Astolfo es incapaz de entregarle a Estrella el retrato que ella le pide y él ya no tiene, ella le abandona furiosa.

  • Las escenas 11-16 presentan una situación que sería característica de obras de teatro llamadas “comedias de enredo” o “de capa y espada”.  Son comedias que tratan asuntos amorosos entre damas y caballeros, en las que los caballeros visten la clásica capa española y defienden su honor en un duelo, contra su adversario, son una espada.  Se llaman “de enredo” porque generalmente los autores de estas obras recurren al truco de identidades falsas y confusiones como la que vemos aquí, en estas escenas de La vida es sueño.  Lógicamente estas comedias, comparadas con La vida es sueño, son de tema más bien ligero.  En La vida es sueñola historia de Astolfo, Estrella y Rosaura constituye otro plano temático (plano de acción o de argumento) que corre paralelo al de Segismundo.  El uno se enfrenta al otro como el gracioso al protagonista.  Si el plano amoroso o galante y el plano filosófico (por así llamarlos) contrastan en tono –lo mismo que Clarín y Segismundo—existen también importantes puntos de correlación o coincidencia. Trata de identificar alguno.

[El mismo lugar del comienzo de la Jornada Primera.  Segismundo con pieles y cadena, durmiendo en el suelo.]

ESCENA 17. Mientras esperan que el príncipe “se despierte”, encierran también a Clarín para que “no suene”.

ESCENA 18. El Rey Basilio, por “necia curiosidad”, se esconde para ver cómo despierta su hijo.

ESCENA 19. La escena anterior termina con unas palabras importantes del ayo de Segismundo, Clotaldo, sobre el valor moral del “sueño” (modelo, imagen), sobre la “lección” que nos puede ofrecer.  El discípulo recoge esta idea y la elabora en este soliloquio, uno de los más famosos en todo el teatro europeo.

JORNADA TERCERA

ESCENA 1. El monte, lugar de reclusión de Segismundo. Monólogo burlesco en el que Clarín protesta su situación.

ESCENA 2. Salen unos soldados que han venido a rescatar a su auténtico príncipe.

ESCENA 3. Segismundo se identifica ante los soldados.  Uno de ellos le aclara al príncipe la razón por la que su padre le tiene desterrado.  Explica también por qué han venido a rescatarle.

ESCENA 4. Ante su ayo (Clotaldo) Segismundo promete “obrar bien” ya que “estoy soñando” aunque, al mismo tiempo, le pide su apoyo a Clotaldo para derrocar al Rey.  Clotaldo lo deniega, alegando su lealtad a la corona.

ESCENA 5. Se van todos. Salen el Rey Basilio y Astolfo. Basilio reflexiona con Astolfo sobre el caos –la guerra civil—en el que su reino se ha sumido.  Astolfo declara sus intenciones de conseguir lo que cree merecer (la corona).

ESCENA 6. Estrella se declara ante su Rey contraria a la guerra.  Reza por la paz.

ESCENA 7. Clotaldo le informa al Rey de lo ocurrido en la torre. El Rey sale en caballo.

ESCENA 8. Rosaura detiene a Clotaldo para pedirle que él le defienda el honor de ella matando a Astolfo.  Clotaldo confiesa haberlo pensado antes, pero ahora le será imposible matar (“quitársela”) a quien le salvó (se la dio).  (Astolfo le salvó a Clotaldo cuando Segismundo estuvo a punto de matarle; vv. 2536-2545) El dilema se complica doblemente ya que Rosaura aún no reconoce que Clotaldo es su padre.  Términos como “dar” y “recibir vida” (y otros) adquieren un fuerte sentido irónico en una escena repleta de paradoja.

ESCENA 9. Se van todos. Salen Clarín y Segismundo, vestido de pieles. El príncipe y su gracioso se semejan y se contrastan, juntándose en una sola expresión de confusión.

ESCENA 10. En un notable parlamento –notable en estilo y por lo que refleja de este personaje femenino—Rosaura le pide a Segismundo (Clarín se ha ido) que él (Segismundo) le defienda su honor, impidiendo que Astolfo y Estrella se casen.  Cuando termina de escuchar los razonamientos de Rosaura y después de un largo aparte, Segismundo se marcha precipitadamente, dejando a Rosaura consternada.  Aún no sabe ella que las intenciones del príncipe son “ser conquistador de su honra” (vv. 2989-90).

ESCENA 11. Clarín le advierte a Rosaura del caos (“el palacio sitiado”).

ESCENA 12. Los clamores de soldados hacen que Clarín se esconda.

ESCENA 13. Mientras huyen el Rey Basilio, Astolfo y Clotaldo, Clarín muere a resultas de un disparo. El Rey se resigna ante una situación que los otros dos quieren resistir.

ESCENA 14. Llega Segismundo con todas las resoluciones finales.

  • El cuadro final es, obviamente, del príncipe noble, virtuoso, que ha aprendido bien sus lecciones.

