83ª sesión (07/04/2021)

Capítulos XIII (2ª parte) y XV

CAPÍTULO XIII

Comida en casa de los marqueses de Vegallana. Ambiente: galanteos, envidias… Encuentro del triángulo Ana­-Fermín­-Álvaro. Comienzo de la rivalidad Fermín­Álvaro (materializada en el salvamento de Obdulia Fandiño, por parte del Magistral).  El clérigo comienza a sentir un claro enamoramiento respecto a Ana, mientras que esta sigue viéndolo como un escudo para protegerse de la seducción de Álvaro Mesía.

El alumno debería señalar que el resto de los personajes han tomado ya conciencia de la rivalidad que se ha establecido entre don Álvaro y don Fermín con respecto a doña Ana. Tenemos ya bien definidos los tres vértices del triángulo amoroso que da sentido a la obra. Encontramos el siguiente comentario de Ana: «si no fuera por don Víctor, el Magistral no tendría por qué defenderla, ni aquella lucha entre dos hombres distinguidos que comenzaba aquella tarde tendría razón de ser.» De esta cita deducimos que Ana es ya plenamente consciente del enfrentamiento que se está produciendo a su alrededor. Ella dice estar convencida de que, con la protección de un hombre tan extraordinario como el Magistral, don Álvaro no conseguirá vencer su resistencia. Quintanar queda apartado de esta lucha; es, como dice Ana «un respetable estorbo»  que ni siquiera tiene suficiente entidad como para formar parte del triángulo que se ha formado entre los otros personajes.

-Lectura: págs. 213-214 (ed. Vicens Vives)

CAPÍTULO XV

Vuelta de Fermín a casa. Enfrentamiento con doña  Paula,  su madre y controladora universal de su vida.  Gran salto atrás: historia de doña Paula (al final de ella se indica que la historia ha sido recordada por Fermín): determinismo justificante  (o explicatorio): infancia de doña Paula (hija de minero); ama y dueña del cura de Matalarejo; boda con el artillero; negocio de vinos; ganadería; taberna minera; empresaria de Fermín; ama de Fortunato Camoirán.  Vuelta al presente. Fermín, enamorado sin ser consciente de ello. Presentación del sucio negocio de la Cruz Roja: en primer lugar, por lo que pasa esa noche; en segundo lugar, por las acusaciones de Santos Barinaga, borracho.

Doña Paula es una presencia constante y dominante en la vida del Magistral. Don Fermín sabe que la avaricia de su madre lo coloca en una situación delicada con respecto a la diócesis, pero se siente en deuda con ella y por eso es prácticamente incapaz de rebelarse contra su control y opresión, a pesar de que piensa que «me trata como un niño» . El caso de Fermín se contrapone al de Ana, quien no llegó a conocer a su madre y cuyo carácter siempre se ha resentido de la ausencia de la figura materna.

FIN PRIMERA PARTE- 3 DÍAS- PRESENTACIÓN DE LOS PERSONAJES + SE VISLUMBRA EL CONFLICTO.

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Os publico tres fragmentos de La Regenta para un posible comentario. Elegid el que más os guste. La fecha máxima de entrega será el día 30 de abril.

Si queréis que revisemos la estrategia de comentario, acordad una sesión y me lo comunicáis por whatsapp. En cualquier caso, AQUÍ  tenéis las pautas que aplicamos en el Quijote. Asimismo os paso un comentario que os puede dar bastante luz sobre todos los aspectos que tenéis que analizar. De todos modos, vosotros debéis realizar un redactado seguido, no por apartados.

TEXTO 1

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso,   empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las  calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas   migajas   de   la   basura,   aquellas   sobras   de   todo   se   juntaban   en   un   montón,   parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas,   dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había  pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para  años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.         Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión  del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes   comenzada,   de   estilo   gótico,   pero,   cabe   decir,   moderado   por   un   instinto   de   prudencia   y   armonía   que   modificaba   las   vulgares   exageraciones   de   esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de  piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de  sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan   demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta  sus   segundos   corredores,   elegante   balaustrada,   subía   como   fuerte   castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y  proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la   piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como   prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada,  una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Capítulo I

TEXTO 2

Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.  Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las  iglesias. En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre. No se daba por enterado de cosa que no viese a vista  de   pájaro,   abarcándola   por   completo   y   desde   arriba.   Cuando   iba   a   las   aldeas   acompañando al Obispo en su visita, siempre había de emprender, a pie o a caballo, como se pudiera, una excursión a lo más empingorotado. En la provincia, cuya capital era   Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al  más experto montañés. Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía   fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar  a lo más alto era un  triunfo voluptuoso para De Pas.  Ver muchas leguas de tierra,   columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes,   imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los  parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre  que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta  no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la  catedral.

Capítulo I

TEXTO 3

[Ana] Abrió el lecho. Sin mover los pies, dejose caer de bruces sobre aquella   blandura suave con los brazos tendidos. Apoyaba la mejilla en la sábana y tenía los ojos  muy abiertos. La deleitaba aquel placer del tacto  que corría desde la cintura a las sienes.

«¡Confesión general!»­estaba pensando­. Eso es la historia de toda la vida. Una  lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.

Se acordó de que no había conocido a su madre. Tal vez de esta desgracia nacían  sus mayores pecados.

«Ni madre ni hijos».

Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las   noches antes de tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la oscuridad y pegada a la cama  seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana  que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal  con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de  tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor  aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida,  pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella;  todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin  sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima  lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que  necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de  blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su  vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra  un  seno  blando  y caliente;  y  ella,  la   chiquilla,   buscaba  algo  parecido  donde  quiera.   Recordaba   vagamente   un   perro   negro   de   lanas,   noble   y   hermoso;   debía   de   ser   un terranova. ­¿Qué habría sido de él?­. El perro se tendía al sol, con la cabeza entre las  patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando  casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de  bruces sobre los montones de yerba segada.[…]

Capítulo III

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81ª y 82ª sesiones (22 y 24/03)

  • Nos quedamos comentando la priemra parte del capítulo XIII.
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LUCIÉRNAGAS

Orientaciones PAU

Las respectivas familias de los protagonistas: semejanzas y diferencias. Carácter de Sol y Cristián, su evolución ideológica y su condición trágica. El contexto histórico de la novela. El tremendista reflejo de la Guerra Civil. El escenario urbano. Sentido del término “luciérnagas” aplicado a los protagonistas. Posición ideológica y moral de la autora.

 

ANA Mª MATUTE

Ana María Matute Ausejo (26 de julio de 1925, Barcelona – 25 de junio de 2014, Barcelona). Novelista y académica de la lengua desde 1996, ocupa un lugar preferente en la literatura infantil y juvenil española. Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2010.

Formó parte de la generación de los 50 o generación “de los niños de la guerra” (ella la califica de “niños asombrados”), de la que también forman parte Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Carmen Martín Gaite o, entre otros, los hermanos Goytisolo. Esta denominación hace referencia a  la perplejidad con que tuvieron que asumir la guerra civil y sus consecuencias justo en un momento crucial de su vida, el tránsito de la infancia a la adolescencia.

Escribió cuentos desde que era una niña. Tras cursar bachillerato, estudio Música y Pintura, decantándose finalmente por la Literatura. En 1943 escribió su primera novela Pequeño teatro, que sería publicada 11 años más tarde y con la que lograría el Premio Planeta en 1954. Con Los Abel sería finalista del Premio Nadal en 1947.

Muchas de sus novelas consiguieron los galardones más importantes de la literatura española. En 1952 gana el Premio Gijón, por Fiesta al Noroeste. En 1953 publica Fiesta del noroeste y en 1956 En esta tierra, novela que apareció censurada y que muchos años después, en 1994, volvió a publicar corregida con el título de Luciérnagas.

En 1958 publica la novela Los hijos muertos, con la que gana el premio de la Crítica y el Nacional de Literatura. Durante la siguiente decada publica su trilogía Los Mercaderes, con Primera memoria sería Premio Nadal de 1959, Los soldados lloran de noche (1964), Premio Fastenrath en 1969, y La trampa (1969).

Durante la segunda mitad de la década de los 60 trabaja como lectora en varias universidades de EE.UU. y Europa, como Bloomington (Indiana) y Norman (Oklahoma).

Participó en 1988 en la exposición bibliográfica “Libros de España: 10 años de creación y de pensamiento”, celebrada en París.

Fue miembro de varias asociaciones de hispanistas como la Hispanic Society of America, Sigma Delta Pi y Honorary Fellow de la American Association Teachers of Spanish and Portuguese. En 1996 es elegida miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón K de Carmen Conde por lo que fue la tercera mujer en ingresar en 300 años. El 18 enero de 1998 ingresó en la RAE con el discurso “En el bosque”.

En 2005, la 64ª Feria del Libro de Madrid, homenajea a la escritora con motivo de su octogésimo cumpleaños. La Universidad de Boston tiene en su biblioteca un fondo llamado Ana María Matute Collection guardado en Howard Gotlieb Archival Research Center Archives con manuscritos y documentos originales de la autora. Además desde hace más de 20 años, Ediciones Torremozas convoca el concurso literario “Ana María Matute” de Narrativa de Mujeres.

Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés, lituano, polaco, francés, japonés, noruego, etc.

Ana María Matute muere el 25 de junio de 2014 en Barcelona.

En septiembre de 2014 se publica su obra póstuma Demonios familiares, publicada por la editorial Destino.

La escritora Ana María Matute, premio Cervantes 2010, depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un legado que permanecerá guardado hasta el 26 de julio de 2029. Es una de las personalidades que deja un objeto personal en la antigua cámara acorazada de la sede central del Instituto.

 

ANA Mª MATUTE VERSUS EL REALISMO DE LA GENERACIÓN DE LOS 50

En aquellos años, la literatura de Ana María Matute iba por libre en el panorama literario español. Sorprende su capacidad fabuladora, inusual entonces, aunque la materia prima de sus narraciones es una realidad que intenta abordar con crudeza y, a la vez, con tonos idealistas. La dura experiencia de la Guerra Civil y de la posguerra, algunos dramas familiares, el contexto sociopolítico  agudizan su visión pesimista de la naturaleza humana, presente en toda su narrativa.

Así lo ha reconocido incluso en la rueda de prensa celebrada tras conocerse el fallo del Premio Cervantes: “Desde mi primer cuento, siempre he tratado de comunicar la misma sensación de desánimo y de pérdida, porque vivir siempre es perder cosas. Soy una mujer pesimista”.

Luciérnagas, la obra que nos ocupa, se puede considerar un documento histórico porque, aunque la historia de los personajes es ficticia, el contexto de la Guerra Civil espanyola es real y plama las vivencias de la autora, que la sufrió en primera persona.

Pero a diferencia de otras obras de la época, que, en general, se caracterizaban por la objetividad, Luciérnagas es profundamente subjetiva porque desea mostrar el mundo interior de los personajes a través de una prosa sensibemente poètica. El único rasgo que comparte con la literatura de los años 50 es la crítica social y, aún así, el enfoque es distinto ya que no adopta ningún posicionamiento político.

 


 

EL TREMENDISMO

El tremendismo es una técnica literaria narrativa que se desarrolló, fundamentalmente, en la novela española de los años 1940. Se caracteriza por una especial crudeza en la presentación de la trama (recurrencia a situaciones violentas), el tratamiento de los personajes (habitualmente, seres propios de la marginalidad de la época: criminales, personajes con patologías físicas o mentales, habitantes del hampa…).  En el lenguaje, se manifiesta en el uso de un léxico desgarrado y duro, aséptico.

​ La relación entre esta tendencia y el contexto social de la inmediata posguerra es clara, pues parece responder a las complicadas experiencias vividas por los autores durante la guerra, contienda que habría condicionado su manera de ver y presentar la realidad en el mundo artístico.

El término tremendismo fue definido como “realismo que acentuaba las tintas negras, la violencia y el crimen truculento, episodios crudos y a veces repulsivos, zonas sombrías de la existencia”. El tremendismo es el resultado de la aplicación de la técnica realista en la novela para reflejar las inquietudes, los sufrimientos, las frustraciones y la angustia de; es decir, el lado mal período posterior a la Guerra civil en su aspecto materialista, en la época en que la censura impedía cualquier crítica a la situación de España.

La novela más paradigmática de la moda tremendista fue La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela (1942) y Los santos inocentes, de Miguel Delibes (1981). Luciérnagas de Ana María Matute contiene fragmentos tremendistas, pero que no dominan el tono de la novela.

 

Las características del tremendismo son:

– Reflejo de lo más sórdido y crudo de la vida, con tono descriptivo más que crítico.

– Se detiene en los aspectos antiestéticos y escatológicos del cuerpo humano (malformaciones, falta de higiene, suciedad…).

– Incorporación de la lengua de la calle, del hampa, de los suburbios o del mundo rural.

– Sencillez en el desarrollo del relato, prescindiendo de escenas simultáneas, de largas descripciones, hay

-Rechazo del análisis psicológico.

– Cierto existencialismo.


 

LUCIÉRNAGAS

“Luego vino una Barcelona tremenda, la Barcelona de la guerra. Pero, durante aquel tiempo los niños que habíamos sido privilegiados y vivíamos en un mundo burgués, abrigado, confortable, descubrimos que la vida no era como nos la habían contado. Entonces Barcelona fue diferente y fue terrible. Pero yo aprendí mucho. Aprendí lo que eran las colas y que el pan se pagaba. Quiero decir que aprendí que el pan no se regalaba y que había que aguardar para obtenerlo. Aprendimos que había gente cruel y bombardeos y que el mundo no era hermoso”. (Discurso de entrega del premio Nadal)

Luciérnagas, en palabras de Dámaso Santos, “quizá la novela más emocionalmente intensa que se ha escrito de nuestra guerra civil”, se centra en uno de los temas preferidos de Matute: la pérdida de la inocencia y la irrupción de los adolescentes en un mundo de adultos amenazado por circunstancias extremas, como es el caso de la Guerra Civil. Los temas secundarios (el amor, la soledad, la desilusión, el horror de la guerra…) se desprenden, dolorosa e inevitablemente, de este principal.

