4ª sesión (13/12/2022)

COMENTARIO DE TEXTO (Capítulo VIII/ 1ª parte)

El fragmento que vamos a comentar pertenece a El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, novela publicada en 1605 por Miguel de Cervantes. Esta obra parodia el género de los libros de caballerías de gran éxito en esa época y que,  según Cervantes,  era altamente perniciosa para el público lector. El relato narra las aventuras de un hidalgo que, debido a su obsesión por la lectura de tales libros, pierde el juicio y decide convertirse en caballero andante, primero en solitario y después junto a su fiel escudero Sancho Panza.

El capítulo VIII narra la famosa aventura de los molinos que Don Quijote confunde, a causa de su intoxicación literaria,  con desaforados gigantes. Por ello, y a pesar de las juiciosas advertencias de su escudero, arremete contra ellos, saliendo bastante malparado.

El autor con esta aventura, la primera que comparten Don Quijote y Sancho en la primera parte de la historia, quiere mostrar al lector el espíritu idealista del hidalgo, que confunde realidad y ficción literaria,  en contraposición con el espíritu realista de Sancho Panza. Esta estructura antitética se aplica reiteradamente en episodios posteriores como en la aventura de los batanes o en el capítulo en el que nuestro caballero confunde una bacía de barbero con el mítico yelmo de Mambrino.

Desde el punto de vista del contenido, podemos dividir el texto en tres partes:

Planteamiento (línea 1-16): Es la presentación del espacio – el campo de la Mancha con sus típicos molinos de viento-, de los personajes que intervienen – Don Quijote y Sancho-  y del conflicto- confusión entre molinos y gigantes-. Vemos ya, desde el inicio de este pasaje,  cómo el autor alterna de forma equilibrada el uso del discurso narrativo en boca de un narrador omnisciente que conoce todos los entresijos de la historia y los sentimientos de sus personajes y el diálogo o estilo directo mediante el cual el autor caracteriza a sus protagonistas.

Asistimos a cómo DQ se siente afortunado (“la ventura va guiando nuestras cosas”) por encontrarse en  una situacion donde demostrar su heroísmo. Está convencido de que hace el bien y de que su batalla “es gran servicio ” a Dios.  Cabe destacar el registro literario y ampuloso utilizado por el caballero que remeda el propio de los libros de caballerías: DQ utiliza en su discurso un sintaxis compleja, términos altisonantes (“desaforados”, “faz”), términos arcaizantes y  figuras retóricas como metáforas (“mala simiente de la tierra”) e hipérboles (“fiera y desigual batalal” o “leguas” para referirse a los brazos largos) que dotan de expresividad a sus intervenciones.

Frente a esta visión idealizada y exaltada de la acción que va a emprender, Sancho expresa su extrañeza de manera simple a través de un registro coloquial (“¿Qué gigantes?”). Esta reacción es interpretada por DQ como cobardía y falta de experiencia en las lides caballerescas.

Nudo (línea 17- 32): En esta segunda parte se narra el nudo del conflicto, la “batalla” entre el caballero y los “gigantes” y la consecuente derrota de DQ. Vemos cómo este increpa a los molinos-gigantes y antes de arremeter contra ellos se encomienda a su amada Dulcinea. La derrota no se hace esperar: DQ acaba maltrecho por el golpe de un aspa. La situación provoca humor y cierta compasión a la vez en el lector. De nuevo, en esta parte, el protagonista hace uso de un discurso propio de otra época (“Non fullades, cobardes y viles criaturas…”).

Desenlace (resto del texto): Esta se inicia con la recriminación de Sancho (“¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía…?”). y acaba con la justificación de la derrota por parte del caballero por la vía de la locura y la imaginación. En primer lugar aduce que “las cosas de la guerra” están sometidas a cambios y , a continuación, afirma que el sabio Frestón, su archienemigo, ha transformado los gigantes en molinos para humillarlo (“por quitarme la gloria de su vencimiento”).

En conclusión, este episodio, uno de los más populares de la novela, parodia diversos aspectos de las novelas de caballerías, tanto desde el punto de vista del contenido como del registro propio de este género. Por otra parte, y por vez primera, asistimos a la distinta percepción que de la realidad muestran ambos protagonistas: idealismo y realismo, actitudes tan represetativas de la dicotomía propia de la naturaleza humana.

Quant a ROSA MARIA POY RODA

Profesora de Literatura castellana (INS Priorat)
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