11ª sesión (12/01/2023)

CAPÍTULO LXII: LA CABEZA ENCANTADA.

Asunto: Don Antonio- un noble menor barcelonés- acoge a DQ y a Sancho con gran cariño, pero no pierde ocasión para burlarse de ellos. Pasea a dQ por la ciudad en pleno mes de junio vestido con ropa de abrigo y con un letrero cosido en la espalda que dice que es dQ. DQ se admira de que tantos le conozcan y sepan su nombre. Un personaje anónimo reconoce el buen ingenio de dQ y se lamenta de que lo desagüe por el canal de la andante caballería y señala que está loco él y los que le acompañan Lo saca al balcón de su casa lo cual convoca a muchas personas que conociendo al personaje acuden a burlarse de él.

Montan una fiesta y las amigas de la señora se burlan de dQ diciéndole piropos y sacándolo a bailar. De nuevo sale a relucir su castidad y amor platónico por Dulcinea..

Don Antonio monta una nueva estrategia para burlarse de dQ y Sancho, aunque no sólo de ellos pues mucha gente cae en el engaño. Enseña una cabeza de bronce que según él ha sido fabricada por un encantador y posee la capacidad de responder atinadamente a todo lo que se le pregunte. Estamos ante una nueva situación de distorsión de la realidad por parte de los personajes que rodean a dQ y Sancho.

Después de que pregunten otras personas, muchas de las cuales caen en el engaño, pregunta dQ si fue verdad lo de la cueva de Montesinos, aquí vemos que el propio dQ duda de que fuera real lo que ocurrió y pregunta sobre los azotes de Sancho y el desencantamiento de Dulcinea-labradora. La cabeza da respuestas ambiguas. También Sancho pregunta si volverá a ser gobernador, si regresará con su familia y si mejorará su situación. La cabeza le responde que gobernará en su casa y dejará de ser escudero. La respuesta es según Sancho de Perogrullo por lo evidente que es.

Cervantes citando de nuevo a Cide Hamede explica el mecanismo de la cabeza y cómo desde un tubo que comunicaba el aposento del piso inferior un sobrino de don Antonio contestaba a las preguntas. Esta cabeza admiró a mucha gente durante diez o doce días hasta que la Inquisición intervino, aunque para Sancho y dQ quedó como algo mágico.

Acaba el capítulo con la visita que hace dQ a una imprenta de BCN donde tras comentar cosas diversas ve una edición del Quijote de Avellaneda y aprovecha para criticarlo.

Comentario: El interés de este capítulo es muy distinto al de los demás que narran las andanzas de DQ y Sancho por Cataluña, pues sus episodios acaban pareciendo prescindibles para el sentido último de la novela; con todo, merecen atención por lo que tiene de reveladores de ciertas ideas de Cervantes.

El curioso episodio de la cabeza encantada  va más allá de la burla que parece ser. El ardid se ofrece como algo mágico a cada uno de los convidados a la fiesta, que ignoran el artificio; pero C. se apresura a dejar claro que dicha cabeza es un truco con unas razones en que se acaban borrando las fornteras entre literatura y realidad.

Junto a la broma de que son víctimas DQ y Sancho, el asunto de la cabeza parlante entraba de lleno en la polémica sobre la adivinación. Autoridades de la época lo calificaban como pecado que llevaba implícito un pacto con el demonio. Sólo se toleraba si era declarado explícitamente un juego inocente.

A otro nivel, todos estos juegos le sirven a C. para ridiculizar la creencia en la astrología y supersticiones afines.

Tras este incidente, DQ visita una imprenta, lo que propicia comentarios literarios sobre los libros que allí se están componiendo y estampando, y que C. opine sobre el arte de traducir y, sobre todo, lance un nuevo ataque a Avellaneda, lo que vuelve a revelarnos hasta qué punto le indignó y le condicionó el recuerdo de la novela apócrifa en la redacción de la segunda parte.

