Nova

El joven Nova despierta en una cama desde la que solo se alcanza a ver un techo blanco, de
hospital, ya familiar para él, mientras recupera el conocimiento nota un dolor punzante en
todo su cuerpo, aunque no está completamente inmovilizado ni herido de gravedad, ‘’parece ser que he sobrevivido a la invasión de las bestias, seguramente el capitán me haya traído al hospital’’. Las bestias son unas poderosas criaturas de color oscuro, que cambian de estado sólido a líquido para evitar impactos y modificar su forma, su único propósito: alimentarse de los mortales en nombre de su reina. Unos pocos como Nova y el capitán tienen el valor de enfrentarlas en nombre de todos aquellos que no pueden, pero claro, por propios gajes del oficio suelen acabar hospitalizados. De repente una joven irrumpe en la habitación, su atronadora voz hace que sea reconocible sin necesidad de girar la mirada ‘’oh genial, ya ha llegado mi peor pesadilla’’ piensa Nova sarcásticamente. La enérgica joven -de nombre Maya- se balancea hacia la cama donde descansa Nova, detenida solo por el capitán, que ha entrado justo detrás de ella de modo más calmado. El capitán: -dirigiéndose al joven herido- veo que no es nada grave, me alegra. Los dos varones intercambian información sobre los hechos de la pasada invasión con eventuales comentarios de la joven Maya. ‘’La invasión acabó de forma abrupta tras que esta criatura apareciera en el campo de batalla’’ dice el capitán, que procede a mostrarle una imagen al joven. Es una imagen borrosa de una criatura tomada desde la distancia en lo que parece ser una calle destruida, la entidad recuerda vagamente a un cuervo, pero con partes de carnero, tanto su pelaje como sus plumas son negras como la noche. Nova se altera visiblemente ante la visión de dicha criatura, después de todo no es la primera vez que la ve, antes de que el capitán o Maya tengan tiempo de preocuparse por él, el joven ha vuelto a quedar inconsciente.

-¡Te lo digo de verdad, el perro ha matado a esa ardilla! -dice el pequeño Tadashi-.
-Cuántas veces deberé decirte que dejes de mentir, hijo mío -clama una mujer de mediana
edad cuyo rostro ya nadie recuerda, está claramente enfadada pero también cansada-.
‘’Estoy soñando’’ piensa Nova. Reminiscentes recuerdos emergen de la oscuridad de su corazón y pasan uno por uno por la tierra de los sueños del joven.

-¡Que es en serio, ha sido el perro! -dice el pequeño Tadashi-.
-Mentiroso, marcas así no las hace un perro. ¡A quién se le ocurre enterrar los muñecos que has despedazado en el patio! ¡Vete a tu habitación! -exclama un hombre mayor cuyo rostro ya nadie recuerda, muy enfadado pero sobre todo preocupado-.

Se oyen varias voces discutiendo, aunque ninguna de las palabras parece alcanzar los oídos
del pequeño Tadashi, que está sentado en un rincón, mirando al vacío. Detrás del pequeño, se vislumbra el patio, donde se halla el infame perro, muerto. -Ha sido el perro- murmura Tadashi.

‘’Así que ahora es un sueño dentro de un sueño’’ dijo Nova mirando el vacío sideral que lo
rodeaba, lo único que se veía era oscuridad, y de repente, entre toda esa oscuridad, aparece
Tadashi, enfrente suyo aparece una extraña criatura, los rasgos de cuervo y carnero se reconocen más claramente, aunque ahora también se vislumbra que su cabeza, cubierta en
gran parte por plumas, es humana. Los oídos de Nova empiezan a pitar, durante ese período se ve como Tadashi empieza a hablar. Corte abrupto, toda esa oscuridad desaparece y se encuentra ante una escena que no quería recordar: cuerpos, cuerpos a donde alcanza la vista, todos sus rostros destrozados, en medio, la entidad que asemeja un cuervo. Nova intenta mirar a otro nado, en ese momento su mirada se encuentra con la de Tadashi que está de pie rodeado de los cuerpos que antaño fueron su familia. Cierra los ojos con fuerza, al hacerlo, sus oídos dejan de pitar, al abrir los ojos de nuevo ve que vuelve a estar en la escena de antes, rodeado de oscuridad.

‘’Tú y yo somos uno, tú y yo somos todo, mi poder es tu poder, tu deseo es mi deseo’’ dijo la
criatura.

Otro corte abrupto, esta vez se veía el paisaje de aquella macabra escena ya limpio, militares y policía aseguraban el lugar, un par de agentes interrogaban al pequeño Tadashi respecto al accidente ‘’El demonio… el demonio… él lo hizo…’’ repetía Tadashi, que parecía estar en shock. Corte abrupto de nuevo, se estaban volviendo una costumbre para el joven, esta vez ya no estaba Tadashi, el que estaba frente la criatura esta vez era Nova. Silencio absoluto. El joven estaba en trance. Aquel esfuerzo que había hecho por años para sepultar esos recuerdos, aquel nuevo nombre, aquella nueva vida, la verdad que intentó ocultar hasta de sí mismo, la realidad que se negaba a aceptar. Todo eso se vino abajo en un instante, era fútil intentar negarlo ahora, nunca hubo un demonio, el culpable de esa masacre siempre fue Tadashi. Era todo parte de la mejor mentira posible, una que engaña incluso al mentiroso, una mentira que lo llevó a vivir como víctima de su propio crimen.

‘’Nova’’ ya no era más que una mentira que había caído por su propio peso.

El joven Tadashi despierta en una cama desde la que solo se alcanza a ver un techo blanco, de hospital, ya familiar para él.

Kinnara

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