Luciérnagas fue publicada en 1993, tras una profunda revisión de la autora de la versión primitiva anterior, que había titulado Las Luciérnagas (finalista del premio Nadal de 1949) y después En esta tierra (1955). La obra había sido prohibida por la censura, que consideraba que resultaba “destructora de los valores humanos y religiosos esenciales”.

Es una novela de formación, que muestra la evolución psicológica de Soledad Roda, una adolescente de familia acomodada, que ve cómo su entorno familiar y social se descompone y destruye bruscamente con el estallido de la guerra civil.

Las palabras de Marisa Sotelo Vázquez sintetizan el contenido de la novela:

Luciérnagas, ambientada en Barcelona y con una cronología muy precisa, comienzos del verano de 1935 al 26 de enero de 1939, refleja la transformación personal y existencial de la adolescente Sol y los demás protagonistas de la historia, su hermano Eduardo y los amigos de este, Chano y los hermanos Daniel, Pablo y Cristián, a la vez que describe con exactitud la metamorfosis del espacio urbano que habitan. Sol pertenece a una familia burguesa del ensanche Barcelonés que, tras el asesinato de su padre al comienzo de la contienda bélica, ve como todo su mundo –hasta entonces perfecto y feliz- se fractura y se descompone ante esa sensación nueva de inseguridad y miedo que se adhiere a su vida como, tras los bombardeos, el polvo de los escombros se pegaba a la piel.

Como novela de formación o de aprendizaje, Luciérnagas está estructurada en tres partes que marcan la evolución de la protagonista: partida, iniciación y regreso:

  1. PARTIDA (6 primeros capítulos)
  • Presentación de la protagonista y espacio que habita.
  • Estallido de la guerra y asesinato del padre.

La familia de Sol se verá obligada a ir deshaciéndose de su patrimonio y a aceptar en su casa a unas milicianas, pero la sensación más dolorosa es la del hambre, cada vez más acuciante y móvil de la transformación de los personajes y del espacio urbano:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El encuentro de Sol con su hermano inicia un largo peregrinaje por zonas de la ciudad desconocidas hasta entonces. Dos son las experiencias fundamentales de esta parte de la novela:

En este paisaje urbano, surgen nuevos espacios de supervivencia:

 

 

  1. INICIACIÓN (9 capítulos)
  • Transformación psicológica de la protagonista en un largo viaje por la ciudad bajo la amenaza de las bombas – descubrimiento de los barrios bajos, muerte del hermano y los amigos, trágico bombardeo, lucha por la supervivencia, paso por la cárcel).

La muerte de Daniel, enfermo de tuberculosis, y el bombardeo que destruye la casa y la zona en la que vive la familia del viejo profesor favorecen una visión apocalíptica de la ciudad, ahora en plana guerra civil. Solo el calor del humilde brasero transporta a Sol a la Barcelona idílica del comienzo de la novela.

Sol huye con Cristián hacia la torre de Pablo, que se ha suicidado al quedar gravemente herido.

 

 

 

 

  1. REGRESO (3 últimos capítulos)
  • Regreso de Sol a su casa tras vivir un sinfín de experiencias límite, transformada por el conocimiento del amor y la ilusión del hijo que espera.

El regreso de Sol a su casa se produce después de convivir con Cristián durante algún tiempo en la torre de Sarriá, donde serán detenidos y llevados a la cárcel. Cristián muere violentamente.

En enero de 1939, cuando las tropas del general Yagüe entran en la ciudad, Sol recupera la libertad. Vuelve a buscar el escenario de su infancia en su deambular por las calles hacia el mar. Después asciende hacia su barrio y observa una ciudad extenuada, sometida, silenciosa, vencida y casi desierta.

 

 

 

CARÁCTER DE SOL Y CRISTIAN, SU EVOLUCIÓN IDEOLÓGICA Y SU CONDICIÓN TRÁGICA

Los protagonistas de la historia son adolescentes, niños arrojados a la vida adulta por el estallido de la guerra civil, una niña, no banalmente llamada Soledad, de familia acomodada cuyo padre es perseguido por el gobierno republicano; su hermano Eduardo y una serie de niños, ladronzuelos y buscavidas, con su vida desbaratada por la guerra, que hacen lo posible para sobrevivir en una Barcelona acosada y bombardeada. Son años difíciles para la familia de Sol, pero ella encuentra que la soledad se puede compartir, que aunque la guerra destruya nuestro mundo, es posible resistir si se cuenta con el apoyo de otras personas, solas como ella. De alguna manera, es un canto a la amistad, al amor, a la fraternidad, ideales de la adolescencia, en contraposición a la familia, que ejemplifica la infància.

Sol es una chica tranquila y cuyas preocupaciones son las normales en una joven de 16 años, de una familia acomodada y que nunca ha tenido que preocuparse por cosas tan básica como trabajar o conseguir comida. La guerra irrumpe muy fuerte en su proceso de crecimiento y deja su vida patas arriba. De repente, una joven que nunca había tenido que preocuparse por nada se ve sumida en un entorno de guerra y de tragedia en el que ve impotente, incluso cuando se llevan a su padre para asesinarlo. Finalmente, la aparición inesperada en su vida de Cloti, le ayuda a superar las dificultades y a moldear su carácter para ser capaz de hacer frente a las dificultades de la guerra.
Cuándo se decide a salir a la calle ella adquiere una nueva visión de la vida. Por primera vez es consciente de las injusticias de la vida, de la existencia de ambientes urbanos absolutamente desconocidos para ella. Sol se ve obligada a madurar, a abandonar su caparazón de niña durante la guerra y es en medio de esta tragedia cuando conoce un amor, intenso y denso, que viene a atarla a la vida en medio de la muerte más absoluta. Porque la búsqueda desesperada de amor, en un mundo en el que es eso precisamente lo que falta, es el hilo conductor de la novela. El amor al que aspira Sol, sin mentarlo, no es necesariamente amor romántico. Con un hermano ensimismado e impasible, y una madre temerosa y débil, la protagonista hace honor a su nombre y vaga por su propia existencia de puntillas sin entender bien cuál es la pasión que lleva a sus semejantes a matar, amar, comer y vivir como si cada instante fuera único. Es en el momento en el que llega el amor, inesperado e implacable, cuando Soledad comprende qué es la vida; por qué se la ama y se le teme y por qué razón, incluso en medio del dolor más intenso, merece la pena vivirla y saborearla.

Cristián es un muchacho de carácter fuerte al que la vida no ha tratado con justicia. Pertenece a una familia pobre y sin recursos por lo que se ha visto obligado a curtirse en las calles y aprender a valerse por sí mismo. Eso le convierte en alguien con mucha personalidad, que no duda ante las opciones que le plantea el destino. Cristian, por otra parte, se ha visto obligado a aceptar una vida que en realidad iba destinada a Pablo, de ahí que se sienta como si, sin siquiera haberlo pedido, estuviera continuamente en deuda con su hermano mayor. A pesar de todo también posee un gran corazón y se caracteriza por ser alguien que compagina la rudeza en los malos momentos con las caricias en los buenos. Finalmente encontrará en Sol, alguien en quien poder confiar, alguien a quien no temer, sino amar. Alguien que dé el equilibrio necesario a su vida.

Ambos protagonizan el papel de amantes trágicos pues el amor no era fácil en tiempos de guerra en los que cada día moría gente en los bombardeos, se producían detenciones y fusilamientos injustificados. Juntos deben pasar numerosas dificultades, empezando por los problemas familiares y siguiendo por los estigmas de la época. A pesar de todo consiguen formar una pareja feliz durante su estancia en la torre de Sarrià. De ese amor nacerá la última esperanza que ofrece la novela ante la tragedia de los personajes: Sol está embarazada.

La pareja tiene algo de adánica, de símbolo de reconciliación de una sociedad que se ha autodestruido y que hay que refundar desde la base: “Todo, todo hay que inventarlo de nuevo” (p. 248); “Seremos libres, nuestros hijos serán mejores” (p. 306).

Si bien el final de Luciérnagas puede calificarse como trágico debido a la muerte de uno de los protagonistas (Cristián), esto no es así en el caso de Sol, que ha confirmado su supervivencia y su evolución de niña a próxima madre con un tono más esperanzado. Así, la filiación como tragedia de la novela de AM Matute no se relaciona con los 3 géneros que definían la literatura desde la antigüedad (comedia, tragedia, tragicomedia, relacionados con el final de sus argumentos). Más bien, ambos son personajes trágicos en otro sentido: el de la presencia de un hado o destino del que un personaje no puede escapar (en el caso de esta novela, la Guerra civil), que suele culminar en la tradición literaria con la muerte.

 

En este sentido, Sol parte de ser una niña de la burguesía barcelonesa que ignora el mundo más allá de los privilegios de su clase (vive en la zona alta de la ciudad, cronotopo geográfico-social; estudia interna en un colegio femenino y su curiosidad solo atisba desde lejos algunas situaciones de las clases bajas, como la existencia de niños pobres y la forma de alimentarse de unos obreros). Su debilidad es caracterizada en su etopeya (es comparada a menudo con el cristal, incluso en la transparencia de su mirada y sus ojos claros). Parece predestinada a repetir el modelo familiar cuando la GC (que había sido anunciada en los miedos de su abuela) corta su destino. El asesinato de su padre por parte de milicianos de la República rompe el cordón umbilical con sus privilegios y a partir de entonces no podrá disponer ni de su espacio doméstico y privacidad (pues su casa será usada para ubicar a milicianos como a la joven Cloti y a su familia). La nueva situación le lleva a mezclarse con gente y la geografía urbana desconocida para ella, pues el hambre le obliga a buscar racionamiento y a plantearse trabajar. En este trayecto vital, Sol debe enfrentarse a la miseria, a sus limitaciones de carácter y a que los demás quieran aprovecharse de ella, como es el caso de Ramón Boloix, antiguo profesor que quiere convertir una relación de trabajo en un abuso. Toda esta ruptura le hace modificar su concepción de la vida a un pesimismo existencial del que tan solo parece salir mediante el conocimiento del amor hacia Cristián. Su breve relación, basada en sentirse mutuamente como corefugio ante las consecuencias de la tragedia bélica, cristaliza en el embarazo de Sol, ya en su nuevo rol de mujer evolucionada, lo cual le impide, al final de la novela, el retorno al hogar familiar a representar un papel que ya no tiene.

En el caso de Cristián, la Guerra civil también es la culpable de la ruptura de sus aspiraciones vitales. Es el menos rebelde de sus hermanos, hasta el punto de esconderse de sus obligaciones de alistarse para la GC). Aunque había conocido previamente las penurias de pertenecer a una familia proletaria (no había podido estudiar Medicina a pesar de que su sacrificado padre le consiguiera una beca, y había conocido la cárcel como consecuencia de buscarse la vida). La muerte de toda su familia la noche de un bombardeo fascista se produce casi al unísono que su conocimiento con Sol. Su relación se desarrolla en un refugio aislado, la casa de su hermano Pablo, pero su brevedad le hace que vuelva a conocer la cárcel y aunque escapa de ser fusilado a muerte, un trágico destino parece perseguirle haciendo honor al origen simbólico de su nombre (Cristo-Cristián, curiosamente el primer amor infantil de Sol), pues sacrifica su vida en pro de la de Sol y la de su futuro hijo.

En consecuencia, Sol y Cristián representan el atisbo de esperanza (su luz, la de las luciérnagas en la noche) ante el presente destruido por la Guerra, aunque los traumas vitales derivados de esta no les dejan lugar para un futuro juntos. Su unión contra natura, pues ambos provenían de dos orígenes sociales antagónicos, les había igualado ante su destino, pero ni siquiera ellos pueden huir de las consecuencias del desastre y por eso su futuro se rompe al no poder entrar juntos en la Tierra prometida.

 

LAS RESPECTIVAS FAMILIAS DE LOS PROTAGONISTAS: SEMJANZAS Y DIFERENCIAS

La familia Borrero le proporciona al lector un excelente contrapunto con respecto a los Roda, puesto que, aun residiendo en la misma ciudad, ambas familias proceden de ambientes completamente distintos: la comodidad económica de los Roda se opone a las miserias de los Borrero, la estructura tradicional de la familia de Sol contrasta sobremanera con el hogar roto en que han crecido Daniel y sus dos hermanos, y las relaciones entre los miembros de uno y otro clan son bastante diferentes entre sí. Las principales semejanzas son: la desorientación existencial y la orfandad, por pertenecer a familias desestructuradas (Cristián) o por la muerte del padre (Sol).

LOS RODA: clase media-alta, arruinada por la revolución. La familia de Sol experimenta grandes cambios, el más importante de todos ellos, sin lugar a dudas, es el de la muerte de Luis Roda, su padre, a manos de unos «hombres» (p. 40) que se presentan a buscarlo en su casa en mitad de la noche. Para Sol, la muerte de su padre supone un punto de inflexión en su vida, toma conciencia de que «algo irremediable había sucedido que trastornaba el curso de su vida. Un mundo había concluido» (p. 42). A pesar de ello, continúa paralizada, «quieta, como golpeada» (p. 42).

En cambio, su hermano parece vivir la muerte de Luis Roda como una liberación que le permite centrarse en lo que realmente le interesa («Algo había en su mirada que denotaba cierta satisfacción por el rumbo que su existencia iba tomando. Por alguna razón, había momentos en que Eduardo casi parecía feliz. Hasta entonces su vida fue como a rastras de algo, forzada. Ahora, por vez primera, parecía hacer lo que más le agradaba» Son años difíciles para la familia de Sol, aunque le parece que su soledad se puede compartir; por más que la guerra destruya su mundo, es posible resistir si se cuenta con el apoyo o la complicidad de otras personas, solas como ella. De alguna manera, es un canto a la amistad, al amor, a la fraternidad, ideales de la adolescencia, en contraposición a la familia, que simboliza la infancia.