CAPÍTULO LXIV: EL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA

Este capítulo 64 de la II Parte del Quijote puede juzgarse como uno de los más tristes de los tristes episodios narrados en la novela; en él no quiso Cervantes mostrarnos otros acontecimientos que estorbaran el protagonismo capital de la derrota de don Quijote a manos de El Caballero de la Blanca Luna en las playas de Barcelona. Y lo hará de manera breve y concisa.

Este es el capítulo que marca el punto de inflexión de la trama anunciando el final irremediable de las aventuras y desventuras del Caballero de la Triste Figura.

Asunto y comentario: Dos días después del combate naval llega a Barcelona un caballero armado de punta en blanco y en cuyo escudo estaba pintada una resplandeciente luna. Tras esta figura que ha venido a retar a DQ, se esconde el “perseguidor “del héroe, Sansón Carrasco. Es más temible que el cura y el barbero puesto que parodia el estilo de DQ. Ahora lo reta a combate si no quiere confesar que su dama es mucho más hermosa que Dulcinea. Después de vencerlo, le anuncia la muerte si no confiesa las condiciones del desafío: abandonar definitivamente la vida caballeresca. Dq, con voz débil y en una escena patética pronuncia estas palabras: “Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítamen la vida, pues me has quitado la honra”. Vemos como el protagonista reconoce su derrota y acpta las condiciones del cabalero vencedor pero sigue proclamando su amor por Dulcinea.

Un detalle da autenticidad a estas palabras y es indicio de que la locura va desvaneciéndose: la ausencia de los arcaísmos propios de su lenguaje caballeresco. No ha dicho fermosa, cautivo, aquesta, sino hermosa, desdichado, esta. En este doloroso trance, el más lastimoso y triste de su vida, DQ se ha quitado la máscara del lenguaje libresco y ha hablado con verdad.

CAPÍTULO LXXIII

Asunto: Llegan a su aldea y dQ interpreta como un mal agüero un trivial comentario de dos niños. Sancho intenta quitarle importancia al asunto e incluso le compra una jaula de grillos para convencerle de que volverá a ver a Dulcinea.  DQ es recibido con mucho cariño por sus familiares y amigos. Sancho es recibido por su mujer Teresa y su hija que se extraña de no verle con aspecto más adinerado

DQ cuenta a sus amigos su nueva situación y les propone irse a hacer de pastores. En fondo está buscando otra forma de literaturizar su vida de una forma menos arriesgada posiblemente. Sus amigos le siguen la corriente. La sobrina y el ama se escandalizan de la nueva locura de dQ. Al final del capítulo lo llevan a la cama.

Comentario: Por tercera y última vez, DQ vuelve a su pueblo, ahora físicamente libre y no encantado, pero profuindamente melancólico. Por esto interpreta como agüeros tristes las primeras cosas que oye y ve a la entrada: la disputa sobre una jaula de grillos y una liebre huyendo de galgos y cazadores. Tanto la jaula como la liebre -Dulcinea- le avisan que no verá más a la señora de sus pensamientos.

En la primera parte casi no hay agüeros, pero en la segunda, con frecuencia., se oyen o se ven cosas que se sienten como tales. Unos cap. antes, DQ los había rechazado como una superstición del vulgo. En vista de ese repudio tan reciente, el comienzo de este capítulo revela la reciente desesperación del caballero.

Ahora le toca a Sancho consolar a su amo. Al final de la segunda parte, Sancho, el exgobernador, desencantador de Dulcinea y resucitador de Altisidora, se muestra más discreto y capaz de dirigir a DQ, cada vez más débil.

Sancho se reencuentra con su familia y , en su casa, DQ revela al cura y a Sansón las noticias de su derrota y su intención de pasar el año como pastor enamorado; les invita a acompañarle en este ejercicio pastoril. Es natural que DQ decida vivir otra ficción, pero, habiendo oído la ama y la sobrina esta conversación, protestan enérgicamente. No les lleva la contraria DQ. Le faltan fuerzas y pide ser llevado al lecho. Le falla, por fin, tanto la ilusión caballeresca, como la pastoril.

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
Aquest article ha estat publicat en Quijote. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *