Nuestro cerebro no tiende a ver elementos aislados, tiende a ver configuraciones globales. Tiende a cerrar las imágenes. Si a un niño, le mostramos varios puntos formando algo parecido a una redonda. No dirá: “veo muchos puntos”.  Dirá: “Veo una redonda”.

Considerando la tendencia de nuestro cerebro a completar o cerrar, cuando vemos una mujer con la cara tapada, a la que solo le vemos los ojos, nos la imaginamos atractiva. Nuestro cerebro tiende a poner lo que falta. Y con frecuencia opta por la mejor opción.. Por eso, después de la pandemia,  cuando la gente dejó de cubrirse la cara,  se produjeron algunas decepciones.  Por eso, a veces,  se hacen  comentarios como éste: ¡Las mujeres con la cara tapada, resultan más atractivas!.

Considerado lo anterior,  considerando que el cerebro tiende a poner lo que falta, podríamos considerar que para atraer, es mejor ocultar o insinuar, que enseñar. Claro, que algunos y algunas dirán: ¡Lo que no se enseña, no se vende!.

Considerando lo anterior,  posiblemente, algunos “pañuelos” musulmanes son elegantes,  y algunas mujeres musulmanas, se cubren la cara voluntariamente. Igual cubrirse no es subordinación, sino identidad.