Estaba leyendo una novela ambientada en EEUU, una obra que tiene pocos puntos en común con mi entorno, y mi identidad. (…). ¡Estaba!. Ahora estoy leyendo un libro escrito por Luís M. Reche y prologado por José G. Murcia., y estoy disfrutando, por la manera de contar, por los vocablos que usan, por los lugares que mencionan, por los problemas que exponen , por las soluciones que apuntan y por las cosas que critican.

Estoy disfrutando también, porque creo que el consumo de proximidad se ha de defender. No solo me refiero a los libros, ¡también a los tomates!. Nos conviene defender el tejido cultural de nuestro entorno: Esas voces críticas que investigan y cuentan, esas librerías, que colocan en lugares visibles la producción propia. Nos conviene defender, también el tejido productivo local: Esos hortelanos que producen hortalizas en sus huertos. Y esos artesanos que construyen sillas de madera o recipientes de barro.

El autor del prólogo del libro mencionado me recomendó unos capítulos y he comenzado por ellos: El Barbijo. La lengua de las mariposas. El poder. (…). Creo que la obra, critica algunas actuaciones, habla de la transmisión de los virus y de las macrogranjas, y creo también que menciona las grandes obras de las dictaduras.. ¡Creo!. ¡Aún no he llegado!.