COINCIDENCIAS Y DIVERGENCIAS DE LAS PERIPECIAS DE SEGISMUNDO Y ROSAURA

La acción dramática de la obra se construye a partir de dos conflictos que conforman dos tramas complementarias:

a )La condena de Segismundo a partir del vaticinio (horóscopo) que augura su incapacidad de gobernar. De hecho, la muerte de su madre se presenta como prueba inequívoca de esa predicción. También su carácter es consecuencia de ese encierro.

Esta demostración se realizará a partir de una prueba que su padre, el rey Basilio, le ha preparado: liberarlo y comprobar cómo actúa. La primera reacción de Segismundo convence a su padre de que estaba en lo cierto, aunque no parece atender a la desesperación en la que, hasta ese momento, Segismundo había vivido.

b) El segundo conflicto es la restitución del honor por parte de Rosaura, tema común del teatro del S. XVII. La joven se acerca progresivamente a la corte de Polonia para ser resarcida por la afrenta que le inflingió Astolfo, lo cual conseguirá con la ayuda de Segismundo.

La solución de ambos conflictos se producirá tras la recuperación de la prudencia por parte del nuevo rey, Segismundo. De hecho, la presencia de la joven ejercerán una benéfica influencia en el cambio de conducta del joven príncipe, como él mismo reconoce.

La trama se presenta “in media res”. Los hechos que inician la acción son posteriores al origen del conflicto. Progresivamente, Calderón va desvelando los antecedentes de ambas historias.

Observamos que ambos personajes coinciden en la causa de sus impulsos dramáticos: el descubrimiento y la restitución de un orden alterado. Son dos personajes jóvenes que, o no conocen, o ignoran y han perdido, determinadas condiciones que les son naturales o propias.

Respecto a las divergencias, parecen ser sólo de carácter y en la manera de obrar. La tenacidad de Rosaura no se ve alterada por la ira o la violencia. En cambio, el joven príncipe, prisionero e ignorante de su condición, está en manos de la sinrazón y la brutalidad, que domina su comportamiento durante casi dos actos,

PERSONAJES

SEGISMUNDO (Educación y carácter de Segismundo)

Es el joven príncipe heredero de Polonia y el personaje principal en torno al cual se desarrolla la obra. Es un alma reprimida, de carácter muy reflexivo y, a la vez, de temperamento alterado, impulsivo y violento.

Protagonista indiscutible de la obra, encarna en su persona la lección moral: obrar bien y triunfar en consecuencia. Pero antes ha debido pasar por un proceso de aprendizaje que lo ha hecho evolucionar: de la barbarie a la civilización y también desde el paganismo naturalista hacia la fe cristiana. Para ello debe enfrentarse a su padre, liderar la revolución y conseguir autodominarse.

Presenta una gran riqueza de tonos, de matices, porque es un individuo complejo que sufre un castigo injusto. No conoce el delito por el que está encerrado y contra el que se rebela tal como nos comunica en su primer monólogo de la obra. A medida que va desvelándose la causa de su estado, comprobaremos que el personaje expresa variados sentimientos que van de la desesperación a la ternura. Ser contradictorio, alterna la brutalidad con la sensibilidad que muestra, por ej., cuando contempla la belleza de Rosaura. En cierto sentido, es un símbolo de la propia condición humana, que está sujeta a sus instintos y, al mismo tiempo, controlada por la voluntad.

Su personalidad dramática se  forja a partir de los que él cree un sueño: la recuperación del trono. A él lo han apartado provisionalmente de su condición natural, ser el futuro rey de Polonia, por las falsas creencias de su padre en los designios de las estrellas. Hay que tener en cuenta que en aquella época la astrología se consideraba una ciencia. Incluso la Iglesia no negaba el influjo de los astros, pero no aceptaba que llegaran a anular el libre albedrío (recordad que esa es la tesis o mensaje de la obra). De hecho, inicialmente el vaticinio se cumple, pero S. puede superarlo gracias a la razón, la voluntad y la gracia divina.

Vemos como a medida que avanza la obra, S. va moderando sus impulsos y va aceptando el carácter relativo e inconsistente de la realidad (segundo gran tema que aborda la obra). En otro de sus monólogos más famosos reconocerá esto: “¿Qué es la vida? Un frenesí./ ¿Qué es la vida? Una ilusión,/una sombra, una ficción,/ y el mayor bien es pequeño;/que toda la vida es sueño,/y los sueños, sueños son” (II, 2182-2187)

Una vez que despierta por segunda vez, y es aclamado y solicitado por su pueblo, S. recupera el equilibrio del rey ideal en el pensamiento calderoniano. A partir  de ahí emerge el sujeto prudente, justo y magnánimo (generoso) propio de su condición. Perdona a su padre, restaura la honra de Rosaura a través de su boda con Astolfo, pide en matrimonio a Estrella y encarcela al soldado que inició la rebelión por su deslealtad hacia Basilio.

