Intruso

Cumple con estas cuatro palabras… “No confíes en nadie”. No dejes que pensamientos intrusos te invadan, no impidas la bondad. – Pensé con firmeza.

– Mira que te lo decía muy a menudo, sin embargo, no me hiciste caso.
Tal vez te acuerdes de cómo nos tratábamos, la confianza y el sentimiento entre los dos. Debería haber seguido así hasta hoy mismo, pero todo cambió. – Digo en voz alta mientras dejo caer una rosa que sostenía en las manos.

– Sabes, pocas veces he sentido lo que tú me has ayudado a experimentar. Tener las emociones a flor de piel. Aguantarme las ganas de abrazarte y decirte todo lo que eres para mí. Oler tu perfume placentero, que despierta aquellas cosquillas satisfactorias. Ese cabello platino de anuncio del que muchas veces te frustras porque no logras acomodar como quieres. El calor y la serenidad que transmite nuestra conexión. Todo y, de verdad, absolutamente todo lo que está relacionado contigo me pone la piel de gallina, ni te lo imaginas.
Me acuerdo como te sentabas en ese bar cerca de casa. Pierna derecha encima de la izquierda, sin olvidar los brazos en la falda y el cuello medio encogido para no destacar mucho. Así de pautado es mi amor. Para mí… Eras tú.

Hace relativamente poco que nos vimos, pues con todo lo que me pasó y el rato que estuve en… Bueno, el caso es que ya estamos de vuelta y sigues igual. De hecho, nunca dejé de pensar en ti. Lo que ocurrió es pasado, aunque puede que sigas un poco enfadada; y lo entiendo, me pasé. Pero hablemos de cómo has estado tú. Yo no tengo mucho que contar después de… Mejor cambiemos de tema, ¿no?, que por tus caras noto que no te gusta mucho hablar de ello.

Hoy, que por fin he conseguido el valor y la valentía de volver a ti, ¿no me dices nada? Vaya… Creía que lo habíamos superado. Pero como quieras… tampoco volveré, yo ya no estoy para tus tonterías, y menos cuando ni me respondes, ¿me entiendes? Venga… Pues nada, me dan igual tus caprichos y tú, en general… En mi vida vuelvo a confiar en alguien tan ingenuo como tú… que no me deja disfrutar de mis propios antojos y manías.

En fin… Ya te dejo descansar en paz, que no quiero molestarte y dejemos enterrado esto.   –Declaro mis pensamientos irritado.

Dobby

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