Aportemos algunos datos más concretos sobre sus componentes:

Padre de Sol (Luis): es un adinerado dueño de una fábrica barcelonesa. No mantiene una relación demasiado estrecha con sus hijos, de aquí el futuro enfado de su hijo Eduardo por no haber sido un padre cercano y no haberle contado cómo funcionaba de verdad esto de vivir. Muere asesinado por revolucionarios anarquistas o comunistas, un día que van a buscarle a su casa, se lo llevan y lo matan en una cuneta.

 

Madre de Sol: No está acostumbrada a vivir en medio de las dificultades. Tampoco es una madre cercana a sus hijos debido a que éstos pasan la mayor parte del año en un internado para gente de clase alta. Después de la muerte de su marido, cae en una profunda depresión que le impide lidiar con las dificultades que conlleva la muerte del cabeza de familia. Es reconfortada con frecuencia por Sol.

 

Eduardo (hermano de Sol): la guerra interrumpe su proceso natural de crecimiento en una etapa de la vida complicada como su adolescencia. Inicialmente, Eduardo es un chico muy callado y reservado. De hecho Sol creía que iba para jesuíta. Con la explosión de la guerra y la muerte de su padre se abre un nuevo horizonte para él. En seguida él decide salir a la calle para ver que puede hacer. Finalmente acaba por convertirse en un pequeño golfillo urbano que roba víveres a los soldados y que hace de la calle su nuevo hogar. Y es un hogar propiamente dicho, ya que en ella encuentra una nueva familia: Daniel y Chano.

 

LOS BORRERO-BARRAL: clase media-baja desestructurada, al borde de la marginación.

Pablo, el Daniel, Pablo Borrero: Es el hermano mayor de los Borrero y posee una situación económica asentada. Se ha sentido siempre muy unido a su padre, un humilde profesor al que su mujer abandonó al considerar que la vida que le ofrecía no era suficiente para ella. Pero el joven no siente lo mismo por sus dos hermanos menores, más bien les guarda cierto resentimiento y los desprecia. Y allí se revela la verdadera personalidad de este sombrío personaje. En el pasado fue un maestro rural de varios pueblos. En ellos vivía con un incontenible rencor hacia todo el mundo y con un profundo odio hacia la monotonía de su vida. Finalmente termina matando a un sacerdote y se convierte en un extraño líder de formación anarquista.

Daniel Borrero: es un golfillo nato. Es el más joven de los tres hermanos y está algo más apegado a Cristian que a Pablo, pero tan solo debido a que cree que el desprecio que ambos sienten hacia el mayor de los hermanos los une de alguna manera.

Cuando Eduardo le conoce, éste le recibe en sus brazos y le muestra todos los trucos para convertirse en su sucesor. Como a Eduardo, la falta de atención de su padre le obligó a buscarse la vida en la calle. Es alguien que da mucho valor a la amistad y a la fidelidad. Su enfermedad, lenta y brutal, termina con su muerte. Este hecho afecta mucho a Eduardo y Cristián.

Padre de Cristián: es un personaje del que conocemos bastante pocas cosas. Es un anciano profesor de latín. Sabemos que es alguien que a causa de su obsesión por los libros pierde el mundo de vista y se olvida de sus hijos. Parece que el único que le comprende, y le mantiene es su hijo Pablo.

 

 

EL ESCENARIO URBANO

Luciérnagas está ambientada en Barcelona y transcurre entre el verano de 1935 y el 26 de enero de 1939. En ella se describe con gran exactitud la metamorfosis del espacio urbano en el que habitan sus personajes.

La evolución psicológica que experimenta Sol se solapa con la honda transformación que sufre la ciudad. Ana María Matute se vale de imágenes y vivencias propias para trazar una visión alucinante de Barcelona, la cual se encuentra sumida en el caos, en el hambre, la miseria, y teñida de sangre y venganzas. Los sucesos bélicos irrumpen en los escenarios urbanos más característicos de la ciudad tales como Pedralbes, el Ensanche, la calle Muntaner, la plaza de la Universidad, el barrio gótico, la Vía Layetana, la Barceloneta, las laderas del Tibidabo, etc., los cuales forman parte de la memoria de la autora. A su vez, también truncan la infancia feliz de la protagonista.

En la primera parte de la novela, la Barcelona roja se despliega ante la mirada inocente y atónita de Sol, que no llega a entender el significado de la palabra revolución y sus graves consecuencias. Durante su formación académica en el internado de Saint-Paul, Sol vive aislada del mundo, imaginando una ciudad muy distinta de la real:

“Dentro del pupitre había formado, con cuadernos y libros una ciudad maravillosamente complicada. Pero ella nada sabía de las ciudades, ni siquiera conocía aquella en que había nacido. Qué difícil de imaginar, entonces, que era posible reducir a escombros parte de una ciudad, en unas horas”.

La fuerza que emanan algunos espacios es muy potente, e incluso en algunos momentos estos acaban acaparando la importancia del personaje. La personificación y la metonimia son dos recursos muy empleados por la autora para calificar ese espacio urbano que se va transformando irremediablemente ante los ojos de la protagonista. La ciudad se encuentra despojada, herida y apagada, tal y como se encuentran sus habitantes:

“Pasó el tiempo. Día tras día, la ciudad fue apagándose. Un nuevo aspecto, sucio y miserable, se descubría ante los ojos de Eduardo. Una ciudad despojada, herida. Las tiendas pequeñas, vacías, los almacenes cerrados, los hombres en el frente. Ya no se veían desfilar puño en alto a las mujeres vestidas de soldado…Una sombra triste, húmeda, iba cubriendo la ciudad”.

Durante el tiempo en el que los dos hermanos, Eduardo y Sol, se encuentran deambulando por la ciudad, ambos viven dos experiencias críticas que marcan un antes y un después en la visión inocente de la joven. En primer lugar, la visita a la buhardilla de Daniel, situada en una calle oscura que desemboca en el Paseo de Colón. Este suceso supone para Sol el descubrimiento de otra ciudad hasta entonces desconocida y con otras formas de vida. También puede palpar de forma más directa la miseria, la enfermedad y la muerte. Las descripciones casi cinematográficas que lleva a cabo la autora, avanzan desde la panorámica exterior a la del mísero cuartucho donde yace Daniel:

“La calle era angosta, sin luz, y desembocaba en el Paseo de Colón. Eduardo reconoció el salobre del mar frío y mohoso, y lo aspiró con incierta melancolía. Los muros de las casas, altos y sombríos, deslizaban el cielo sobre sus cabezas, como un río negro”.

La segunda experiencia es la visita a las barracas-refugio situadas en las afueras de la ciudad, lugar donde se reúne Eduardo con sus amigos:

“La llevó ciudad arriba, hacia el Tibidabo. A medida que se acercaban a la montaña, la ciudad, tras ellos, parecía huir rosadamente, dulcemente, como si no existiera la guerra”.

En esta escena, se refleja la absoluta simbiosis entre el espacio y Eduardo. Este vive en condiciones infrahumanas en un espacio miserable totalmente al margen de la ciudad. La descripción de este espacio marginal como un paisaje polvoriento y calcinado es muy gráfica:

“Nunca antes pisó aquellos parajes. La hierba aparecía rapada y seca, y la tierra polvorienta, muy pisoteada. La silueta de las montañas despedía una extraña luminosidad lechosa. Muchos de los árboles fueron talados para hacer leña […] La barraca era pequeña y frágil, construida con ladrillos viejos, latas oxidadas y cañas”.

Al pie de dichas barracas se encuentra la ciudad, que al igual que sus habitantes se va degradando por la guerra:

“La ciudad era ahora una ciudad distinta. Por las calles, antes limpias, se amontonaba la basura. Las gentes iban mal vestidas […] Los edificios que creyó seguros, inconmovibles, parecían llenarse de un temblor irreal, fantástico. En los balcones, grandes carteles y banderas, hombres con fusiles y ametralladoras. Por las calles, hombres vestidos con mono azul o con el torso desnudo, con rojos pañuelos al cuello desfilaban puño en alto. Camiones y coches, abarrotados de hombres y mujeres, huían vertiginosamente. Los bares, los teatros, los restaurantes, tampoco eran los mismos. Turbas de gentes desarrapadas los invadían…”

En todas las descripciones el juego metonímico es constante. La ciudad vive al compás de los protagonistas:

“En la calle, la ciudad ya estaba despierta. Gente desconocida iba a sus quehaceres…Veía sus rostros ateridos de frío, sus ojos preocupados. Sol recordó el tiempo en que creía en un mundo peligroso, pero no temido, como ahora, con las ciudades rotas, sucias, hambrientas, con innumerables seres inclinados al suelo para recoger desperdicios”.

Y en este desdoblado paisaje urbano surgen nuevos espacios, como el comedor del auxilio social al que acude Sol. Este nuevo espacio de supervivencia es un símbolo de la imparable transformación urbana. Ya no queda nada de aquella ciudad soñada y construida por Sol durante su estancia en el internado.

En la segunda parte de la novela, la visión de la ciudad de Barcelona, ya sumida en plena guerra, se presenta de forma apocalíptica. Las descripciones se vuelven totalmente sensoriales y reproducen con gran veracidad las sensaciones que experimentan los personajes:

 

“Cerca de las doce llegaron a la calle en que vivía Daniel, en una parte de la ciudad desconocida para Sol. Los altos muros de las casas se alzaban opacos y llenos de silencio. El olor del mar se adhería a ellos con un regusto de podredumbre. Le pareció que en el cielo, en el estrecho y largo cielo aprisionado, había un timbre lúgubre, como un presagio. Subieron la escalera en silencio. En lo alto había una claridad lechosa, más intensa cuanto más se acercaban a ella”.

Como único elemento confortable en medio de tanta miseria, se encuentra el calor humilde que produce el brasero de la casa de los Borrero, cuyas cenizas avivan en la imaginación de Sol el recuerdo de una ciudad ideal como las de antes de la guerra:

“-Es una ciudad, como las de antes […] Sí, era una ciudad grande, de noche, iluminada […] Sol acercó una mano abierta al resplandor de aquella imaginaria ciudad, que se encendía y se apagaba continuamente […] Si ese lugar no existía, era necesario crearlo, ser de los que amasan una época que no tuviese nada que ver con las ciudades encendidas ni con las ciudades que se esconden en la noche”.

Con el regreso de Sol a su casa, tras convivir un tiempo con Cristián en la torre de Sarriá, se ve de nuevo la ciudad como un escenario de la vida presente, y a su vez, de la memoria pasada. La protagonista se siente inevitablemente ligada a aquellos espacios ya que siempre yacerán en su recuerdo:

“La Plaza de Cataluña, barrida por un viento que levantaba nubes de polvo, aparecía solitaria, como desnuda. Tiempo atrás, recordaba, en el centro había un monumento al soldado desconocido, en cartón piedra…. Mientras caminaba hacia su casa, se notaba tremendamente ajena a todo y, al propio tiempo, condenada a cuanto la rodeaba”.

En el mes de enero de 1939, se produce la toma de la ciudad por parte de las tropas del general Yagüe. Una ciudad extenuada y moribunda cedía finalmente ante el cerco de los continuos bombardeos. En el ambiente urbano late la confrontación entre las diferentes expectativas de los dos bandos contendientes:

“La ciudad se revolvía como en un último estertor, las gentes huían presurosas ante el avance del ejército de Franco, y en las calles se palpaba la pena y la angustia, mal veladas […]. Franco avanzaba, avanzaba, y Sol lo supo por el clima miedoso, por un lado, y lleno de esperanzas por el otro, que se advertía en el corazón de la ciudad”.

Por último, sólo queda la visión final de la ciudad sometida, silenciosa y vencida. Sol en una última imagen contempla una ciudad totalmente desierta y destruida por los bombardeos sistemáticos e insistentes:

 

“Los aviones volaban cada vez más bajos […] En las calles grises, abandonadas bajo el débil sol de invierno, los golpes tenían un eco blando y la brutalidad parecía atenuada por el silencio”.

POSICIÓN IDEOLÓGICA Y MORAL DE LA AUTORA

A.M. Matute: “Los protagonistas son varios adolescentes que no saben por qué se están matando sus hermanos mayores y que no comprenden por qué tienen ellos que recibir las consecuencias. No es una novela política, sino que es humana (El País, 27.10.2012)

Cuando la novela se publicó, se habían escrito muchas obres de crítica a la GC, pero todas se posicionaban a favor del bando nacional o del republicano. Matute, en cambio, hace un retrato de las dos realidades enfrentadas, condena la brutalidad de ambos bandos y enfoca la critica social a la guerra en sí: el objetivo de la obra es evidenciar la misèria y las terribles consecuencias del conflicto en la población civil, en la gente corriente. A través de la visión y experiencia de una “niña de la guerra”:

 “A pesar del celo franquista a la hora de censurar la novela, lo cierto es que la obra no cae en la condena a ningún bando concreto de la guerra. No carga las tintas contra republicanos o nacionales. Ni siquiera los menciona directamente ni se hacen disquisiciones políticas acerca de lo sucedido. A Ana María Matute, como a Sol, no le interesa entrar en debates estériles sobre las supuestas razones que llevaron a los ciudadanos de un país a asesinar a sus vecinos. En lo que indaga la autora es en el dolor y alienación que la violencia brutal provoca en quienes la viven, directa o indirectamente.”.

Matute gracias a una prosa sutil, lejos de cargar las tintas contra republicanos o nacionales, describe el dolor y la locura que la guerra provoca en quienes vivieron aquellos años tan cruentos, de hambre, de dura pobreza, de violencia y de miedos, ya fuese directa o indirectamente.

No se trata, pues, de una novela sobre la Guerra Civil española, podría ser cualquier guerra. Las razones que han llevado a los dos bandos a enfrentarse no le interesan a la autora;  le importan el dolor y el sufrimiento de esos jóvenes y sus amigos, que intentan sobrevivir   a pesar que su vida ha sido destruida por la guerra y el salvajismo de una sociedad enferma de odio.

Pero, a pesar de la barbarie, aún  queda la esperanza: Luciérnagas es, sobre todo, una novela de amor.  La protagonista, Sol  (Soledad)  se ve obligada a madurar;  descubre  que con el apoyo de otras personas, solas como ella, es más fácil resistir. Y es entonces cuando conoce el amor,  intenso y desbordante  de vida en medio de la muerte y la destrucción.