BASILIO

Es el rey de Polonia y el padre de Segismundo. Su aportación al drama es esencial para comprender la concepción de Calderón sobre el fundamento de la libertad humana y el papel de la monarquía en la primera mitad del siglo XVII. Por su orgullo intelectual se equivoca y desencadena los conflictos del drama. Evoluciona desde el individuo distante y calculador del principio de la obra al hombre desconcertado ante la magnitud de su error.

Desde su primer monólogo, el más extenso de la obra (354 vv), estamos al corriente de su interés por la astrología, que le sirve para interpretar los vaticinios de las tablas de los horóscopos. A continuación, se nos explica cómo el día del nacimiento de su hijo se cumplió el presagio: la madre de S. muere y se produce un eclipse. Basilio tomará como cierta la relación causal entre tales hechos y la llegada al mundo del príncipe y encarcelará a su hijo para proteger a su pueblo de un tirano. Pero su convicción no es definitiva, pues sospecha que ha vulnerado el derecho natural y el divino. Así que lo libera para hacer una prueba.

(Véase la doble condición y el conflicto interior del personaje: es un rey responsable de su pueblo y, a la vez, un padre preocupado por un hijo. De hecho, su confianza casi ciega en las estrellas, desencadena el drama: su error radica en concederle más importancia que a la propia libertad, al libre albedrío del ser humano.)

Tras la primera reacción de su hijo, parece confirmarse su pronóstico. Pero, a medida que avanza la obra, cambian absolutamente las tornas. Cuando en la tercera jornada, tras la rebelión popular, pierde la guerra, muestra una actitud noble cuando, teniendo la posibilidad de escapar, se entrega al nuevo rey y acepta la derrota. Finalmente, y ante las muestran de prudencia y sensatez de S., reconocerá del valor de su autoridad.

ROSAURA

Es la protagonista de la segunda acción. Su papel desborda con mucho el de la dama de las comedias de enredo. Fogosa y decidida, es quien, vestida de hombre, abre la representación de forma abrupta tras haber caído de un caballo, símbolo de las pasiones que no ha sabido dominar. Como Segismundo, debe luchar para recuperar su identidad y ambos quedan unidos irremediablemente por sus destinos. De hecho, solucionará su problema sólo si Segismundo resuelve el suyo. Rosaura es, además, clave en la comprensión del mundo por parte de Segismundo: despierta en él el instinto sexual y el amor y contribuye a hacerle coherentes los secretos de su existencia. Como Segismundo, Rosaura triunfa finalmente: recupera su honor mancillado y se integra en el orden social  restaurado. Pero Segismundo ha de renunciar a ella, dándose primacía al deber sobre el amor, lo que produce una cierta sensación de melancolía y soledad.

CLOTALDO

Es el tutor encargado por Basilio para criar a Segismundo en su cautiverio y llevarlo y traerlo cumpliendo la voluntad del rey. Él le ha enseñado y explicado lo poco que sabe y lo que es. Es el único-aparte del rey-que puede visitarle y verle y el que recibe el rencor más inmediato de S.

Muy pronto sabremos que su intervención es necesaria para identificar a Rosaura. Gracias a la espada que trae consigo su hija, se anunciará el inicio de la segunda intriga.

Como en personajes anteriores, está sujeto a dos conflictos: su doble condición de vasallo fiel al rey y de padre de Rosaura. En su único monólogo expresa sus dudas.

Es el personaje que sirve de enlace entre las dos acciones de la comedia: encargado por Basilio de la custodia de Segismundo, es al mismo tiempo el padre desconocido que Rosaura busca. Su paralelismo con el rey es evidente. Ambos se comportan de una forma injusta con sus hijos. Este personaje dramatiza el conflicto entre la lealtad estricta a su rey y la moral católica. Su fiel obediencia al rey le lleva a descuidar sus deberes de padre, con lo que expone gravemente el honor de su hija. Su lealtad al rey le garantizará el reconocimiento. 

ASTOLFO

Encarnación del galán noble (“comedia nueva”), es el príncipe extranjero-natural de Moscovia- que está dispuesto a casarse con Estrella para conseguir el trono. A su llegada a Polonia, ni él ni Estrella tienen conocimiento de la existencia de S., lo cual justifica su pretensión de ser herederos. Todo cambia ante la revelación del rey Basilio. Se adapta y parece acatar la nueva situación.

Cree, como su tío Basilio, en la razón de las estrellas. Además es el transgresor del honor de Rosaura e incumple la palabra dada del matrimonio. Por ambos motivos, es el galán antagonista del protagonista.

Es más que el simple galán de la acción secundaria. Su ambición política y su falta de escrúpulos ejemplifica el maquiavelismo como forma de actuación política. Por eso, al final no alcanza el poder que desea y debe reparar el honor de Rosaura casándose con ella.

ESTRELLA

Es el ejemplo contrario a Astolfo, pues su comportamiento político está guiado por la discreción y la prudencia. Al terminar la obra, su actitud se ve recompensada con su matrimonio por Segismundo.

Infanta de la corte de Basilio y dama arquetípica. Astolfo la pretende con el propósito de acceder al trono. No es un personaje con muchos matices (plano) y es, en cierto sentido, un comodín de las necesidades argumentales. Sin saberlo, se convierte en la oponente de Rosaura, ya que entre ambas se disputan a Astolfo por distintos motivos.

No acaba de creerse los halagos ni las promesas del príncipe moscovita. Cuando, más adelante, decubre el retrato que Astolfo lleva colgado, intenta descubrir la identidad de la dama y desconfía de su pretendiente.

Una vez recuperado el honor de Rosaura, y en un matrimonio de Estado, Estrella se casará con el nuevo rey.

CLARÍN

Encarna al personaje del gracioso de la comedia nueva. Es ingeniosos y siempre se halla en el peor lugar y en el peor momento posibles. Asimismo, sus juegos de palabras, chistes y ocurrencias distienden ( las situaciones más severas y dramáticas de la obra y dan lugar a un claro contraste entre las preocupaciones existenciales de los personajes y las materiales que les son propias (el miedo y el hambre, por ejemplo).

Es cínico, egoísta y cobarde, cambia de amo según sus intereses. En plena batalla final, resulta herido y muere, como prueba del carácter ineludible del destino.

SOLDADO PRIMERO

Destaca porque encabeza la rebelión popular y por ello recibirá su merecido castigo. El alzamiento contra el rey le supondrá la prisión.

Los músicos y los guardas son personajes corales que no están singularizados en ningún momento.

ESPACIOS: LA CÁRCEL Y EL PALACIO

La vida es sueño distribuye su acción en tres espacios: la cueva-torre de Segismundo, el palacio real y el campo de batalla. Cada uno de ellos está presentado por los personajes  y todos adquieren una dimensión simbólica.

  1. Cueva-cárcel: representa el dominio de la fiera, del animal incontrolado que alberga el carácter del joven príncipe. En este entorno se muestra agresivo y rudo, aunque tb franco y fiel. Además es el espacio físico donde se desarrolla la tensión y la reflexión filosófica del protagonista sobre su condición (monólogos). Aquí maldice, exclama y piensa sobre el porqué de su estado. Y, además, está bajo el control de su padre.
  2. Palacio real: una vez recuperada la cordura, este espacio simboliza las nuevas capacidades y prudencia del rey. En las dependencias reales predominan la razón y la cultura, la sofisticación y la cortesía, y subyacen la traición y la artificiosidad.
  3. Campo de batalla: representa la pugna por el poder, el enfrentamiento público por alcanzar el trono y la guerra.

La ubicación de la acción en Polonia y Moscovia no parece casual. Esta localización lejana y exótica  ayuda a distanciar al lector de hechos tan extraños y anómalos como la existencia de un príncipe tirano, los enfrentamientos entre padre e hijo o un duque que incumple su palabra de matrimonio.

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12ª sesión (16/01/2023)

CAPÍTULO LXXIII

Asunto: Llegan a su aldea y DQ interpreta como un mal agüero un trivial comentario de dos niños. Sancho intenta quitarle importancia al asunto e incluso le compra una jaula de grillos para convencerle de que volverá a ver a Dulcinea.  DQ es recibido con mucho cariño por sus familiares y amigos. Sancho es recibido por su mujer Teresa y su hija que se extraña de no verle con aspecto más adinerado

DQ cuenta a sus amigos su nueva situación y les propone irse a hacer de pastores. En el fondo está buscando otra forma de literaturizar su vida de una forma menos arriesgada posiblemente. Sus amigos le siguen la corriente. La sobrina y el ama se escandalizan de la nueva locura de DQ. Al final del capítulo lo llevan a la cama.

Comentario: Por tercera y última vez, DQ vuelve a su pueblo, ahora físicamente libre y no encantado, pero profundamente melancólico. Por esto interpreta como agüeros tristes las primeras cosas que oye y ve a la entrada: la disputa sobre una jaula de grillos y una liebre huyendo de galgos y cazadores. Tanto la jaula como la liebre -Dulcinea- le avisan que no verá más a la señora de sus pensamientos.

En la primera parte casi no hay agüeros, pero en la segunda, con frecuencia., se oyen o se ven cosas que se sienten como tales. Unos cap. antes, DQ los había rechazado como una superstición del vulgo. En vista de ese repudio tan reciente, el comienzo de este capítulo revela la reciente desesperación del caballero.

Ahora le toca a Sancho consolar a su amo. Al final de la segunda parte, Sancho, el exgobernador, desencantador de Dulcinea y resucitador de Altisidora, se muestra más discreto y capaz de dirigir a DQ, cada vez más débil.

Sancho se reencuentra con su familia y , en su casa, DQ revela al cura y a Sansón las noticias de su derrota y su intención de pasar el año como pastor enamorado; les invita a acompañarle en este ejercicio pastoril. Es natural que DQ decida vivir otra ficción, pero, habiendo oído la ama y la sobrina esta conversación, protestan enérgicamente. No les lleva la contraria DQ. Le faltan fuerzas y pide ser llevado al lecho. Le falla, por fin, tanto la ilusión caballeresca, como la pastoril.

CAPÍTULO LXXIV

Asunto: DQ cae enfermo. El médico dice que la melancolía acabará con él.

Todos miran de animarle con la idea de ir a hacer de pastores. Pero dQ a recobrado el juicio decide que debe confesarse y hacer testamento. En él favorece económicamente a Sancho y dice que si estando loco le dio el gobierno de una isla ahora que está cuerdo si pudiera lo haría gobernador de un reino ya que su sencillez y fidelidad lo merecen.

Sancho se emociona, le dice que posiblemente perdió contra el caballero de la Blanca Luna porque él cinchó mal al caballo. Incide en la idea que Dulcinea ya está desencantada y que deben irse a hacer de pastores.

DQ repite que está curado de su locura y abomina de los libros de caballerías, les pide que no intenten animarlo con historias de pastores o caballeros.

Concluye su testamento dejando su hacienda a su sobrina, a condición de que no se case con alguien que conozca los libros de caballerías.

Vuelve a criticar al Quijote de Avellaneda. Y subraya que muere y que nadie podrá resucitarle y seguir con sus aventuras, parece Cervantes querer asegurarse de que no habrá nuevas continuaciones.

Acaba Cervantes con una nueva crítica a Avellaneda y expresando que su deseo fue poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías.

Comentario: La historia de DQ es la de un loco; es preciso, pues, que termine con la recuperación del juicio y de la identidad subsumida en el nombre Alonso Quijano el Bueno.

¿Muere DQ a causa de la melancolía -desajuste de los humores corporales, según la medicina de la época- o a causa de la pesadumbre resultante de su derrota por el caballero de la Blanca Luna? El texto no aclara el problema.

Sansón Carrasco cumple un papel importante en el último capítulo. Igual que Sancho, no acepta el hecho de que DQ está moribundo. Trata de animarle a volver a vivir fantasías. La ironía es considerable. Fue él quien ideó la tercera salida pensando vencerlo y obligarle a volver a la aldea donde se hiciese curar. Cuando lo consigue, es incapaz de enfrentarse con las consecuencias de su intervención en la vida de su vecino.

Rodeado de sus amigos y parientes, DQ muere cuerdo y conforme a las prácticas cristianas, como los caballeros del Tirante el Blanco. En tiempos de su locura, el héroe no frecuentaba las iglesias, ni le veíamos practicar devociones serias fuera de ellas, aunque sabía hablar inteligente y ortodoxamente de los artículos de la fe cristiana. Si de cuerdo hubiera tenido más vida, no habría leído libros de caballerías, sino otros que fueran “luz del alma”. Cuando despierta del sueño de la conversión, DQ se declara libre de “las sombras caliginosas de la ignorancia”, producto de la lectura excesiva de los libros de caballerías. El hidalgo cuerdo admite su “desengaño”, voz que en el barroco español tenía el sentido positivo de esclarecimiento.

En el resto de su vida, DQ y, despué de su muerte, Cide Hamete, abominan de los libros de caballerías, causa de la ignorancia y del engaño humanos. Se confirma así el propósito de la novela, tal como ha sido declarado en el Prólogo de la primera parte y repetido tantas veces en la ficción.

El Q. de Avellaneda sigue atormentando el espíritu cuerdo de DQ. Ruega a sus albaceas que, si logran identificar y encontrar al autor seudónimo, le pidan perdón de su parte por la ocasión que le ha dado de escribir obra tan detestable. Él mismo toma precauciones para evitar toda imitación de su Segunda parte. La muerte conmovedora de DQ estorba posibles continuaciones; y la pluma de Cide Hamete proclama que DQ nació para ella sola.

ACTIVIDAD: Comentario de texto del siguiente pasaje de la novela.

