Don Quijote versus Sancho
La caracterización de los dos personajes principales es uno de los mayores logros de la novela. Don Quijote es un personaje muy complejo, que mezcla los disparates más impensables con la mayor sensatez y la claridad de juicio. Es noble y bondadoso y se mueve por altos ideales y por amor, lo que hace que no provoque el rechazo entre los lectores sino la simpatía.
Don Quijote, sobre todo en la primera parte de la novela, no distingue entre la realidad y la ficción. Más aún: transforma la realidad para acomodarla a sus ideales. En la segunda parte, en cambio, se incia un proceso de “desquijotización”: ve las cosas tal como son, y son los demás los que le cambian la realidad para burlarse de él con aventuras fingidas. Don Quijote es considerado universalmente como símbolo del hombre idealista que lucha por imponer su verdad en el mundo.
Sancho Panza, contrapunto del Quijote, representa el sentido práctico de la vida, la visión realista y materialista de las cosas. Con frecuencia se presenta como un iluso, confuso ante la seguridad de su señor don Quijote, a quien, a pesar de todo, siempre permanecerá leal. Es un escéptico y, más práctico que don Quijote, se mueve por el deseo de prosperar (don Quijote le ha prometido el gobierno de una isla). Curiosamente, actúa en ocasiones de forma muy juiciosa y hace gala de una sensatez elemental. Sin embargo, también él evoluciona a medida que avanza la novela, aproximándose, en su progresiva “quijotización”, a la visión idealista de su amo.
(Manual Ed. Castellnou)
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Cervantes crea una pareja de personajes que le permite mostrar las dualidades del ser humano en torno a los dos polos, idealista y realista. Dos interpretaciones distintas de la vida: la entrega al prójimo, la defensa a ultranza de lo que se considera la verdad y la justicia, o el aprovechamiento de todo lo que la vida pueda ofrecer para beneficio propio-sin abusar nunca de los demás-. Si por un lado aparece el amor puro e idela- el de don Quijote a Dulcinea-, por el otro, nos encontramos con un amor familiar y práctico- el de Sancho por su mujer, Teresa Panza-.
La relación entre los dos personajes permite que aparezca en el género novelesco, por primera vez, el fenómeno de la influencia mútua. Los personajes ya no son tipos. El proceso de la humanización individualizada, de autenticidad psicológica, llega a su mayor perfección. La evolución es tal, que el lector puede comprobar el progresivo desfallecimiento de don Quijote, por la aparición de un sentimiento de fracaso, mientras que en Sancho va apareciendo un gusto por la aventura que le libera de la monotonía aldeana.
Junto a éstos, la galería de personajes es extensísima, como en ninguna obra anterior:nos encontramos un reducido número de personajes que tienen una importancia intermedia, como el cura, el barbero, el bachiller Sansón Carrasco… Y otro amplísimo en el que aparecen individuos de todas las condiciones sociales, geográficas y económicas… Una visión completa de la sociedad. Sólo faltan aquellos personajes cuyo tratamiento era peligroso: grandes prelados o miembros de la monarquía.
(Manual Ed. Ecir)
EL LENGUAJE
La lengua abarca todos los niveles, y cada personaje emplea el nivel de habla que le corresponde: don Quijote se expresa a veces con el lenguaje altisonante, afectado y anacrónico de los héroes caballerescos, y con naturalidad en otras ocasiones; Sancho recurre al lenguaje popular, con numerosos refranes y expresiones coloquiales.
En la obra se alternan la narración y la acción con los diálogos entre los dos personajes. En éstos se introducen discursos sobre los más variados temas: las armas y las letras, la Edad de Oro, los ideales caballerescos…