S.O.S. euro, por Patricia y Ariadna Ribes Metidieri del B-21

Como consecuencia de la crisis económica actual, el euro y la Unión Monetaria Europea corren el riesgo de desintegrarse.

A causa de las circunstancias ocasionadas por el agravamiento de la crisis económica que azota Europa desde 2010, el euro como moneda común de los europeos ha estado a punto de romperse en varias ocasiones. Varias crisis políticas, entre las cuales destacan la crisis del rescate de Grecia (en 2012) son prueba de ello. No obstante, ese riesgo aún está vigente, habiéndose generado en los últimos meses nuevas tensiones entre los paises de la Unión, rescate de países como Irlanda, Portugal o recientemente la crisis de Chipre.

Antecedentes: el inicio de la crisis del euro

Todo esto se enmarca en un contexto de crisis internacional que empezó cuando EUA entró en recesión antes del 2000 y la Reserva Federal (banco central) de dicho país inició una política expansiva del crédito.

Para salir de la recesión, el gobierno neoliberal de EUA bajó los tipos de interés y redujo los controles sobre los bancos de inversión con el objetivo de aumentar la liquidez para relanzar su economía.

Esto generó una relajación de las políticas de crédito y de las regulaciones del sistema financiero, provocando que se generara una burbuja inmobiliaria en EUA y se colocara ese exceso de liquidez en el resto del mundo (Europa, etc) a través, entre otras cosas, de la producción productos financieros sofisticados (se permite la paquetización créditos hipotecarios de dudoso cobro en bonos de inversión y se distribuyen por los principales bancos del mundo financiero desarrollado).

Cuando estalló la burbuja inmobiliaria en EUA se vieron contaminados tanto los bancos de inversión como los tradicionales, las entidades aseguradoras americanas y ,los principales bancos de Europa que habían adquirido estos productos de inversión.

A raíz de esta situación, que generó una gran desconfianza en el mercado interbancario a nivel a internacional (crisis de las subprime), se cerraron los mercados internacionales de crédito. Esto precipitó también el estallido de la burbuja inmobiliaria que se había producido en Europa en países como España y la necesidad de recapitalización de los principales bancos europeos para sanear sus activos.

Aquí es donde comienza la crisis europea, que recibió el nombre de crisis de deuda soberana, a partir de 2009.

Paises como Gran Bretaña, Alemania, Holanda, etc., que tenían sus bancos contaminados por efecto de las hipotecas sub-prime y cuyos niveles de deuda pública respecto al PIB eran algo más moderados que los de los países del sur de Europa y que tenían una menor exposición a la burbuja inmobiliaria, comenzaron a resolver esta situación a partir de 2008.

No obstante, otros países como España, Portugal, Grecia, Italia, etc. no afrontaron de inmediato la situación, con las actuales consecuencias de reajustes y rescates a algunos de estos países.

Ante esta situación, la UE elevó las exigencias de capital en sus bancos para cubrir la depreciación de sus activos en un momento en que el mercado de capitales estaba completamente cerrado y reafirmó las condiciones establecidas en el Pacto de estabilidad y crecimiento (1997), aprobando nuevas medidas de reajuste que, entre otras cosas, exigían a los países miembros reducir su déficit por debajo del 3%.

El riesgo de ruptura: la crisis de la prima de riesgo griega

La prima de riesgo es el diferencial que tiene que pagar un Estado sobre el tipo de interés al que coloca el Estado alemán su deuda pública, ya que en estos momentos se considera que es la economía más solvente de la UE.

El verdadero problema que se creó durante esos años y que actualmente pone en riesgo la existencia de la Unión Monetaria Europea radica en el hecho de que algunos de los países anteriormente citados no fueron capaces de contener a tiempo su nivel de déficit y realizar la recapitalización de sus bancos. En un momento en el que, como ya he dicho, el mercado de acceso a crédito interbancario estaba cerrado, los Estados tuvieron que emitir bonos de deuda pública, que es el préstamo que tiene que solicitar un Estado para cuadrar ingresos y gastos (lo que no se genera por riqueza e impuestos lo tiene que conseguir con un préstamo a cambio de un tipo de interés).

Este tipo de interés al que cada país debió emitir sus bonos subió con la creciente duda de los inversores extranjeros de que esos países pudieran devolver el crédito (subida de la prima de riesgo), generando nuevas y cada vez mayores tensiones entre los países en mejor situación económica y aquellos que han requerido o están en riesgo de necesitar rescates económicos.

La UE es una unión económica pero formada por países soberanos con gobiernos distintos, por lo que no hay una verdadera unión política. Se firmó un acuerdo político en los Estados para que ningún país tuviera que salir del euro, pero a cambio de imponerles unas condiciones de ajuste del gasto público y reformas estructurales muy duras, para asegurar que pudieran devolver el crédito (rescate) con sus intereses.

Esta tensión llegó a un punto crítico durante la crisis griega, ya que las medidas impuestas a los griegos para mantenerse en la Unión Monetaria fueron extremadamente duras, por lo que el entonces presidente griego, Yorgo Papandreu, decidió someter la decisión a un referéndum.

Finalmente, Grecia no salió de la Unión Europea, lo que habría supuesto un peligroso antecedente para la posterior salida o expulsión de otros países con graves problemas económicos como España, Italia, Portugal…

Riesgo de ruptura en la actualidad y posibles consecuencias para España

Ahora nos encontramos en una situación parecida porque seguimos en una recesión importantísima y sigue habiendo una gran diferencia entre los intereses nacionales de los diferentes países que conforman la unión y no hay una política unificada porque cada uno está en una situación diferente (unos han salido ya de la crisis, otros están de pleno, otros están entrando…).

Así mismo, las tensiones generadas entre los países de la Unión Europea se incrementan cada día por diferentes motivos (los últimos y más trascendentes, a petición de Chipre de un rescate y el no cumplimiento del pacto de reducción del déficit por parte de Francia). Se empezó rescatando a Grecia y luego vinieron Irlanda, Portugal, Italia, etc. países que tienen un peso importante en la Unión y podrían hacerla tambalearse.

Así pues, queda preguntarse qué consecuencias podría tener la salida de España de la zona euro y, a pesar de que no podemos prever todos sus posibles efectos si que se puede afirmar que, si España saliera el euro, se produciría un aislamiento económico del país, un empobrecimiento de renta respecto al nivel europeo, se devaluaría la moneda y las deudas que tenemos en euros deberían seguir pagándose en euros (con la consecuente subida de su valor respecto a la moneda española) y se encarecería el precio de las importaciones.

Actualmente nos encontramos con una Europa que se mueve a dos velocidades y de la solidaridad internacional entre sus miembros dependerá la prevalencia de la Unión Europea en el futuro, evitando las pésimas consecuencias que tendría su disolución para países como España.

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