No hablo de los ascensores, ni de los ascensoristas, ni de las averías que tardan en repararse.. Ni de lo que cuesta subir al 6º por la escalera. Hablo del ascensor social. Ese ascensor que mi generación pudo usar para subir, es decir, para superar a la generación anterior.

Muchísimos jóvenes de la generación Z, lo tienen peor que mi generación. Lo tienen peor, porque el edificio no solo se quedó sin ascensor, sino que la cima ya está casi reservada . (..).

Decimos que nos hemos quedado sin ascensor social, porque la mayoría de los jóvenes, no podrán disfrutar de un nivel de vida superior al de sus padres. Es decir, podrán subir poco o nada, y para eso no se necesita ascensor.

Eso se dice hablando del “desencanto” de muchos jóvenes de ahora. No sé si ese desencanto está en el origen del vandalismo protagonizado por los adolescentes en Barcelona y en otras ciudades.

Dicho esto, creo que hay que hacerse tres preguntas: Quién está detrás de estos disturbios?.. Qué han de hacer las redes para reducir el problema?.. Un número significativos de los jóvenes implicados eran de origen magrebí, por qué?