 

SENTIDO DEL TÉRMINO “LUCIÉRNAGAS” APLICADO A LOS PROTAGONISTAS

Ana María Matute juega con un lector al que le costará entender e interpretar el título. Por esa razón, el término “luciérnagas” aparece solamente cuatro veces, y en fragmentos muy próximos al final de la obra. Estos son los párrafos donde aparece el término luciérnagas y que nos ayudará a interpretar el significado global de la palabra:

“Dos animales anónimos, sin méritos ni heroicidad alguna, dos criaturas, esas que ella vio en el campo al borde de los caminos. Unos, arrastrándose sobre la tierra, otros intentando volar, golpeándose contra las paredes, con la cabeza encendida. Luciérnagas, barcos errantes en la noche. Apenas le conozco, pero cuánto sé ya de nosotros dos, no de él, de nosotros dos. Las copas de cristal, entre sus dedos, retenían aún el temblor brillante. Parecía —pensó— contener entre las manos una galaxia distinta.”

“Apenas hacía un momento, le dijo que eran dos astros perdidos en el espacio, pero ahora, de nuevo él era sólo un hombre un hombre oscuro, agobiado. Criaturas errantes, dando tumbos, chocando contra los muros, la cabeza encendida y murmuró: luciérnagas.”

“Cayendo, cayendo siempre sin chocar, siquiera, sin estrellarse, en un final. Cayendo en el vértigo, tras una parpadeante esperanza. Luciérnagas —recordaba—, pobres luciérnagas.”

Vemos pues, que el primero y el segundo párrafo se utiliza para igualar a Cristián y a Sol con las luciérnagas; y el tercero se utiliza para definir a los hijos de la compañera de prisión de Sol que son asesinados brutalmente.

 

En primer lugar  hay que comprender el mundo que muestra Matute en su novela. Un mundo que no tiene solución, y en él, no se siente orgullosa de pertenecer a la especie humana. Entre las miserias de los adultos, aparecen los niños, que no las entienden, y son para Matute breves luciérnagas que brillan en la noche, son la única esperanza que queda, porque se tienen a sí mismos. Están unidos por el sutil hilo plateado de la adolescencia, por la incomprensión compartida, por el mismo apesadumbrado sentir, embutidos en los trajes adultos del mundo cruel y asesino que sus padres les han creado.

Partiendo de esta comparación e igualación de los niños con las luciérnagas se puede continuar analizando las características que estos insectos tienen en los personajes de la obra. Primero deberíamos destacar que las luciérnagas, cuando son larvas, sufren unas ansias terribles de comer y crecer. Estas ansias son visibles también en prácticamente todos los personajes de la novela, y sobre todo lo vemos en la figura de Sol que sufre durante mucho tiempo haciendo colas en busca de un trozo de pan con el que poder alimentarse y alimentar a su familia.

Otra característica de las luciérnagas son sus enormes ojos, y su increíble capacidad de observación. Rasgo que aparece en el personaje de Sol, que también tiene una gran destreza a la hora de observar y analizar todo lo que le rodea.

Cristián y Sol son dos personajes que vagan desorientados, que se buscan (la luciérnaga hembra espera a que el macho la encuentre), que se completan pero que sobreviven en un mundo inmenso lleno de dificultades e impedimentos.

Finalmente hay un elemento muy importante y por el cual las luciérnagas destacan en el mundo de los insectos: la luz que producen. Curiosamente el nombre de la protagonista también destaca por su luz, Sol. Esta importancia de la luminosidad hace referencia al elemento esperanzador entre toda la oscuridad, a que, pese a vivir en un ambiente pésimo, desolado, a causa de la guerra, siempre existe un elemento esperanzador, un elemento que contrasta y en el que se vuelca toda la ilusión de los protagonistas.

 

 

INFORMACIÓN PAU Y GUÍA DE LECTURA

ANEXOS

Otros materiales interesantes:

1)Matute recupera “Luciérnagas’, una novela de niños marcados por la guerra (El País, 27 Oct 1993)

Ana María Matute (Barcelona, 1926), autora de Primera memoria (Premio Nadal 1959) y de otras novelas de éxito, acaba de someterse a una experiencia singular. A sus 67 años ha decidido recuperar en Ediciones Destino una de sus primeras novelas, Luciérnagas, más de 40 años después de haberla publicado por primera vez, con otro título y destrozada por la censura. “La novela” dice, “trata de unos niños marcados por la guerra”.

“No es que haya vuelto a escribir la novela”, aclara Ana María Matute con una sonrisa. ‘Lo que pasa es que esta misma novela chocó hasta tres veces con la censura y quedó destrozada, hasta el punto que ni aparece en mis obras completas. Hace unos años les conté de qué iba a mis sobrinos, que tienen entre 28 y 30 años, y les interesó mucho. Decidí volver a publicarla, pero recuperando el manuscrito original”.Al publicar de nuevo la novela, Matute ha viajado en el tiempo para recordar los años terribles de la guerra y los cielos grises de la posguerra. “Volver a este libro”, señala, “me ha hecho recuperar la mentalidad y los sentimientos de entonces, de una época marcada por la brutalidad de la guerra, porque el libro es de la guerra. Los protagonistas son varios adolescentes que no saben por qué se están matando sus hermanos mayores y que no comprenden por qué tienen ellos que recibir las consecuencias. No es una novela política, sino que es humana, de jóvenes que no comprenden que han hecho ellos para merecer esto”.

“Nunca he escrito una novela de la guerra”, reflexiona Matute con una sonrisa amarga, “pero la guerra se ha metido en todos mis libros”. Insiste, a continuación, que, además de los muchachos destrozados,Luciérnagas tiene un protagonista destacado, la ciudad de Barcelona.

‘La ciudad es otro personaje”, explica. “Esa Barcelona hundida, machacada y hambrienta, esa ciudad de color de aluminio mojado un poco fosforescente. Esa ciudad de cielos grises, de gente que hacía cola para comprar el pan, de tu hermano que te llamaba para mostrarte unos cuerpos tirados en un solar. Eran muertos, claro… Y eso viniendo de un mundo que no era el nuestro, de una educación burguesa. Aprendimos mucho durante la guerra, demasiado”.

“Algunos me han dicho que es un libro desesperado”, comenta. “Sí, hay una desesperación, hay un clima de juventud desesperada y cabreada”.

Ana María Matute, que estuvo durante un largo período sin escribir “a causa de una depresión”, trabaja ahora en una nueva novela, Paraísos inhabitados, de la que prefiere no dar detalles. “Nunca cuento nada”, dice, “porque se estropea. Si ya se estropea cuando lo escribes, imagínate si encima lo cuento”.

 

 

2) Luciérnagas (“Los ojos de Hipatia”)

La historia de esta obra, Luciérnagas, es una vida de censura, de reliquia y, para algunos, de olvido. De censura, porque a pesar de ser escrita en 1949, no se publicó, hasta 1955 bajo el título En esta tierra tras ser revisada y mutilada por la censura franquista; de reliquia porque no siempre ha sido fácil encontrarla en las librerías, y de olvido, porque tras agotarse la edición de 1993 era casi una quimera encontrar esta obra, como ocurre con las primeras obras de Matute.

Tras el franquismo, En esta tierra se publicó por la editorial Destino en 1993 bajo el título Luciérnagas, contando con la revisión de la misma Matute para devolver a la obra aquellos fragmentos robados por la censura.  Tras esta edición de 1993, la novela no volvió a ver la luz hasta una posterior edición en 2011 gracias a Austral, y BackList, convirtiéndose ésta en la única que podrán encontrar en las librerías.

Matute gracias a una prosa sutil, lejos de cargar las tintas contra republicanos o nacionales, describe el dolor y la locura que la guerra provoca en quienes vivieron aquellos años tan cruentos, de hambre, de dura pobreza, de violencia y de miedos, ya fuese directa o indirectamente. La obra narra, a través de un grupo de jóvenes, de una forma realista aquellos sentimientos que vivieron durante la Guerra Civil en la Barcelona de 1936.   Gracias a los ojos de la protagonista, Soledad, quien pierde a sus seres más queridos durante la guerra, transmite al lector su forma de entender y vivir los acontecimientos que truncaron toda la vida de un país.  Sol, de Soledad, en los primeros años de guerra pierde a su padre, vive la decadencia de su familia, tanto económica como sentimental, la “huida” de su hermano Eduardo, quien decide irse de casa, y la depresión de su madre. Ante todas estas circunstancias y a aquellas más que deberá enfrentarse, Sol, una muchacha de  15 años, frágil y delicada, deberá madurar durante la guerra y despojarse de la niña que es. Será en este contexto cuando entre tanta oscuridad brillen unas pequeñas lucecitas, gracias a un amor, intenso y denso, que devolverán a nuestra protagonista a la vida. A través de ese amor, en un mundo donde aparentemente ya no existe, Soledad comprenderá qué es la vida y que a pesar del dolor por qué merece la pena vivirla y saborearla.

Luciérnagas, al igual que muchas otras obras de Matute, es un retrato, una perfecta radiografía, de los sentimientos que vivieron miles y miles de españoles durante la guerra civil. Bajo un sello indiscutible, con un estilo propio que caracteriza  su obra, Luciérnagas nos habla de la inocencia interrumpida, del dolor y la derrota, para tornarse a pesar de todos los sufrimientos en una oda a la vida. De ahí, y porque es una de las mejores novelas que tratan el tema de la guerra civil, desde la curiosa mirada de Hipatia les recomendamos que no dejen escapar tan magnífica lectura, que sencillamente, se resumimos como brillante e impresionante.

Además, indicarles que el prólogo está escrito por Esther Tusquets, quien como muy bien indica, a través de esta obra, de la misma protagonista, Sol, podemos encontrar a la propia Ana María Matute, quien al igual que Soledad también vivió la guerra, y con once años pasó de una realidad llena de cuentos y fabulas a otra más cruenta donde descubrió que los hombres también pueden matar.

 

3) Luciérnagas (“El Blog de la Biblioteca del IES El Brocense”)

Luciérnagas es una de las primeras novelas de Ana Mª Matute y resume los avatares de la narrativa española de posguerra: ambientada en Barcelona durante la Guerra Civil, fue finalista del premio Nadal en 1949,  pero no se publicó hasta 1955, muy censurada, bajo el título Ésta es mi tierra. La versión completa, ya titulada Luciérnagas,  la publica Destino en 1993, revisada por la autora. Descatalogada, se volvió a editar  en 2010 (BackList) con prólogo de Esther Tusquets .

Los protagonistas de la historia son, como en otras novelas de la autora, adolescentes que pierden la inocencia porque deben enfrentarse  de forma  brusca y dolorosa a la vida adulta. Son “los niños asombrados” de Ana Mª Matute, obligados a entender los sinsentidos que los rodean.

En esta ocasión, son dos hermanos, Sol y Eduardo, quienes ven cómo su mundo de comodidades se viene abajo  con el estallido de la Guerra Givil.  La novela, que se desarrolla en una Barcelona acosada y bombardeada, relata cómo  una familia de la burguesía sufre la violencia, primero de unos y luego de otros. No se trata, sin embargo, de una novela sobre la Guerra Civil española, podría ser cualquier guerra. Las razones que han llevado a los dos bandos a enfrentarse no le interesan a la autora;  le importan el dolor y el sufrimiento de esos jóvenes y sus amigos, que intentan sobrevivir   a pesar que su vida ha sido destruida por la guerra y el salvajismo de una sociedad enferma de odio.

Pero, a pesar de la barbarie, aún  queda la esperanza: Luciérnagas es, sobre todo, una novela de amor.  La protagonista, Sol  (Soledad)  se ve obligada a madurar;  descubre  que con el apoyo de otras personas, solas como ella, es más fácil resistir. Y es entonces cuando conoce el amor,  intenso y desbordante  de vida en medio de la muerte y la destrucción.

Dice Esther Tusquets sobre Ana Mª Matute y la novela que recomendamos: «En Luciérnagas, se confirma todo su talento narrativo, aparecen todos los elementos básicos de su universo literario y de su posición ante el mundo.»

 

4) Luciérnagas (www.autorasenlasombra.com)

En las miserias de los adultos, los niños que no las entienden son breves luciérnagas que brillan quedamente en la noche, son la única esperanza que queda, porque se tienen a sí mismos.

«La lectura de Luciérnagas no nos aporta información sobre nuestra guerra civil ni emite argumentos a favor de una opción política determinada —tal vez no exista la literatura de género, pero esta novela, además de figurar entre las buenas, sólo pudo escribirla una mujer—, nos cuenta como mucho las vivencias de una muchachita retraída y extraña, silenciosa y apasionada, una hija de familia (imposible no ver en ella semejanzas con la autora), en la turbamulta desenfrenada y delirante de una guerra fratricida, donde aprenderá entre otras cosas el amor (Luciérnagas es una peculiar y hermosa historia de amor total, capaz de transportar a personas de origen social radicalmente distinto e irreconciliable a un mundo en que los dos pasan a ser uno).»

—Del prólogo de Esther Tusquets

 

5) Luciérnagas (www.llegirencasdincendi.es)

No porque Ana María Matute haya ganado el premio Cervantes voy a decir lo que sigue, aunque probablemente haya quien me tache de exagerado: Luciérnagas es, para mí, una de las mejores novelas sobre la Guerra Civil que se han publicado en España hasta la fecha (y eso que ha llovido mucho). Aparecida originalmente en 1955, ahora la editorial BackList la recupera para el bien de los lectores y de la literatura española (ya que andaba descatalogada desde 1993).

Luciérnagas se centra en uno de los temas preferidos de Matute: la pérdida de la inocencia y la irrupción de los adolescentes en un mundo de adultos amenazado por circunstancias extremas, como es el caso de la Guerra Civil. En esta ocasión, los protagonistas son dos hermanos jóvenes, Sol y Eduardo, que justo al acabar la escuela, ven cómo su mundo de comodidades se viene abajo. La novela, que se desarrolla en Barcelona, es absolutamente coherente con la cronología de sucesos que tuvieron lugar entre 1936 y 1939 (y queda alejada de cualquier adoctrinamiento), ya que relata cómo una familia de clase media-alta sufre el salvajismo, primero de unos y luego de otros.

