La palabras sostenibilidad está de moda. La palabra nos lleva a pensar en esos objetos que por su peso no podemos sostener durante mucho tiempo. En esos padres que no pueden sostener a sus hijos malgastadores eternamente. En esa dieta insostenible, que nos engorda.

O en este modelo productivo, que consume y consume recursos, sin pensar que son escasos y que inevitablemente se acaban. Y En la agricultura intensiva, es decir, en el monocultivo, que hace que se usen más pesticidas y más fertilizantes.

Resumiendo, la lista de actuaciones, que no pueden sostenerse en el tiempo, es larga.(..).

La palabra mencionada, nos ha llevado a esta reflexión, y esta reflexión me lleva a vivencias más personales:

Yo he visto estructuras colapsando bajo su propio peso. Y en la escuela, en otros tiempos, recuerdo a un niño con los brazos en cruz, sosteniendo dos libros, llorando, porque no aguantaba más. Y he conocido algunas parejas, cuyas relaciones por ser asimétricas y extractivas eran insostenibles: Un miembro proporcionaba empatía, paciencia, y cuidados, y el otro consumiendo y consumiendo.

Resumiendo: Cuándo los recursos se agotan, se agotan. Cuando las cargas son excesivas finalmente, la rama se quiebra, el hombre se derrumba, la pareja se rompe, el planeta colapsa.