En las grandes manifestaciones, tendemos a aceptar y aplaudir lo que coincide con nuestros pensamientos, Es decir, es casi seguro el sesgo de confirmación. ¡La inclinación!. Se impone el pensamiento del grupo. Los que dudan se callan, ante el entusiasmos de los otros. . Los eslóganes simplistas, se lanzan, como si fueran verdades absolutas. Todo eso pasa también en las redes, y en la calle en general.

Hablando del tema de la vivienda. Cuando escuchamos la calle oímos cosas como estas: “¡Ni gente sin casa, ni casas sin gente!”.. ¡Guerra, guerra, guerra al buitre inmobiliario!”

Cuando escuchamos a las personas autorizadas, es decir, a los expertos, se puede oír algo así: “Hace falta un pacto de Estado y sacar el tema de la vivienda de la batalla política”. “No debemos demonizar a los otros, tampoco a los promotores, porque desde lo público no podemos resolver solos este asunto”.

Resumiendo, la calle y las redes dicen unas cosas sin base argumental, que implican confrontación, Los expertos dicen otras derivadas del análisis y la comprensión.

Yo he observado, que hablando del presidente del gobierno pasa eso. Y hablando del juez Peinado también, pero al revés. (..). El pueblo, si analizar nada, demoniza al primero y glorifica al segundo.