Luciérnagas, título que hace referencia a pequeños seres vivos que parece que vagan desorientados, gira sobre todo en torno a Sol, una muchacha tímida, sin demasiadas amistades, que de repente tiene que comportarse como una mujer fuerte. Esta Sol nos recuerda, inevitablemente (y como apunta Esther Tusquets en el prólogo), a la propia Ana María Matute: a la autora, la guerra la llevó, con once años, a enfrentarse a una realidad que desconocía: pasó de los juegos de niños a saber que el hombre podía asesinar. “La simulación de la vida confortable -que decía ella en una entrevista-, la de los reyes magos, cambió, la vida era otra cosa”. Esa transición no se nos presenta en la novela de una forma claramente explícita, sino más bien alusiva.

 

A medida que vamos avanzando en la lectura, el dolor y la derrota están más presentes en la novela, aunque eso no quiere decir que la autora vaya a lo fácil, sino que es gracias a una prosa desbordante, que el lector se deja llevar al mundo complejo de cada uno de estos personajes. Ana María Matute no se limita a la descripción de escenas, sino que las construye gracias también al simbolismo que dota a cada una de las situaciones que leemos. No ha sido el Cervantes lo que me ha hecho reencontrarme con la mejor Matute, sino estas Luciérnagas, que vuelven a la palestra para recordarnos el valor que siempre ha tenido la literatura. Impresionante.

 

 

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Capítulo X- XIII

. Capítulo X

Víctor sí va al teatro. Ana, sola en casa, padece angustias infinitas, profundas contradicciones: escrúpulos de conciencia, desesperación por su vida virginal…  Accidente en el despacho de Víctor. Paseo por el jardín. Intento fallido, a pesar de las tentaciones que siente Ana, de Álvaro de entrevistarse con ella.  Vuelta de Víctor del teatro. Crisis nerviosa de Ana, que lleva a su marido   a   exponer   un   plan   de   salvación:  diversiones   de  todo   tipo, incluso encargar a Álvaro que la enamore (guiño premonitorio).  Descubrimiento   del   destrozo   causado   por   el   accidente   en   su despacho; Petra oculta la autoría de su ama y recibe el encargo de Ana de no ocultar nada a Víctor (petición que acrecienta el contraste entre el presente y el futuro de las relaciones entre Ana y su marido).

  • Sentimintos encontrados de Ana hacia su esposo.
  • Accidente con un artefacto de caza.
  • Pág. 161- Detesta a Frígilis por lo que representa// Pág. 162- Se lamenta profundamente de que no ha conocido el amor (vida dominada por el hastío).
  • Regreso del marido- Ironías del destino, propicia el adulterio entre su esposa y Álvaro.- Pág. 171.

. Capítulo XIII

Comida en casa de los marqueses de Vegallana. Ambiente: galanteos, envidias… Encuentro del triángulo Ana­Fermín­Álvaro. Comienzo de la rivzalidad Fermín­Álvaro (materializada en el salvamento de Obdulia Fandiño, por parte del Magistral).  El clérigo comienza a sentir un claro enamoramiento respecto a Ana, mientras que esta sigue viéndolo como un escudo para protegerse de la seducción de Álvaro Mesía.

. Conciliábulo o complot para que se quede el Magistral a la comida. Visitación quiere enfrentar al confesor con Mesía.

  • Primer encuentro Ana y Álvaro, quien se guarda de hacer refernecia al encuentro de la noche anterior.- De hecho intenta conquistarla cono educación, galantería, prudencia…/ Cuando el Magistral los ve juntos en la ventana siento un malestar interno.- Vemos como ambos personajes ya empiezan a ser conscientes de su rivalidad.
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CAPÍTULO V

  1. Según Ana, sus tías de Vetusta «eran muy buenas cristianas» (p. 252). ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? ¿Es el comportamiento de las tías el que se espera de ese tipo de personas? Las tías de Ana son dos mujeres solteronas que, al igual que otros muchos personajes de la obra, se rigen por las apariencias: fingen ser caritativas al recoger a Ana, pero en realidad la muchacha les supone una molestia; utilizan a su sobrina para dárselas de mártires ante el resto de la sociedad; son egoístas, como demuestra el hecho de que una de ellas, por simple aburrimiento, ponga en riesgo la vida de Ana llevándola a Vetusta antes de que esté completamente recuperada; y su moral no es tan recta como ellas quieren dar a entender, de ahí que inciten a la joven a participar en los juegos pícaros del resto de los muchachos. Su comportamiento es, en consecuencia, hipócrita y poco cristiano.
  2. Menciona al menos otros dos personajes literarios cuyo «vicio»  por la literatura sea equiparable al de Ana.
  3. ¿Qué tipo de vida lleva Ana junto a sus tías y con respecto a la sociedad vetustense?La alta sociedad vetustense acoge en seguida a Ana por su belleza. Sin embargo, la joven sigue sintiéndose sola. Es muy consciente de que lo único que quieren sus tías es que se recupere y se case para librarse de ella, por lo que la muchacha pone todo su empeño en lograr ese objetivo. Continúa refugiándose en la creación literaria- denostada por toda Vetusta-las lecturas religiosas y llega a pensar en hacerse monja, pero esa vocación no encaja en los planes de sus tías. Es su confesor Ripamilán el que la disuade de sus pretensiones religiosas y les propone un posible candidato para casarse. En esta relación tb interviene Tomás Crespo. Finalmente Ana se casa sin amor con don Víctor Quintanar.

 

CAPÍTULO VI

  • El Casino, minuciosamente descrito en el capítulo VI,  es signo icónico de la actitud lúdica que mantiene Don Álvaro ante la vida. Es un lugar de juegos, más o menos prohibidos, tolerados socialmente, a pesar de las normas oficiales. Es el lugar de encuentro de los hombres, donde el juego y la tertulia forman parte del entretenimiento. Es también el ámbito de poder y ostentación de este personaje donde encuentra aliados para sus pretensiones de conquista y su posicionamiento político como liberal.
  1. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre este capítulo y los tres anteriores? En los capítulos anteriores se ha realizado una incursión retrospectiva en la infancia y adolescencia de Ana cuyo fin es que conozcamos mejor al personaje y comprendamos con mayor facilidad sus motivaciones. Sin embargo, en este capítulo volvemos ya al presente de la trama, al momento en que comienza la acción de La Regenta.
  2. En los primeros capítulos se nos ha descrito uno de los emplazamientos fundamentales de la novela, la catedral. En estas páginas se nos presenta otro de los escenarios principales de La Regenta, el del Casino. Es en ese contexto donde se nos habla más extensamente de uno de los protagonistas de la obra. ¿Quién es? ¿Qué técnica utiliza Clarín para introducirlo en la novela? Hasta ahora se han hecho varias alusiones a Álvaro Mesía, pero él no ha aparecido directamente en la novela. Lo mismo ocurre en este capítulo, aunque ahora, a través del coro que forman los personajes habituales del Casino, obtenemos más datos acerca del que será uno de los actores principales de la obra. Esta técnica del «coro» se utilizará bastante a lo largo de la novela.
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77, 78, 79 y 80ª sesiones (15, 17, 18 y 19/03)

  • Comentario primeros capítulos de “La Regenta”
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Guía “La Regenta”

 15 primeros capítulos= PLANTEAMIENTO

CAPÍTULO I

(En este primer capítulo que empieza “in media res”, desde lo alto de la catedral y  desde la perspectiva del personaje de Fermín de Pas, el narrador nos describe toda la ciudad de Vetusta. No es una descripción gratuita y decorativa, sino que en cada espacio sitúa a un conjunto de personajes. En este primer capítulo ya se establecen las relaciones de poder entre el Magistral y la ciudad. Y, además, ya fija su mirada en Ana.

También destacar que en este primer capítulo otro espacio fundamental es la sacristía de la catedral que pone al descubierto los entresijos, ambiciones, envidias y recelos de la curia catedralicia. Donde se realizan verdaderas transaciones entre los clérigos para hacerse con la exclusiva de la confesión de determinadas penitentes).

  1. Examina la frase “La heroica ciudad dormía la siesta”. ¿Qué figura retórica utiliza? ¿Puedes observar algún tipo de ironía?
  1. ¿Qué puedes deducir, a partir de estas páginas, acerca del personaje de don Fermín De Pas? ¿A qué segmento de la sociedad crees que pertenece? ¿Qué efecto ejerce su presencia sobre Bismarck y Celedonio? ¿Qué sentido tiene la aparición de estos dos personajes?

En estas páginas se destaca, sobre todos los demás, un rasgo fundamental del carácter de don Fermín: la ambición. De Pas es un hombre culto e inteligente que, se considera superior al resto de los habitantes de Vetusta. Siente que es el dueño de ese pequeño imperio y que, bajo sus pies, los vetustenses son «escarabajos». Como miembro destacado del clero, su posición social es cercana a la de los nobles de raigambre que habitan Vetusta; tiene, además, cierto poder político y económico sobre sus conciudadanos y, por supuesto, ejerce su influencia espiritual con mano de hierro. Es lógico, en consecuencia, que dos «pillos» como Bismarck y Celedonio se sientan intimidados en su presencia. Ambos personajes ejercen la función de antítesis del Magistral: frente a lo «empingorotado» (p. 169) de don Fermín, frente a su distinción y altanería, ellos representan lo más bajo de la sociedad vetustense. Pero, a pesar de las apariencias, a nivel moral no hay grandes diferencias entre los unos y el otro.

  1. ¿Qué tipo de ciudad crees que es Vetusta? ¿Consideras que la descripción de esta población se limita a ofrecer datos topográficos o va más allá? ¿Sobre qué fragmentos de texto fundamentas tus opiniones?

Vetusta es una ciudad española típicamente provinciana: lo suficientemente grande como para que entre su población se representen todos los tipos sociales y lo suficientemente pequeña como para que todos sus habitantes estén unidos por medio de una invisible red de prejuicios, rencillas, intereses, rencores, etcétera. Se trata de una ciudad sometida a la tiranía de las apariencias externas.

Algunos de los fragmentos en los que nos podemos basar para sustentar estas opiniones son: «La Encimada era el barrio noble y el barrio pobre de Vetusta. Los más linajudos y los más andrajosos vivían allí, cerca unos de otros, aquéllos a sus anchas, los otros apiñados.» (p. 176); «fuera del barrio noble, al Oeste y al Norte, gráficas señales de la fe rediviva en los alrededores de Vetusta, donde construía la piedad nuevas moradas para la vida conventual, más lujosas, más elegantes que las antiguas» (p. 177); «los míseros plebeyos que a fuerza de pobres no habían podido huir los codazos del egoísmo noble o regular vivían hacinados en casas de tierra» (p. 178).

En suma, se trata de una ciudad basada en la doble moral, en las falsas apariencias. Esta idea se proyectará durante toda la novela.

  1. ¿Qué simboliza el catalejo a través del que mira De Pas?

Se trata de un recurso muy eficaz para el narrador. La mirada del Magistral a través del catalejo le permite dos cosas: por un lado, presentar ya ante el lector los elementos geográficos y humanos de la ciudad de Vetusta que le interesan (como por ejemplo la Regenta en la página 173); por otro lado, nos ayuda a conocer al Magistral: gracias al catalejo sabemos en qué y en quiénes focaliza este personaje su atención.

  1. ¿Frente a qué tipo de narrador nos hallamos si tomamos en cuenta el siguiente fragmento: «En su traje pulcro y negro de los pies a la cabeza se veía algo que Frígilis, personaje darwinista que encontraremos más adelante, llamaba la adaptación a la sotana, la influencia del medio, etc.» ?

El hecho de que el narrador sea capaz de decirnos que Frígilis será un personaje que «encontraremos más adelante» (p. 184) implica que se trata de un narrador omnisciente y, por tanto, con conocimiento total y absoluto acerca de las acciones, los sentimientos y los pensamientos de todos los personajes. Como es típico en esta variedad narratológica, en La Regenta se utiliza la tercera persona para relatar la historia.

  1. Busca en la pág. 53 un primer ejemplo de estilo indirecto libre.

CAPÍTULO III

(Primeros contactos entre Ana y el Magistral, su nuevo confesor)

  1. Gracias al recurso de la confesión general, la Regenta reflexiona no sólo acerca de su pasado, sino también sobre su presente. ¿Qué información destacarías de ella? ¿Qué tipo de personaje crees que es?
  2. En la página 227, se afirma que don Víctor de Quintanar «nada encontraba como El médico de su honra. ¿Qué quiere decirnos con ello el narrador?

CAPÍTULO V

  1. Según Ana, sus tías de Vetusta «eran muy buenas cristianas» (p. 252). ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? ¿Es el comportamiento de las tías el que se espera de ese tipo de personas?
  2. Menciona al menos otros dos personajes literarios cuyo «vicio» (p. 266) por la literatura sea equiparable al de Ana.
  3. ¿Qué tipo de vida lleva Ana junto a sus tías y con respecto a la sociedad vetustense?

CAPÍTULO VI

  1. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre este capítulo y los tres anteriores?
  2. En los primeros capítulos se nos ha descrito uno de los emplazamientos fundamentales de la novela, la catedral. En estas páginas se nos presenta otro de los escenarios principales de La Regenta, el del Casino. Es en ese contexto donde se nos habla más extensamente de uno de los protagonistas de la obra. ¿Quién es? ¿Qué técnica utiliza Clarín para introducirlo en la novela?

CAPÍTULO X

  1. Las opiniones de la Regenta sobre su marido son también variables. Busca citas que corroboren o desmientan esta afirmación.
  2. En este capítulo se mencionan varios de los autores dramáticos más relevantes del Siglo de Oro. ¿Quiénes son?
  3. Hasta ahora se ha hablado varias veces del personaje de don Tomás Crespo, Frígilis. ¿Qué tipo de relación dirías que mantiene con la Regenta?

