Una rosa por un libro

Érase una vez… No, no. Esta historia no comenzará así, al contrario comenzará mucho mejor como por ejemplo con una chica y un chico.

Está historia empieza con una chica llamada Sabrina, una chica muy torpe pero buena persona que solo piensa en libros y en ayudar a los demás. Pero un día como otro día normal tropezó con el cordón de su zapato y el batido que llevaba en sus manos salió disparado hacia el chico que tenía delante, el cuál estaba de espaldas. El chico era ese típico chico raro y deprimido que no hablaba con nadie y el que nadie hablaba con él, ese chico se llama Milos.
Milos se giró después de notar que le cayó un batido encima de la cabeza, se giró con ganas de pegar a la persona que le había lanzado el batido pero al ver a Sabrina sintió un sentimiento que nunca había sentido. Milos decidió ir a ayudar a Sabrina, la cuál se había caído y estaba llorando porque se había hecho daño en la rodilla hasta cierto punto de haberse hecho sangre.

Milos: Estas bien? – tranquilo pero un poco preocupado –
Sabrina: Si, no es nada… y lo siento mucho por lo del batido – triste –
Milos: No te preocupes, pero te llevare a la enfermería
Sabrina: No hace falt… – interrumpida –
Milos: Pero tu rodilla está sangrando y no quieres que se te infecte, ¿no?
Sabrina: Pues no, la verdad es que no, creo que sí iré a la enfermería pero puedo ir yo sola.
Milos: No, yo te acompaño y no se discute más. – siendo un poco frío –
Sabrina: okay, y gracias.

Van hasta la enfermería…

Cuando llegan Milos le pidió a la enfermera que si podía mirar a su amiga, que se había caído y se había hecho daño en la rodilla. La enfermera actuó de inmediato y le miró la herida a Sabrina, lo que le sorprendió a Sabrina fue que el chico al que acababa de conocer le había llamado amiga cuando ni se conocían.

Al salir de la enfermería Sabrina le preguntó a Milos porque le había dicho a la enfermera que ella era su amiga cuando ni se conocían. A lo que Milos respondió…

Milos: La verdad es que me has caido bien y me gustaría que fuéramos amigos.
Sabrina: ¿Enserio quieres ser mi amigo?
Milos: Pues si, ¿Que nadie te ha dicho de ser su amigo nunca?
Sabrina: Pues no la verdad.
Milos: Pues ya somos dos – ambos se ríen –
Sabrina: ¿Bueno entonces amigos?
Milos: Pues claro que sí, yo me llamo Milos, ¿y tú?
Sabrina: un placer conocerte Milos, yo me llamo Sabrina.
Milos: un placer conocerte Sabrina.
Sabrina: creo que deberíamos ir a clase, ¿a que clase vas?
Milos: yo voy a tu misma clase, no te habrás dado cuenta porque siempre me siento al final.
Sabrina: wow, ¡¿enserio?!. Puede ser yo me siento delante. ¿Y si te sientas a mi lado?
Milos: ¿Adelante? No creo que me sienta muy agusto en ese lugar. – Tímido –
Sabrina: No te pasará nada.
Milos: Bueno… ¿Una cosa, que hora es?
Sabrina: Pues… La una y media. ¡Ay no, vamos a llegar tarde!
Ambos se pusieron a correr hasta llegar a clase, de casualidad el profesor no había llegado. Se sentaron por la zona del medio para que Milos estuviera agusto y para sentarse juntos.

Continuarà…

Jkookie

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