Cubriéronse, y sintiendo don Quijote que estaba como había de estar, tentó la clavija, y apenas hubo puesto los dedos en ella cuando todas las dueñas y cuantos estaban presentes levantaron las voces, diciendo:
—¡Dios te guíe, valeroso caballero!
—¡Dios sea contigo, escudero intrépido!
—¡Tente, valeroso Sancho, que te bamboleas! ¡Mira no cayas, que será peor tu caída que la del atrevido mozo que quiso regir el carro del Sol, su padre!
Oyó Sancho las voces, y apretándose con su amo y ciñiéndole con los brazos, le dijo:
—Señor, ¿cómo dicen estos que vamos tan altos, si alcanzan acá sus voces, y no parecen sino que están aquí hablando junto a nosotros?
—No repares en eso, Sancho, que como estas cosas y estas volaterías van fuera de los cursos ordinarios, de mil leguas verás y oirás lo que quisieres. Y no me aprietes tanto, que me derribas; y en verdad que no sé de qué te turbas ni te espantas, que osaré jurar que en todos los días de mi vida he subido en cabalgadura de paso más llano: no parece sino que no nos movemos de un lugar. Destierra, amigo, el miedo; que, en efecto, la cosa va como ha de ir y el viento llevamos en popa.
—Así es la verdad —respondió Sancho—; que por este lado me da un viento tan recio, que parece que con mil fuelles me están soplando.
Y así era ello, que unos grandes fuelles le estaban haciendo aire: tan bien trazada estaba la tal aventura por el duque y la duquesa y su mayordomo, que no le faltó requisito que la dejase de hacer perfecta.
Sintiéndose, pues, soplar don Quijote, dijo:
—Sin duda alguna, Sancho, que ya debemos de llegar a la segunda región del aire, adonde se engendra el granizo y las nieves; los truenos, los relámpagos y los rayos se engendran en la tercera región; y si es que desta manera vamos subiendo, presto daremos en la región del fuego y no sé yo cómo templar esta clavija para que no subamos donde nos abrasemos.
En esto, con unas estopas ligeras de encenderse y apagarse, desde lejos, pendientes de una caña, les calentaban los rostros. Sancho, que sintió el calor, dijo:
—Que me maten si no estamos ya en el lugar del fuego o bien cerca, porque una gran parte de mi barba se me ha chamuscado, y estoy, señor, por descubrirme y ver en qué parte estamos.
—No hagas tal —respondió don Quijote— y acuérdate del verdadero cuento del licenciado Torralba, a quien llevaron los diablos en volandas por el aire caballero en una caña, cerrados los ojos, y en doce horas llegó a Roma, y por la mañana ya estaba de vuelta en Madrid, donde dio cuenta de todo lo que había visto; el cual asimismo dijo que cuando iba por el aire le mandó el diablo que abriese los ojos, y los abrió y se vio tan cerca, a su parecer, del cuerno de la luna, que la pudiera asir con la mano, y que no osó mirar a la tierra, por no desvanecerse. Así que, Sancho, no hay para qué descubrirnos, que el que nos lleva a cargo, él dará cuenta de nosotros […]
—No sé lo que es —respondió Sancho Panza—; solo sé decir que si la señora Magallanes, o Magalona, se contentó destas ancas, que no debía de ser muy tierna de carnes.
Todas estas pláticas de los dos valientes oían el duque y la duquesa y los del jardín, de que recibían extraordinario contento; y queriendo dar remate a la extraña y bien fabricada aventura, por la cola de Clavileño le pegaron fuego con unas estopas, y al punto, por estar el caballo lleno de cohetes tronadores, voló por los aires con extraño ruido y dio con don Quijote y con Sancho Panza en el suelo medio chamuscados.

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11ª sesión (12/01/2023)

CAPÍTULO LXII: LA CABEZA ENCANTADA.

Asunto: Don Antonio- un noble menor barcelonés- acoge a DQ y a Sancho con gran cariño, pero no pierde ocasión para burlarse de ellos. Pasea a dQ por la ciudad en pleno mes de junio vestido con ropa de abrigo y con un letrero cosido en la espalda que dice que es dQ. DQ se admira de que tantos le conozcan y sepan su nombre. Un personaje anónimo reconoce el buen ingenio de dQ y se lamenta de que lo desagüe por el canal de la andante caballería y señala que está loco él y los que le acompañan Lo saca al balcón de su casa lo cual convoca a muchas personas que conociendo al personaje acuden a burlarse de él.

Montan una fiesta y las amigas de la señora se burlan de dQ diciéndole piropos y sacándolo a bailar. De nuevo sale a relucir su castidad y amor platónico por Dulcinea..

Don Antonio monta una nueva estrategia para burlarse de dQ y Sancho, aunque no sólo de ellos pues mucha gente cae en el engaño. Enseña una cabeza de bronce que según él ha sido fabricada por un encantador y posee la capacidad de responder atinadamente a todo lo que se le pregunte. Estamos ante una nueva situación de distorsión de la realidad por parte de los personajes que rodean a dQ y Sancho.

Después de que pregunten otras personas, muchas de las cuales caen en el engaño, pregunta dQ si fue verdad lo de la cueva de Montesinos, aquí vemos que el propio dQ duda de que fuera real lo que ocurrió y pregunta sobre los azotes de Sancho y el desencantamiento de Dulcinea-labradora. La cabeza da respuestas ambiguas. También Sancho pregunta si volverá a ser gobernador, si regresará con su familia y si mejorará su situación. La cabeza le responde que gobernará en su casa y dejará de ser escudero. La respuesta es según Sancho de Perogrullo por lo evidente que es.

Cervantes citando de nuevo a Cide Hamede explica el mecanismo de la cabeza y cómo desde un tubo que comunicaba el aposento del piso inferior un sobrino de don Antonio contestaba a las preguntas. Esta cabeza admiró a mucha gente durante diez o doce días hasta que la Inquisición intervino, aunque para Sancho y dQ quedó como algo mágico.

Acaba el capítulo con la visita que hace dQ a una imprenta de BCN donde tras comentar cosas diversas ve una edición del Quijote de Avellaneda y aprovecha para criticarlo.

Comentario: El interés de este capítulo es muy distinto al de los demás que narran las andanzas de DQ y Sancho por Cataluña, pues sus episodios acaban pareciendo prescindibles para el sentido último de la novela; con todo, merecen atención por lo que tiene de reveladores de ciertas ideas de Cervantes.

El curioso episodio de la cabeza encantada  va más allá de la burla que parece ser. El ardid se ofrece como algo mágico a cada uno de los convidados a la fiesta, que ignoran el artificio; pero C. se apresura a dejar claro que dicha cabeza es un truco con unas razones en que se acaban borrando las fornteras entre literatura y realidad.

Junto a la broma de que son víctimas DQ y Sancho, el asunto de la cabeza parlante entraba de lleno en la polémica sobre la adivinación. Autoridades de la época lo calificaban como pecado que llevaba implícito un pacto con el demonio. Sólo se toleraba si era declarado explícitamente un juego inocente.

A otro nivel, todos estos juegos le sirven a C. para ridiculizar la creencia en la astrología y supersticiones afines.

Tras este incidente, DQ visita una imprenta, lo que propicia comentarios literarios sobre los libros que allí se están componiendo y estampando, y que C. opine sobre el arte de traducir y, sobre todo, lance un nuevo ataque a Avellaneda, lo que vuelve a revelarnos hasta qué punto le indignó y le condicionó el recuerdo de la novela apócrifa en la redacción de la segunda parte.

CAPÍTULO LXIV: EL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA

Este capítulo 64 de la II Parte del Quijote puede juzgarse como uno de los más tristes de los tristes episodios narrados en la novela; en él no quiso Cervantes mostrarnos otros acontecimientos que estorbaran el protagonismo capital de la derrota de don Quijote a manos de El Caballero de la Blanca Luna en las playas de Barcelona. Y lo hará de manera breve y concisa.

Este es el capítulo que marca el punto de inflexión de la trama anunciando el final irremediable de las aventuras y desventuras del Caballero de la Triste Figura.

Asunto y comentario: Dos días después del combate naval llega a Barcelona un caballero armado de punta en blanco y en cuyo escudo estaba pintada una resplandeciente luna. Tras esta figura que ha venido a retar a DQ, se esconde el “perseguidor “del héroe, Sansón Carrasco. Es más temible que el cura y el barbero puesto que parodia el estilo de DQ. Ahora lo reta a combate si no quiere confesar que su dama es mucho más hermosa que Dulcinea. Después de vencerlo, le anuncia la muerte si no confiesa las condiciones del desafío: abandonar definitivamente la vida caballeresca. Dq, con voz débil y en una escena patética pronuncia estas palabras: “Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítamen la vida, pues me has quitado la honra”. Vemos como el protagonista reconoce su derrota y acpta las condiciones del cabalero vencedor pero sigue proclamando su amor por Dulcinea.

Un detalle da autenticidad a estas palabras y es indicio de que la locura va desvaneciéndose: la ausencia de los arcaísmos propios de su lenguaje caballeresco. No ha dicho fermosa, cautivo, aquesta, sino hermosa, desdichado, esta. En este doloroso trance, el más lastimoso y triste de su vida, DQ se ha quitado la máscara del lenguaje libresco y ha hablado con verdad.

CAPÍTULO LXXIII

Asunto: Llegan a su aldea y dQ interpreta como un mal agüero un trivial comentario de dos niños. Sancho intenta quitarle importancia al asunto e incluso le compra una jaula de grillos para convencerle de que volverá a ver a Dulcinea.  DQ es recibido con mucho cariño por sus familiares y amigos. Sancho es recibido por su mujer Teresa y su hija que se extraña de no verle con aspecto más adinerado

DQ cuenta a sus amigos su nueva situación y les propone irse a hacer de pastores. En fondo está buscando otra forma de literaturizar su vida de una forma menos arriesgada posiblemente. Sus amigos le siguen la corriente. La sobrina y el ama se escandalizan de la nueva locura de dQ. Al final del capítulo lo llevan a la cama.

Comentario: Por tercera y última vez, DQ vuelve a su pueblo, ahora físicamente libre y no encantado, pero profuindamente melancólico. Por esto interpreta como agüeros tristes las primeras cosas que oye y ve a la entrada: la disputa sobre una jaula de grillos y una liebre huyendo de galgos y cazadores. Tanto la jaula como la liebre -Dulcinea- le avisan que no verá más a la señora de sus pensamientos.

En la primera parte casi no hay agüeros, pero en la segunda, con frecuencia., se oyen o se ven cosas que se sienten como tales. Unos cap. antes, DQ los había rechazado como una superstición del vulgo. En vista de ese repudio tan reciente, el comienzo de este capítulo revela la reciente desesperación del caballero.

Ahora le toca a Sancho consolar a su amo. Al final de la segunda parte, Sancho, el exgobernador, desencantador de Dulcinea y resucitador de Altisidora, se muestra más discreto y capaz de dirigir a DQ, cada vez más débil.

Sancho se reencuentra con su familia y , en su casa, DQ revela al cura y a Sansón las noticias de su derrota y su intención de pasar el año como pastor enamorado; les invita a acompañarle en este ejercicio pastoril. Es natural que DQ decida vivir otra ficción, pero, habiendo oído la ama y la sobrina esta conversación, protestan enérgicamente. No les lleva la contraria DQ. Le faltan fuerzas y pide ser llevado al lecho. Le falla, por fin, tanto la ilusión caballeresca, como la pastoril.

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10ª Sesión (11/01/2023)

CAPÍTULO XXXVI 

En el capítulo XXXVI, La condesa Trifaldi se presenta ante DQ con un grotesco cortejo de damas barbudas para pedirle que vaya a la lejana isla de Candaya a desencantar a la infanta Antonomasia y don Clavijo -nombres burlescos- convertidos por el gigante Malambruno, ella en una simia de bronce, y él en un espantoso cocodrilo. Sólo a DQ estaba reservada la hazaña de hacerles recobrar su primitiva forma. El gigante también las ha encantado a ellas haciéndoles crecer barba.

Los criados del Duque realizan toda esta farsa con notable propiedad y remendando con acierto las situaciones, el estilo y el lenguaje de los libros de caballerías. Para ir a Candaya es preciso montar en un caballo de madera, Clavileño, que lleva rápidamente por los aires a las regiones más apartadas. Sancho se niega, pero las dueñas barbudas -por el encantamiento- le suplican encarecidamente y los duques le amenazan con dejarle sin ínsula que gobernar.

DQ y Sancho montan en el caballo de madera, que acaban de traer cuatro “salvajes”; les cubren los ojos con un pañuelo y con argucias, les transmiten la sensación de estar volando para luego -con la ayuda de cuatro petardos- devolverlos al suelo del jardín inicial. Allí hallan una nota de Malambruno que finaliza con la aventura.

Aquí no es precisamente el escritor quien parodia los libros de caballlerías, sino los criados del Duque; y lo hacen tan bien que, no tan sólo DQ cae en el engaño, lo que es muy natural, sino también Sancho, que cada vez va creyendo más y más en las fantasías caballerescas y se va “quijotizando”.

El tema del caballo volador hacía más de tres siglos que figuraba en las novelas caballerescas. En la novela Cléomadès de Adenet li Rois (s. XIII), el héroe, Marcadigás se lanza en plena aventura montado en un caballo de madera que vuela por los aires, fabricado por el rey moro Comprars de Bujía. El tema parece derivar de un relato de las Mil y una noches (“El caballo de ébano”) y se divulgó por la Europa cristiana a través de España y aquí muere humorísticlamente a manos de Cervantes después de haber pasado por versiones como la de la novela de caballerías Historia de Clamades y Clarmonda (1562). C. concoció seguramente este libro y es el que confundió con aquel otro sobre Pierres y la linda Magalona, amantes que se fugaron igualmente a caballo, pero montados en dos que no eran mágicos.

Al final del episodio, Sancho relata a los duques el embuste de cómo desde la altura vio el diminuto tamaño de la tierra y cómo visitó a las siete cabrillas (la constelación de las Pléyades). La fantástica ascensión se Sancho al cielo hace juego con el descenso de DQ a la cueva de Montesinos. Sancho actúa como un fanfarrón y un pícaro embustero triunfando ante los señores burladores que no pueden revelar la verdad.

 

(DQ Y ALTISIDORA

DQ ha permanecido mientras tanto en el palacio de los Duques y ha sido objeto de varias burlas. Una de las doncellas de la Duquesa, Altisidora, moza desenvuelta y decidida (Placerdemivida) ha fingido enamorarse perdidamente de DQ (cap 44) quien a pesar de todas las insinuaciones se mantiene fiel a Dulcinea. La burla acaba con una serenata con cencerrada y suelta de gatos que acaban arañando a DQ y llenándolo de “gatescas heridas”).

CAPÍTULO XLVIII: DQ Y DOÑA RODRÍGUEZ

Trama: Al inicio del capítulo hay una escena divertida ya que doña Rodríguez abre la puerta del dormitorio de DQ y este cree que es Altisidora una joven que dentro de la farsa montada por los duques hace ver que quiere seducir a DQ, en este fragmento se pone de manifiesto la castidad de DQ y su fidelidad a Dulcinea.

Aclaradas las cosas doña Rodríguez explica que acude a él porque es un caballero andante y desea que vengue el honor de su hija, que ha sido burlada por el hijo de un rico campesino.

 

Este capítulo está construido como un paso de entremés; no falta ninguno de los ingredientes propios del género: figuras estrafalarias y tipificadas, parodia con recuerdos clásicos de las relaciones amorosas caballerescas y refinadas, crítica a las dueñas y final a palos y a oscuras. Pero, sobre ese esquema, C. borda algunos de los elementos esenciales que carcterizan toda la obra. Tal es el contraste entre imaginación y realidad: el caballero, que espera a Altisidora, se encuentra con una dueña a la que confunde con una aparición diabólica, aunque a estas alturas el procedimiento se haya atenuado.

(DQ batallará en el cap 56 para salvar el honor de la hija de la dueña)

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