CAPÍTULO XIII

  1. Las opiniones de la Regenta sobre su marido son también variables. Busca citas que corroboren o desmientan esta afirmación.
  2. En este capítulo se mencionan varios de los autores dramáticos más relevantes del Siglo de Oro. ¿Quiénes son?
  3. Hasta ahora se ha hablado varias veces del personaje de don Tomás Crespo, Frígilis. ¿Qué tipo de relación dirías que mantiene con la Regenta?

CAPÍTULO XV

  1. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido desde el comienzo de la acción hasta ahora? 2. Describe con tres adjetivos positivos y tres negativos a doña Paula. 3. ¿Quién es don Santos Barinaga? ¿Qué piensa del Magistral? ¿Cómo reacciona De Pas al oírlo?

XVII 1. ¿Cómo calificarías la respuesta de don Fermín cuando se entera de que Ana ha ido al teatro? ¿Crees que los sentimientos del Magistral hacia la Regenta han sufrido algún tipo de evolución desde el comienzo de la novela? ¿Qué pretende conseguir el confesor con la charla que mantiene con ella en el cenador? 2. ¿Por qué miente Petra a Frígilis?

xx

  1. Ya se ha mencionado en varias ocasiones a don Pompeyo Guimarán, pero en este capítulo se le presta una especial atención. ¿Cuáles son los rasgos más destacados de este personaje? ¿En qué se basa su amistad con Barinaga? 2. ¿En qué punto están ahora las relaciones entre Ana, el Magistral y Álvaro? 3. ¿Con qué relacionarías las afirmaciones de Foja y los demás en la página 622 («―No hay más que materia…»)?

CAPÍTULO XXV

  1. ¿Cuál es la reacción de Ana ante los sentimientos de De Pas cuando éstos se confirman?

CAPÍTULO XXX

  1. ¿De qué modo nos enteramos de los preparativos y del resultado del duelo? 2. ¿Cuál es, finalmente, el papel de Frígilis en el desenlace de los hechos? 3. ¿Qué tipo de estructura ha seguido la novela? ¿Cuánto tiempo ha durado la trama y cómo se ha repartido con respecto a los capítulos?
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69, 70, 71, 72, 73, 74, 75 y 76ª sesiones (24/02 y 3, 4, 5, 8, 10, 11, 12/03)

  • 2 sesiones: actividad personajes La Regenta.
  • Resto de sesiones: Comentario apuntes.
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Otra fuente para la descripción de personajes

Mirad aquí.

 

Otra fuente:

La Regenta    

Además de ser considerada la obra cumbre de Leopoldo Alas “Clarín”, La Regenta también se presenta como la mayor novela exponente del naturalismo español.

El naturalismo es un movimiento artístico y principalmente literario, que surgió en el siglo XIX en Francia: se caracterizó por una visión artística más apegada a la realidad, que se retratabarelataba de manera más objetiva. Esta corriente mantiene como principios básicos los siguientes:

  • El relato realista y documentado.
  • La impersonalidad por parte del narrador.
  • El determinismo fisiológico y ambiental de los personajes.

No obstante, cabe recalcar que Clarín no siguió las normas naturalistas de neutralidad y distanciamiento respecto a su obra: se puede entreverdar a entender su ideologíia, sus posiciones políticas, preferencias, simpatías, etc.  En relación al determinismo (uno de los pilares del naturalismo), Clarín no crea a sus personajes en base a la herencia genética. De todas formas, existe en La Regenta una clara influencia ambiental y psicológica en las actitudes y decisiones de los distintos personajes.

Ana Ozores 

Protagonista femenina de la novela, más conocida como “La Regenta”, al estar casada con el que fue regente de la Audiencia de Vetusta, don Víctor Quintanar, hombre de mucha más edad que ella, con el que mantiene más una relación más paternal que conjugal. Se trata de una mujer de alto linaje, muy hermosa y con una moral intachable, motivo de envidia y admiración por toda Vetusta. La Regenta tiene un carácter apasionado y vehemente, además de caracterizarse por ser una persona muy devota y con una imaginación desmesurada. Las principales relaciones que establecerá en la obra serán con Fermín de Pas, su nuevo confesor con el que forjara en un principio una amistad, y Álvaro Mesías, galán que cortejará incansablemente a la Regenta.

Es una protagonista verdaderamente frustrada, presa de su imaginación, que busca desesperadamente una razón que llene su vida. Ana es víctima de un entorno solitario y sin cariño, ya desde su infancia: la ausencia tanto de la madre como del padre, los malos tratos de la aya inglesa, el ser vista como objeto y oportunidad por parte de sus tías, etc. son factores claves para entender el comportamiento de Ana.  

Hasta que se casa, el medio en que vive la influye notoriamente y después la determina: lLa Regenta se siente frustrada con la relación que mantiene con Don Víctor, ya que no logra verla como mujer, sino como a una hija, incapacitando la maternidad de Ana, además de condenarla a la castidad. También debemos considerar la incomprensión y desatención por parte del marido, que acentúaacentuando el estado de desilusión permanente de la protagonista. Este conjunto de influencias ambientales y psicológicas condicionan el carácter de la Regenta y a cometer adulterio.

Otro factor fundamental es la propia Vetusta, que por sus tradiciones y su contexto social, ejercen en Ana una influencia notoria, tal y como vemos en la reputación que tiene la protagonista en la ciudad, provocando que actúe en sociedad de una determinada manera (por ejemplo, la prohibición de escribir por parte de sus tías o asistir a eventos sociales a contra voluntad). 

En conclusión, no se da en el personaje de la Regenta el determinismo hereditario: solo se menciona su origen, la mala reputación de su madre, cuando Ana hace algo considerado reprochable y se quiere justificar el por qué de esta acción criticable. + Bovarismo

Fermín de Pas 

Magistral  de la catedral y provisor en la Diócesis de Vetusta, es un personaje redondo con grandes ansias de poder y manipulado completamente por su madre, Doña Paula. Se trata de un hombre atractivo y ambicioso, con una pasión dominante y con un carácter controlador. La relación con Ana lo llevará a ser celoso y vengativo. Su cargo como magistral ha sido inculcado por su madre desde pequeño: ante esta se nos presenta sumiso y establece con ella una relación de amor-odio. Doña Paula ve el enamoramiento de su hijo como un temible  peligro, que puede comprometer la carrera eclesiástica de Fermín.   

Vetusta también será un condicionante para el magistral: su posición de poder le conlleva enemigos, la necesidad de mantener una buena imagen para ascender en su ansia de poder, etc. Su carrera le frustra completamente la oportunidad de satisfacer sus deseos amorosos con Ana, además que la sotana pasa a ser vista por el magistral como un elemento que pone en duda su masculinidad. La Regenta se vuelve la gran obsesión de Don Fermín de Pas, que será otra gran ambición y triunfo del magistral ante los ojos de los habitantes de Vetusta.

En el personaje de Fermín de Pas, igual que con Ana Ozores, nos encontramos condiciones deterministas: influencias ambientales (Doña Paula, Vetusta y la sotana) y psicológicas (su ansia de poder y la Regenta).

Álvaro Mesías

Presidente del Casino de Vetusta y Jefe del Partido Liberal Dinástico, es un hombre extremadamente narcisista y materialista, sin ningún tipo de moral. Es conocido y envidiado por toda Vetusta por su gran capacidad de seducción: esbelto y con un gran atractivo físico, se nos presenta como una imitación mediocre de Juan Tenorio, ya que posee una gran capacidad de seducción y un orgullo considerable. 

La Regenta es vista como un gran reto, su vanidad le lleva a cortejar a Ana, pese a su actitud distante: Álvaro no deja de persistir en su lucha para conservar su fama y la opinión de los demás. El presidente del casino realizará todo tipo de acciones para cumplir su objetivo, intentando superardejando de lado a todo tipo de impedimentos (Don Víctor, el magistral, Petra, etc.). Aunque se muestre ante a Vetusta como todo un galán, presumido y  culto, en realidad se trata de un cobarde hipócrita, tal como vemos en el desenlace.  Ninguno de los personajes, a excepción de Mesía, es independiente del medio en el que vive. : No se penetraentra en su interior, en su pasado, en las influencias que ha podido recibir para ser como es. 

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68ª sesión (22/02/2021)

CARACTERÍSTICAS DEL NATURALISMO EN LA REGENTA

El Realismo fue una corriente artística que pretendía representar la realidad lo más fielmente posible y con el mayor grado de verosimilitud. Surge en Francia en la primera mitad de siglo XIX y en España se inicia a partir de la década de 1870.El género literario que mejor asumió los principios y la estética del Realismo fue la novela.  La novela realista está vinculada a un público burgués que pide temas más cercanos a su entorno y personajes con los que identificarse. Los héroes de la literatura romántica se sustituyen por personajes de clase media que viven conflictos propios de su época. El proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.

Características:

  1. Descripciones minuciosas y documentadas. La novela debe ser verosímil, tener apariencia de verdadera para el lector por medio de la técnica descriptiva. La fidelidad descriptiva se ejerce en dos direcciones: los ambientes y la psicología de los caracteres. fundamentada en la observación de la realidad. Los novelistas se documentan, toman apuntes del ambiente, las gentes, la indumentaria…
  2. Tema fundamental: conflicto entre individuo y sociedad; la historia y los lugares adquieren gran importancia. Se descubren lacras de la sociedad con  actitud crítica, según la orientación ideológica del autor. Renace la idea de “arte útil”: la novela ha de contribuir a la reforma o al cambio de la sociedad.
  3. Los personajes representan a un grupo social pero también muestran personalidades individuales.
  4. Es frecuente el narrador omnisciente que interviene en la historia de forma constante; junto con la narración tradicional y el estilo indirecto, destacan el diálogo, el estilo indirecto libre y los monólogos.
  5. El lenguaje caracteriza ambientes y personajes (se introducen variedades geográficas y sociales). Se usa un estilo natural, fruto de una técnica depurada y se incorpora a la novela el lenguaje coloquial. Se pone empeño en adaptar el lenguaje a los personajes.

Autores y obras realistas más importantes 

  • FRANCIA:     Honoré de Balzac (Papá Goriot, 1834).    Gustave Flaubert (Madame Bovary, 1856).
  • RUSIA:       Lev Tolstoi (Guerra y paz, 1864y Fedor Dostoievski (Crimen y castigo, 1866).
  • ESPAÑA:      Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta, 1887).

El naturalismo es un estilo artístico dentro del realismo – de hecho es una evolución o radicalización-, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental y científica en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como sobre todo en los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue Émile Zola, quien expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su ensayo Le roman expérimental (1880).

En la mayoría de novelas se intenta reflejar que la condición humana está influida por:

  1. La herencia genética.
  2. El medio social. La geografía, el modo urbano de vivir, los barrios, las zonas rurales… De aquí derivan las tradiciones, algunas relaciones de poder…
  3. La clase social: el entorno social y material en que se inserta el individuo: las relaciones de trabajo, la miseria o riqueza, el carácter que estas imprimen y que se transmite a través de la propia clase social.

Esto es  determinismo, pensamiento derivado de científicos como Darwin. El materialismo de Marx también fue  una influencia importante y el positivismo de August Comte. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo: una crítica (implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias humanas. Por ello, el naturalismo fue una corriente literaria ligada al pensamiento político de izquierdas.

Otras características del naturalismo, más propias de su corriente original francesa y de escasa exportación a la literatura española, en la que el catolicismo era imperante, fueron:

  • La fisiologíacomo motor de la conducta de los personajes.
  • Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental.
  • Literatura como arma de combate político, filosófico y social.
  • Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca, pero con rigor documental.
  • Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casosde enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social.
  • Temas relativos a las conductas sexuales como elemento central de las novelas. No se trata de un erotismo deleitoso y agradable, sino que es una manifestación de enfermedad social, suciedad y vicio. Por ello, frecuentemente el novelista naturalista se centra en el mundo de la prostitución, como lacra social y como tragedia individual. El público confundía sin embargo a veces naturalismo con pornografía, lo que no era la intención de los naturalistas.
  • El narrador suele ser omnisciente, y en el caso de Emile Zola, pretendía que el narrador fuese impersonal. El lenguaje se inclina hacia las jergas y el habla regional o popular, reflejados con rigor.

………………………………………………………………………………………………………………….

(Adjunto una versión reducida de la información anterior)

La literatura en la segunda mitad de siglo XIX es un fiel reflejo de una sociedad burguesa ávida de historias en las que pueda verse representada: se convierte así la literatura en el ocio y en el espejo de dicha sociedad.

Y concretamente será la novela el género que gozará de mayor éxito entre los lectores. Este auge de la novela realista se dio en toda Europa. En España, destacamos los nombre propios de Benito Pérez Galdós y de Leopoldo Alas “Clarín”.

La novela realista pretendía ser, siguiendo palabras de Stendhal, “un espejo de la realidad” reflejando la realidad contemporánea sin valoraciones del narrador. Sus características más destacables son:

  1. a) Retrata la realidad contemporánea. Muestra los problemas creados por el marco social a veces opresivo y determinante.
  2. b) Los personajes representan a los distintos grupos sociales. Estos se presentan ante el lector mediante el diálogo o a través de la descripción o el estilo indirecto libre (luego comento esta técnica). La novela r. desarrolla y enriquece el estudio psicológico de los personajes.
  3. c) Suele iniciarse “in media res”. El autor aprovecha esta estructura para explicar en los siguientes capítulos los antecedentes de los personajes que justifican su personalidad y conducta. (muy importante)
  4. d) El espacio se concreta en lugares reconocibles por el lector.
  5. e) Tiempo lineal aunque con algunos saltos temporales.
  6. f) Narrador omnisciente. Progresivamente va apareciendo cierta impersonalidad narrativa.
  7. g) Lenguaje que tiende  a la naturalidad y la sencillez. Descripciones detalladas y precisas. Diálogos vivos y ágiles que se adaptan al personaje, con lo cual son un instrumento valioso para la caracterización de los personajes. Introducción de expresiones propias de variedades geográficas (dialectales) para hacer más verosímil el mundo narrado.

La novela naturalista es una evolución de la novela realista. Su creador, Emile Zola, se propone demostrar, de acuerdo con el determinismo, que la herencia biológica y las circunstancias que rodean al individuo condicionan la conducta del hombre hasta privarlo de libertad y, por lo tanto, de responsabilidad moral. Para ello recurre a la descripción minuciosa de los ambientes más duros y de los tipos más depravados. Su intención es la denuncia social, presentando detalladamente casos humanos estremecedores para que sirvan de ejemplo y se puedan corregir los errores que les han llevado a estas situaciones tan extremas.

El naturalismo en La Regenta

Aunque Clarín defendía el naturalismo de Zola en sus artículos de crítica literaria, como novelista no siguió los preceptos de absoluta impersonalidad, neutralidad y distanciamiento del autor respecto de sus personajes, igual que un científico en sus experimentos de laboratorio. A Clarín le resulta difícil narrar de manera impasible, ocultando sus simpatías y sus antipatías:

“El marqués de Vegallana era en Vetusta el jefe del partido más reaccionario entre los dinásticos; pero no tenía afición a la política y más servía de adorno que de otra cosa.”

LR se publica en el momento álgido de la breve influencia naturalista en la novela realista española, desde La desheredada, de BP Galdós (1881) hasta Los pazos de Ulloa (1886) de Emilia Pardo Bazán, con los artículos de esta autora publicados bajo el nombre “La cuestión palpitante” (1882), en que la autora gallega rebate algunos preceptos del naturalismo, pero aceptándolo en su integridad.

En 1882, Clarín había publicado el ensayo “Del naturalismo”, en que expone su ideal de novela naturalista:

  1. La novela debe inspirarse en la realidad; por tanto, el autor parte de su observación. Así, Clarín sitúa LR en Oviedo-Vetusta, reflejando en ella situaciones y personajes que a veces tenían correlatos en la realidad.
  2. La novela es imitación total de la vida, no solo de un aspecto. Hay que enfocar el conjunto de los aspectos que determinan los hechos y hacer notar de la forma más completamente posible el cambio social.
  3. La novela aspira a la belleza artística, no a la ciencia, como defendía Zola.
  4. La acción narrada debe ser sencilla, dejando la complejidad a los factores que determinan y causan esta acción.
  5. Los personajes no han de ser símbolos, sino de carne y hueso con toda su complejidad psicológica.
  6. El estilo indirecto libre es la forma más atinada para adentrarse en el interior de los personajes sin perjudicar la deseada objetividad de la novela naturalista.

Para Clarín, el naturalismo era “el modo artístico propio de nuestros días”. El dogma supremo del escritor naturalista es “copiar la vida” y el género idóneo para ello es la novela. Si la novela retrata escenas repugnantes o morbosas u ofrece un retrato desolador del alma humana, no es culpa del escritor, pues este debe ser un notario impasible. La novela no está al servicio de ideologías ni pretende demostrar las ideas del escritor.

Respecto al determinismo, uno de los pilares ideológicos del naturalismo, los autores españoles no concedían tanta importancia como Zola a la fisiología. El individuo, por tanto, no estaba absolutamente determinado por el medio. Clarín se muestra, por tanto, muy moderado a la hora de configurar personajes dominados por la herencia genética, que no se manifiesta directamente en ningún momento. Es la institutriz inglesa la que atribuye la conducta de Ana a su herencia biológica. También sus tías apelan a la influencia genética de la modista para explicar el presunto comportamiento incorrecto de Ana.

Pero resulta significativo que Clarín ponga la defensa de la herencia genética en boca de personajes que ha ido desacreditando ácidamente, por lo que sus opiniones tienen escasa credibilidad para el lector.

Clarín conocía de primera mano la filosofía krausista, que daba a la educación gran influencia en la formación del carácter y destino de las personas. Por ello, desarrolla ampliamente la presión de las circunstancias sociales (el medio en que se educó Ana; los orígenes miserables de Don Fermín; esa atmósfera de Vetusta que los condiciona…) y el materialismo: la psicología y las reacciones emocionales de los personajes quedan claramente asociadas a su cuerpo, sus circunstancias físicas…

La abundancia de aspectos “pútridos” y la crudeza de muchos momentos son, también, de clara estirpe naturalista. Debido a estos aspectos que Clarín creyó oportuno no esconder, LR recibió algunas críticas como “pornográfica”.

 

ARGUMENTO

La Regenta es la historia de Ana Ozores, una mujer inteligente e inquieta, encerrada en una sociedad opresiva e hipócrita, que primero la eleva a lo más alto y más tarde, cuando sucede el “escándalo”, la abandona en la más absoluta soledad.

En una ciudad de provincias, Vetusta, vive Ana Ozores, de familia noble venida a menos, casada con Don Víctor Quintanar, regente de la Audiencia, del cual le venía el nombre, la Regenta. Ana se casó con Don Víctor en un matrimonio de conveniencia. Bastante más joven que su marido, al que le une más un sentimiento de amistad y agradecimiento que de amor conyugal, su vida transcurre entre la soledad y el aburrimiento. Es una mujer retraída, frustrada por no ser madre y que anhela algo mejor y desconocido. En esta situación, la religión es la única válvula de escape dentro de la ciudad. Conoce a Don Fermín de Pas, Magistral de la catedral, el cual se convierte en su confesor. Ana siente una gran atracción y admiración por él. Pero la religión no le basta. Conoce a Don Álvaro Mesía, el  Don Juan de Vetusta, el cual está enamorado de la Regenta. Ésta, desde que lo conoce ya no se siente tan triste.

El Magistral está celoso. Ana y Álvaro se hacen amantes. El Magistral contacta con Petra, la criada de Ana, a la que le dice que espíe a Ana y a cambio la convertirá en su nueva criada. Petra, un día, le cuenta que ha visto cómo Ana se acuesta con Don Álvaro, el cual trepa por el balcón de la habitación de la Regenta. El Magistral urde un plan. Le pide a Petra que adelante una hora el reloj de Don Víctor, el marido de Ana. Éste ve a Don Álvaro saltar del balcón de su mujer. Lo reta a duelo y, en el mismo, Don Álvaro mata a Don Víctor y huye. Ana se entera de todo cuando Álvaro le escribe una carta contándole lo ocurrido. Cae enferma durante un mes. Al cabo de un largo tiempo se decide a salir para dirigirse a la catedral para ver si de nuevo encontraba el consuelo en la religión. El Magistral la observa con cara de asesino. Ana siente miedo y cae desmayada. El Magistral se marcha dejándola tirada en el suelo. Celedonio, al encontrarse a la Regenta desmayada, la besó en los labios y ésta sintió que la besaba un frío y asqueroso sapo.

El autor se sirve de la ciudad de Vetusta como símbolo de la vulgaridad, la incultura y el fariseísmo. Ana Ozores es un personaje aquejado de aquella patología del espíritu que se conoció como “bovarismo”. Desde otro punto de vista, Ana encarna la idealidad torturada que perece progresivamente ante una sociedad hipócrita. Con estas fuerzas en tensión, el escritor construyó un alegato cruel e inclemente de la vida provinciana española, ceñida a sus clases dirigentes, en tiempos de la Restauración finisecular.

(NOTA: ¿Qué es el bovarismo?

El bovarismo toma su nombre de Madame Bovary, el personaje de Gustave Flaubert que tenía la tendencia a negar la realidad y escapar de la misma en sus ensoñaciones, viéndose a sí misma como una heroína y haciendo oídos sordos a todo lo que sucedía a su alrededor, empeñándose en alcanzar objetivos imposibles.

Madame Bovary tenía unas ideas preconcebidas sobre el matrimonio y la vida social que no se correspondían con lo que ocurría en su vida real, la cual consideraba ordinaria, monótona y aburrida. Por eso, comienza a fantasear con una vida idílica, alejándose cada vez más de la realidad. Como resultado, iba acumulando cada vez más insatisfacción.

Este personaje captó la atención del filósofo francés Jules de Gaultier, quien acuñó el término bovarismo para hacer referencia a las personas que viven en un estado de insatisfacción emocional crónica debido a que se empeñan en negar la realidad.)

DETERMINISMO Y CONDICIONANTES DEL COMPORTAMIENTO DE LOS PERSONAJES PRINCIPALES. CARACTERES DE ANA OZORES, ÁLVARO MESÍAS Y FERMÍN DE PAS

ACTIVIDAD

Deberéis desarrollar detalladamente el siguiente apartado PAU: la extensión de este importante apartado no puede exceder dos páginas con lo cual, deberéis realizar una síntesis de las fuentes consultadas que recoga lo fundamental.

Para ello consultaréis las siguientes fuentes, siguiendo este orden:

  1. Interesante artículo de un blog de Literatura sobre los personajes de La Regenta.
  2. Apuntes esenciales
  3. Artículo del Instituto Cervantes, a partir de la página 187.

NOTA: Podríais introducir los apuntes comentando si el determinismo que aparece en la novela es radicalmente naturalista o no. Después, cuando abordéis cada personaje, primero presentación – identidad, condición, relaciones familiares, personalidad-. Después, los condicionantes que han forjado su temperamento y actuación.

TEMAS

Remitirse a los apuntes esenciales.

ESTRUCTURA

Remitirse a los apuntes esenciales.

EL TIEMPO NARRATIVO

Con la información que aparece en los apuntes esenciales es suficiente. Es interesante conocer este apartado para poder aplicar el análisis del tiempo narrativo en los comentarios de texto.


 

PRINCIPALES ESPACIOS Y SU SIMBOLISMO

Los espacios de la novela son determinantes para entender el poder que ejerce el medio sobre los personajes; estos adquieren una dimensión simbólica que trasciende la simple caracterización de los personajes. Clarín dedica la primera parte a la presentación de ambientes/espacios/lugares tanto urbanos- la gran mayoría- como naturales, tanto abiertos como cerrados, con el mismo detallismo que presenta a los personajes.

  • Vetusta(Oviedo), la ciudad, es el medio urbano que rodea a los personajes. Es el macroespacio cuyo epicentro es la catedral. La torre del campanario, de gran valor simbólico, planea a lo largo del relato. Don Fermín ejerce todo su control desde la torre y ve a sus pies la ciudad “deseada”. De Pas nos dejará ver con su anteojo el conjunto de la ciudad y sus barrios, la relación de calles y casas ordenadas según la condición social de sus habitantes. En el interior de la catedral, el confesionario representa la intimidad entre Don Fermín y la Regenta. Resulta interesante destacar que a  nivel espacial, la historia presenta una estructura circular: se inicia y acaba en la capilla del Magistral donde Ana no pudo confesarse el primer día y donde tampoco lo consigue al final del relato.
  • El Casino, minuciosamente descrito en el capítulo VI,  es signo icónico de la actitud lúdica que mantiene Don Álvaro ante la vida. Es un lugar de juegos, más o menos prohibidos, tolerados socialmente, a pesar de las normas oficiales. Es el lugar de encuentro de los hombres, donde el juego y la tertulia forman parte del entretenimiento. Es también el ámbito de poder y ostentación de este personaje donde encuentra aliados para sus pretensiones de conquista y su posicionamiento político como liberal.
  • El Caserónde los Ozores es el símbolo de la tradición familiar y el peso de la herencia. Primero es la “prisión” de Ana, bajo la férrea acogida de sus tías; luego, se convierte en el escenario de sus crisis y de la soledad a la que se ve abocada al lado de su “paternal” marido; finalmente, es el nido del amor adúltero en el cual la Regenta acaba atrapada.
  • Espacios exteriores: el Viveroel Espolón. Son lugares naturales de recreación y diversión.

El primero es el lugar de encuentro y fiestas, propiedad de los marqueses  de Vegallana. Es aquí donde tienen lugar los primeros tanteos amorosos entre Don Álvaro y la Regenta frente a un celoso Magistral. El Espolón, paseo de la ciudad, es el lugar de encuentros y desencuentros entre los personajes y sus confidencias.

Aparte de las descripciones urbanas, las de los espacios interiores completan las de los personajes. Clarín, sin abusar de este recurso, nos permite acceder a la intimidad de la alcoba de Ana Ozores, a la casa del Magistral dominada por su madre, la cocina de los marqueses de Vegallana…

Lo importante es que todo ello no se limita a ser un puro marco de acción sino un condicionamiento esencial de la misma, una atmósfera que impulsa a los hombres a obrar, a reaccionar, a vivir de un modo determinado (naturalismo).

PUNTO DE VISTA NARRATIVO

Para cubrir este apartado, consultar los apuntes esenciales, concretamente “Técnicas narrativas. Estilo”.

CONFLICTO ENTRE EL PODER SECULAR Y EL PODER RELIGIOSO

Un conflicto importante en la novela  es la lucha entre el poder secular y el poder clerical en una ciudad de provincias. En torno a la posesión de Ana Ozores se mueven los deseos de dos hombres, pero también de dos instituciones: la civil, laica, librepensadora −aunque empobrecida− de una provincia española y la institución eclesiástica.

Don Álvaro Mesía, el donjuanesco vestustense, es un personaje bastante vil, como lo son sus aspiraciones políticas y mundanas, y un protector escondido del radicalismo provinciano. Este personaje es el ideal de un cierto tipo de poder secular. Su implicación en la política, como en la mayoría de los de su clase, se da más por diversión que por implicación. Representa la pérdida absoluta de ideales políticos, el nepotismo y la corrupción de la Restauración canovista, sistema que defiende los intereses económicos de la burguesía y se guía por la consecución del resultado logrado sin contemplaciones ni consideraciones éticas.

Los espacios por donde se desarrolla y se vertebra el poder secular son  el teatro. (“(…) las personas decentes de palcos principales y plateas(…) no iban al teatro a ver la función, sino a mirarse y despellejarse de lejos”. Es el símbolo de las diferentes clases sociales e intereses de la Restauración canovista.

El casino es el centro de operaciones de Mesía. Es símbolo de la “Vetusta intelectual”, con sus discusiones políticas y sus cotilleos sociales, reflejo del ambiente político de la época. También destaca el palacio de los Vegallana, símbolo de la nobleza vetustense con su hipocresía, sus corruptelas y caquismo político, que domina y controla toda la comarca.

Su  adversario, Fermín de Pas, representa el poder clerical fuertemente cuestionado por Leopoldo Alas. De hecho, la novela es una potente sátira tanto de la institución clerical como de la mentalidad de los religiosos y sus feligreses, sin fe ni moral auténtica- se mantiene un falso orden moral, basado en la apariencia y en la corrupción-, practicantes de una religiosidad rutinaria, más por costumbre que por devoción.

El clero catedralicio de Vetusta es corrupto, ambicioso, egoísta y envidioso. Ninguno de ellos encarna las virtudes cristianas, especialmente la caridad. La mayor parte de ellos “juegan” a repartirse la confesión de las beatas, que era la mejor manera no solo de controlar su alma y las secretas aspiraciones de las mujeres, sino también la vida familiar y social de Vetusta.

Los espacios por donde transitan estos personajes son la catedral, símbolo del poder y la omnipresencia de la Iglesia; la sacristía de la catedral que pone al descubierto los entresijos, ambiciones, envidias y recelos de la curia catedralicia; el obispado y la casa del Magistral, símbolo del imperio de la implacable doña Paula, personificación de la ambición y verdadero recaudador de los impuestos y diezmos de la iglesia de Vetusta.

Las dos fuerzas sociales antagónicas están pues representadas por Mesía, el jefe del Partido Liberal Dinástico y por el Magistral de la catedral., Desde el principio de la novela observamos la antipatía y el recelo con que ambos se tratan, aunque existe una forzosa convivencia .Su lucha dividirá a la ciudad entre los partidarios de uno y otro. Ambos se disputan la conquista de Vetusta y de Ana Ozores. y resulta evidente que sus pulsiones no están alimentadas por su ideología sino por el erotismo y el deseo de poder.

NOTA: Os aconsejo completar el anterior apartado con la información que aparece en el punto 2 del siguiente documento.

EL ADULTERIO BURGUÉS

Si bien el amor es un tema constante en la narrativa de todos los tiempos, el adulterio, especialmente el femenino, descrito por autores hombres, es un asunto recurrente en el realismo literario del siglo XIX.

Centrándonos en cinco libros de narrativa podemos llegar a algunas conclusiones. Así encontramos Rojo y negro de Stendhal, Madame Bovary de Gustave Flaubert, Retrato de una dama de Henry James, Anna Karenina de León Tolstoi y La Regenta de Leopoldo Alas Clarín.

En el siglo XIX la fidelidad matrimonial es un deber vital y el amor un instante de locura en la primera juventud, donde el adulterio, en especial el de la mujer burguesa, representa un asunto castigable, pero posible y real. El tema del adulterio femenino ha proporcionado la gloria a grandes autores europeos, como los citados, que se han hecho acreedores de fama y riqueza, así como de los mejores puestos en la lista de novelistas consagrados.

Algunas características comunes a los libros citados, como son:

  1. A) Se marcan  muy distintas penas sociales para el adulterio del hombre comparado con el de la mujer, pues ella es considerada pecadora y arrastrada por el barro, mientras que él no pierde nunca su honra ni su familia.
  2. B) La infidelidad es considerada una consecuencia del aburrimiento en el matrimonio burgués, que se agota en sí mismo con el paso del tiempo.
  3. C) A menudo, la tercera persona que provoca la deslealtad de la pareja es un sacerdote, un noble, un militar, es decir, un hombre relevante socialmente, no exactamente un sencillo padre de familia, es decir, un obrero preocupado por el bienestar de los suyos.
  4. D) La moral religiosa acaba siempre imponiéndose como una losa justiciera.
  5. E) La falta de independencia económica obliga a la mujer a someterse a su pareja, ya sea al marido o al amante. La riqueza la exime de esta esclavitud.
  6. F) El amor y el matrimonio no van a la par. A veces coinciden, pero entonces no lo hacen de por vida. El primero es efímero y el segundo dura hasta la muerte por imposición legal y eclesiástica.
  7. G) El divorcio que se permite en los países anglosajones no alivia situaciones conflictivas en absoluto y no se opone al matrimonio, que se consagra como la más perfecta unión.

A finales del S. XIX nos encontramos, pues,  con una sociedad construida a partir de matrimonios pactados por las familias, convenidos por situaciones económicas o nobiliarias y con mujeres sometidas a sus maridos y de las que solo se espera que firmen un contrato, el del matrimonio capitalista o el del convento, que suponen una condena a su esfera privada.

Las novelas realistas sustentan la ideología burguesa y reprimen y castigan cualquier manifestación de deseo o adulterio femenino, muy peligroso porque puede subvertir el orden social familiar y económico burgués. Por lo tanto, todos los que atentan contra el matrimonio capitalista son castigados:

Ana Ozores solo tiene la alternativa del adulterio para un contrato matrimonial con Quintanar que no le resulta satisfactorio, pero esto implica la subversión del orden burgués y debes ser castigado. Este contrato limita su libertad y la somete a los designios del marido (así como Fermín está sometido a la sotana y a su madre).

También Álvaro Mesía que sortea el poder de la Iglesia (Fermín de Pas) para alcanzar a Ana Ozores será castigado con el destierro por atentar contra la ideología burguesa que considera la familia y la fidelidad de la mujer uno de sus valores capitales.

Víctor Quintanar también recibirá el castigo de la muerte por su incapacidad para mantener a su esposa ajena a cualquier comercio.

El rechazo final de Fermín a la Regenta la imposibilita para cualquier tipo de actuación que le proporcione libertad.

Así se articula la crítica de Clarín a la ideología burguesa que no perdona el adulterio- a no ser que sea oculto y no subversivo-, el gran pecado de no haber sabido guardar las apariencias y atentar contra el orden moral y económico establecido.

REFLEJO DEL CONTEXTO HISTÓRICO CONTEMPORÁNEO EN LA PROVINCIANA VETUSTA

En relación con el contexto histórico, la acción de la novela tiene lugar entre 1877 y 1880. Nos encontramos, pues, en los primeros años de la Restauración alfonsina (Alfonso XII había subido al trono en 1874 y moriría el mismo año en que se publicó la novela).

A pesar de que la Restauración borbónica* (1874-1931) representó un período de estabilidad institucional después del fracaso de la Primera República Española, e incluso permitió la instauración de un modelo liberal de Estado y la anexión de movimientos sociales y políticos surgidos a partir de la revolución industrial, determinados acontecimientos como la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898 supusieron el inicio de un progresivo declive que concluyó con la proclamación de la Segunda República.

El incumplimiento de las expectativas de los españoles en la monarquía de Alfonso XIII provocó el descontento de aquellos que habían interpretado este nuevo período histórico como una oportunidad pérdida de nuestro país, entre ellos el escritor Leopoldo Alas Clarín.

Influenciado por el estilo literario del Naturalismo, el autor zamorano concibió «La Regenta», publicada a inicios de la Restauración borbónica,  como una sátira social para denunciar públicamente la hipocresía del sistema político derivado de la Restauración y de la moralidad burguesa, la excesiva influencia de la Iglesia católica, el analfabetismo cultural y un largo etcétera que engloba todos los aspectos de la vida cotidiana en aquella época a través de los habitantes de la ficticia ciudad de Vetusta.

El funcionamiento de la maquinaria política en Vetusta queda descrito en el capítulo VIII. El sistema pretendidamente parlamentario de la Restauración está de por sí viciado por el caciquismo, pero en Vetusta, el cacique conservador (el marqués de Vegallana) y el liberal (Álvaro de Mesía), que deberían defender sus ideales (palabra usada sin duda de forma irónica por el autor) son grandes camaradas y se entienden a la perfección. La conclusión cae por su propio peso: en Vetusta (y por ende, en la España de la época) el sistema está doblemente corrompido.

*Se conoce por Restauración borbónica a la etapa política de la historia de España desarrollada bajo sistema monárquico que se extendió entre finales de 1874 . El nombre alude a la recuperación del trono por parte de un miembro de la Casa de BorbónAlfonso XII, después del paréntesis del Sexenio Democrático.

El sistema de la Restauración borbónica, fundamentado en la Constitución de 1876, se caracterizó por una estabilidad institucional y la construcción de un modelo liberal del Estado surgido al calor de la revolución industrial, hasta su progresiva decadencia a partir de la crisis de 1917 y de la dictadura de Primo de Rivera (19231930).

Se basó en los cuatro pilares ideados por su artífice, el político liberal conservador Antonio Cánovas del Castillo: Rey, Cortes, Constitución y «turno» (alternancia pacífica entre dos partidos). El «turnismo» facilitó el bipartidismo con dos grandes partidos, el Partido Conservador de Cánovas y el Partido Liberal de Sagasta, que se fraccionaron a la muerte de sus líderes. Así, el sistema fue oligárquico y centralista,1​ y la Iglesia ganó poder económico, ideológico (al controlar gran parte de la educación) y social (al declararse constitucionalmente España como Estado católico). (Wiquipedia)

PRESENTACIÓN FINAL

Os comparto, para finalizar estos apuntes, una presentación  de todos los aspectos de la novela de forma más superficial. Especialmente la última diapositiva os puede servir para realizar una correcta conclusión en cualquier comentario de la obra.

Tal como acordamos, os publico tres fragmentos de La Regenta para un posible comentario. Elegid el que más os guste. La fecha máxima de entrega será el día 17 de mayo.

Si queréis que revisemos la estrategia de comentario, acordad una sesión y me lo comunicáis por whatsapp. En cualquier caso, AQUÍ  tenéis las pautas que aplicamos en el Quijote. Asimismo os paso un comentario que os puede dar bastante luz sobre todos los aspectos que tenéis que analizar. De todos modos, vosotros debéis realizar un redactado seguido, no por apartados.

NOTA: Hoy os comunicaré la nota provisional de Literatura por privado.

TEXTO 1

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso,   empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las  calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas   migajas   de   la   basura,   aquellas   sobras   de   todo   se   juntaban   en   un   montón,   parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas,   dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había  pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para  años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.         Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión  del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes   comenzada,   de   estilo   gótico,   pero,   cabe   decir,   moderado   por   un   instinto   de   prudencia   y   armonía   que   modificaba   las   vulgares   exageraciones   de   esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de  piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de  sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan   demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta  sus   segundos   corredores,   elegante   balaustrada,   subía   como   fuerte   castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y  proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la   piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como   prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada,  una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Capítulo I

TEXTO 2

Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.  Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las  iglesias. En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre. No se daba por enterado de cosa que no viese a vista  de   pájaro,   abarcándola   por   completo   y   desde   arriba.   Cuando   iba   a   las   aldeas   acompañando al Obispo en su visita, siempre había de emprender, a pie o a caballo, como se pudiera, una excursión a lo más empingorotado. En la provincia, cuya capital era   Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al  más experto montañés. Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía   fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar  a lo más alto era un  triunfo voluptuoso para De Pas.  Ver muchas leguas de tierra,   columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes,   imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los  parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre  que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta  no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la  catedral.

Capítulo I

TEXTO 3

[Ana] Abrió el lecho. Sin mover los pies, dejose caer de bruces sobre aquella   blandura suave con los brazos tendidos. Apoyaba la mejilla en la sábana y tenía los ojos  muy abiertos. La deleitaba aquel placer del tacto  que corría desde la cintura a las sienes.

«¡Confesión general!»­estaba pensando­. Eso es la historia de toda la vida. Una  lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.

Se acordó de que no había conocido a su madre. Tal vez de esta desgracia nacían  sus mayores pecados.

«Ni madre ni hijos».

Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las   noches antes de tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la oscuridad y pegada a la cama  seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana  que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal  con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de  tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor  aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida,  pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella;  todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin  sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima  lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que  necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de  blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su  vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra  un  seno  blando  y caliente;  y  ella,  la   chiquilla,   buscaba  algo  parecido  donde  quiera.   Recordaba   vagamente   un   perro   negro   de   lanas,   noble   y   hermoso;   debía   de   ser   un terranova. ­¿Qué habría sido de él?­. El perro se tendía al sol, con la cabeza entre las  patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando  casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de  bruces sobre los montones de yerba segada.[…]

Capítulo III

ACTIVIDAD

  1. Este es un fragmento de la novela en la que Don Fermín de Pas, el Magistral de la catedral de Vetusta no puede disimular los celos y la rabia que siente porque Ana Ozores, la Regenta, se ha enamorado de Don Álvaro. Observa cómo el narrador omnisciente en tercera persona pasa de la descripción pormenorizada de los pensamientos del Magistral, utilizando el estilo indirecto, al estilo indirecto libre, donde podemos oír directamente la voz del Magistral. Distingue ambas partes.

El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos; y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima. La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado. « Sí, él era como un eunuco enamorado, un objeto digno de risa, una cosa repugnante de puro ridícula… Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa… le había engañado, le había deshonrado, como otra mujer cualquiera; y él, que tenía sed de sangre, ansias de apretar el cuello al infame, de ahogarle entre sus brazos, seguro de poder hacerlo, seguro de vencerle, de pisarle, de patearle, de reducirle a cachos, a polvo, a viento; él, atado por los pies con un trapo ignominioso, como un presidiario, como una cabra, como un rocín libre en los prados, él, misérrimo cura, ludibrio de hombre disfrazado de anafrodita, él tenía que callar, morderse la lengua, las manos, el alma, todo lo suyo, nada del otro, nada del infame, del cobarde que le escupía en la cara porque él tenía las manos atadas… ¿Quién le tenía sujeto? El mundo entero… Veinte siglos de religión, millones de espíritus ciegos, perezosos, que no veían el absurdo porque no les dolía a ellos, que llamaban grandeza, abnegación, virtud a lo que era suplicio injusto, bárbaro, necio, y sobre todo cruel… cruel… Cientos de papas, docenas de concilios, miles de pueblos, millones de piedras de catedrales y cruces y conventos… toda la historia, toda la civilización, un mundo de plomo, yacían sobre él, sobre sus brazos, sobre sus piernas, eran sus grilletes… Ana, que le había consagrado el alma, una fidelidad de un amor sobrehumano, le engañaba como a un marido idiota, carnal y grosero… ¡Le dejaba para entregarse a un miserable lechuguino (…)

NOTA: Si no lo tienes claro, consulta este enlace.

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